Lugares imprescindibles que ver en Luxor, la antigua Tebas (Egipto) - El rincón de Sele

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Lugares imprescindibles que ver en Luxor, la antigua Tebas (Egipto)

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Existen lugares donde el peso de la Historia y el instinto aventurero más primario se abalanzan sobre quienes los visitamos o los ansiamos desde la distancia. Envolviéndonos por completo con la magia del entorno, las viejas historias, un bucle de hipótesis sin confirmar y un millón de preguntas para las que no parece hallarse respuesta. En Luxor, la que fuera capital del Antiguo Egipto durante más de quince siglos, otrora llamada Uaset así como Tebas, hay desperdigado en ambas orillas del Nilo un patrimonio ingente de templos, tumbas, estatuas y obeliscos. Se trataría del yacimiento arqueológico más prolífico del mundo, donde cada poco tiempo surgen nuevos descubrimientos que no hacen sino ampliar el vasto catálogo de maravillas tebanas. Como si el espíritu de Howard Carter, quien descubriera hace un siglo la tumba del joven faraón Tutankhamon, siguiera vagando tras tesoros perdidos en el tiempo. En cierto modo así sucede. Porque visitar Luxor es lo más parecido a destapar sarcófagos de oro de más de tres mil años y volver el rostro para repetir con tono de incredulidad las mismas palabras del popularísimo arqueólogo británico tras abrir un hueco en la pared de la antecámara de la tumba: «Cosas maravillosas».

Detalle de la tumba de Nefertari, uno de los lugares más asombrosos que ver en Luxor

Así es, Luxor se define como un cúmulo de cosas maravillosas, una ruta irrefrenable por hipogeos, salas hipóstilas y paredes policromadas. De atardeceres entre los palmerales del río y la sensación de caminar entre una colección de libros de Egiptología abiertos de par en par. Por lo que después de viajar a esta ciudad en diversas ocasiones, me gustaría plasmar y compartir en este escrito aquellos lugares imprescindibles que ver en Luxor, ya sea la primera o la quinta vez, de manera organizada o por libre. Sitios arqueológicos grandiosos, así como museos y excursiones por la antigua Tebas para degustar con pasión el mejor de los escenarios de ese sueño atemporal llamado Egipto.

<< Aquellas antiguas ofrendas permanecen intactas después de tres mil años, porque Egipto no podía hacer nada que no fuera eterno>>. Théophile Gautier

Nada mejor que la eternidad como leit motiv de una civilización con la que la Historia echó a andar. Los antiguos egipcios, nada amigos del azar y sí de los cálculos milimétricos así como de razonar todos y cada uno de sus actos, siempre persiguieron de forma indiscutible poder pervivir en el tiempo. Se afirma continuamente que todo estaba pensado para «la otra vida», pero no existe mejor muestra de su obsesión por realizar monumentos eternos para darse cuenta de que ansiaban perpetuar su legado con el objeto de mantenerse siempre en el hoy. Y seguir siendo el ombligo del mundo, el centro de ese universo cuya brecha verde era y es el Nilo y desde donde siempre fueron capaces de ofrecer solución a todas sus preguntas.

Ramesseum (Luxor, Egipto). Vista desde el globo.

¿Qué ver en Luxor? Rincones esenciales para una visita memorable

La ciudad que hoy conocemos como Luxor fue, durante más de mil quinientos años, el centro neurálgico, político y religioso de la civilización más avanzada y deslumbrante de la Antigüedad. Honrada por palacios y templos sirvió también para acompañar a sus faraones, reinas, nobles y otras personalidades en su largo y complejo viaje después de la muerte. En la orilla oriental, donde nace el sol, se aplaudía a la vida en sus calles, comercios, talleres, palacios y templos. Mientras que al oeste, donde sólo hay montaña estéril y desierto, le dejaban sitio a la muerte bajo la metáfora del astro solar ocultándose para después resucitar a la mañana siguiente.

Detalle del templo de Hatshepsut (Uno de los sitios más especiales que ver en Luxor)

Es por ello que conviene diferenciar bien lo que se puede recorrer en ambas orillas de Luxor en cuanto a temática. La vida en en Antiguo Egipto al oriente (Los templos de Lúxor y Karnak, los museos, etc.). La muerte, los recuerdos y el viaje a la otra vida al occidente (Valle de los reyes, templos funerarios de importantes faraones, etc.). Pero, ¿en realidad cuántos días hacen falta para visitar Luxor? ¡Menuda pregunta para ilusos e ilusas! Porque la respuesta no puede ser más simple. Toda una vida. No importan los días o las veces en que se haya estado en Tebas, que siempre restarán nuevos recovecos que conocer, nuevos descubrimientos, nuevas restauraciones. Pero, salvo que seamos arqueólogos o vivamos en Egipto, hay que ceñirse a la mayor de las limitaciones de quienes viajan. Y ese no es otro que el tiempo, ¿no es así?.  De ahí que los planes que a continuación serviré en bandeja representan ideas para hacer en dos ó tres días, incluso algunos más. De todos ellos muchos escogerán unos pocos, otros no tendrán más remedio que seguir y adaptarse fielmente a su férreo programa del circuito clásico por Egipto y habrá quien, incluso, llegue a hacerlos todos.

