Guía práctica de un viaje a los castillos del Loira - El rincón de Sele

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Guía práctica de un viaje a los castillos del Loira

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Un viaje al Valle del Loira me parece la excusa perfecta para subirse a la máquina del tiempo y retroceder a los siglos que antecedieron y legitimaron la Revolución francesa. Este se trata un este enclave dorado del país galo donde brotaron imponentes y lujosos castillos los cuales nutrieron a base de bien el ego de monarcas y cortesanos muy amigos de llevar su poder hasta el exceso. En ambas orillas del río Loira (La Loire en francés), así como en sus afluentes, se da una concentración de châteaux o residencias palaciegas difícil de encontrar en otras regiones de Europa. En los Siglos XVI y XVII los reyes y la nobleza de Francia entendieron que el poder se medía más en la riqueza y la ostentación que en un ejército, en ser vencedores por el mero hecho de estar rodeados de una monumentalidad incomparable, sólo asequible a aquellos dioses vestidos de sol y absolutismo. Por eso, en el centro de poder de Francia en la Edad Moderna se vivió un juego de intrigas y de “yo más que tú” que incluso absorbieron los conceptos del Renacimiento italiano de cara arrimar el arte a la monarquía. Hoy en día la fuerza de la Ruta de los Castillos del Loira explica por sí sola todo aquel período y nos hace partícipes de aquella batalla por el poder real.

Castillo de Chaumont (Valle del Loira, Francia)

Hace algún tiempo tuve la fortuna de realizar un viaje a los castillos del Loira y recorrer la región central del valle adentrándome tanto en estas construcciones sin igual como en las ciudades y pueblos que envejecen como los mejores vinos, con buen aroma y mejor sabor. A continuación os cuento las particularidades de este recorrido con el que reunir información de interés en una breve guía prática donde poder plasmar un viaje imprescindible en Europa.

La importancia histórica del Valle del Loira.

El Loira no sólo es el río más largo de Francia superando los 1000 kilómetros entre el Macizo Central y Nantes, su despedida hacia el Atlántico. Ni mucho menos. La importancia del Loira está, sobre todo, en que sus aguas reflejan una época histórica sin la cual no se comprendería el país que es actualmente. En cierto modo se puede decir eso de que aquellos barros (la monarquía absolutista) estos lodos (la Revolución francesa), que la semilla de un pueblo combatiente y dispuesto a liberarse de las cadenas de quienes se consideraban piezas únicas e irreemplazables (“El Estado soy yo” diría Luis XIV) fue plantada en los jardines de palacio mucho tiempo antes del 14 de julio de 1789.

Mapa del País del Loira (Francia)

Siempre hubo fortalezas y castillos en el Valle del Loira, sobre todo en los alrededores de ciudades como Orleans, Blois o Tours. Durante mucho tiempo La Loire fue una especie de frontera natural en época de guerras tanto internas como con España, cuando aún los Pirineos no constituían el concepto de barrera entre naciones como podemos tener ahora. Incluso muchas de las grandes batallas de la Guerra de los cien años entre franceses e ingleses, con la consabida aparición de una Juana de Arco liberadora, tuvieron lugar aquí a bien entrado el Siglo XV. Entonces se entiende la construcción de baluartes defensivos tanto en ciudades como fuera de ellas, de murallas y torreones que cubrir de hombres armados con los que defender un territorio.

Cuadro de Juana de Arco en la Batalla de Orleans

Pero cuando la paz llega a esta región y las fronteras más conflictivas se alejan a cientos de kilómetros se da una nueva vuelta de tuerca a orillas del Loira. La mayor parte de estos castillos dejan de tener una razón de ser derivada del combate y pasan a manos de miembros de la realeza y la aristocracia francesa, quienes le confieren un uso diferente, del todo alejado de su origen. Este tipo de construcciones fueron modificadas al antojo de aquellos que veían una opción ideal de constituir aquí sus residencias palaciegas. Los castillos del Loira pasan a ser puras muestras de opulencia de una corte de elegidos que se empezó a olvidarse de un pueblo al que miraba cada vez desde más arriba. Surgen vanos donde sólo había muro, se embellecen las estancias, se decoran los torreones con el Renacimiento italiano como espejo en el que mirar. De fortín a inmensa mansión, de murallas a suntuosos jardines, de barbacanas a salas de música y habitaciones repletas de cuadros. De un establo a un invernadero en el que plantar flores y naranjos… El concepto originario no sólo cambia, sino que se desvanece por completo.

Dibujo del Castillo de Chambord (Valle del Loira, Francia)

Aparecen los Enrique IV y Luis XIV de turno, los Médici entran de lleno en las salas de palacio y empiezan a manejarse los hilos de una marioneta vestida con hilos de oro. Duques, condes y delfines… princesas, infantas y terratenientes, todos tienen para sí la mayor parte de un pastel que se convierte en la envidia de los tronos europeos. La fuerza ya no se mide en armamento sino en el lujo y en los grandes faustos, en la elegancia desmedida y en una cultura convertida en arte.

Castillo de Chaumont (Ruta de los castillos del Loira, Francia)

Al Valle del Loira empiezan a llegar artistas italianos atraídos por grandes promesas y fortunas, quienes ponen todo su empeño artístico en satisfacer las demandas de los dueños de la cultura. De hecho el propio Leonardo Da Vinci pasa sus últimos años en una mansión de Amboise (Clos Lucé) invitado por el Rey Francisco I (acérrimo rival del Emperador Carlos V). El mecenazgo tiene su peso en oro y eso se observa en ese gran número de castillos perfectamente embelesados en el que es el corazón de Francia.

Cuadro sobre la muerte de Leonardo Da Vinci

Cuando el poder sube a Fontainebleau y Versalles, donde se trasladan la pompa y la petulancia, la región del Loira se da cuenta que no hay música para tantas salas de baile y que probablemente empieza a llover a estos castillos el polvo del olvido y la decadencia. Todo lo demás se convirtió en Historia… llegaron las revoluciones, la República y las guerras a tanque y metralla. Por fortuna para el viajero queda mucho de aquello y hoy somos muchos visitantes los cuales podemos entrar a los bellísimos chateaux o castillos del Loira. De hecho son parte ya de lo que viene a llamarse Patrimonio de la Humanidad y una de las regiones más interesantes y monumentales de Francia.

