Los pueblos más bonitos de Castilla-La Mancha

Me apasiona el turismo de interior, con esas escapadas en coche o en cualquier medio que se precie las cuales se planifican con poco tiempo de antelación y terminan siendo un soplo de aire fresco con el que romper con el día a día. Viviendo en Madrid suelo recurrir bastante a Castilla-La Mancha, un territorio suficientemente amplio como para no terminarlo nunca y suficientemente atractivo como para mostrar orgullosa ese rostro bien perfilado por Cervantes en su carácter, sus paisajes y sus pueblos. Precisamente sobre este último aspecto, los pueblos, me gustaría incidir hoy por medio de una selección de “bellezas” que aviso está cargada de subjetividad. Tras recorrer en múltiples ocasiones esta comunidad autónoma creo poder estar en disposición de contaros cuáles son, bajo mi humilde punto de vista, los pueblos más bonitos de Castilla-La Mancha en los que he tenido la suerte de estar.

Selección de los pueblos más bonitos de Castilla-La Mancha. En la foto una calle de Villanueva de los Infantes

¿Cuáles son los pueblos más hermosos y llamativos que ver en Castilla-La Mancha? No os perdáis esta lista de quince recomendaciones rurales que pueden merecer una visita y para los que no cabe decepción alguna. 

LOS 15 PUEBLOS MÁS BONITOS DE CASTILLA-LA MANCHA

Antes de mojarme con esta selección me gustaría recalcar que se trata de una lista personal, de una opinión plasmada por escrito tan válida como la de cualquier otra persona. Sé que me quedaré corto y que este tipo de cosas tienden a ser injustas de inicio. He tratado guiarme a través de mi experiencia y sensaciones en estos destinos que, os aseguro, son todos los que están aunque no estén todos los que son realmente. Por otro lado no existe un orden del 1º al 15º en función de preferencias sino que los puestos vienen fijados por un mero criterio alfabético.

San Carlos del Valle (Ciudad Real), uno de los pueblos más bonitos de Castilla-La Mancha

Ahora sí, vamos allá con los pueblos más bonitos de Castilla-La Mancha y un breve comentario de cada uno de los mismos:

Alcalá del Júcar o el orgullo albaceteño

Encaramado a la piedra de un meandro del río Júcar como su único clava ardiendo se alza un viejo castillo árabe que corona uno de los pueblos más pintorescos y de postal de la provincia de Albacete. Antes de subir por sus empinadas calles, incluso de asomarse en el puente romano, el viajero se queda boquiabierto con el emplazamiento superlativo de uno de los mejores rompedores de tópicos con los que cuenta La Mancha. Allí las casas blancas son parte de la propia montaña y vigilan desde su atalaya la hoz que el Júcar se ha ocupado de diseñar con un tesón medido en millones de años.

Alcalá del Júcar (Albacete)

Almagro, un pueblo anclado en el Siglo de Oro

La particularidad de Almagro va más allá de su plaza rectangular y porticada, de sus casas solariegas y palacetes renacentistas. El que de por sí es uno de los pueblos más hermosos de Ciudad Real y de toda La Mancha cuenta con un rara avis que no lo fue tanto cuando se construyó en 1628. Y es que Almagro conserva a la perfección un corral de comedias, ese teatro popular durante el Siglo de Oro en el que las obras de Lope, Calderón o Cervantes fueron interpretadas para un público que no dudaba en vociferar durante la función si así era menester.

Esta localidad de nombre árabe (Almagro hace referencia a la arcilla rojiza) es una de las visitas clásicas en La Mancha durante los fines de semana y, sobre todo, durante cada mes de julio en que se celebra el Festival de Teatro Clásico de Almagro y se puede llevar a cabo un viaje en el tiempo, concretamente al Siglo de Oro español.

