Keldur, una curiosa aldea vikinga de casas césped en el sur de Islandia

Por Keldur no se pasa. A Keldur hay que llegar a propósito olvidádose por unos instantes de la carretera circular. Durante mi primer viaje a Islandia que me llevó a bordear la isla en coche se me pasó por alto este rinconcito sureño y fértil rodeado de los campos de lava y musgo originados por los vetustos estruendos del volcán Hekla. Pero tiempo después volví al lugar donde importantes sagas vikingas vivieron y lucharon hace más de mil años. En Keldur sobrevive una hilera de casas césped y turba con una iglesia, un diminuto cementerio y un curioso túnel que suele desapercibido y que los propios vikingos utilizaron para dar esquinazo a sus enemigos.

Keldur, la aldea de las casas césped en Islandia

Los amantes de el Señor de los Anillos encuentran aquí una ensoñación de la comarca de los Hobbits de Tolkien pero Keldur no es precisamente de cartón. Esta apasionante conjunción de casas césped de madera semienterradas en el sur de Islandia ha sobrevivido a todo, incluso al propio tiempo. 

KELDUR, PROBABLEMENTE LA ALDEA DE CASAS CÉSPED MÁS ANTIGUA DE ISLANDIA

¿Cómo llegamos a Keldur?

Un par de años después de viajar a Islandia regresé al país del hielo y el fuego. Se trató de un paseo fugaz por el país isleño al que utilicé como escala junto a mi amigo Isaac de Chavetas para dar un buen salto al mapamundi y llegar hasta Alaska para con el objetivo de hacer un apasionante viaje en autocaravana. Sin duda las pocas horas con las que contamos las aprovechamos a base de bien para recordar algunos puntos destacados que ver en el sur de Islandia como las cataratas Skógafoss o Selialandfoss, así como el valle de las fumarolas de Krýsuvík en la península de Reykjanes (una vía alternativa para salir de Keflavík rumbo al este). Regresando precisamente al aeropuerto internacional pasada la localidad de Hvolsvöllur (yendo al revés lo que habría que pasar es Hella) a la altura de la entrada del gran Hotel Rangá (probablemente el mejor alojamiento de Islandia) nos desviamos desde la famosa e impresdincible Ring Road (R1) para tomar la carretera nº 264. Isaac sería mi cicerone en este caso para descubrirme un lugar realmente interesante y muy poco visitado a tan sólo una decena de kilómetros de aquel inicio cuyo objetivo era una auténtica sorpresa.

Mapa de situación de Keldur en Islandia (¿Dónde está Keldur?)

La carretera no se encontraba en las mejores condiciones posibles pero era completamente válida para cualquier tipo de vehículo. Simplemente tuvimos que bajar un poco la velocidad, sortear algún que otro bache tonto y tener un poco de paciencia. Porque salvo la borrosa silueta del Hekla, el estratovolcán que durante la época medieval fue visto por los vikingos como una de las puertas del infierno, sólo se apreciaba una inabarcable planicie bañada de rocas y musgo. Así son muchos de los restos de lava que el tiempo tiñó de verde y que ocupan buena parte del suroeste de Islandia.

Keldur, localización de las principales sagas medievales islandesas

Al final de la carretera giramos apenas unos metros a mano derecha y dejamos nuestro coche alquilado frente a un pequeño aparcamiento con un cartel explicativo. Habíamos llegado a nuestro destino, un lugar bastante pequeño en el que no había nadie más que nosotros. Su nombre era Keldur y era nada menos que la que muchos consideran como la aldea de casas césped más antigua de Islandia. Lo era tanto que aquel espacio había estado habitado durante más de mil años. De hecho es conocido en todo el país que de allí vivió uno de los personajes más importantes de la Saga de Njàl, Ingjaldur Höskuldsson, que vivió en Keldur del 974 hasta el año 1000 después de Cristo. Otras sagas  también tuvieron a Keldur como una de sus bases, por lo que para los islandeses resulta un espacio popular para ellos, cargado de historia y, sobre todo, muy literario. Cabe recordar que las sagas son expresiones literarias que narran hechos históricos a través de importantes familias que vivieron en la Islandia de la Edad Media que acababa de haber sido colonizada por vikingos procedentes de Noruega.