Mapa de la ruta del viaje a los castillos del Loira.

Se dice que hay más de doscientos castillos alrededor del Valle del Loira, cincuenta de ellos de cierta importancia y aproximadamente veinte en los cuales uno acertaría de pleno incluyéndolos en su lista. Estas cifras no son moco de pavo, ni mucho menos, y reflejan la dificultad de escoger qué castillos del Loira ver en un viaje. Como siempre el tiempo es el mayor de los inconvenientes, ya que ganas no faltan, sobre todo cuando uno se considera un auténtico entusiasta de castillos desde temprana edad.

En nuestro caso para aquel viaje con los castillos del Loira como objetivo pudimos contar con cuatro días completos en la zona, partiendo desde Orleans y terminando en Blois. Las opciones eran tantas que costó mucho ponerse de acuerdo con mil guías de viaje, recomendaciones de los internautas y de unas cuantas amistades que ya habían estado antes. Entonces escogimos una serie de imprescindibles, pudiendo alternar también con ciudades como Orleans, Blois, Amboise o Tours, dejando un poco de improvisación (que haciendo el viaje en coche de alquiler es siempre más sencillo) y, entonces, obtuvimos la mezcla que buscábamos. Y el resultado fue, al fin y al cabo… nuestro viaje. A continuación os muestro un mapa con la ruta que hicimos en el Valle del Loira:

Mapa de la ruta por el Valle del Loira (castillos y ciudades del Loira)

Por este orden los puntos visitados fueron: Orleans, Olivet, Germigny-des-Prés, Saint-Benoît-sur-Loire, Castillo de Sully, Gien (panorámica), puente de Briare, Castillo de Villesavin (desde fuera, estaba cerrado) Castillo de Cheverny, Castillo de Chambord, Blois (ciudad y castillo), Castillo de Chaumont, Amboise (ciudad y castillo), Castillo de Chenonceau, Tours (ruta nocturna por el casco histórico), Ciudadela Real de Loches, Montrésor (panorámica) y el Castillo de Valençay. Desde este último lugar regresamos hacia Blois para tomar un tren con destino Madrid, nuestra casa.

Valle del Loira (Francia)

Tratándose de cuatro días, hiciéramos el recorrido que hiciéramos por el valle del Loira siempre podíamos dejar atrás castillos u joyas de necesaria visita. Me vienen a la mente Villandry, Azay-le-Rideau, Ussé, Chinon, Meung-sur-Loire, Chamerolles… y podría estar así toda una mañana mencionando sitios que no pudimos ver. El consuelo queda en que el Valle del Loira da para muchos más viajes, quien sabe si incluso pasando por Angers y llegando hasta Nantes donde desemboca el más longevo de los ríos franceses. O si en bicicleta en vez de coche (existe una ruta adecuada para bicis llamada Loire à Vélo que recorre el Valle durante más de 800 kilómetros), o tomando alguno de los barcos que atraviesan parte del curso fluvial del Loira… Como digo, las posibilidades son mayúsculas.

POSIBILIDAD DE TOUR ORGANIZADO CON GUÍA EN CASTELLANO Y DESDE PARÍS:

Aunque recomiendo hacer este viaje en coche por cuenta propia, existe la opción de hacer desde París una visita guiada a los principales castillos del Loira. Más información sobre la excursión de un día aquí. O de dos (más recomendado) aquí.

 

Detalle escultórico en una de las ciudades del valle del Loira (Francia)

Notas acerca de los lugares visitados en el Valle del Loira.

Todos y cada uno de los rincones que fueron protagonistas en este viaje nos dejaron su poso. Unas veces ciudades, otras pueblos minúsculos y muchas castillos con una formidable historia a su alrededor. A continuación va una reseña de todos ellos:

Orleans

Punto de partida en este viaje. Nada más llegar a la estación de trenes en el entonces tren nocturno proveniente de España, empezamos a recorrer los núcleos principales de una ciudad con dos damas indiscutibles, la catedral Sainte-Croix d’Orléans y la omnipresente Juana de Arco, cuya historia se escribió con letras de oro en muros y vanos de la metrópoli francesa. Orleans es una ciudad muy europea, y guarda muchos rincones con encanto del medievo, el Renacimiento y el neoclasicismo.

Catedral de Orleans en la zona del Valle del Loira (Francia)

Orleans está hecha para recorrerse a pie, y así fue como lo hicimos. El área que rodea la catedral y los trazados del cardo máximo y el Decumanus romano se conservan perfectamente, aunque en ellos nacieran las clásicas casitas medievales con entramados de madera en sus muros. Soberbia como la que más es la Rue de la Charpenterie, con una concentración medieval exquisita, pero la grandiosidad la obtiene en la Rue Jeanne d’Arc con los tranvías escapando de un telón de fondo indiscutible como la catedral gótica (que si por fuera es impresionante, no hay que perderse la maestría de las vidrieras).

Sele y Rebeca en Orleans (Valle del Loira, Francia)

Vidrieras historiadas de la Catedral de Orleans (Viaje al Valle del Loira en Francia)

Además aquí nos metimos ya en el Siglo XXI para seguir los pasos de Thoma Vuille, autor en la clandestinidad de Monsieur Chat (Don Gato), una pintura que se observa en los tejados no sólo de esta ciudad sino también de París u otros lugares del mundo, convertido en un icono del graffiti callejero.

Monsieur Chat en Orleans

Paseo de los molinos de agua de Olivet

A las afueras de Orleans se encuentra uno de los paseos ribereños más bonitos de la región. En esta ocasión el curso fluvial no lo forma el Loira sino el Loiret, un diminuto afluente de tan sólo doce kilómetros. Hay vetustos molinos de agua y pequeños palacios con curiosísimos embarcaderos donde nos pareció bastante interesante dar una vuelta, a pesar del frío y la niebla de aquel día. Un buen número de aves acuáticas nos acompañaron por el camino.

Molino de agua en el río Loiret (Valle del Loira, Francia)

Es en la primavera y, sobre todo, el verano, cuando esta zona goza de su mayor impacto visual, ya que se puede montar en barca por el río y seguir por completo la ruta de los molinos de agua. Y, además, no suele aparecer en las guías de viaje, lo que provoca que no se vea demasiado turismo extranjero por allí. Para muchos es uno de los secretos mejor guardados de los habitantes de Orleans.