Atienza, la roca del Cid Campeador

En el Poema de Mío Cid, cuando el campeador iba camino de su destierro se refiere al castillo de Atienza como “una peña mui fuert”. Una breve definición en castellano antiguo que describe a la perfección esta fortaleza que se yergue sobre un promontorio rocoso. Sólo la torre del homenaje convertida en la proa de un navío en mitad de Castilla deja entrever qué es roca y qué es construcción. De origen árabe y modificación cristiana alentada por el rey Alfonso VI vigila un conglomerado de calles estrechas, portones e iglesias que conforman uno de los mejores conjuntos urbanos de la Edad Media y, por tanto, una de las escapadas más recomendables en la provincia de Guadalajara que se suele combinar con Sigüenza.

Atienza

Un imprescindible en toda la ruta de castillos de Guadalajara que se precie junto a Sigüenza, Jadraque, Torija o Molina de Aragón.

Atienza, uno de los pueblos más bonitos de Castilla-La Mancha

Ayna, el pueblo de “Amanece, que no es poco”

Dicen de la comarca de la Sierra del Segura que allí se posa “la Suiza manchega”. Y es que quienes sean tan ingenuos de creerse que esta provincia es sólo llanura y consta de la autovía de Levante con cuatro gasolineras que venden navajas, “Miguelitos de la Roda” y casettes de El Fary les recomiendo que le echen un buen rato de curvas para asomarse a la garganta del río Mundo y encontrarse con Ayna. Allí, al parecer, el sol nace por el lado opuesto donde debería, o eso al menos nos mostró José Luis Cuerda en la película más surrealista jamás contada, Amanece que no es poco, que fue rodada tanto en Ayna como en las localidades vecinas de Liétor y Molinicos. De hecho existe la ruta de Amanece que no es poco, con los escenarios que aparecen en la filmación convenientemente señalizados.

Ayna en Albacete se trata de uno de los pueblos más bonitos que ver en Castilla-La Mancha

Quién iba a decir que Albacete se gana a su público por medio de emplazamientos mayúsculos y alegorías del encanto rural que en Ayna se encuentra en casi cualquier rincón. Pero aquí la monumentalidad no la dan las calles sino los paisajes de vértigo que sostiene el pueblo así como el carácter afable de sus gentes.

Os cuento más sobre este pueblo manchego en el artículo titulado “En Ayna amanece, que no es poco” así como una ruta completa por la Sierra del Segura y Alcaraz para deshacer todos los tópicos posibles.

Belmonte, belleza más allá de un gran castillo

No ha habido mayor intrigador que el primer Marqués de Villena, Don Juan Pacheco, más poderoso que muchos reyes y que mantuvo en vilo, por no decir pánico, a Enrique IV y, sobre todo, a Isabel la Católica. En Belmonte, su lugar de nacimiento, mandó levantar uno de sus castillos más carismáticos en una mezcla de estilos que van del gótico al mudéjar así como la Colegiata de San Bartolomé. Pero la riqueza de Belmonte va más allá de su lado puramente monumental puesto que se trata de una villa en la que las calles de casonas blancas guardan una prodigiosa armonía que justifica por completo que muchos consideren a esta localidad como la más bella de Castilla-La Mancha.

Belmonte formó parte de la Ruta de Don Quijote que tuve la suerte de hacer en coche recientemente y que empecé apenas a un cuarto de hora de allí, en la emblemática Mota del Cuervo y su sierra de los molinos. Belmonte también cuenta con molinos de viento y uno de ellos se puede visitar su interior y ver cómo funciona. Si quieres saber qué ver y hacer en una escapada a Belmonte no te pierdas este artículo dedicado a la localidad conquense.

