Visita a la ciudadela de Celestino Solar en Gijón - El rincón de Sele

Blog

La ciudadela de Celestino Solar en Gijón: El patio de atrás durante el tiempo del trabajo

Print Friendly, PDF & Email

Si uno camina por la calle Capua de Gijón percibirá fachadas señoriales, comercios con encanto y el aroma a salitre de la playa de San Lorenzo. Pero pocos saben, incluso entre los propios locales, que dentro de una de las zonas nobles de la villa asturiana se esconde un gran secreto. Porque, sin darnos apenas cuenta, nada más traspasar un arco de piedra y caminar por un callejón vacío en el número 15, podemos realizar un viaje en el tiempo. En concreto a los últimos años del siglo XIX y algo más de la mitad del XX. En la conocida como Ciudadela de Celestino Solar se conserva uno de los últimos resquicios gijoneses de un paradigma urbano que marcó un periodo álgido de industrialización donde la clase obrera, creciente en número y menguada en recursos, vivía en patios traseros con infraviviendas tan diminutas que parecían casi de juguete. Eran como aldeas independientes en la gran ciudad, modestísimas soluciones habitacionales escondidas de todo y de todos bajo el paraguas de su propia personalidad, su propio ritmo y una reglas las cuales sus vecinos compartían sin fisuras en un mismo marco social y un profundo sentimiento de pertenencia.

Ciudadela de Celestino Solar en Gijón (Asturias)

Visitar la ciudadela de Celestino Solar en Gijón es viajar al tiempo del trabajo, a esas jornadas maratonianas que requerían las fábricas, familias numerosas apiñadas en poco espacio y camas calientes sin ventilar. Al borboteo de cazuelas, máquinas de coser a media luz y conversaciones a la fresca en un espacio vital, social e igualitario donde las duras condiciones para ganarse el jornal se esgrimían puerta a puerta del viejo patio de Capua que ahora sobrevive como el museo de una vida que para muchos no queda demasiado lejos.

Peones de obra, cocheros, mineros, barberos y jornaleros en las fábricas. Cigarreras, sastras, sirvientas, cocineras, vendedoras ambulantes, o pescaderas. Pordioseros y pordioseras que pedían limosnas en las puertas de las iglesias y los mercados. Gente pobre de solemnidad que vivía en unas condiciones deprimentes en las traseras de algunas calles y avenidas donde en cambio a simple vista relucían edificios de la burguesía. Estos patios de atrás, ocultos como el que barre por debajo del sofá y a los que se accedía por estrechos callejones, fue un modo de urbanismo residencial nacido en la Inglaterra de la Revolución Industrial. Allí los miembros de las clases menos pudientes habitaban hileras de casas de una planta y alrededor de treinta metros cuadrados donde fuera se compartía un espacio común así como un solo retrete en el mejor de los casos. Este modelo, que en Gijón llegó a replicarse a lo largo y ancho de la ciudad, se le conoce como ciudadela.

Dibujo de la Ciudadela de Celestino Solar en Gijón

Tras desaparecer de los mapas urbanísticos en las últimas décadas hasta hoy nos ha llegado su recuerdo en la conocida como Ciudadela de Celestino Solar, convertida ahora en museo propiedad del ayuntamiento de la villa (con entrada gratuita). Desde el mismo se vuelve posible indagar sobre estos estos pequeños universos que representan la memoria del conocido como “hábitat obrero” en Gijón y en otras partes de Asturias donde la industrialización y el crecimiento demográfico fueron desmesurados.

Ciudadela de Celestino Solar en Gijón

En las distintas ocasiones en las que he tenido la suerte de visitar Gijón he podido revisar buena parte de sus facetas. Porque además del Gijón de Cimavilla, de Poniente, San Lorenzo, Somió, la Laboral, el del Camino de Santiago y el románico gijonés, la Vía de la Plata, de celtas y romanos o de las sidrerías… destacan las muchas huellas de su cambio a finales del siglo XIX relacionado con la aparición nuevos lugares y métodos de trabajo. Gijón posee un valioso patrimonio (No hay más que ver su extraordinario Museo del ferrocarril parte de la Ruta europea del patrimonio industrial) que explica este periodo.

Museo del ferrocarril de Gijón

Pero otro modo de entrar más allá de lo que supuso el viaje del campo a la ciudad y la difícil capacidad de absorción de un nuevo estrato social y unas nuevas condiciones laborales tiene que ver con la vivienda. Y en la ciudadela de Celestino Solar se puede entrar directamente hasta la cocina, sentir el aroma de la colcha que recubre una dura alcoba, imaginar e interpretar la vida gracias a quienes creyeron que una fila de casas bajas podía ser un recurso donde dar memoria y voz a los protagonistas del tiempo del trabajo.

