Lugares increíbles que ver en Chiapas (Guía de viaje) - El rincón de Sele

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Lugares increíbles que ver en Chiapas (Guía de viaje)

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En el extremo más meridional de México, donde todavía es posible escuchar el canto del quetzal y se perpetúa el legado de los antiguos mayas, nace el Estado de Chiapas como uno de los viajes más extraordinarios que se pueden llevar a cabo en el país. Lo tiene todo. Coloridas ciudades coloniales, parajes montañosos de tibias neblinas y cascadas interminables, una de las últimas selvas vírgenes de Mesoamérica, santuarios sagrados del mundo maya y un mosaico étnico casi imbatible. Se define por su exuberancia, el misterio de sus conjuntos arqueológicos así como por la gran cantidad de monumentos que describen su agitada historia. Y por ser una auténtica desconocida para quienes sólo les suena de haber aparecido mucho su nombre en los años noventa con motivo de las revoluciones zapatistas. Ahora no sólo se trata de uno de los destinos más seguros de México sino también uno de los más puros, amables y completos, ideal para hacerlo en exclusiva o combinarlo con otras regiones limítrofes como pueden ser Oaxaca, Yucatán o Tabasco.

Chiapas es uno de los destinos esenciales para pasar Día de Muertos (¿Qué ver en Chiapas?)

Tras viajar a la zona (Para festejar el Día de Muertos) he podido recopilar una serie de lugares maravillosos que ver en Chiapas. Rincones que deben formar parte de un viaje de una semana o más a uno de los Estados más interesantes y completos de México. Un lugar donde las tradiciones más antiguas siguen animando un envoltorio multicultural arropado por una capa de naturaleza fecunda en secretos aún por descubrir.

DE VIAJE POR CHIAPAS: TRAS EL CORAZÓN VERDE DE MÉXICO

Si de la Amazonía dicen que es pulmón del planeta, la selva Lacandona puede considerarse algo así como los bronquios con los cuales respira el sur de México. El Usumacinta, río longevo que separa Chiapas de Guatemala, no se trata más que de una frontera líquida reflejo de los caprichos geopolíticos con los que la historia ha premiado o castigado al continente americano. Pero ni el origen de la lengua de los pueblos, ni sus ricas tradiciones difieren demasiado en este pedacito del globo donde Centroamérica se convierte en Norteamérica de una orilla a la otra. Chiapas recoge precisamente ese guante, el de las etnias, los pueblos nativos y el fondo de la profunda huella que los antiguos mayas dejaron por estos lares. Todo ello mezclado en la misma copa con el pasado virreinal o el chile picante de un México encargado de ponerle color a un cóctel perfecto que los visitantes nos llevamos a la boca como uno de los mejores viajes de nuestras vidas.

Cementerio de Romerillo (Chiapas, México) en Día de Muertos

Por sus pueblos mágicos, el barroco de la época colonial, esas viejas pirámides ocultas en el espesor de la jungla, sus muchas cataratas y un montón de cosas más, se nos ocurrió viajar a Chiapas. También con la celebración del Día de Muertos como excusa para embarcarnos en uno de los viajes de autor que más ganas tenía de preparar. Y que, a pesar de los reveses pandémicos planetarios, pudimos llevar a cabo con éxito. Además con los mismos integrantes con los que había estado invernando en el Lago Baikal justo antes de que la Covid19 llegara a nuestras vidas. Nada podía fallar. Y así fue… nada falló.

Mono aullador en la Selva Lacandona (Chiapas, México)

¿Dónde está Chiapas?

Para encontrar al Estado de Chiapas debemos dirigir nuestra mirada al extremo sur de México. Y cuando veamos que toca Guatemala hay que bajar un poco, puesto que lo que hay encima es la Península de Yucatán (Con los estados de Yucatán, Campeche y Quintana Roo). Al norte limita con Tabasco, mientras que si subimos en sentido noroeste tocaríamos el Estado de Oaxaca así como un pedacito de Veracruz.

Mapa de situación de Chiapas en México

Con una superficie similar a la de países como Irlanda o Panamá, cuenta con alrededor de cinco millones de habitantes. La mitad de los mismos dedicados a la ganadería y la agricultura. Y buena parte son descendientes mayenses como, por ejemplo, los tzotziles, tzeltales, choles, etc. Diferentes ramas de una misma raíz en un estado caracterizado por un elevado porcentaje de habitantes indígenas. Probablemente más que ningún otro en tierras mexicanas.