Imagen aérea de la montaña tebana (Luxor, Egipto)

He aquí, al menos, los sitios más importantes, una relación acompañada de una breve descripción de esas localizaciones de Luxor que resultan esenciales para hacerse una buena composición de lugar.

TEMPLO (O CONJUNTO DE TEMPLOS) DE KARNAK

Aunque muchos lo conocen como Templo de Karnak, en realidad para hablar en propiedad hay que referirse a este lugar como el conjunto de templos de Karnak. Porque los hay de distintas épocas y dedicados a distintas deidades, aunque de lo que no existe ninguna duda es que se trata, de largo, del lugar más venerado durante Antiguo Egipto, del conjunto de templos de mayor tamaño del país (y uno de los del mundo) y probablemente de uno de los escenarios arqueológicos más asombrosos que veamos o hayamos visto en nuestra vida. El mero hecho de venir desde la Avenida de las Esfinges (recientemente restaurada) con los carneros que representan al Dios Amón y del patio abierto caminar pasar a caminar por la Sala hipóstila y su hilera de columnas colosales deja sin palabras. Hablamos de un espacio con 134 columnas de hasta 23 metros de altura (las que dan al pasillo central son las más grandes). Todas ellas de una sola pieza y decoradas con gran profusión, destacando parte de la policromía original tras años de trabajos de restauración.

Sele en la Sala hipóstila del templo de Karnak (Luxor, Egipto)

A partir de ahí el templo se abre por delante al santuario de Amón y a izquierda y derecha continuando hasta abarcar algo más de 30.000 metros cuadrados, que se dice pronto. Y si bien un clásico es avanzar hasta los obeliscos de granito (traídos de Asuán) y leer el cartucho de Hatshepsut junto al Lago sagrado, conviene aproximarse a los dominios reservados para otras deidades como, por ejemplo, el anexo de Khonsu, el de Montu o el de Mut en los cuales, además, no hay apenas visitantes. Sencillamente resulta inabarcable y sólo Karnak podría dar para todo un viaje, que nunca se terminaría de ver todo.

Esfinges a la entrada del conjunto de templos de Karnak (Qué visitar en Luxor)

Abre de 6:00 am a 18:30 y en 2022 el coste de la entrada era de 220 libras egipcias (incluido con el Luxor Pass). En invierno cierra una hora antes. Por la noche suele haber, al igual que en el templo de Luxor, espectáculo de luz y sonido (tiene un precio aparte).

TEMPLO DE LUXOR

El colosal templo dedicado a Amón donde la huella de Ramsés II, quien sólo conocía de obras dotadas de grandiosidad, se abre paso en pilonos, estatuas y obeliscos (el que falta es el de la famosa Plaza de la Concordia de París). Aunque muchos de los faraones de las dinastías XVIII y XIX (también en adelante, hasta llegar a representar al mismísimo Alejandro Magno en una de las capillas laterales del santuario) dejaron aquí también su impronta. Incluyendo a Tutaknkhamon, quien aparece con rostro aniñado sentado junto a su esposa Ankhesenamun miles de años antes de que su tumba fuera hallada en el Valle de los Reyes.

Templo de Luxor por la noche

Los pilonos de Ramsés II dan paso al patio que continúa honrando la figura del faraón más longevo del Imperio Nuevo. La sala hipóstila, más estrecha que la de Karnak pero con una inmensa selección de columnas, nos deja en otro patio, el de Amenhotep III, quien fundaría este monumento religioso posterior a Karnak. Tras él nos abalanzaríamos sobre construcciones que mezclan estilos, desde Imperio Nuevo hasta puramente romano, para llegar al santuario sagrado donde se guardaba la figura sagrada del Dios Amón y a la que sólo podría acceder el propio faraón o, en su defecto, el sumo sacerdote. Nadie más (Esa es una constante en los templos religiosos más importantes de Egipto, a los que el pueblo podía acceder sólo en determinadas festividades a los patios exteriores).

Templo de Luxor iluminado

Abre de 6:00 am a 22 horas y en 2022 el coste de la entrada era de 180 libras egipcias (incluido con el Luxor Pass). Por la noche suele haber, al igual que en el templo de Luxor, espectáculo de luz y sonido, por lo que, en caso de no asistir (se paga aparte) la salida debe hacerse a las 21:00 horas. Aún así, a diferencia de Karnak, permite ser visitado llegado la noche y poder verlo iluminado, lo que me parece una opción formidable por un lado, para escapar del calor, y por el otro, para hacer una visita diferente que no tenga parangón con otros de los monumentos egipcios. Por lo que mi consejo es visitarlo desde el atardecer en adelante.

Templo de Luxor iluminado

AVENIDA DE LAS ESFINGES

Prácticamente tres kilómetros (exactamente 2700 metros) separan los templos de Luxor y Karnak. Entre medias siempre hubo un sendero paralelo al Nilo flanqueado por pequeñas esfinges, muchas de las cuales se perdieron o quedaron enterradas con el paso del tiempo. Tras décadas de trabajos de recuperación y restauración se pudo reinaugurar esta insigne y sagrada avenida el 25 de noviembre de 2021 por medio un desfile de época televisado en todo el mundo con toda la parafernalia y relumbrón donde el esplendor del Antiguo Egipto cobró vida. En eso los egipcios son auténticos maestros.