Campo de Criptana, tierra de gigantes

<<Mire vuestra merced —respondió Sancho— que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino.>> No hay capítulo más conocido en El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha que aquel en el que Alonso Quijano embiste montado a Rocinante a un molino creyendo que era un gigante. Pues bien, todas las teorías coinciden que el escenario en el que se inspiró Miguel de Cervantes para tan célebre andanza literaria fue la sierra de los molinos de Campo de Criptana, Ciudad Real. Cuenta con nada menos que diez molinos de viento (hubo aproximadamente treinta durante el XVII) sustentados sobre una cima que deja ver cómo las calles de casas blancas y ornamentos azulados llegan hasta ellos.

Molinos de Campo de Criptana (Ruta del Quijote en coche)

Campo de Criptana es la esencia de la ruta del Quijote y pocos lugares son tan fotogénicos como este pueblo (quizás el que más tenga que ver en su versión molinera es precisamente el siguiente de la lista, Consuegra) .

Consuegra, la mejor postal del Quijote en Toledo

La provincia de Toledo se enorgullece de contar con su propia postal de molinos de viento en los que la gente se empecina en buscar también al caballero de la triste figura, Don Quijote de La Mancha. Y es que en el Cerro Calderico, muy por encima del núcleo de población, se extienden en una especie de cresta una docena de molinos junto a un castillo de origen árabe en el que murió en batalla uno de los hijos del Cid Campeador. Ya abajo, en el pueblo, destaca su Plaza Mayor con las balconadas del edificio conocido como “El Corredor” o la emblemática torre del reloj. También cuenta con pintorescas iglesias cristianas como San Juan Bautista, Santa María la Mayor o la iglesia del Santísimo Cristo de la Vera Cruz.

Cerro Calderico de Consuegra (Toledo) - Ruta de Don Quijote de La Mancha en coche

Durante el final de la etapa de mi viaje en coche por los escenarios de Don Quijote de La Mancha y otros paisajes cervantinos pasé, como era obligado, por Consuegra. En uno de sus molinos de viento (El Caballero del Verde Gabán) descubrí que acaban de abrir un capricho gastronómico, el “gastromolino” donde poder probar buenas viandas que son típicas en Castilla-La Mancha. Probablemente uno de los restaurantes más curiosos en los que he estado en toda mi vida.

Molina de Aragón o la mejor fortaleza medieval de España

Un rincón castellano tan extremo y apartado que fue y casi es de Aragón. Al abrigo de una imponente fortaleza nace uno de los pueblos más bonitos de Castilla-La Mancha. Y fríos, puesto que las temperaturas de este pedacito de Siberia en la provincia de Guadalajara suelen aparecer en todos los rankings de mínimas de los medidores meteorológicos de la Península Ibérica. Pero en Molina de Aragón el auténtico clima se mide refugiado en sus tabernas y chimeneas, en las fachadas de sus palacetes renacentistas y su morería de adobe y entramados de madera desgastados por el paso de los siglos.

Molina de Aragón (Guadalajara)

Molina de Aragón logra detener el tiempo y convertir todo lo que pisa en Edad Media. Un pueblo con su propia judería, un románico cargado de pureza y la conciencia de ser una de los emplazamientos más fotogénicos en toda España. Además, con maravillas próximas como el Barranco de la Hoz, el Parque Natural del Alto Tajo y el castillo de Zafra, este último escenario del rodaje de la sexta temporada de Juego de Tronos.

Pastrana, la última morada de la Princesa de Éboli

Escribía el Premio Nobel Camilo José Cela en su famoso Viaje a La Alcarria: “A la mañana siguiente cuando el viajero se asomó a la Plaza de la Hora y entró de verdad para su uso, en Pastrana, la primera sensación que tuvo fue la de encontrarse con una ciudad medieval, una gran ciudad medieval”. Pero esta localidad alcarreña va más allá del medievo, puesto que se mece también entre los siglos XVI y XVII y sobre todo, en la figura noble que vivió un encierro en el Palacio Ducal hasta sus últimos días, la Princesa de Éboli. Un personaje apasionante digno de un “Juego de Tronos” a la española con Felipe II sentado al trono de hierro. Pero en Pastrana también hay espacio para Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, quienes fundaron importantes conventos carmelitas como San José o San Pedro respectivamente.