El oratorio carolingio de Germigny-des-Prés

Camino a Sully-sur-Loire en la carretera D60 hay un pueblo muy pequeño cuya iglesia principal es un tesoro de valor incalculable. Y es que es, nada menos, un oratorio del Siglo IX perfectamente conservado, sobre todo el ábside con un mosaico sin Jesucristo sino con la representación de unos ángeles custodiando el Arca de la Alianza. Es de las pocas representaciones arquitectónicas que se conservan de la época carolingia y a cualquiera su interior nos sugiere una iglesia bizantina de Grecia o la vieja Constantinopla. (Entrada gratuita).

El oratorio carolingio de Germigny-des-Prés (Valle del Loira)

La abadía de Saint-Benoît-sur-Loire (San Benito del Loira)

Siguiendo por la carretera D60 sentido Sully a tan sólo cinco kilómetros del oratorio carolingio de Germigny-des-Prés nos detuvimos frente a una abadía benedictina fundada en el año 630 d.C. y que representa tanto por fuera como por dentro los estilos arquitectónicos presentes entre los Siglos XI y XIII. En una cripta oscura repleta de capiteles historiados y lamparillas de aceite se guarda desde su fundación un cofre con los restos de San Benito.

abadía de Saint-Benoît-sur-Loire (San Benito del Loira)

Dado que era una tarde de un frío día de invierno entre semana pudimos estar a solas en el monumento, contemplar los sepulcros de mármol o tratar de leer las historias tétricas que nos contaban los capiteles de las columnas. Una anotación en la piedra nos contó que Juana de Arco llegó hasta aquí junto al Rey Carlos III para dar gracias a Dios por la victoria en la Batalla de Orleans frente a los ingleses. (Entrada gratuita).

Castillo de Sully

El primero de muchos de los castillos del valle del Loira que veríamos en aquel viaje lo hallaríamos en la localidad de Sully-sur-Loire. Destaca su primer morador, el Gran Duque de Sully, Maximilien de Béthune, quien ostentó el cargo de ministro de la corte del Rey Enrique IV y se le considera uno de los políticos de mayor enjundia de la historia de la Francia de los Siglos XVI y XVII. Se trata de una de las construcciones con apariencia”más medieval” de cuentaa se encuentran en la ruta de los castillos del Loira y, por tanto, uno de los de mayor atractivo entre los que tuvimos ocasión de visitar. El foso cubierto de agua, los canales con los que salvar las crecidas del Loira, los torreones rematados con oscuros tejados cónicos o su característico puente levadizo rememoran una época de caballeros y princesas en la región francesa.

Castillo de Sully en el Valle del Loira (Francia)

Ya que nos quedamos a dormir en Sully-sur-Loire, aprovechamos no sólo a visitar el interior del castillo, sino pasear por sus jardines (encontramos un castor nadando en el canal) o regresar por la noche después de cenar para ver cómo quedaba iluminado.

La entrada al castillo tiene un precio de 8€ la visita libre y 10€ la visita guiada. Abre sus puertas de martes a domingo tanto mañana como tarde, salvo en julio y agosto cuando se puede visitar en todos los días de la semana de 10:00 a 18:00 horas.

Gien

En la localidad de Gien realizamos una parada de carácter panorámico en la cual nos asomamos desde la orilla del Loira a una ciudad coronada, como no podía ser menos, con un inmenso castillo. Lamentablemente en aquel momento se encontraba cerrado por obras, pero sí pudimos apreciarlo por fuera en una mañana tan fría como soleada. Estaba situada a media hora de Sully y a quince minutos de Briare, nuestro siguiente destino.

Gien (Valle del Loira)

Briare, el puente del canal

El período de esplendor en el Valle del Loira permitió la realización de obras de ingeniería espectaculares gracias a la inversión de la Realeza y la llegada de grandes genios que aportaron sus ideas. Una de estas locuras se encuentran en Briare, el cual posee un concepto que nunca había visto hasta entonces, el de puente canal. Y es que lograron hacer navegable un puente que mezclara las aguas de dos canales dejando a los pies el Río Loira.

Puente de Briare en el valle del Loira (Francia)

Uno está acostumbrado a ver que los barcos pasen por debajo de los puentes, no sobre ellos. Pero en el siglo XVII había también ideas que aún nos parecen hoy en día auténticas quimeras… ¡Pero que funcionan!

A partir de la primavera este lugar reúne a múltiples turistas quienes se suben a un barco que les pase del canal de Briare al canal lateral del Loira. No fue nuestro caso, pero pudimos hacernos una idea de qué era eso tan singular de un puente-canal.

Castillo de Villesavin

A pesar de encontrárnoslo cerrado, este es otro de esos castillos del Loira que no suelen aparecer en guías ni nada parecido. Lo mejor, es que nos pillaba de paso camino a Cheverny (a seis kilómetros), y ya que íbamos en nuestro propio vehículo alquilado, pudimos pararnos a tomar unas fotografías desde la carretera. De paso nos encontramos con unos asnos muy simpáticos y las hermosísimas highlands o vacas escocesas de pelo largo.

Castillo de Villesavin (Ruta de los castillos del Loira en Francia)

Villesavin es conocido por su curioso museo de bodas del siglo XIX, con vestidos, carruajes y objetos obtenidos de las nupcias más elegantes de la época.

Castillo de Cheverny

Le Château de Cheverny se trata de uno de los castillos TOP del Loira. De esos sobre los que uno puede decir eso de “no te vayas sin ir este lugar”. En este caso el concepto de castillo difiere mucho del de Sully, por ejemplo, y nos acerca mucho más a la idea de un palacio repleto de elementos clásicos con una simetría y una elegancia que roza la perfección. Habitado por la familia Hurault desde el Siglo XVII (incluso ahora sus descendientes siguen residiendo en una zona del edificio) no destaca por la grandiosidad del monumento sino por su exquisitez y buen gusto, algo que se comprueba igualmente en las estancias interiores (cuentan con un salón con pinturas referentes al Quijote o una habitación infantil conservada intacta con todos sus juguetes).

