Curiosidades sobre Albania, el país de las águilas - El rincón de Sele

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Curiosidades sobre Albania, el país de las águilas

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Albania pasa por ser una de esas rarezas europeas de la que no suelen trascender más que algunos estereotipos un tanto desafortunados. Este cajón de sastre de la península de Los Balcanes, refrescado por aguas adriáticas y jónicas, repleto de montañas y un sinfín de tradiciones ancestrales, es uno de esos ejemplos de que aún existen en Europa lugares de los que sabemos muy poco y que aún esperan una oportunidad para ser descubiertos por los ojos de esos visitantes quienes ansían hallar algo más o, al menos, diferente. Sin dudas, Albania resulta incapaz de menoscabar las expectativas. Muy al contrario, se trata de uno de esos países los cuales te dejan ganas de más, y con los que es posible sorprenderse, que no es poco en los tiempos que corren.

Puente de Mes (Albania) - Curiosidades sobre Albania

Para ilustrarnos un poco más sobre el país de las águilas, vamos a comentar una serie de curiosidades sobre Albania. Siempre viene bien algo de nitidez antes de enfocarse a un nuevo viaje como este. El saber, nunca ocupa lugar, ¿no creéis?

1. Los albaneses no llaman Albania a su país / El por qué de la tierra de las águilas.

Los albaneses se refieren a su país como Shqipëria y no como Albania. También Republika e Shqipërisë para referirse en concreto a la República de Albania. Al parecer dicho origen proviene del término albanés shqipe, cuyo significado es águila. Precisamente uno de los símbolos de la nación albanesa que aparece estampado en negro sobre fondo rojo. Y razón por la que se conoce a Albania como la tierra de las águilas. A las que, por cierto, habiendo tenido una importante población, cazaron a esta especie hasta la extenuación, quedando hoy día muy pocas en el territorio a pesar de su simbología.

Castillo de Rozafa (Shkoder, Albania)

Hagamos un juego. Intentemos pronunciar en voz alta la palabra Shqipëria. O, al menos, intentémoslo. ¿No os parece escuchar la voz de Mariano Rajoy?.

2. Skanderbeg, héroe nacional. Algo más que el Cid Campeador albanés.

Gjergj Kastrioti, más conocido como Skanderbeg, fue una figura relevante del siglo XV que tras unir a los distintos señoríos de un territorio antes fragmentado, detuvo una vez tras otra las embestidas otomanas. De hecho en su juventud llegó a estar alistado en el ejército otomano para conocer sus técnicas en la batalla y después defender a su propio pueblo. Verdaderamente les trajo por la calle de la amargura porque en cada ocasión que intentaban atacar posiciones albanesas, pinchaban en hueso duro, siendo el castillo de Krujë su mejor baluarte (uno de los lugares imprescindibles que visitar en Albania).  A su muerte (por malaria) la invasión por parte de los turcos fue inevitable, absorbiendo el territorio al gran imperio. Se cuenta que la tumba de Skanderbeg fue saqueada y que hicieron amuletos con sus huesos para gozar de la protección en la guerra que él había tenido. Un personaje cuya inteligencia en el campo de batalla permitió contener al enemigo turco y crear un tapón en esta parte de Los Balcanes puesto que, de no lograrlo, Italia hubiese sido el siguiente paso. Y razón por la que existe una plaza en Roma con una estatua ecuestre del bueno de Kastrioti.

Estatua ecuestre de Skanderbeg en Kruje (Albania)

En Albania su figura, muchas veces a caballo, aparece en todas partes. Le pone nombre a grandes avenidas, a restaurantes e incluso a gasolineras. También aparece en billetes y monedas. Tiene un museo relativo a su vida en el castillo de Krujë que se trata de una de esas Mecas de los albaneses.

3. Ser albanés no significa haber nacido en Albania.

Albania cuenta con casi tres millones de habitantes. Pero se calcula que hay incluso más albaneses al otro lado de sus fronteras. En Serbia, Kosovo, Macedonia, Grecia así como en otros muchos países europeos. Aunque es preciso saber que allí se considera al albanés no sólo una nacionalidad sino una raza. Causa por la que, por ejemplo, la Madre Teresa, nacida realmente en Skopje (Macedonia del Norte), es considerada albanesa, dado que ese sería el origen de su familia. Y razón por la que existe una discusión constante entre macedonios y albaneses, quienes reivindican su figura como propia.