Palacio Ducal de Pastrana (Guadalajara, Castilla-La Mancha)

Pastrana es monumentalmente acogedora y su núcleo urbano, declarado Conjunto Histórico-Artístico, justifica sobradamente una escapada a la prolífica comarca de La Alcarria.

San Carlos del Valle, la plaza porticada de los Borbones en La Mancha

No lo busquéis porque seguramente no encontréis a San Carlos del Valle ni en guías de viaje ni en listados de “bellezas” manchegas. Este pueblo de Ciudad Real que sobrepasa por poco los mil habitantes, con Manolo el del Bombo como uno de sus hijos predilectos, se sitúa apenas a un cuarto de hora en coche de Villanueva de los Infantes y por el que no pasa una carretera principal guarda para sí uno de los mejores secretos de Castilla-La Mancha. Y no es otra que una plaza mayor porticada del siglo XVIIII que recuerda, aunque con mayores dimensiones, a los antiguos corrales de comedias.

Plaza Mayor de San Carlos del Valle (Ciudad Real)

Posee forma rectangular delimitada por 53 metros de largo por 21 de ancho. Viene rodeada de recias columnas de piedra soportan dos pisos con galerías adornadas con largas balaustradas de madera. Al costado se erige la iglesia parroquial del Santísimo Cristo de San Carlos del Valle, con recuerdos tanto churriguerescos como necolásicos y figuras grotescas que parecen saludar a los visitantes (pocos) que llegan hasta aquí.

Sigüenza y la tumba del Doncel

Durante mi infancia ir a Sigüenza desde Madrid se convirtió en una de las escapadas predilectas de la familia, así que tuve la suerte de conocer bien tan emblemática ciudad castellana. Y, por supuesto, de enamorarme de ella. La misma cuyas torres de la catedral simulan los torreones almenados de un castillo y en cuyo interior yace con un libro abierto la figura de alabastro del Doncel en su sepulcro. La misma con una alcazaba de origen árabe utilizada hoy como Parador y que se vanagloria de que un fantasma regio pulule por sus dependencias. De plaza mayor porticada y palacetes de gran solera, Sigüenza se abalanza sobre cualquier listado de pueblos más bonitos de Castilla-La Mancha que se precie. No osa, ni osará, nadie quitarle este podio merecido.

Castillo de Sigüenza (Guadalajara)

Perteneciente a Sigüenza, la pequeña pedanía amurallada de Palazuelos permite combinar este viaje de viajes dentro de Guadalajara. Y con Pelegrina y sus ruinas medievales sobre el barranco del río Dulce, continuar una ruta de castillos de lo más interesante.

Tembleque, un pueblo en una plaza de La Mancha

Toda la vida viviendo en la calle Ocaña, muy cerca de la calle Tembleque de Madrid, y tardé 36 años en visitar a este pueblo toledano de curiosa denominación. Pero la espera mereció la pena cuando haciendo la ruta de Don Quijote de La Mancha me quedé estupefacto de la que podría ser una de las más asombrosas plazas mayores que había visto hasta entonces en la región. Una joya del siglo XVII que podría ser el ejemplo de lo que es una plaza manchega, de planta cuadrada y pórtico de columnas de granito que pasa a ser madera en la planta superior. Con ornamentos en las fachadas color blanco que dan para leerse como un libro. Y el suelo de arena, como centro de festejos en los últimos cuatrocientos años. Al igual que sucede con San Carlos del Valle, el pueblo se convierte en una plaza y viceversa.

Plaza Mayor de Tembleque (Toledo) - Parte de la Ruta del Quijote en coche

Pero además Tembleque cuenta con elementos realmente interesantes, como la casa-palacio de las torres, que perteneció a Antonio Fernandez-Alejo, que era comerciante y Caballero de la Orden de Santiago quien hizo dinero en la América colonial el siglo XVIII y a su vuelta quiso habitar una auténtica maravilla del barroco.

