El instante viajero (X): El niño sirio y la sonrisa de la incertidumbre

Niño de Siria

No se me quitan de la cabeza muchas imágenes de la Siria que conocí y que estamos perdiendo día a día. No puedo olvidar la mirada limpia de aquella gente, la risa incontrolable de los pequeños que se nos acercaban para que jugáramos con ellos y les contásemos cosas de nuestro país. No puedo obviar la sonrisa alegre de oreja a oreja de aquel niño sirio que revoloteaba cada mañana y cada tarde por las ruinas de la ciudad de Palmira. Una guerra fraticida en la que jamás habrá un vencedor sino una derrota infinita no es hoy más que una breve y amarga noticia en el telediario a la hora de comer. Ya prácticamente ni eso. Y mientras tanto me surgen demasiadas preguntas cuyas respuestas se pierden en la nebulosa de un desgraciado destino.

¿Dónde habrá quedado aquel rostro angelical que iluminaba las ruinas de un Imperio? ¿Qué habrá sido de muchas de las personas que forjaron aquel viaje al corazón de Oriente Medio? Han pasado algunos años ya y es lógico temer por el porvenir, y por supuesto, la vida de todos ellos. Las sonrisas que guardo en la memoria cuelgan del peso de la incertidumbre. Son sensaciones de angustia las que se oprimen en el pecho y no deja de surgir un constante devenir de recuerdos felices que simplemente se evaporaron. Sólo queda la foto congelada en una calurosa mañana de verano que me resisto a pensar se ha terminado volcándose en lágrimas y miedo.

Se le sigue dando la espalda al hastiado pueblo sirio. Los mismos de siempre continúan sin hacer absolutamente nada. El país de Damasco, de la gran Palmira, de  los pueblos en los que se habla todavía la lengua de Jesucristo, de las norias de madera de Hama, del zoco de Alepo y de las columnas de Apamea se apaga en su propio fuego mientras piden auxilio gargantas que se han quedado tan afónicas como sedientas de una paz que no llega.

No hay día en que no me pregunte hasta cuándo tanta injusticia e hipocresía ya sea en Siria, Palestina, Irak o lugares olvidados como Sudán del Sur, la República Centroafricana, o el Congo. Me muero por saber si aquel niño de Palmira que era toda inocencia cayó en las garras de unos u otros. O de los dos. Si aquel niño perdió definitivamente su sonrisa…

Sele

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3 comentarios en “El instante viajero (X): El niño sirio y la sonrisa de la incertidumbre

  1. Unas preguntas que nos hacemos todos. Yo ahora mismo me estoy leyendo el especial de la Vanguardia que se titula El avispero Sirio. No puede ser un título más gráfico. En Siria están jugando todos los equipos federados jaja. Se juega la influencia de 2 potencias regionales: Arabia Saudí e Irán, una guerra civil, sunníes contra chíies, yihadistas extranjeros que encima se escinden en facciones. Lo dicho. Pa meterse allí. Si uno se mete ha de conocer a las avispas eh? 🙂

  2. Yo también me lo pregunto.
    No llegué a conocer la bella Siria…Hace pocos años estuve en el norte de Jordania y aún estando a dos pasos, perdí la oportunidad de visitar Damasco. Cuando veo las imágenes, repetitivas hasta el hastío de los bombardeos, siempre me pregunto que habrá sido de todas las maravillas que ese hermoso país guardaba, auténticos tesoros de los que nunca podremos disfrutar.

    Pero, sobre todo, me pregunto ¿como crecerán los niños, como quedará marcado su corazón y su mente después de vivir tanta locura? Digo niños porque suelen ser los mas desprotegidos ,y los que (con suerte) tienen una vida por delante. Quedarán marcados por el terror…y el odio.

    Porque todas las guerras, además de muertos, dejan tras ellas muecas de dolor en las caras donde antes reinaban sonrisas.

    El hastío por ver escenas de guerras se debe al hecho de ser tan repetitivas y comunes que ya rayan la «normalidad». Terrible haber llegado a ello. Desprecio absoluto ante aquellos que juegan con otras vidas desde una mesa, un mapa, un tanque…

    Hoy es la sonrisa de los sirios, palestinos….mañana puede ser la de cualquiera de nosotros.

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