Castillo de Cheverny (Valle del Loira, Francia)

Tras el palacio hay otro edificio singular conocido como L´Orangerie o invernadero, que se utilizó para plantar naranjos y que refugió el cuadro de la Mona Lisa de Leonardo Da Vinci en plena II Guerra Mundial. Igualmente los jardines, los establos o la perrera (con 100 perros de caza franceses) son parte de una visita que se puede prolongar el tiempo que uno quiera.

Y no me olvido de un detalle que le encantará a los amantes de Tintín. Cheverny es el mítico Moulinsart, y es que le inspiró a Hergé para el castillo de Haddock, en el cual se desarrollan no pocas aventuras. Para ello hay un Museo de Tintín que hará las delicias de aficionados mayores y pequeños.

El castillo de Moulinsart de Tintín es realmente Cheverny (Valle del Loira, Francia)

Precio entrada libre a Cheverny y jardines 12,50€. Si se incluye el Museo de Tintín 17€. Abre los 365 días del año.

Castillo de Chambord

Para mí Chambord es probablemente el castillo del Loira que más me entusiasmo me generó. Por supuesto en espectacularidad puede que se trate del número uno (su rival en esto es Chenonceau para mucha gente). De hecho, Chambord, cuyo origen fue ser un pabellón de caza para el gran Francisco I, se trata de la mejor representación del renacimiento francés, con añadiduras extras con respecto al italiano, y con un nivel de recargo que a muchos nos llevaría a pensar que es barroco. Se dice que el propio Leonardo Da Vinci tuvo algo que ver en su diseño, ya que en el tiempo en que se levantó lo que podemos ver hoy día él ya vivía en su último retiro de Amboise (auspiciado precisamente por el monarca).

Castillo de Chambord (quizás el castillo más visitado y famoso del valle del Loira)

Chambord es el icono que con más frecuencia aparece en carteles, folletos, guías o postales del Valle del Loira, sobre todo cuando se le observa directamente desde uno de los canales que pasan a su lado. La visita la hicimos por libre, razón que nos permitió perdernos en estancias siguiendo una ruta cualquiera sujeta a nuestro puro antojo e intuición. De esa manera fuimos a parar a los cuartos en los que dormía la realeza, inmensos salones, galerías de trofeos y, por supuesto utilizando una ingeniosa escalera de doble hélice, cosa que no había visto en la vida. Podías ver a gente bajando las escaleras como tú, pero sin cruzarte con ellas puesto que van en un tramo diferente. Ingenios del renacimiento… no hay que darle más vueltas.

Castillo de Chambord, uno de los mejores castillos del Loira para visitar

Quizás sus interiores se hallen, en su mayoría, más vacíos que otros castillos (por ejemplo Cheverny), algo que se explica con que tras las distintas revoluciones que tuvieron lugar en Francia desde finales del siglo XVIII se perdió mucho de su mobiliario original. Aunque, sin duda, lo compensa subir a la azotea y contemplar los distintos torreones retorciéndose en busca del cielo o buscar panorámicas en 360º para disfrutar de un castillo de los de verdad. (Precio de entrada: 14,50€, si se deja el coche en el parking, 4€ más, siendo el único aparcamiento cercano a un castillo del Loira donde se aplica tarifa a los visitantes).

Interior del castillo de Chambord (Valle del Loira, Francia)

En 2019 se celebró el V Centenario del inicio de construcción de Chambord y alrededor de este acontecimiento, además de los 500 años de la muerte de Leonardo en el Valle del Loira y la llegada del Renacimiento a Francia, se prepararon un buen número de eventos y exposiciones especiales en toda la región. Por supuesto, también en en este increíble castillo.

Blois: Una ciudad integrada en su castillo y al revés

La ciudad de Blois constituye uno de los puntos por los que hay que pasar de manera indiscutible en toda ruta en el Valle del Loira que se precie. Allá donde Juana de Arco arengara a sus tropas en la Batalla de Orleans contra los ingleses, no sólo existe un castillo renacentista y cuyos colores se ven asomarse desde las ventanas, sino también una urbe a pequeña escala que nos pareció interesante conocer. A priori nos sorprendió no ver turismo (quizás porque fuimos al Valle del Loira en temporada baja) y quedarnos en la plaza que mira a la fachada del castillo totalmente solos. Desde allí las vistas de la ciudad con el Loira como telón de fondo son estupendas, por otra parte.

Fachada principal del castillo de Blois (Ruta de castillos del Loira, Francia)

Fue una suerte coincidir con el mercado de los sábados, el cual es bastante popular y acerca a los ciudadanos de Blois a la Place de Louis XII para realizar sus compras, tomarse un chocolate caliente o… probar una buena paella. Sí, habéis leído bien… paella. Y es que cada fin de semana un oriundo de Salamanca coloca sus productos (jamones, lomos, chorizos) cerca de una enorme paellera que no tarda precisamente en vaciarse.

Sirviendo paella en el mercado de los sábados de Blois (Valle del Loira, Francia)

Estuvimos dos veces en Blois, como intermedio hacia Chaumont y Amboise, y en las últimas horas de nuestro viaje, ya que aquí tomamos el tren nocturno (el extinto Elipsos Trenhotel) hasta Madrid. Por tanto, tuvimos doble ocasión para perdernos por calles estrechas muy auténticas, acceder a la iglesia de San Nicolás o entusiasmarnos con los delicados escaparates de los muchos anticuarios que allí había.

Sele en Blois (Ruta de los castillos del Loira en Francia)

Castillo de Chaumont

El castillo de Chaumont no entraba dentro de la ruta original prevista, pero pasamos tan cerca cuando íbamos desde Blois a Amboise por la carretera D942 que cuando nos fijamos en sus torreones medievales no lo pensamos dos veces y paramos. Y tengo que decir que fue un acierto, sobre todo cuando nos pusimos de cara con este fabuloso Château, mucho más cerca de lo que habíamos visto en Sully que de Cheverny u otros. Este es un castillo… castillo, de los que nos imaginamos en los cuentos como los de la Bella Durmiente, con su puente levadizo para entrar y sus torres misteriosas que comunican las distintas plantas.