Mujer albanesa en la iglesia de San Antonio (Cabo Rodón, Albania)

Sucede algo así como con los armenios, que la mayoría viven fuera de Armenia, pero que son considerados como tal aunque sean ya de tercera, cuarta e incluso quinta generación.

4. Musulmanes, católicos y ortodoxos pero, sobre todo, ateos.

Un crisol de religiones. Eso es Albania. Algo más del 60% se consideran musulmanes, mientras que el resto se dividían entre cristianos ortodoxos (cuanto más pegados a Grecia o Macedonia más) y católicos. Así como en ateos. Si bien no existe el concepto de religión oficial y una buena parte de la población no profesa ninguna confesión, no se trata de un país en el que por mucho que repiquen las campanas o se deje oír el canto del almuedín desde los minaretes, haya demasiados practicantes. Muchas décadas de prohibición y persecución a las religiones en las décadas oscuras del gobierno comunista y dictatorial de Enver Hóxa, hicieron mella. De hecho, en 1967 fue el primer país del mundo en autodeclararse ateo.

Krujë (Albania)

La vuelta a las libertades en los noventa permitió volver a abrazar la religión más allá de la más estricta intimidad, pero no supuso que ni mezquitas ni iglesias se suelan ver repletas de fieles. Al contrario.

Iglesia ortodoxa en Berat (Albania)

Por otro lado cabe destacar que dentro del Islam, cuya presencia sí parece mayoritaria después de tantos siglos bajo el yugo del Imperio Otomano, hay dos vías. La principal la sunita, mientras que se da un pequeño porcentaje de los albaneses quienes siguen la estela bektashí, una cofradía sufí de origen turco con notables diferencias y modos de actuación y pensamiento que en otras raíces islámicas. Una rama mística y pacífica que también se da en Turquía, Macedonia o Kosovo.

5. Una Corea del Norte dentro de Europa durante más de 40 años.

Desde 1944 hasta 1985 Albania o, mejor dicho, la entonces República Popular Socialista de Albania, estuvo regida por Enver Hohxa. O, lo que es lo mismo, uno de los mayores y más radicales tiranos comunistas que dio el siglo XX. De los de los servicios secretos oscuros (Sigurimi), torturas, campos de trabajo, aniquilación de símbolos religiosos e históricos y de todo quien no estuviera de acuerdo con su gobierno. Su radicalismo se mide en que todo lo que vino después de Stalin en la URSS le parecía flojo y subversivo. Cerró a cal y canto Albania pues consideraba que los turistas eran auténticos mensajeros del mal y podían contaminar a su pueblo.

Estatuas comunistas en Tirana (Albania)

Terminó recelando de la propia URSS, de Yugoslavia y, al final, incluso de China, por lo que el aislacionismo fue máximo. Hoxha convirtió a su país durante cuatro décadas en algo que hoy nos recordaría mucho a la dictadura hermética y oscura de Corea del Norte. Una paranoia comunista que aún pesa para que Albania siga siendo, décadas después de superar este periodo, uno de los países más pobres de Europa. Si no el que más.

Máscara antigás del periodo comunista en Albania

6. El país de los búnkeres.

Una de las mayores obsesiones en la vida de Enver Hoxha fue temer una invasión de los muchos países a los que consideraba enemigos. Según él todos querían borrar a Albania del mapa. Desde la vecina Yugoslavia pasando por Rusia o los Estados Unidos. Cualquiera era sospechoso de planificar un ataque a la República Popular Socialista de Albania. Por lo que tomó medidas contundentes para defenderse en caso de invasión. Una muy visible, incluso hoy día, fue la construcción de cientos de miles de búnkeres. Se calculan en torno a cinco búnkeres por cada kilómetro cuadrado. En montañas, carreteras, el litoral y, por supuesto, las propias ciudades.

Búnker en el valle de Valbona (Albania)

Existen más de cien mil búnkeres de hormigón y hierro a lo largo y ancho de Albania. Por supuesto, la mayoría de los mismos, salvo algunos limítrofes con Kosovo, jamás fueron utilizados, porque la tan esperada invasión extranjera jamás llegó. Muchos de ellos permanecen abandonados en la actualidad, aunque hay quien ha ideado darles uso como soluciones habitacionales, albergues o, como en Tirana, museos de arte. Los conocidos como Bunk’Art 1 y Bunk’Art 2 sirven tanto como espacios de exhibición como para mostrar los horrores del régimen, sobre todo el segundo en pleno centro junto a la emblemática Plaza Skanderbeg, el corazón de la capital albanesa (Son, de hecho, algunos de los lugares imprescindibles que ver en un viaje a Albania).

