Lago Sevan, un mar de monasterios y cruces de piedra en Armenia

En torno a un 5% del territorio armenio actual se encuentra sumergido en las aguas del lago Sevan, un auténtico mar de interior a 60 kilómetros al norte de la capital, Yerevan. Un paraíso lacustre al que los locales acuden a escapar de asfixiante calor estival y que por poco no se esfumó en la época soviética como sí sucedería con el denostado Mar de Aral en Asia Central. La idea de Stalin era secarlo, pero con su muerte los planes fueron, por fortuna, paralizados. De lo contrario se hubiese convertido en desierto este tesoro azulado que forma parte de la historia de un pequeño gran país llamado Armenia, la primera nación en oficializar el cristianismo y que cuenta con los templos más antiguos de la nueva religión en el continente europeo. Bordear su orilla fue uno de nuestros objetivos durante nuestro viaje a Armenia para encontrarnos con espléndidos monasterios reflejados en sus aguas así como con la mayor concentración existente de khachkars o cruces de piedra armenias labradas dentro de elaboradísimas estelas.

Lago Sevan (Armenia)

El lago Sevan consiste en un paréntesis a todo color en el corazón de Armenia. Un rincón privilegiado y a salvo donde el viento sopla frescura en un mapa azul desteñido por los verdes y amarillos de los líquenes que se aferran a los muros y las cruces levantadas hace ya demasiado tiempo. 

Lago Sevan, el mar de los armenios

Ereván o Yerevan, la ciudad más poblada de Armenia y que capitaliza todo el movimiento del país, no se ve ni se intuye si quiera a orillas del lago Sevan. Tampoco el mítico Monte Ararat, omnipresente en buena parte del territorio salvo en este margen norteño que respira otros aires. Miles de turistas armenios acuden a este lugar verano tras verano con la única misión de escapar del bullicio de la capital y, sobre todo, del calor que se ceba especialmente con ellos durante los meses de julio y agosto. Su clima más fresco, como es normal en un lago alpino a cerca de 2000 metros de altura sobre el nivel del mar, así como la presencia de algunas pequeñas playas, convierten al Lago Sevan en el propósito más deseado de un país clavado entre Turquía, Irán, Azerbaiyán y Georgia.

Cruces en el Lago Sevan (Armenia)

Tras varias jornadas destinadas a descubrir y disfrutar de algunos de los rincones más memorables que ver en Armenia tales como Echmiadzín (con la catedral más antigua del mundo), el monasterio Khor Virap frente al Aratat, la vitivinícola Areni, los prodigiosos Noravank y Geghard así como el templo romano de Garni, único en su especie en el Cáucaso, siempre con Yerevan como base para todas estas travesías, iniciamos un recorrido buscando el norte del país con el lago Sevan y Dilijan como protagonistas antes de saltar definitivamente a Georgia y proseguir con nuestro itinerario caucásico. Así que abandonamos la capital armenia, a la que ya no regresaríamos, y en poco más de dos horas modificaríamos por completo el panorama para disfrutar por fin del lago Sevan del que tanto nos habían hablado.

Tumba armenia tallada en el lago Sevan

Trilogía de imprescindibles que ver en el lago Sevan

Muy rápido tuvimos la sensación de encontrarnos con un país totalmente diferente. El viento soplaba con más saña de la que jamás hubiésemos sentido en el valle del Ararat. Aquel día el pequeño mar de los armenios nos mostró su oleaje a la vez que millones de florecillas amarillas y rojas desteñían una orilla que décadas antes no lo fue. Porque a pesar de que el lago Sevan ganó su punto de partido a los delirios soviéticos no evitó que sus niveles descendieran más de diez metros viéndose considerablemente recortado en el mapa. De ese modo en las últimas décadas del siglo XX salieron a la luz centenares de tesoros arqueológicos que habían permanecido ocultos bajo las aguas durante miles de años. Muchos de ellos están expuestos ahora en muy recomendable Museo de Historia de Armenia situado en la emblemática Plaza de la República en Yerevan.

Mapa de situación del Lago Sevan en Armenia (con la ruta que hicimos)

Sabías quéEn la conocida como Armenia histórica, buena parte de la misma situada actualmente en territorio turco, se encuentra el Lago de Van, el más grande del país otomano con más de 120 kilómetros de longitud. El nombre de Sevan tiene que ver con éste, ya que con el prefijo armenio “Se” significaría “el Van negro”. Así que dicha denominación es una comparación probablemente utilizada hace miles de años. No sabemos cómo es el Van, pero sí podemos asegurar que el Sevan de “negro” no tiene nada, ya que sus aguas son tan claras que permite ver sus fondos con una transparencia inusual para un lago de este tipo.