Sele en la Avenida de las Esfinges de Luxor (Egipto)

Se calcula que más de un millar de esfinges completaban este recorrido donde se celebraba la fiesta de Opet, en la que los dioses Amón-Ra de Karnak, junto a su esposa Mut y su hijo Khonsu, visitaban a Amón-Min del templo de Luxor. De ese modo se afianzaban las alianzas existentes entre el gran dios Amón-Ra y el faraón, la encarnación viviente de Horus en la Tierra. Además era una de las oportunidades en las que el pueblo podía asistir y admirar a sus dioses, trasladados en barcas levantadas a pulso. Hoy día, sin tantas esfinges en pie, pues muchas se perdieron, robaron o estropearon, se puede volver a acometer este sendero divino con la luz del sol o acompañados por una adecuada iluminación nocturna. 

MUSEO DE LUXOR

A medio camino entre los templos de Luxor y Karnak y mirando a la cornisa oriental del río Nilo se yergue un museo pequeño y moderno y altamente recomendable. Si bien es cierto que no posee obras maestras conocidas en todo el mundo como sí sucede con el Museo de El Cairo (Tahrir Square) o el Gran Museo Egipcio de Giza (a punto de abrirse al público), cuenta con numerosas piezas absolutamente geniales, la mayoría de las cuales son procedentes de la propia Luxor. Además está muy bien organizado y seguir su línea narrativa supone la mejor idea para hacerse una composición de lugar ante tantos nombres y hechos históricos que los visitantes llevamos en la cabeza desde antes de aterrizar en suelo egipcio. Así como aprovechar las horas centrales del día, que son las más calurosas, en un lugar fresco, confortable y a rebosar de objetos de inmenso valor histórico y artístico.

Museo de Luxor

Algunas de las obras más impresionantes y donde debemos detenernos más tiempo son:

  • La estatua de basalto de Tutmosis III, hallada en Karnak y, sin duda una de las esculturas más finas que jamás se han tallado durante el Imperio Nuevo.
  • La colosal cabeza de granito de Amenhotep III que hay justo nada más traspasar la entrada del museo.
  • La estatua sedente de Amenhotep III junto al dios Sobek (con cabeza de cocodrilo) tallados en alabastro y hallados en el templo de Kom Ombo.
  • Las momias reales de los faraones Ahmose I y Ramsés I, las cuales fueron llevadas a Luxor desde el Museo de El Cairo.
  • Esfinge con el rostro de Tutankhamon.
  • La cabeza en granito gris de Sekhmet (la deidad con rostro de leona).
  • La estatua de ébano del escriba Thai.
  • Relieves en estilo amarniano (época de Akhenatón).
  • Estatuas halladas en el escondite del templo de Luxor en1989 (tienen una sala dedicada en exclusiva a este gran descubrimiento)

Khaled en el Museo de Luxor

Este museo de 9:00 a 13:00 y de 16:00 a 22:00 y en 2022 el coste de la entrada era de 160 libras egipcias (incluido con el Luxor Pass). En invierno cierra una hora antes.

A diez minutos a pie por la cornisa desde el museo Luxor se encuentra otro museo que mucha gente decide combinar en el mismo día (con entradas y guía egiptólogo en castellano). Se trata del museo de la momificación, cuyo foco está puesto en esta práctica milenaria. Pequeño pero ideal para quien desee profundizar en uno de los aspectos más interesantes de la vida (y la muerte) en el Antiguo Egipto.

COLOSOS DE MEMNÓN

Cambiamos de orilla del Nilo. De la cornisa oriental de la ciudad de Luxor pasamos al margen occidental, el oeste donde se alza la montaña tebana, donde se extiende el desierto. La temática de donde cada día se pone el sol no es otra que la muerte. De ahí que sea este área donde el juicio con el pesaje del alma y el largo viaje hacia la otra vida se plasme en templos funerarios y, por supuesto, tumbas excavadas en la roca. La responsabilidad de ser el primer puntos de partida para hacer la ruta del oeste de Luxor suele corresponder a dos grandes estatuas de cuarcita y arenisca de nada menos que catorce metros de altura y setecientas veinte toneladas cada una. Se las conoce como los Colosos de Memnón, aunque su origen nada tiene que ver con uno de los héroes de la Guerra de Troya, pues son, en realidad, dos esculturas sedentes del faraón Amenhotep III (padre de Akhenatón) situadas a la entrada del que fuera su templo funerario, completamente derruido tras varios terremotos (aunque se conservaron otras estatuas, algunas de las cuales aún están en proceso de restauración). Por lo que se puede afirmar que estos colosos cuentan con más de tres mil trescientos años de antigüedad, mucho antes de las aventuras y desventuras griegas.

Sele ante los Colosos de Memnón en Luxor (Egipto)

Ya los propios romanos los restauraron tras sufrir daños severos por terremotos. De estas estatuas se decía que cantaban cada amanecer, al parecer por el viento de primera hora de la mañana colándose en algunas de las oquedades de uno de los colosos que les llevaba a emitir la misma melodía una y otra vez. Sea como fuere, supone un núcleo excepcional para acceder a la gran necrópolis tebana parafraseando a la británica Florence Nightingale, la cual en «Cartas desde Egipto» a mediados del siglo XIX escribió lo siguiente: <<Los colosos no parecen tan colosales; al contrario, se mantienen acordes con todo lo que los rodea, como si fueran del tamaño natural de los hombres, y nosotros fuéramos los enanos, no ellos los gigantes>>.