Bunkart 2 (Tirana, Albania)

7. El Kanun, venganza de sangre.

Hace muchos siglos en Albania se redactaron una serie de leyes, llamadas Kanun, las cuales supuestamente servían para ordenar la vida de los pueblos y gentes de la región, sobre todo cuando se incorporaron al Imperio Otomano. Las normas servían para un montón de ámbitos, desde la ordenación de los espacios agrícolas a las meras relaciones familiares. Y la condena de los delitos de sangre. Algo que ha sobrevivido todavía en algunos pueblos albaneses quienes ante un crimen no sólo se vengan con la muerte del causante del mal acaecido sino también de sus familiares y descendientes. Salvo que se encierren para siempre. De ahí que desde tiempos de la edad media haya torreones o espacios habilitados precisamente para ello. Y hoy día, en pleno siglo XXI, aún hay gente que o bien paga con su vida o con su libertad, hechos acaecidos por personas que cometieron un crimen antes incluso de que ellos nacieran.

Berat (Albania)

Hay cierto consenso en las instituciones albanesas para erradicar esta práctica medieval de la vida de Albania a través de numerosas reformas legislativas. Pero el kanun, aunque ha perdido fuerza, todavía tiene cierta latencia, sobre todo en poblaciones pequeñas.

8. Albania tiene sus propios fiordos.

Mucho se oye hablar por parte de quienes viajan al país sobre los “fiordos albaneses”. Pero si uno se fija en el mapa no se aprecia a la vista ningún fiordo. El más próximo quedaría al norte de Montenegro, concretamente en la localidad de Kotor. Entonces… ¿De qué se trata eso de los fiordos albaneses? Todo se debe al Lago Koman (Komani Lake), creado artificialmente tras represar el río Drin desde las lejanas montañas kársticas del norte y convirtiendo a éste en una amplísima zona navegable. Realmente este lago artificial de gran tamaño que inundó poblaciones enteras en decenas de kilómetros convierte a este valle en algo realmente similar a los fiordos de Noruega, pero en plena península de los Balcanes. Y el trayecto entre Koman y Fierze en uno de los mejores viajes en ferry que se pueden hacer hoy en día en Europa (cómplice además para llegar a la zona de los Alpes Dináricos, también llamados Alpes albaneses) con el valle de Valbona como protagonista.

Lago Koman (Albania)

El color del agua, las montañas que flanquean el paso de la embarcación, algunas casas agazapadas en la espesura de un bosque, en ocasiones mediterráneo y en otras surasiático, convierten al Lago Koman en una de las mejores cosas que le pueden suceder a quien visita Albania.

Agua embalsada del río Drin conforma el Lago Koman, conocido como

9. Albania también tiene pelícanos. Los más grandes del mundo.

Antes de preparar mi primer viaje a Albania sabía que a lo largo del camino había que sumar experiencias en lugares Patrimonio de la Humanidad, pueblos y puentes de arquitectura otomana, castillos medievales, bazares, ruinas romanas, montañas inaccesibles, búnkeres reconvertidos en museos o playas del litoral adriático. Lo que no me hubiera podido imaginar es que en Albania también hubiese pelícanos. Mejor aún, los pelícanos más grandes que existen. Y es que en la Laguna Karavasta, sobre un islote, reside una importante colonia de pelícanos ceñudos o dálmatas, especies incluidas en el podio de las aves voladoras más pesadas, con hasta dieciséis kilogramos de peso y alrededor de tres metros de envergadura.

Pelícano Dálmata en Karavasta (Albania)

En el norte de Grecia el lago Kerkini es sin duda, el lugar más importante de Europa para poderlos avistar, pero en esta zona de humedales de agua salada como es Karavasta, fuera de cualquier circuito turístico, es posible apreciar en vivo y en directo cómo pescan estos enormes pelícanos que durante la época de cría su pico pasa del amarillo al naranja más intenso.