Sele en Sevanavank (Lago Sevan, Armenia)

Si bien es posible rodear por carretera el 100% del lago Sevan aquel día pusimos nuestro objetivo en el margen suroeste, dado que allí, en una franja de 40 kilómetros, se encuentran los tres lugares más importantes que visitar en este lugar. Por un lado el monasterio de Sevanavank en la que fuera una pequeña isla, ahora península. Por el otro la mayor reunión existente de estelas o cruces armenias (khachkars) en un cementerio con más de mil años de antigüedad. Y entre medias uno de los monasterios más fotogénicos de Armenia, Hayravank, que atesora increíbles leyendas de la época de las invasiones mongolas. Todos ellos componen la trilogía de imprescindibles que ver en el lago Sevan y que, por supuesto, reclamaron nuestra atención.

Sevanavank, el monasterio de la isla

Para hacernos una idea de las dimensiones del lago Sevan conviene recalcar que posee 78 kilómetros de largo y casi 60 de anchura máxima. El área histórica del lago, Sevanavank, fue siempre una isla situada en el extremo más septentrional de la orilla sur a la que se llegaba por barco hasta que descendió el nivel del agua dejando al descubierto una franja de tierra o península. Ahora se puede llegar en coche, aunque para alcanzar nuestro objetivo, los restos del monasterio de Sevanavank, resulta necesario subir unas escaleras. Y no pocas. A comienzos de verano el ascenso, que no conllevó ni un cuarto de hora, se hizo tedioso no por la pendiente ni por las escalinatas, sino por la ingente cantidad de mosquitos que merodeaban alrededor nuestro. Así que conviene tomar nota para la época estival en esta parte de Armenia, el repelente antimosquitos es imprescindible. Pero de todos modos conviene mantener la boca cerrada para evitar que alguno acceda donde no debe.

Sevanavank (Lago Sevan, Armenia)

Durante el siglo VIII después de Cristo los monjes construyeron una capilla y varias dependencias para llevar a cabo una vida en comunidad. Ya en el año 874 el rey Ashot I, el origen del linaje Bagrátida que gobernaría el Reino de Georgia durante casi un milenio, mandaría erigir junto a su hija Mariam un importante monasterio que se convertiría en imán de peregrinos y de hogar para los nobles de Armenia que habían salido mal parados y debían mantenerse lejos. De las tres iglesias que hubo en su momento, además del propio monasterio sólo sobreviven dos iglesias, Surp Arakelots (Iglesia de los Santos Apóstoles) y Surp Astvatsatsin («Iglesia de la Santa Madre de Dios»), así como las ruinas monacales y de un gavit (el atrio clásico de los monasterios medievales armenios).

Sevanavank (Lago Sevan, Armenia)

Las dos iglesias se erigen sobre la vieja isla. La hierba sobre la que se posan estos vetustos templos armenios es la única que impide que a los visitantes nos de la sensación real de encontrarse flotando en las aguas del Lago Sevan, que se ocupa de gobernar todo el horizonte. Ambas son similares, de planta cruciforme y tambor octogonal. La luz de las velas permitían ver más allá de la oscuridad de este tipo de construcciones que no se caracterizaban precisamente por su claridad. Sin apenas elementos decorativos Sevanavank se caracteriza por tener una curiosa estela con cruz de piedra con dos particularidades, que aparece la figura de Jesucristo (algo inusual en los khachkars armenios) y que además éste posee no sólo una larga melena trenzada sino también unos rasgos faciales propios de mongoles. Y es que se cuenta la leyenda que los cristianos armenios, ante el afán destructor del ejército mongol, decidieron recrear a Cristo con las características físicas del enemigo y así evitar que dejaran en cenizas sus cruces y templos. Si fuera verdad, en este caso no cabe duda que lo lograron.

Cristo con rasgos mongoles en un khachkar armenio de Sevanavank (Lago Sevan)

Noraduz, el cementerio de khachkars más grande de Armenia

A 40 kilómetros al sur de Sevanavank, también a orillas del lago Sevan a la altura de la poblada Gavar, surge Noraduz (o Noratus), uno de los lugares más fascinantes y singulares de cuantos se pueden visitar en Armenia. Allí sobrevive casi un millar de cruces de piedra (khachkars) de la época medieval. Se trata de la concentración de mayor importancia y tamaño con los elementos escultóricos más emblemáticos de los armenios. Sobre todo tras la destrucción a propósito de Julfa en Nachijevin (un enclave azerí dentro de Armenia) por orden de los mandatarios de la vecina Azerbaiyán. De ahí que Noraduz sea una maravilla de características únicas que, sorprendentemente, no recibe ni la décima parte de los visitantes que el lugar merece. Aunque esto el viajero, gustoso de vivir rincones de este tipo “en solitario” tiende a agradecerlo más que a lamentarlo.

Khachkars de Noraduz en el Lago Sevan (Armenia)

En Echmiadzín así como en el Museo de Historia armenia de Yerevan, aprendí sobre la significación de los khachkars para los armenios. Y es que en estas estelas finamente talladas logran desde hace siglos explicar su visión del mundo, las creencias de uno de los pueblos más antiguos del continente europeo. En un khachkar se puede leer centímetro a centímetro el universo armenio y su el parecer religioso del primer país en convertir al cristianismo en su religión ofiial. Pero, sobre todo, se puede ver la delicadeza y el sentimiento de un trabajo extremadamente laborioso destinado nada menos que a la eternidad, aunque los conflictos de aquí y de allá dejaron perder millares de estas joyas. De ahí que Noraduz sea un sitio tan importante para los armenios sabedores que a orillas del lago Sevan sobrevive buena parte de su esencia.