Castillo de Chaumont (Valle del Loira, Francia)

En Chaumont residió un tiempo la poderosísima Catalina de Médicis, quien era admiradora de las profecías de Nostradamus, a quien trajo en distintas ocasiones a este mismo castillo. Luego se lo cambiaría a Diana de Poitiers, primer amante de su marido, por Chenonceau. Sus estancias están decoradas más próximas al Siglo XIX que a este período de intrigas, pero sobre todo compensan las vistas que en todo momento se tienen del río Loira, y un interesantísimo patio donde destaca un pozo con relieves de arqueros.

El Precio de entrada básico castillo + cuadras entre abril y noviembre es de 19€, mientras que el resto del año baja a 14€. Abre sus puertas todo el año mañana y tarde, aunque en verano varía el cierre a las 20:00 horas cuando en invierno lo hace a las 17:30.

Amboise, una de las ciudades más bellas junto al Loira

La ciudad de Amboise se asoma a La Loire con un viento procedente del lejano medievo. Lo dicen así las casas con entramados de madera de la zona baja y lo grita también el castillo que observa todo desde bien arriba. Amboise lleva asociado un nombre, Leonardo Da Vinci, quien residió allí sus últimos años, más concretamente en la Mansión de Clos Lucé, y hoy en día yacen sus restos en la capilla de San Humberto (que por fuera es una maravilla). La mezcla de castillo con sus consabidas vistas hacia el Loira, el propio San Humberto y un núcleo urbano amable y pintoresco, hacen de Amboise un lugar de ineludible visita en uno y mil viajes al valle.

Amboise (Valle del Loira, Francia)

De un tamaño manejable, siempre cuenta con detalles que la hacen más cálida (incluso en sus fríos inviernos), como una tienda de degustación de galletas, casas de más de quinientos años con sus fachadas intactas y ese olor a croissant y a gofre recorriendo todas y cada una de las calles. La silueta de Amboise es parte de lo que hace un tiempo se declaró Patrimonio de la Humanidad. La última morada de los grandes genios siempre deberían serlo. Y además con merecimiento… (La entrada para visitar el castillo y la capita de San Humberto tiene un coste de 13´10€).

Ciudad de Amboise (valle del Loira, Francia)

Chenonceau, el castillo de las Damas

Tratarse del castillo más visitado no sólo del valle del Loira sino, junto a Versalles, de toda Francia parece, cuanto menos, significativo. Chenonceau seduce con la elegancia incontenible de un château esplendoroso que cuenta con unas particularidades realmente únicas. Como, por ejemplo, que en sí mismo sea un puente que cruce el río Cher o que se le conozca como el castillo de las Damas porque sus verdaderas protagonistas fueron mujeres, con Catalina de Médicis y Diana de Poitiers a la cabeza, amén de otras reinas europeas.

Castillo de Chenonceau (Valle del Loira, Francia)

Chenonceau es toda una sorpresa, sobre todo cuando se conoce la inmensa galería de suelo ajedrezado que durante sesenta metros reta a las corrientes de agua. Sublime tanto por dentro, con habitaciones de relumbrón, sobre todo las pertenecientes a las féminas que lo habitaron, como por fuera, con esa larga arcada que lo convierte en un puente desafiando a ambas orillas. Al final esta es presa de los objetivos de las cámaras que buscan retratar sus reflejos en el río.

Sele en Chenonceau uno de los castillos del Loira más bonitos que ver a lo largo de la ruta

No nos acompañó el mejor clima posible. De hecho en plenos Jardines de Diana la lluvia, que cayó de forma torrencial, nos expulsó antes de lo previsto de aquella maravilla. Aunque si con nubarrones, aguacero y poca luz nos encandiló, no quiero imaginarme cómo será encontrárselo en un día azul de verano.

La entrada básica para acceder al castillo de Chenonceau es de 15 euros. Con ipad como audioguía la tarifa asciende a 19 euros. Abre los 365 días del año.

Una noche en Tours

La que fuera capital de Francia durante algunos años posee un diminuto y encantador centro histórico. Por sí sola la plaza Plumereau justificaría una visita a la ciudad de Tours. Sus casas con entramados de madera y su animado ambiente hacen de este un espacio idílico. Lamentablemente no tuvimos demasiado tiempo para visitar la ciudad y tan sólo pudimos aprovechar una tarde-noche para pasear por el alma del vieux Tours y salir a cenar a uno de los muchos restaurantes que posee en pocos metros cuadrados. Y que, da igual si en fin de semana o en días de diario, están siempre hasta los topes.

Fotografía nocturna de la ciudad de Tours (Valle del Loira, Francia)

Realmente me sorprendió, por sus formas, su ambiente callejero… y un Hotel de Ville (el edificio del ayuntamiento) que poco o nada tiene que envidiar al de la ciudad de París.

Desde aquí salimos a descubrir tanto Loches como el Castillo de Valençay, tras pasar una noche estupenda que comenzó con lluvia y terminó con las estrellas iluminando la calle más aún que las propias farolas.

La Cité Royal de Loches

Lo de Loches no es un castillo… es mucho más. Es una ciudadela medieval a la que no le falta nada, sobre todo hacerte sentir en un cuento de hadas o espadachines. Hermosas casas renacentistas nos fueron adentrando más y más hasta rematar una serie de cuestas y llegar a lo más alto de una colina. Allí nos encontramos con la residencia real de los Valois, con la impronta de Agnès Sorel la amante favorita del Rey Carlos VII y que da nombre aun elegante torreón. O con la iglesia de St. Ours, una fabulosa mezcla de elementos del románico y el gótico y que guarda el elaborado sepulcro de la propia Agnès Sorel.

Castillo de Loches (Reportaje sobre los castillos del Loira, Francia)

Pero en particular me quedo con la parte más antigua, la torre del homenaje y las mazmorras (Le donjon) de Loches, que quizás se encuentren entre las mejor conservadas de toda Europa. Han permanecido incluso las cadenas, los garabatos o graffitis de los condenados a muerte. Y se puede palpar la oscuridad y humedad de unas celdas de castigo horripilantes. Es, además, posible visitar una celda de madera destinada a infortunados dignatarios, quienes tenían que hacerse sus cosas ahí mismo en un cajón.

Mazmorra en el castillo de Loches (Ruta de castillos del Loira en Francia)

Fueron tiempos duros en Loches en aquella época… pero hoy lo que queda es una ciudad adorable, para muchos entre las más bellas de Francia. Y perfecta para utilizarse de base en una ruta por el Valle del Loira.