TEMPLO DE HATSHEPSUT (DEIR EL BAHARI)

De los colosos de Memnón, tomando la carretera de la derecha surgirán una gran cantidad de ruinas. No parece extraño que Zahi Hawass, antiguo Ministro de Antigüedades de Egipto y el arqueólogo más popular del país, asegurara que Luxor es el mayor museo abierto de todo el mundo. Porque daría para detenerse en cada metro que se avanzara. Yendo en dirección al Valle de los Reyes pasado el Ramesseum (templo funerario de Ramsés II, lamentablemente en fatal estado de conservación) llama poderosamente la atención un enorme templo adherido a la montaña. Éste se compone de varias terrazas porticadas y corresponde a lo que vendría a ser el templo funerario de Hatshepsut, una de las personalidades que mayor pasión despiertan de la Historia de Egipto. Hatshepsut, cuyo padre fue de Tutmosis I y casada con Tutmosis II, se erigió tras la muerte de su esposo como «representación del Dios Horus en la Tierra», algo supuestamente vetado a las mujeres. Pero, aduciendo ser hija del mismísimo Dios Amón y haciéndose retratar con la doble corona la barba postiza, se hizo considerar no reina sino ilustre Faraón del Alto y el Bajo Egipto. Y además lograr no pocos hitos durante un gobierno estable y ambicioso. Algo que no gustó seguramente a Tutmosis III, quien se consideraba legítimo heredero y el cual culpó a la monarca de traicionar las vetustas e inamovibles normas egipcias. Y aunque se conoce que pudieron reinar juntos durante un tiempo, tras la muerte de Hatshepsut (dicen que pudo ser asesinada) hizo borrar todos los cartuchos con su nombre así como cualquier signo que llevara a recordarla. Pero la «damnatio memoriae» no debió funcionar demasiado bien, pues tres milenios después se trata de uno de los personajes de la Dinastía XVIII y, diría que de todo el Egipto faraónico, de los que más se ha escrito y hablado.

Templo de Hatshepsut en Deir el Bahari (Visita imprescindible en Luxor)

El templo de Hatshepsut en el complejo de Deir el Bahari (ya que hay más monumentos en el área como, por ejemplo, el templo funerario de Mentuhotep II, en ruinas) se yergue como uno de los escenarios más admirados y fotografiados de Luxor y de todo Egipto. Pero en la mayoría de las ocasiones, sobre todo en viajes organizados con horarios a rajatabla, la cosa no pasa de una mera visita panorámica con fotografía en la lejanía y salir pitando a otro sitio. En caso de tener posibilidad, merece la pena dedicarle tiempo y ascender la rampa hacia este templo de terrazas escalonadas donde la protagonista, la reina el Faraón, no sólo aparece, en posición de momificación y una tibia sonrisa, adherida a determinadas columnas sino en numerosos relieves, algunos de ellos con los cartuchos evidentemente borrados para que nadie pudiera recordar su nombre. En la parte inferior se pueden vislumbrar los relieves que muestran, por un lado, las expediciones al lejano y exótico reino de Punt (que estaría entre Somalia y Etiopía, así como Yemen donde abundaba el árbol del incienso así como la mirra). Por el otro la legitimación de su reinado bajo el amparo de que el Dios Amón dejó embarazada a su madre y a ella le correspondía, sin lugar a dudas, la gobernanza de la civilización más avanzada de la Antigüedad.

Sele en el templo funerario de Hatshepsut (Luxor, Egipto)

Nota: El arquitecto de esta gran obra fue Senenmut, personaje a la que Hatshepsut le otorgó un gran poder, dicen que por ser amantes. Sea como fuere en Deir el Bahari estaría su tumba, aunque jamás se halló la momia y sus cartuchos también fueron borrados en tiempos de Tutmosis III, seguramente por pura venganza. El coste de la visita a dicha tumba es elevada y se abre en pocas ocasiones por este hecho, pero guarda en su techo una hermosísima y completa representación del cielo estrellado, lo que supone una bicoca muy apreciada por los astrónomos, pues en el mismo se pueden leer el espacio bajo el prisma que se tenía hace tres mil años y que no iba demasiado desencaminado con los conocimientos actuales.

El horario de apertura del templo es de 6:00 am a 17:00 horas. En 2022 el coste de la entrada era de 180 libras egipcias (incluido con el Luxor Pass).

VALLE DE LOS REYES (EL SITIO Nº1 QUE VER EN LUXOR)

Sólo su nombre es sinónimo de emoción, aventura y devoción por Egipto. Un valle angosto y estéril entre montes de piedra caliza y gobernados por una colina en forma de pirámide, cima que muchos atribuyen a la elección en su momento de ésta como la necrópolis real durante el Imperio Nuevo. Tras hacerse enterrar allí el tercer faraón de la Dinastía XVIII, Tutmosis I (padre de Hatshepsut), le siguieron otros faraones, aunque también algunas personalidades que no llegaron a gobernar. A través de hipogeos excavados en la roca las grandes personalidades del Egipto de la época realizaban su último viaje al inframundo. Hay más de sesenta tumbas, nada más y nada menos, aunque todas ellas saqueadas desde la Antigüedad y, por tanto, arrebatadas de los tesoros que llegaron a colmar buena parte de las estancias de estos increíbles mausoleos subterráneos. Todas con una excepción, la tumba del faraón Tutankhamon, la única prácticamente intacta de cuantas se hallaron en el Valle de los Reyes y cuyo descubrimiento un 4 de noviembre de 1922 bajo la batuta de Howard Carter (y la financiación de Lord Carnarvon) supuso un antes y un después para la Arqueología. Por fortuna muchas de las tumbas, sin el ajuar funerario visible, han conservado deliciosos relieves pintados con escenas del «Libro de los muertos» donde se recrea o se dan instrucciones para acometer el viaje a la otra vida.