Cementerio de Noraduz (Noratus) junto al Lago Sevan (Armenia)

Paseando entre khachkars y tumbas también labradas (en las que se adivina la profesión del personaje allí enterrado), con los líquenes avejentando su piel de piedra, resultaba muy fácil hacerse partícipe y testigo de un paisaje histórico y cultural realmente excepcional. Aquellos parecían enormes libros abiertos sin una sola página repetida. Cada estela era una obra única dentro de un improvisado museo al aire libre donde sólo contábamos con la compañía del viento y de nuestros propios pies hundiéndose en la hierba humedecida por las lluvias de la noche anterior.

Sele en Noraduz (Armenia)

Los expertos en khachkars armenios aseguran buena presencia de estelas bastantes posteriores a la Edad Media (concretamente de los siglos XVI y XVII) con notables influencias orientales que tienen que ver con un momento de expansión en Armenia de los safávidas de Persia. Aunque las primeras están datadas nada menos que en el siglo X, por lo que hablamos de una necrópolis con más de mil años de antigüedad.

Khachars en Noraduz (Lago Sevan)

Sabías quéPara los armenios Noraduz representa un lejano reflejo medieval que recuerdan una y otra vez con una leyenda que de tantas veces que se ha contado ha terminado por parecer cierta. Y es que durante la presencia de los timúridas (Imperio turco-mongol con Samarkanda como capital) bajo la batuta del gran Tamerlán, los armenios lucharon para defender su territorio, entonces con una extensión muy superior a la actual. En una ocasión un buen número de hombres del ejército de Tamerlán se aproximaron a Noraduz. Pero la gente del pueblo, sabedora de una inevitable derrota, se les ocurrió la idea de vestir los khachkars del cementerio con escudos, cascos y otros elementos bélicos. Y funcionó. Con el fin de evitar un enfrentamiento contra cerca de mil hombres armados para el que no se veían vencedores, los timúridas se fueron con la música a otra parte sin saber jamás que habían perdido la batalla sin blandir una sola una espada por el temor a la reacción de un enemigo que se había escondido en su casa.

 

Cementerio de Noraduz (Armenia)

Hayravank, un monasterio milenario junto a la orilla del lago Sevan

Tan sólo una docena de kilómetros separan el cementerio de Noraduz con otro monasterio-emblema del prolífico lago Sevan, por lo que visitar uno conlleva de manera inmediata visitar al otro. Hayravank, levantado entre los siglos IX y XII, está considerado como uno de los monasterios más fotogénicos de toda Armenia debido, sobre todo, a su proximidad con las aguas del lago. Permanece custodiado, a su vez, por un pequeño cementerio con khachkars en un asentamiento ocupado desde tiempos prehistóricos donde se han producido decenas de hallazgos arqueológicos (incluida una barca de la Edad del Bronce en un excepcional estado de conservación).

Sele en Hayravank (Lago Sevan, Armenia)

Hayravank es otro de esos monumentos armenios escasamente visitados (al menos en proporción al ya mencionado Sevanavank) que bien merecen ser incluidos en un intinerario por el lago Sevan. Sus dimensiones son igualmente modestas y su interior sobrio y oscuro como acostumbran a ser este tipo de templos del cristianimo armenio caracterizados por una mínima presencia de ornamentos decorativos. Muy al contrario de los edificios ortodoxos de la vecina Georgia donde no queda un centímetro libre sin pintura o iconografía.

Hayravank (Lago Sevan, Armenia)

En el interior oscurecido por el humo de Hayravank nos contaron otra historia con tintes de leyenda donde volvieron a aparecer las huestes timúridas, incluso el mismísimo Tamerlán. Al parecer el gran Emperador fue convencido por un monje para salvar la vida a todos aquellos que cupiesen en su diminuta iglesia. Al aceptar éste empezaron a entrar personas al templo. Pero no una ni diez sino cientos. Tamerlán, estupefacto, pidió que se abrieran las puertas de Hayravank y se encontró con que no quedaba un alma. Y es que el astuto monje les había ayudado a todos a escapar por un túnel que jamás sería encontrado.

Cúpula octogonal de Hayravank (Lago Sevan, Armenia)

Mucho tiempo después de aquella leyenda éramos nosotros los que nos encontrábamos en aquel monasterio, apoyados sobre un khachkar y mirando las aguas del lago amparados por la silueta de Hayravank que se asemejaba a un barco a punto de zarpar. Y ensimismados con ese pequeño gran país llamado Armenia que tanto nos había regalado durante uno de los mejores veranos de nuestras vidas.

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