A las afueras de Tembleque hay molinos de viento y resulta interesante detenerse si se está haciendo una ruta de este tipo. Siguiendo además por la autovía de la Andalucía se llegaría enseguida a la ya mencionada Consuegra.

Valverde de los Arroyos, la capital de la arquitectura negra

Un pueblo que representa a más pueblos. Valverde de los Arroyos es la base y capital para explorar los pueblos de la arquitectura negra a los pies del Pico Ocejón en plena Sierra de Ayllón donde las edificaciones de pizarra te trasladan a un entorno rural idílico. Elegir uno de los pueblos de la arquitectura negra guadalajareña resulta complicado pero quizás Valverde de los Arroyos sea el mejor ejemplo de un estilo que se ha mantenido inalterable en la zona.

Pueblos negros

Villanueva de los Infantes, armonía en la capital del Campo de Montiel

¿Qué decir de la capital del Campo de Montiel? Esta villa de la Ciudad Real se convirtió en la próspera sede de la Orden de Santiago e ilustres miembros fueron a pasar allí sus últimas días. El más conocido, Quevedo, quien tras perecer en una celda del convento de Santo Domingo y no pocos entierros descansa por fin en San Andrés. Pero durante el XVII, época de la que forman buena parte de los 150 edificios protegidos y los blasones de las fachadas solariegas que dibujan este mapa repleto de prodigios , anduvieron también Cervantes, Lope de Vega y otros prodigios del Siglo de Oro.

Plaza Mayor de Villanueva de los Infantes (Ciudad Real) Uno de los pueblos más bonitos de Castilla-La Mancha

Recientemente resurgió Villanueva de los Infantes como el probable “lugar de La Mancha” de cuyo nombre no quiso acordarse el autor del Quijote. Pero ni siquiera este debate le hace falta para resurgir como uno de los destinos más interesantes y monumentales de Castilla-La Mancha.

Viso del Marqués, un pedacito de Italia en La Mancha

Ni el más pintado podría imaginarse que en la frontera manchega con Despeñaperros y la vecina Andalucía, en plena llanura, se dieran tantas rarezas. Como que haya un palacio renacentista italiano como el del primer Marqués de Santa Cruz, Don Álvaro de Bazán (héroe de Lepanto), que parece haberse teletransportado de la Toscana a La Mancha con techos y paredes pintados con detalladas escenas bélicas de la hasta entonces Armada invencible. Y que dicho palacio sea sede del Archivo General de la Marina cuando la playa más cercana queda a más de doscientos kilómetros. O que en la iglesia principal cuelgue un caimán traído de las Américas y haya descansado por una noche el cuerpo muerto de la reina católica Isabel de Castilla camino a su última morada en Granada. Por esto, por ser una sorpresa garantizada y un completo inusual, me hace especial ilusión incluir a Viso del Marqués en el cierre de esta lista (que, recalco, es personal y completamente subjetiva) de los pueblos más bonitos de Castilla-La Mancha.

Viso del Marqués (Ciudad Real, Castilla-La Mancha)

Esta es mi selección de pueblos de Castilla-La Mancha pero… ¿Y la vuestra?

Sí, ya lo sé. Me he dejado un montón de pueblos que merecen la pena en Castilla-La Mancha. Pero ya avisé que sucedería. Así que ahora es vuestro turno. ¿Cuáles son para vosotros los pueblos más bellos de esta comunidad autónoma? ¿Qué lugares consideráis que han faltado en esta selección? Es momento de que os mojéis vosotr@s pero, sobre todo, de que planifiquéis un escapada a la tierra de los gigantes.

Sele llamando a una puerta de Belmonte (Cuenta, Castilla-La Mancha)

¡Felices viajes!