Valle de los Reyes, el sitio principal que ver en Luxor

Pero… ¿Cómo se visita el Valle de los Reyes en Luxor? ¿Cuáles son las mejores tumbas a las que se puede entrar? Preguntas clave para saber a lo que enfrentarnos cuando viajamos a Luxor y tenemos la oportunidad de acceder a la necrópolis real, algo que no sucede todos los días de nuestra vida. Pues bien, conviene saber que de las más de sesenta tumbas que se encuentran en el Valle de los Reyes, accesibles al público hay once. Con la entrada o ticket general (cuyo precio es de 240 libras egipcias, el equivalente a 12€) se puede acceder a tan sólo tres entre las siguientes (válido en octubre de 2022, aunque puede variar un poco):

KV1 – Ramsés VII.
KV6 – Ramsés IX.
KV8 – Merenptah.
KV11 – Ramsés III.
KV14 – Tausert-Setnakht.
KV15 – Seti II.
KV16 – Ramsés I.
KV47 – Siptah.

* Nota: KV hace referencia a King’s Valley y el número al orden en que fueron descubiertas y exploradas. 

Imagen virtual del Valle de los Reyes de Luxor (Egipto)

De las cuales las más interesantes probablemente sean las de Ramsés III (quizás la mejor de las incluidas en la entrada general), Ramsés IX y Tausert-Setnakht. Dado que son las que incluye el ticket general, por supuesto, cuentan con mayor presencia de visitantes, por lo que en caso de ir por libre, es aconsejable venir a primerísima hora de la mañana (abre de 6:00 a 16:00 en invierno, cerrando una hora más tarde en verano) para no encontrarse con tanta gente. Pero hay, además otra solución aún mejor. No sé si recuerdas que he comentado que hay once tumbas visitables y acabo de mencionar ocho. ¿Qué pasa con las demás? ¡Toma buena nota, que esto puede mejorar mucho tu visita al Valle de los Reyes!

Y es que hay otras tres tumbas que no se incluyen dentro de la entrada general, por lo que la mayor parte de los visitantes (el 90% vienen con circuito tradicional y cerradísimo) las obvian. Pero es que, además, constituirían probablemente las mejores o más destacadas de todo el valle. Éstas serían:

KV9 – Ramsés V y VI  (precio de 1000 libras, aprox 5€).
KV17 – Seti I  (precio de 1000 libras, aprox 50€).
KV62 – Tutankhamon (precio de 300 libras, aprox 15€).

Empecemos por la de Tutankhamon. No es, ni de largo, la más bonita de cuantas se pueden visitar pues tiene un tamaño inferior y las pinturas carecen de la finura de otras muchas tumbas. ¡Pero se trata del mayor hallazgo arqueológico del siglo XX! No podemos pasar de largo por el lugar que tras muchos años de insistencia de Howard Carter el mundo quedó asombrado con la única tumba real verdaderamente intacta del Valle de los Reyes. Sólo por su historia, así como por la permanencia de la momia del joven faraón en el interior, debe ser un sitio de visita obligada.

Tumba de Tutankhamon en el Valle de los Reyes (Luxor)

Después llega Seti I. Que, si bien se trata de la tumba de mayor coste en el Valle de los Reyes, pero es, sin lugar a dudas, la de mayor profundidad y la mejor conservada de todas. Si tuviera que elegir una sola de todo el valle (e insisto, a pesar del precio) sería la del gran Seti, uno de los faraones más poderosos de la Historia de Egipto, descubierta por el italiano Giovanni Belzoni. La calidad de los relieves policromados de esta tumba deja con la boca abierta. Además la visita muy poca gente cada día, por lo que se tiene la ocasión de ver un túmulo extraordinario prácticamente a solas. Y eso, de verdad, vale cada euro que se paga.

Sele en la Tumba de Seti I (Valle de los Reyes, Luxor)

Y qué decir de la belleza de la tumba de Ramsés VI (aunque fue mandada construir por su antecesor Ramsés V, de ahí que comparta dueño). Sus techos con las constelaciones o las paredes con los días y las posiciones de las estrellas son únicos. Y la cámara funeraria una delicia donde poder admirar el amplio conocimiento astronómico que poseían los egipcios. A a precio, realmente una ganga, por lo que quien no quiera gastarse lo que vale la KV1 7 de Seti I, en la KV9 el asombro está garantizado por completo. Para mí ambas son indiscutiblemente mis preferidas en todo el valle.