El de Loches es uno de los castillos del Loira más destacados de todo el valle

El precio de entrada al castillo de Loches, incluyendo la visita a las mazmoras es de 10,50€.

Montrésor

A medio camino entre Loches y Valençay (carretera D760) la casualidad nos llevó a uno de los miembros de la selecta lista de Les plus beaux villages de France (Los pueblos  más bellos de Francia). Montrésor, diminuto, con un castillo medieval en alza, sugiere un retiro prolongado o un sueño con tiempos lejanos. Apenas nos detuvimos un rato para tomar algunas fotografías y buscar un sitio para comer (aunque advierto que en un domingo en temporada baja es misión imposible), pero pasamos allí el tiempo suficiente para deleitarnos con un lugar maravilloso.

Castillo de Montrésor (Viaje a los castillos del valle del Loira, Francia)

El castillo de Valençay

Nuestro último castillo a visitar este viaje por el Loira fue, también, uno de los más especiales. No sólo me parece que se encuentra entre los tres de mayor espectacularidad de todo el valle sino además que su historia merece ser contada. Muchos desconocen que aquí vivió un “dorado exilio” la Familia Real española y muchos de sus cortesanos entre 1808 y 1814, tiempo que duró la Guerra de la Independencia. En este lugar Fernando VII y una numerosísima compañía, permanecieron bajo la invitación de Napoleón Bonaparte mientras “amablemente” los franceses invadían España. En Valençay es sabido que pasaron unos años muy felices rodeados de lujos. Resulta increíble pasearse por las dependencias en las que los Borbones vivían a todo trapo e imaginar que mientras tanto en España el pueblo estaba combatiendo contra un poderoso ejército con los mínimos recursos.

Castillo de Valençay (Ruta por los castillos del valle del Loira en Francia)

Valençay fue utilizado por Charles Maurice Tayllerand, Ministro de Exteriores de Napoleón, para recibir de la mejor manera a los dignatarios extranjeros con motivo de impresionarlos. Por ese motivo no le falta de nada. Incluso dispone de un teatro privado construido expresamente para hacer “más llevadera” (entiéndanse las comillas) la estancia a la Familia Real española. Lo más curioso es que la primera idea había sido construir una amplia biblioteca pero cuando le preguntaron a Fernando VII no le pareció bien, puesto que tanto él como familia y los muchos cortesanos que acudieron a este exilio dorado, preferían un teatro donde poder ver a los mejore artistas de la época representar grandes obras.

Teatro del castillo de Valençay en Francia

El Castillo de Valençay es extraordinario y su visita es muy interesante. En este caso no nos importó que fuera el último, nos sorprendió como el que más.

Este castillo abre todos los días, mañana y tarde. El precio de la entrada individual es de 14 euros.

Transporte utilizado en el viaje al Valle del Loira

Para llegar

En este caso llegamos a Francia en el tren Francisco de Goya (Elipsos Trenhotel, el cual dejó de existir en 2014) desde la estación de Chamartín en Madrid hasta la estación Les Aubrais, en Orleans (a cuatro kilómetros del centro, no confundir con la Estación Central). Su destino era París, pero a las 8:28 de la mañana hacía parada aquí (poco antes en Blois). La vuelta la hicimos precisamente desde Blois. Teníamos ganas de hacer un viaje de este tipo en tren y en lo que uno va durmiendo no se entera de nada. Existen muchas posibilidades para ir a esta zona realmente. Hay quien toma un vuelo de bajo coste a París, que está a un par de horas de Orleans, otros que utilizan el combinado vuelo + hotel quedándose unos días en la capital gala y saliendo más adelante a descubrir rincones de Francia como este. O hay quien le encanta conducir y se llevan su propio coche haciendo desde España los kilómetros que hagan falta. Es muy probable que para otra ocasión, que la habrá, pues nos quedó mucho por hacer, trataremos de utilizar esta última.

Vagón restaurante en el tren nocturno que nos llevó desde Madrid hasta el valle del Loira (Francia)

Para moverse

Para moverse por el valle del Loira y llegar a todas partes lo mejor es utilizar un vehículo, ya sea propio o alquilado. Nosotros lo alquilamos a través de la web Rentalcars.com, que es un megacomparador de coches de alquiler y que suelen tener mejores precios que buscándolo específicamente por compañías. Tuvimos para este viaje el último modelo de Clio que consume Gasoil. Y fue todo un acierto porque este coche es “un mechero” en cuanto a que gasta muy muy poco. Para que os hagáis una idea, en cuatro días completos moviéndonos por la zona, tan sólo consumimos la mitad del depósito. Y como el diésel es más barato en Francia que en España nos gastamos en combustible 32€ en todo el viaje.

Llenando el depósito de gasóil

Uno se puede mover también en trasporte público, ya que la región dispone de una buena red de trenes y autobuses que cubren muchos de los lugares del valle, sobre todo desde ciudades principales como Orleans, Blois, Amboise y Tours. Pero no siempre se accederá a todos los castillos, que están desperdigados por la campiña, y cuando se haga será más complicado moverse hacia otros, aunque estén a tan sólo unos minutos en coche. En realidad hay ciertas combinaciones en transporte público que resultan imposibles hoy día.

Por eso la libertad que nos aportó hacer en coche la ruta de lo los castillos del Loira compensó totalmente el alquiler de este utilitario. De ese modo no dependimos de horarios, optimizamos nuestro tiempo, nos detuvimos las veces que nos parecieron oportunas para tomar fotografías, descansar o buscar con tranquilidad un sitio en el mapa. Razón por la cual accedimos a pueblitos realmente encantadores que estaban de camino y que no suelen gozar del protagonismo de otras zonas de la región. Me viene a la mente Montrésor, que lo descubrimos gracias al coche. puesto que nunca habíamos oído hablar de él en la vida, o Saint-Dyé-sur-Loire, por el cual pasamos cuando íbamos de Chambord sentido Blois. Y qué decir que Chaumont, que no entraba en nuestros planes a priori y al que pudimos dar “un volantazo” (en sentido figurado) entrando al pueblo para visitar su gran castillo que, a la postre, fue uno de los que más nos gustó de toda la ruta. En definitiva, improvisar, la salsa de viajar.