Sele

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10 comentarios en “Los pueblos más bonitos de Castilla-La Mancha

  1. Cómo manchega que soy he de reconocer que has hecho una buenísima selección de pueblos de la Mancha. Para mí, y para Paco también, los dos más bellos son Almagro y Villanueva de los Infantes, siendo también una opinión personal.
    Faltan algunos como: Almansa y su castillo; Chinchilla de Montearagón con su castillo y cuevas, Puerto Lápice con su bellísima venta del Quijote, Riopar, etc. Pero uno que debería estar en esta lista de honor es Almadén, con su parque minero declarado Patrimonio de la Humanidad, así como 5 ó 6 edificios incluidos en la lista; entre ellos su espectacular plaza de toros cuadrada, hoy convertida en hotel.

    1. Hola Pilar y Paco!

      La verdad que uno siempre se queda corto en estas listas. Se me quedaron lugares preciosos como Alarcón, Alcaraz y cualquiera de los que forman parte de la ruta de la arquitectura negra (hay mucho más allá de Valverde de los Arroyos, que lo he puesto como representantivo).

      El TOP de la lista es complicado. Ahí sí es difícil mojarse jejeje

      Un saludo y mil gracias por comentar el post!

      Sele

  2. Buena selección Sele (o al menos los de Guadalajara que son los que conozco)
    Por poner un pero, Valverde de los Arroyos no es mi pueblo favorito de la ruta de la arquitectura Negra, quizás es el más famoso pero para mi gusto no el más bonito. Aunque como dices es una representación de todos los demás…toda la zona es una maravilla!

    Un saludo!

    1. Hola Cris,

      Lo comentaba anteriormente. Es cierto que hay pueblitos de la arquitectura negra más encantadores, pero Valverde es una buena representación de todos ellos. Sin duda esta ruta (que la hice de muy pequeñito) la tengo que volver a realizar.

      Un saludo!

      Sele

  3. Excelente articulo Sele, España es un pais hermoso y habria que dedicarle un blog entero para poder sacar a relucir toda su belleza (y sin embargo, ¡es quedarse corto!)

    Si gustas, puedes echar un vistazo a mi blog viajes: voyagetips.com/es/ – No tiene perdida, ni tampoco muerde ¿eh?

    ¡Un saludo!

  4. A nosotros Almagro nos encantó. Y Consuegra es precioso también! Hicimos una ruta el año pasado y a ver si cuando volvamos de Bolivia podemos hacer otra. Ah, y Campo de Criptana nos flipó! Saludos a todos en las Tertulias Viajeras, y cuida de Aluche en nuestra ausencia ejjejejje

  5. Muy buen elección. Como buena manchega los conozco todos!!!!
    Yo añadiría un pueblo manchego muy desconocido muy a la altura de Villanueva de los Infantes. Éste es San Clemente, de Cuenca. Lleno de casas señoriales, una Plaza Mayor impresionante y su antigua Casa consistorial Renacentista, que hoy alberca el museo de Obra Gráfica de Antonio López.
    Lo recomiendo encarecidamente. A mi me sorprendió bastante cuando visité Belmonte, pues está a media hora.
    Un saludo

  6. Sin duda hay tanto lugares que es muy difícil hacer una selección. Pero a mí me encanta la Serranía de Cuenca y dentro de ésta hay uno que sin ser majestuoso auna muy bien arquitectura tradicional con sus balconadas de la plaza y otros de gran belleza como la iglesia del siglo XVI, además de su castillo recientemente rehabilitado y si esto fuera poco, el patrimonio natural de este pueblo es indescriptible, solo hay que asomarse a la Hoz de Beteta o de Solan de Cabras.
    Un daludo

    1. Hola María,

      Muy difícil elegir, sí. Me veo abriendo la lista a veinte o treinta pueblos. Y aún así me quedarían. Tengo pendiente conocer la Serranía de Cuenta 😉 A ver si es más pronto que tarde.

      Muchas gracias por tus recomendaciones,

      Sele

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