Pelícanos dálmata en la laguna Karavasta (Albania)

10. Existen los Alpes albaneses.

Nadie duda que Albania es un país arrinconado por el Adriático y las montañas. Pero lo que cuesta imaginar es que tenga paisajes en los que uno es fácil creerse en mitad de los Alpes Suizos o incluso en los Dolomitas. Todo se trata de una confabulación de los conocidos como Alpes Dináricos o albaneses, una larga cadena montañosa con grandes colosos de piedra y panoramas bucólicos donde incluso moran osos pardos y lobos grises. Su corazón es el valle de Valbona, del cual hablaba unos párrafos más arriba ya que una de las formas de llegar hasta él es en barco por el lago Koman, un compendio de postales extraordinarias de una naturaleza refulgente y poco concurrida. El trekking de Valbona a Theth es para muchos algo más que una simple ruta de senderismo por las montañas. Para tomar buena nota.

Valle de Valbona (Albania)

11. Parli italiano?

Damos por hecho que el idioma albanés no resulta un imposible. Si hola es “Përshëndetje” y gracias “Faleminderit“, imaginad todo lo demás (acabo de ojear en un diccionario que diecinueve se dice “nëntëmbëdhjetë“). Y el inglés no es tampoco su fuerte. Pero los viajeros a Albania tenemos una salvación. Es raro encontrar un albanés, sobre todo de mediana y avanzada edad, que no domine el italiano. Son sus vecinos al otro lado del Adriático. De hecho buena parte de los visitantes internacionales pertenecen al país transalpino y durante los años más negros de la dictadura comunista los albaneses podían ver programas y seriales de la televisión italiana. Por lo que existe una solución para evitar ese “Lost in translation”, que es usar algunas palabras italianas para comunicarnos. Hablando español tenemos la posibilidad de entender o tratar de comunicar muchas cosas. No es lo mismo decir “Miremengjes” que “Buongiorno” o decir “shtatëdhjetë euro” que.”Settanta euro”. O, al menos, eso creo. 

Mercado en Tirana (Albania)

12. Sí es no y no es sí (al menos con la cabeza).

Cuando uno se comunica con una persona albanesa debe tener en cuenta que el movimiento de cabeza cuando asienten o dicen sí es similar al nuestro cuando queremos expresar negación. Y al revés, cuando quieren decir que no a algo parece que están señalando que les parece perfecto. Algo que sucede en otros países como India o Bulgaria y que a muchos visitantes confunden.

Artesanos en Tirana (Albania)

13. El país con más vehículos Mercedes Benz por número de habitantes.

A pesar de ser uno de los países con menor renta per cápita del continente europeo sí se trata del país con más Mercedes por habitante. ¿A qué se debe? Por un lado a la muchos albaneses que migraron a otros países europeos y retornan a su tierra, los cuales regresan con este símbolo del status de haber vivido fuera u haberles ido las cosas bien. Y, por el otro, ser uno de los brazos económicos de la célebre mafia albanesa, quienes introducen en la frontera estos vehículos de países como Italia, Grecia, Francia o España y los venden a un precio bastante más bajo de lo normal.

Se calcula que en la República de Albania hay un parque automovilístico de dos Mercedes por habitante del país. Aunque buena parte de los mismos son bastante viejos. Y, al contrario de lo que podría parecer, los concesionarios oficiales de Mercedes Benz en Albania no venden mucho precisamente.

ALBANIA MERECE UNA OPORTUNIDAD. ¡ES UN PAÍS FASCINANTE!

Con una superficie algo menor a la de Cataluña o Galicia, la República de Albania constituye uno de esos últimos rincones europeos plagados de autenticidad, carácter y múltiples joyas escondidas o que no suelen copar portadas de revista. ¡Pero si es un país que lo tiene todo! Ciudades Patrimonio de la Humanidad con un casco histórico soberbio como Berat o Gjirokastra. Playas y calas con el agua turquesa en su pequeña y preciosa Riviera. Increíbles parajes alpinos de grandes montañas y árboles interminables. Una red inabarcable de castillos medievales (el de Rozafa en Shkoder sería un magnífico ejemplo).

Lago Koman en Albania

Buena gastronomía, bazares y unos precios reducidos en hoteles de categoría o comer y cenar fuera a diario sin que te coma el presupuesto. Y, sobre todo, gente amable que dispensa un trato exquisito al visitante.

Músico albanés en Kruje (Albania)

Sin calles que sean copias exactas de las clásicas avenidas comerciales de todo el mundo que siempre tienen las mismas tiendas y las mismas marcas. Porque, ante todo, la personalidad de Albania es abrumadora.

 

Sele en el puente de Mes (Albania)

Un país fiel a sí mismo. Y que nunca dejaré de recomendar.

Sele

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