Tumba de Ramsés V/VI en el Valle de los Reyes de Luxor (Egipto)

Consejo extra: Otra tumba que escapa a las visitas es la de Ay (WV 23), el sucesor de Tutankhamon. No se encuentra en la hendidura del Valle de los Reyes sino que se encuentra en el conocido como Valle occidental o Valle de los monos (porque aparecen numerosos babuinos en los relieves de este hipogeo). Tiene un coste extra de 60 libras egipcias y permite ver la que se cree que iba a estar destinada a Tutankhamon por su mayor tamaño, pero que Ay le arrebataría al llegar al poder. Los pintores debieron ser incluso los mismos. Su estado de conservación es excelente y al ser tan poco conocida, casi nadie llega hasta ella. Se compra la entrada en la taquilla principal pero el camino para llegar a ella es otro, teniendo que tomar la carretera que hay justo a la derecha de donde parten los visitantes en vehículo eléctrico a las tumbas principales del valle de los reyes.

Además del Valle de los Reyes y de las Reinas, del que hablaré más adelante, conviene tener en cuenta el conocido como Valle de los Nobles, con la presencia de tumbas de altos dignatarios del Imperio Nuevo. Sus relieves cuentan más cosas de la vida cotidiana de Egipto, algo que no está tan presente en los hipogeos de los faraones, y puede resultar realmente interesante invertir algunas horas si se cuenta, eso sí, con más días de los normales para visitar Luxor.

CASA DE HOWARD CARTER

A varios cientos de metros de la entrada al Valle de los Reyes se puede llevar a cabo una visita idónea para los amantes de la Historia de la arqueología. La casa donde estuvo el británico Howard Carter viviendo durante la etapa del gran descubrimiento de la Tumba de Tutankhamon está abierta a las visitas. Ahí están las habitaciones, su despacho.. e incluso una reproducción exacta de la famosa KV62 que un 4 de noviembre de 1922 sacó a la luz cuando todos los expertos aseguraban que «el valle estaba vacío». Por eso, para honrar la memoria de este personaje y aproximarnos aún más si cabe al gran hallazgo, puede merecer la pena detenerse en esta hermosa vivienda con cúpula, jardines y multitud de recuerdos de Carter y lo que su tenacidad pudo lograr.

La casa museo de Howard Carter en el margen occidental de Luxor tiene un coste de entrada de 80 libras egipcias (aprox 4€). Su horario es de 9:00 a 16:00 horas (abre a diario como todo en Egipto). Un sitio realmente interesante para los apasionados de la historia del descubrimiento de la tumba de Tutankhamon pero no esencial si se va con el tiempo ajustado.

MEDINET HABU (TEMPLO FUNERARIO DE RAMSÉS III)

De los colosos de Memnón pero, en esta ocasión, tomando la carretera que surge a la izquierda no tardaríamos en encontrarnos con otro modelo de templo funerario dedicado a un importante faraón. Madinat Habu es hablar de Ramsés III, de un recinto amurallado que tuvo un sentido más allá del carácter funerario, ya que también contuvo las dependencias del palacio real del segundo faraón de la Dinastía XX. Un personaje sumamente poderoso que también sucumbió a conspiraciones por el poder y cuya momia, expuesta en el Museo de la Civilización Egipcia en El Cairo, muestra un corte certero en la garganta que terminó con su vida allá por el 1153 antes de Cristo.

Medinet Habu, el templo funerario de Ramsés III en Luxor (Egipto)

A diferencia del Ramesseum, Medinet Habu cuenta con un formidable estado de conservación. Los pilonos, que muestran combativo al propio Ramsés III, son un preludio de lo que narran los muros en los patios sucesivos. Interesante es la escena en la que se le muestran las manos cortadas de sus enemigos (así como los miembros viriles de los mismos) y los dinteles pintados sobre los que no cuesta imaginar grandes portones de madera abriéndose para la ocasión. A medida se va avanzando el templo muestra una policromía excelsa que se está recuperando a través de minuciosos trabajos y que nos hace recordar que todos o buena parte de los monumentos del Antiguo Egipto, incluidas las pirámides, poseían escenas de vivos colores.

Sele en Medinet Habu, el templo funerario de Ramsés III en Luxor (Egipto)

De hecho de mi primera vez en este templo a las últimas, he podido apreciar una gran diferencia precisamente por el hecho de poderse ver la claridad de de las pinturas que decoraban murallas y columnas.

Este templo abre sus puertas a los visitantes de 6 de la mañana a las 17:00 horas. El precio de la entrada es de 40 libras egipcias (aprox 2€).

VALLE DE LAS REINAS (TUMBA DE NEFERTARI)

Recibe el nombre de Valle de las Reinas, aunque además de las esposas de los faraones, en esta otra necrópolis también se encuentran las últimas moradas de los príncipes y princesas de las Dinastías XVIII a XX. De hecho, se han encontrado en esta zona más tumbas incluso que en el mítico Valle de los Reyes, si bien no tantas bien conservadas. Salvo una excepción que, si se me permite la subjetividad una vez más, sólo es comparable en belleza con el hipogeo de Seti I. Me refiero a la tumba de Nefertari (QV 66), la amada e idolatrada esposa del faraón Ramsés II, descubierta en 1904 por una expedición italiana liderada por Ernesto Schiaparelli. Como en los otros casos, el hipogeo ya había sido saqueado miles de años antes, pero en su interior estucado se habían preservado los relieves pintados que mostraban el viaje al encuentro de Osiris de la gran reina cuyo nombre significaba «La más bella entre las bellas». Además, tras estar cerrada muchos años al público después de una limpieza exhaustiva de los muros para relucir aún más las pinturas, limitaron el acceso primero en número, en tiempo y después en precio, pidiendo 1200 libras egipcias por poder contemplar uno de los lugares que personalmente más me han emocionado en mis muchos viajes a Egipto.