CONSEJO PARA AHORRAR ALQUILANDO VEHÍCULO: Si queréis haceros con un coche de alquiler para el Valle del Loira aquí tenéis una herramienta donde suelen aparecer descuentos de hasta el 15% respecto a las webs específicas de las compañías y que, ya os digo, que funciona bastante bien.

Algo en lo que me fijé durante nuestro recorrido por los mejores castillos del valle del Loira fue en la gran cantidad de vías preparadas para ciclistas. Hay una ruta de más de ochocientos por la región, con los cuales se pueden cubrir los lugares más importantes para visitar. Ideal para los amantes de la bicicleta. Recomiendo echar un vistazo a la página web www.chateauxavelo.com con todos los circuitos, mejores rutas y consejos posibles a quienes deseen recorrer uno a uno los castillos del Loira en bici.

Excursiones organizadas a los castillos del Loira

Para quien disponga de pocos días para viajar, ni demasiado tiempo para planificar una ruta, no se sienta a gusto con eso de no poder expresarse en francés o no desee alquilar vehículo existe la posibilidad de contratar visitas guiadas de uno o varios días. Aquí algunas de ellas (con guías de habla hispana, traslados y entradas incluidas):

+ Visita guiada de un día desde París a los castillos de Chambord, Cheverny y Chenonceau (en bus, con guía, sin esperar colas y salida desde el centro de la capital).

Visita guiada de dos días desde París a los castillos de Amboise, Clos-Lucé, Villandry, ciudad de Tours y Chenonceau, Cheverny y Chambord RECOMENDADO (Para mí es la opción más completa de dos días)

+ Circuito guiado desde París de 3 días de duración a los castillos del Loira y al Mont Sant Michel con un programa que incluye el castillo de Langeais, Clos Lucé, jardines de Villandry, Tours, castillos de Chenonceau, Cheverny y Chambord. Y el impresionante Mont Saint Michel en Normandía.

Para consultar otros puntos de partida desde Nantes o desde otras localidades de la región se puede visitar esta lista con excursiones típicas (en castellano y reservables online).

Nuestro alojamiento durante el viaje a los castillos del Loira

De los cuatro días que estuvimos recorriendo el Valle del Loira, utilizamos tres alojamientos diferentes, sin contar que aprovechamos el tren nocturno para dormir tanto a la ida como a la vuelta. Probamos distintas facetas de hospedaje por la zona, cada una con su personalidad especial (y lo mejor es sabiendo que hay temporada baja, en la que las ofertas se multiplican) por un motivo u otro.

+ Sully-sur-Loire: Hotel Burgevin (1ª noche en destino): Lleva un siglo dando hospedaje en Sully, a dos pasos del castillo, e incluso ya aparecía en la Guía Michelín de hace más de cincuenta años. Reformado por completo consigue ofrecer al visitante un lugar cálido, con habitaciones súper confortables y la mejor atención al cliente posible. Da gusto sentarse a charlar en su salón social, poder buscar desde la ventana los torreones del castillo de Sully o aprovechar a conectarse a internet con un wifi potente que llega a todas las habitaciones (cuánta falta hace esto muy a menudo…). El Burgevin es lo que viene a ser “un hotelito con encanto”. En temporada alta suben sus precios pero en temporada baja resulta asequible. Le doy un sobresaliente alto.

Hotel Burgevin (Sully sur Loire, Francia)

+ Cours-sur-Loire: Château de la Rue (2ª noche en destino): Está muy bien eso de ver castillos… pero, ¿sabíais que es posible alojarse en uno de ellos? Nosotros quisimos sentirnos marqueses del siglo XVIII en un lugar asequible a nuestro presupuesto. Y después de buscar mucho lo hallamos en Château de la Rue, que es una preciosa mansión de época situada a las afueras de Blois. Por alrededor de 100€ la noche se puede pernoctar en una habitación digna de un palacio y desayunar en un salón comedor regio. Mobiliario original y hasta una bañera con patas dentro del cuarto, con vistas a una finca extensa que da para perderse. La verdad que lo disfrutamos muchísimo. Y es que me parece un capricho posible para todos los bolsillos. Porque el esplendor del Loira no sólo está para verse sino también para disfrutarse.

Habitación de Chateau de la Rue en Cours sur Loire (Valle del Loira, Francia)

+ Tours: Hotel De L’Univers (3ª noche en destino): Situado el mismo centro de Tours con el impresionante edificio del Ayuntamiento justo al frente. Desde este alojamiento es posible ir a pie a todos los puntos importantes de la ciudad. Pertenece a la cadena Oceania Hotels posee habitaciones cómodas, modernas, luminosas y con un cuarto de baño enorme. Le hace falta equilibrar un poco más la línea calidad/precio, pero tiene potencialidad para ello.

Viaja seguro…y con seguro

Cuando viajamos al extranjero nos conviene estar protegidos contra todo lo que nos pueda pasar. Aunque estemos viajando por Europa no está de más llevar una buena póliza que nos cubra en el destino, en este caso Francia, ante posibles accidentes, enfermedades o contratiempos (robos, pérdida de equipaje, etc..) que puedan suponernos un sobrecoste a posteriori. En mi caso para viajar siempre utilizo el Seguro de viajes de IATI porque me parece que cuenta con una cobertura superior a la media, te adelantan el dinero si sucede algún problema y ofrecen un trato personalizado e inmediato en tu idioma. Los lectores de este blog pueden contratar el Seguro de viajes de IATI que mejor se adecué a lo que están buscando con un 5% de descuento (que se aplica de forma directa entrando por este enlace).

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Algunos consejos prácticos para viajar al valle del Loira

– Si alquiláis un vehículo procurad que sea Diésel, ya que la diferencia entre el gasóleo y la gasolina en Francia es, en ocasiones, de más de treinta céntimos. Está incluso más barato que en España (aunque ya sabemos que la cotización de estas cosas varía, por lo que conviene enterarse por uno mismo).