Entorno de Keldur en Islandia

El túnel secreto

Un riachuelo atraviesa la entrada de Keldur. Nos sorprende ver una caseta diminuta cuya puerta da directamente al río. Poco después conocemos que tras ella hay un túnel que comunica con una de las casas de la granja de Keldur. Y que durante la Edad Media se trataba de una escapatoria realmente efectiva si sus pobladores debían abandonar de manera secreta la aldea en caso de ataque enemigo.

Keldur (Islandia)

Las casas césped de Keldur

De pronto aparecemos frente a lo que habíamos venido a ver, o mejor dicho, lo que Isaac quería enseñarme. Una fila de casas recubiertas de césped y turba que sólo dejan ver su fachada frontal de madera oscurecida. Aquello me recordaba a las casas de los Hobbits que nos mostró Peter Jackson en las películas que dotaron de vida a las novelas de JRR Tolkien. Aunque estas casitas, en vez de redondeadas, poseían un tejado muy estrecho a dos aguas.

Keldur, la aldea de las casas césped en Islandia

Lo de las casas de césped y turba es algo que ha estado muy presente siempre a lo largo y ancho de la geografía islandesa, pero en los tiempos modernos muchas de ellas fueron sustituidas por otro tipo de construcciones. Por fortuna todavía sobreviven algunas aldeas y granjas solitarias que muestran orgullosas un material que no es, ni mucho menos, decorativo. La función del césped y la turba era ser los mejores aislantes posibles ante las duras condiciones meteorológicas con las que ha contado y cuenta Islandia. Cabe recordar que durante la pequeña glaciación (que duró casi cinco siglos hasta finales del siglo XIX) vivió temperaturas completamente extremas así como con la emanación de gases volcánicos, de ahí que las casas requirieran una protección excelente para garantizar la seguridad de las familias que las habitaban. Otra cosa es el caso de Kirkjubæjarklaustur, también en el sur de Islandia, que quedó sepultada por las imparables coladas de lava volcánica.

Keldur (Islandia)

No fueron tan clementes con Keldur los terremotos, que hacen que la estructura actual fuera modificada a últimos del siglo XIX, pero el diseño es el mismo de la época medieval. De la cerca de veinte casas que hubo en la aldea queda menos de una decena, aunque en un fabuloso estado. Sólo una de ellas, la más grande, se puede visitar en su interior (aunque de manera guiada, no gratuita y únicamente durante los meses de verano).

Casa césped en Keldur (Islandia)

Frente a estas casas se yergue una iglesia de madera levantada en 1875 y dedicada a San Pablo, Unas pocas tumbas se apelotonan en la hierba. En esta incursión por Keldur no podemos entrar puesto que encontramos la puerta cerrada. Sí pudimos admirar desde este pequeño altozano que soporta la iglesia de los campos fértiles de alrededor y que explican la presencia de granjas desde tiempos inmemoriales. Unos caballos salvajes de pura raza islandesa pastan a unos pocos metros. El pelaje de su cabeza no para de moverse con un viento que no da tregua un solo segundo. No queda más que resignarse, sobre todo tratándose de un país de vientos gélidos sin árboles para protegerse.

Aldea de casas césped de Keldur en el sur de Islandia

Aquel día de verano que lo habíamos comenzado durmiendo dentro de un coche frente a la cascada Skógafoss, para mí entre las favoritas de cuantas he contemplado en Islandia hasta ahora, nos había llevado hasta Keldur. O para ser justos, era Isaac el que me había llevado a mí. Horas más tarde despertaríamos nada menos que en Alaska, la última frontera. Pero esa ya es otra historia…

Sele

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