Detalle de la Tumba de Nefertari (Luxor, Egipto)

Sólo se tienen diez minutos para la visita (la tumba no es precisamente enorme), aunque los guardas no están tampoco mirando el reloj y en nuestro caso cuando entramos pudimos arañar algo más de tiempo y estuvimos veinte. De verdad, es maravillosa, como si la hubieran preparado ayer mismo para albergar los restos de la gran señora de las dos Tierras de Egipto.

Sele en la Tumba de Nefertari (Luxor, Egipto)

Recomiendo echar un vistazo a esta web https://www.nefertaritomb.com/ donde se puede hacer un paseo virtual por la tumba y ver, al menos desde la pantalla, a lo que me refiero, aunque nada tiene que ver con hacerlo en vivo y en directo.

Además en el Valle de las Reinas, con la entrada general, se pueden entrar a otras tres tumbas como la del Príncipe Khaemwaset (QV 44), la de Amenherkhepshef (QV 55) o la de la Reina Titi (QV 52). De las cuales merece especialmente la pena la del Príncipe Amenherkhepshef, hijo del faraón Ramsés III que falleció a la edad de quince años y quien se le ve con una especie de coleta (la manera de mostrar a los más jóvenes) acompañado por su padre hacia las puertas del inframundo.

VALLE DE LOS ARTESANOS

¿Y quiénes excavaron, decoraron y pintaron las tumbas de los faraones, las reinas, príncipes y princesas? En Deir el.Medina, muy cerca del valle de las Reinas y prácticamente en línea recta de los colosos de Memnón, tenemos la respuesta. Los trabajadores y sus familias vivían apartados en el occidente de Luxor, pues eran quienes conocían dónde se estaban excavando nuevas tumbas y, por tanto, debían mantener el secreto hasta el final de sus días. Junto a la villa, algunos de los más importantes artesanos que la habitaban levantaron sus propias tumbas, aunque con unas dimensiones más modestas pero profusamente decoradas. Se hallaron decenas de ellas y hoy día, en el conocido como Valle de los Artesanos, algunas están abiertas a las visitas como, por ejemplo, la de Sennedyem (TT 1), descubierta en 1888 por Gaston Maspero y el español Eduard Toda, este último considerado como el primer egiptólogo de España y uno de los adalides de uno de los mejores hallazgos en Luxor. Pues la de Sennedjem, quien sirvió en tiempos de Seti I y Ramsés II, apareció completa, con todo el ajuar funerario así como las pinturas excelentemente conservadas. Sarcófagos, máscaras y mobiliario se expone en gran medida en el Museo Nacional de la Civilización Egipcia de El Cairo (el que alberga las momias reales), aunque hay parte del «tesoro» en diversas instituciones de otros países del mundo.

Valle de los artesanos en Luxor (Egipto)

Las pinturas de la tumba de Sennedjem son dignas de ver, con escenas que mezclan la cotidianeidad del Egipto del Imperio Nuevo con el viaje a la otra vida. Por ello podemos ver a Anubis el embalsamador y otras representaciones de lo que viene después de la muerte.

Tumba de Sennedjem en el Valle de los Artesanos (Luxor, Egipto)

Otras de las tumbas más interesantes de la necrópolis de Deir el-Medina son las de Inerkhau o la de Pashedu, en ambos casos bien preservadas y recomendables para otra de esas visitas que, sin ser de faraones, reinas o nobles, también aporta cosas diferentes a un viaje a Luxor.

Interior de tumba en el Valle de los Artesanos (Luxor, Egipto)

El Valle de los artesanos permite visitas entre las 6 de la mañana y las 17:00 horas. El precio de la entrada es de 100 libras egipcias (aprox 5€).

¿QUÉ ES EL LUXOR PASS? UN CONSEJO PARA QUIENES VENGAN POR LIBRE A LUXOR

Normalmente la inmensa mayoría de las personas que viajan a Luxor lo hacen dentro de viajes organizados, normalmente en cruceros por el Nilo, y pasan uno o dos días en la ciudad con todo organizado y contratado de antemano, por lo que no deben preocuparse ni por horarios ni precios de entrada. Pero para quienes vienen por su cuenta y desean pasar más tiempo en la antigua capital egipcia deben saber que puede merecer la pena adquirir el llamado «Luxor Pass», una entrada general que se compra bien en el templo de Karnak o en el propio Valle de los Reyes y que incluye los acceso a los principales sitios arqueológicos y museos de la ciudad durante cinco días.

Luxor Pass (Sitios/entradas incluidas con el pase)

Hay dos precios diferentes. Por 100 euros está el Luxor Pass standard, que permite a los lugares mencionados en este post salvo las tumbas de Seti I y Nefertari. Mientras que por un precio de 200€ también se incluye la entrada (una al día) a Seti I y Nefertari, por lo que si se quisiese, y dado que la validez de este pase es de cinco días, se podría acceder nada menos que cinco veces a las cámaras sepulcrales más hermosas de todo Egipto.