Cocina de época en una de las casas de la Ciudadela de Celestino Solar en Gijón

Este es sólo un ejemplo de las más de doscientas ciudadelas que se calcula hubo en Gijón. La de Celestino Solar, construida en 1877 en la calle Capua, contaba con veintitrés viviendas (llegó a tener más de un centenar de habitantes) y permaneció habitada hasta entrados los años setenta. Y aunque sólo sobrevive una fila de casitas, permite comprender cómo eran este tipo de lugares y documentarse a través paneles explicativos y curiosísimas fotografías en blanco y negro de un periodo no tan lejano como se cree.

Imagen antigua de la Ciudadela de Celestino Solar en Gijón

Imagen actual de la Ciudadela de Celestino Solar en Gijón

A partir de cuatro unidades temáticas distintas (Callejón de entrada, Patio grande, patio pequeño y las salas de exposiciones temporales) es posible acceder a multitud de datos interesantes. Desde ver in situ un domicilio de entonces con todos sus muebles, conocer más sobre los propietarios que rentaban las casas (y se hacían los suecos cuando las autoridades les pedían hacer una nueva ventana en las viviendas porque las condiciones sanitarias y la ventilación era pésima) hasta escuchar los testimonios de los antiguos inquilinos. Posiblemente la mejor parte de este museo abierto y que tiene la particularidad que, como entonces con el patio, parece difícil de encontrar. Esa es otro hecho que como visitante aprecié dentro de mi reguero de experiencias en la ciudadela. Comprobar cómo sigue siendo un lugar completamente invisible. Y, como dije anteriormente, incluso para buena parte de los ciudadanos y ciudadanas de Gijón, a quienes cuando les conté que había estado en este sitio me preguntaron con cierta extrañeza por no haber oído hablar de lo que guarda la calle Capua.

Arco de entrada en el Museo Ciudadela de Celestino Solar (Gijón, Asturias)

No tengo duda de que semejante elemento etnográfico de carácter municipal recrea de manera única en toda España una tipología de las conocidas como infraviviendas obreras las cuales se multiplicaron en numerosas urbes europeas encargadas de absorber un ingente crecimiento poblacional. Una puesta en valor que, de manera completamente gratuita para el visitante, invita a dibujar con la mente un jardín en el patio principal o imaginar una tarde de domingo entre los vecinos. Con los niños jugando, la radio sonando de fondo, o simplemente familias enteras celebrando los pequeños acontecimientos sociales de este pequeño pueblo encerrado entre grandes edificios. Dichos niños ahora ancianos son precisamente quienes no evitan recordar las dificultades de aquellos tiempos. Sin perder esa sonrisa de algo que sienten como propio y donde obtuvieron no pocos momentos de felicidad entre los suyos. Porque si las ciudadelas medievales eran fortalezas de defensa, las que se multiplicaron en Gijón durante los dos últimos siglos nunca dejaron de ser auténticos fortines de algo mucho más importante, la familia.

Recreación de una casa de la Ciudadela de Celestino Solar

Así que no puedo dejar de recomendar no volver a pasar por alto el número 15 de la calle Capua. Porque al otro lado de un tímido arco de piedra y un callejón desnudo, sobreviven pedacitos de la memoria de un tiempo. Del tiempo del trabajo.

Horarios de visita de la Ciudadela de Celestino Solar

De octubre a mayo (ambos inclusive) abre de martes a viernes de 9:30 a 17:00 horas, mientras que sábados, domingos y festivos lo hace de 11:00 a 18:00 horas. De junio a septiembre abre de martes a domingos de 11:00 a 19:00 horas. La entrada es gratuita y no es necesario reserva previa para poder acceder al museo. El acceso es libre.
Callejón de entrada a la Ciudadela de Celestino Solar (Gijón, Asturias)

Además de la visita, en la ciudadela se desarrollan diversas actividades de carácter especial, muchas de ellas didácticas (no es raro ver talleres escolares) y para todos los públicos. Más información en https://www.gijon.es/es/directorio/ciudadela-de-celestino-solar.

Me ilusiona saber que cada vez que vuelvo a Gijón no dejo de encontrar lugares que merecen la pena.

Sele

+ En Twitter @elrincondesele

Canal Facebook

Instagram @elrincondesele

PD: Puedes encontrar todos los artículos sobre España en su apartado correspondiente: RINCONES DE ESPAÑA.

Deja un comentario