– En Francia si las gasolineras pactan precios no es a la vista tan escandaloso como en España. Puede haber unas tarifas en combistible muy diferentes entre unas y otras y a muy pocos kilómetros (hemos llegado a ver veinte céntimos de margen). Por experiencia las más baratas son las gasolineras de los centros comerciales/supermercados tipo Carrefour, Intermarché, Auchan (el Alcampo de toda la vida), etc. Suelen encontrarse a las afueras de las ciudades y su número es muy elevado, por lo que es fácil verlas por la carretera.

Echando combustible

– Es cierto que el coste de las entradas a los castillos es de una media de 10€ por cada uno, por lo que si se tienen pensado visitar muchos el gasto acaba siendo demasiado elevado. Existe una manera de combinar castillos y ahorrarnos unos euros mediante una especie de bono o pase llamado Châteaux Pass y que se puede adquirir en las Oficinas de Turismo de Blois, Chambord, Cheverny, Chaumont-sur-Loire y Bracieux (el pueblo que queda a mitad de camino entre Cheverny y Chambord). No incluye todos los castillos sino que combina desde tres hasta diez châteaux del Loira que deberemos elegir entre un montón de opciones. En temporada alta puede ser ideal para evitar colas, por lo que no está de más tenerlo en cuenta.

Chateaux Pass

Hay visitas guiadas en las ciudades realmente interesantes de las que viene muy bien enterarse. Por ejemplo, en la Oficina de Turismo de Orleans se puede concertar la visita a criptas subterráneas que normalmente están cerradas al público en general. Nosotros tuvimos la suerte de entrar a la cripta de Saint-Avit, que está oculta en los bajos de un colegio y se entra por una especie de trastero. Y os aseguro que merece mucho la pena.

Cripta de Saint Avit en Orleans (Valle del Loira, Francia)

– La oferta de alojamiento de todos los precios es excelente. De tan amplia que es, el del Valle del Loira es un destino que puede dejar vía libre a la improvisación y a no necesitar reservar con antelación (aunque los chateaux y los hoteles con más encanto se tienden a agotar antes). Francia está repleta, además, de hoteles de carretera, para quienes se muevan en coche y quieran ahorrar en este concepto. También es perfecto para viajes en autocaravana…

Alojamiento en un castillo del Loira (Francia)

– Al ser un loco de los castillos os recomendaría visitar todos los que os he mencionado más otros más, pero si tuviera que quedarme con sólo tres escogería Chambord, Valençay y Chenonceau. Aunque trataría de hacer un esfuerzo para ver Chaumont y/o Sully, que son de cuento de hadas, con una fachada y unos torreones que ni en la Bella Durmiente.

Castillo de Sully (Ruta de castillos del Loira en Francia)

– Para los estudiantes de hasta 26 años que lo acrediten (la tarjeta ISIC funciona perfectamente) hay descuentos de más del 30% en gran parte de los casos. Y para niños hay gratuidad en muchos casos, aunque depende de los castillos (en algunos vimos que no pagaban los menores de 7 años y en otros los menores de 11. Incluso a veces los menores de 18 tienen amplios descuentos).

– La página castillosdelloira.es es perfecta para obtener información útil y actualizada sobre los 20 principales castillos del Loira. Dado que los precios y, sobre todo, los horarios varían mucho entre unos y otros lo más conveniente es consultarla a la hora de preparar el viaje. También refleja eventos y acontecimientos como festivales, exposiciones, etc…  A nosotros nos vino de perlas.

Fachadas medievales en el valle del Loira (Francia)

– Los amantes de los buenos quesos en el Valle del Loira están de enhorabuena. Hay cinco especialidades de queso de cabra que podrían volver loco a cualquiera. Personalmente recomiendo la especialidad Sainte-Maure-de-Tourine, en forma de rulo, atravesado por una especie de palo y cubierto con ceniza, lo que le da su color grisáceo tan característico. En muchos de los restaurantes antes de los postres suelen pasar un carrito con quesos y te dejan escoger unos cuantos. Esta “cata” tan típica es perfecta para probar quesos y, si nos gustan, llevarnos alguno a casa.

En el valle del Loira hay cinco Denominaciones de Origen de quesos

Creo que se nota que regresamos encantados de visitar esta zona de Francia, ¿verdad? Incluso creo ver más grande ese apetito voraz para seguir conociendo a fondo a nuestro país vecino. Espero regresar con prontitud y seguir compartiéndolo con todos vosotros.

Mientras tanto puedes seguir leyendo algunos artículos sobre este viaje al Valle del Loira, puesto que quedarán aquí mismo enlazados para así poder seguir mejor lo que dio de sí nuestra ruta de pueblos y castillos al margen del gran río. Por ahora dispongo de los siguientes:

Persiguiendo a Monsieur Chat por los tejados de Orleans.

El vídeo de nuestro viaje al Valle del Loira.

Las huellas de Leonardo Da Vinci y el renacimiento en el valle del Loira.

Otras rutas por Francia

Guía práctica del viaje al Gers, alma mosquetera de Gascuña (Francia)

  • También hemos hecho un viaje en coche por la Aquitania, centrándonos en Burdeos y el Périgord. ¡No te pierdas esta ruta!

Viaje a Burdeos y el Périgord (Aquitania, Francia)

Banner pais cataro por ti.

Banner del viaje a la Costa Azul

 

Aunque son muchísimos los reportajes sobre Francia que puedes encontrar en este blog, puesto que se trata de uno de los países que más hemos podido visitar.

Y cierro esta guía de viaje a los castillos del Loira con una frase que Thomas Bohier utilizó al empezar a construirse Chenonceau y que dice: “S’il vient à point, me souviendra” la cual quiere decir “Si el castillo se concluye, perpetuará mi recuerdo”. Siglos después damos fe que no pudo tener más razón…

Sele

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151 Respuestas a “Guía práctica de un viaje a los castillos del Loira”

  • […] Los amantes de los castillos están de enhorabuena en Valonia porque, sin duda, la región los tienes por decenas. Basta con iniciar un viaje en coche y seguir las señales de los muchos chateaux que forman un escenario de leyenda. La Edad Media se despliega con lanzas en lugares como Bouillon (tierra del gran Godofredo, primer protector del Santo Sepulcro durante las Cruzadas), Herbeumont o Celles-Veves, mientras que rincones como Lavaux-Sainte-Anne o Freÿr realizan un espléndido homenaje a castillos renacentistas como los del Valle del Loira en la vecina Francia. […]

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