Dado que existe también un Cairo Pass con acceso a los principales sitios de la ciudad (incluidas las necrópolis de Giza y Saqqara con todas las tumbas) quien compre los dos pases (Cairo y Luxor), pagaría el 50% del segundo presentando el otro.

Excursiones recomendadas para hacer en (o desde) Luxor

Además de todos los lugares mencionados, hay cosas que merecen la pena ser vividas en Luxor, siendo la más destacada la posibilidad de volar en globo sobre algunas maravillas tebanas. O utilizar la antigua capital egipcia como catapulta hacia otras maravillas próximas y las cuales enriquecen, aún más si cabe, un viaje tan especial como éste.

PASEO EN GLOBO SOBRE LA ORILLA OESTE DE LUXOR

Un vuelo en globo sobre Luxor es acariciar desde el cielo perspectivas increíbles del Valle de los Reyes, el templo de Hatshepsut, el Ramesseum, Medinet Habu o los colosos de Memnón entre otros muchos. Es saludar al Dios Ra en su nacimiento diario por el oriente y contemplar con emoción cómo se iluminan con luz natural algunos de los escenarios más míticos de la montaña tebana. El de Luxor pasa por ser uno de los mejores vuelos en globo que se pueden hacer hoy día en todo el mundo. Y a un precio de 95 euros, que no está nada mal. Lo mejor, como siempre, es reservarlo online con antelación para asegurar la plaza (precio aprox 95-100€). Y esperar que el día sea absolutamente esplendoroso para disfrutar de una experiencia.

Templo de Medinet Habu (Luxor). Vista desde un globo

+ Nota: La duración del vuelo es de aproximadamente 50 minutos.

Campesinos en Luxor (Globos aerostáticos detrás)

VISITA A LOS TEMPLOS DE ABYDOS Y DENDERA

Están a dos horas a norte de Luxor (y una hora entre los mismos), pero los templos de Abydos y Dendera están entre los más importantes de todo Egipto. A Abydos se peregrinaba desde el Imperio Antiguo pues allí supuestamente había quedado enterrada la cabeza de Osiris cuando fue despedazado por su hermano Set dentro de uno de los episodios más esenciales de la Historia de la creación egipcia. Sería entonces cuando Seti I y Ramsés II a posteriori le aportarían esplendor al área sagrada levantando un templo maravilloso con algunos de los relieves más finos y geniales del Antiguo Egipto, sin olvidar partes como el Osirion o la pared en la que aparecen nombrados todos y cada uno de los faraones egipcios hasta Seti I (con las excepciones de Akhenaton y Hatshepsut, considerados herejes).

Sele en el Templo de Abydos (Egipto)

¿Y qué decir de Dendera? El interior más precioso y conmovedor de los templos egipcios, con los capiteles de la Diosa Hathor en las columnas las paredes y techos conservando toda su policromía en las cuales destacan deliciosas escenas astronómicas.

Templo de Dendera (Egipto)

Sin duda la mejor excursión de un día desde Luxor (se puede reservar online con transporte, entradas y guía de habla castellana).

VISITA AL TEMPLO DE ESNA

Este ya es un bonus para nota. Y es que a la gente le suena Esna (a 60 km de Luxor) por la ciudad donde está la famosa esclusa que los barcos de crucero utilizan para salvar el desnivel del río Nilo. Pero además de una anécdota operativa guarda un precioso templo dedicado a Khnum, Dios arquitecto del universo. Lo curioso de este templo de la época grecorromana es que en la pronaos se han recuperado las pinturas con los cielos estrellados, incluyendo constelaciones desconocidas hasta ahora. Un templo para visitar en solitario, pues raras veces llegan turistas hasta él. Lo dicho, para ir a por nota.

Aquí se pueden comprobar y reservar todas las excursiones y visitas guiadas que se pueden hacer en Luxor y desde Luxor en castellano.

Luxor es punto de partida o de final de los cruceros por el Nilo

Los famosos cruceros por el Nilo suelen comunicar las poblaciones de Luxor y Asuán. Unas veces en un sentido o en otro (siempre me ha parecido más idóneo cumplir cierto orden y hacer primero Luxor antes que Asuán, pero es cuestión de preferencias). Están los de toda la vida de 4 noches con más o menos categoría y ciertas visitas incluidas a un coste muy moderado (aquí ejemplos y precios) y luego están las dahabeyas. Éstas son embarcaciones tipo velero tradicional del tipo de los que usaban Agatha Christie, personalidades y arqueólogos para surcar el Nilo con todos los lujos. Y ese es el tipo de viaje de autor que lanzo yo con los lectores de este blog que quieran acompañarme. Otra forma de contemplar y vivir el río más sagrado de África.

Dahabeya Veda 1 en el río Nilo (Egipto)

Sea como fuere, Luxor es de los lugares que más me impacto han tenido y tendrán en mi vida. Mientras pueda regresaré una y otra vez porque me siento profunda y gustosamente atrapado en uno de los lugares que vieron amanecer la historia de las civilizaciones.

Sele

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* Este artículo está dedicado a Khaled Awad Mohamed (alias Hamlet) el mejor guía del mundo mundial. Y, ante todo, mi amigo.

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