Nativos tzotziles en Zinacantán (Chiapas, México)

¿Cómo llegar hasta aquí?

Aunque la ciudad más popular de Chiapas es San Cristóbal de las Casas, la capital del estado es Tuxtla Gutiérrez, apenas a media hora de distancia. Es aquí donde llegan vuelos diariamente. Sobre todo desde Ciudad de México, aunque también con menor frecuencia desde Guadalajara, Tijuana, Cancún o Mérida. Siempre destinos nacionales, por lo que si se viene desde otro país hay que hacer escala en un 100% de los casos.

Avión de Aeromexico en el aeropuerto de Tuxtla Gutiérrez (Chiapas, México)

Sí hay autobuses desde otros lugares de México, aunque para hacernos una idea, desde Cancún a Tuxtla hay más de dieciocho horas por carretera. Si bien la mayoría que vienen de la península de Yucatán entran por Palenque (trece horas desde Cancún). Más o menos lo mismo que desde Ciudad de México. Desde Oaxaca de Juárez a Tuxtla, también una combinación bastante usual, habría un mínimo de diez horas en bus.

Katrina en Chiapas

En nuestro caso volamos con Aeroméxico desde Madrid hasta Ciudad de México (Doce horas de vuelo). Tras una escala de tres horas nos subimos a otro avión de la misma compañía (así las maletas iban directamente al destino final) dirección Tuxtla Gutiérrez. Eso sí, la duración fue de apenas hora y media y, para nuestra fortuna, desde el lado derecho de la nave pudimos observar por la ventanilla los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, dos grandes iconos de tan accidentada como fascinante orografía mexicana.

Vistas de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl desde la ventanilla del avión entre Ciudad de México y Tuxtla Gutiérrez (Chiapas)

¿Qué ver en Chiapas? Lugares imprescindibles en un viaje a Chiapas

La intención de este escrito es plasmar a continuación todos esos lugares fantásticos y 100% recomendables que formaron parte del viaje a Chiapas (así como mencionar algunos que se quedaron en el tintero) y, de ese modo, poder ayudar a quienes no conocen este Estado de México a idear una posible ruta añadiendo todos aquellos escenarios que convendría no dejar de lado. Referencias o Nociones, en definitiva, de lo que un región tan particular puede ofrecer a sus futuros visitantes. Empezando por San Cristóbal de las Casas, su ciudad más hermosa.

Hombre vestido con abalorios de los líderes mayas. Día de Muertos en San Cristóbal de las Casas

San Cristóbal de las Casas

Fundada con el nombre de Ciudad Real de los españoles por Diego de Mazariegos en 1528, fue una de las urbes más importantes de México durante la época colonial. Fray Bartolomé de las Casas, quien ejerció como obispo de Chiapas, aporta el apellido actual dada su reconocida labor como «protector universal de todos los indios de las Indias» y haberse ganado el cariño de los pueblos indígenas en las primeras décadas de la conquista española. La fachada barroca pintada de amarillo de la Catedral de San Cristóbal de las Casas simboliza el impulso religioso, así como uno de los puntos de encuentro de todo visitante a la ciudad. La Plaza de la Paz, que es donde se alza la fachada principal, pone un mercadillo que funciona durante muchas noches, sobre todo en fines de semana y festividades (en su mayoría lo ocupan comerciantes tzotziles). Lamentablemente la catedral lleva varios años cerrada por obras tras los daños ocasionados por el gran terremoto que sacudió Chiapas el 7 de septiembre de 2017. Y, visto lo visto, aún queda tiempo hasta que se vuelva a poder visitar su interior.

San Cristóbal de las Casas (Chiapas, México)

Aledaña a la misma, la Plaza del 31 de marzo (también conocida como el Zócalo) recoge todos los festejos que se celebran en la ciudad. Término y final, por ejemplo, de los desfiles que se organizan con motivo del Día de Muertos (oficialmente 1 y 2 de noviembre, aunque el propio 31 de octubre hay múltiples festejos). A partir de ahí la ciudad se abre en rectilíneas calles paralelas y perpendiculares conformando el clásico damero con el que se expandieron buena parte de las ciudades coloniales españolas en el Nuevo Mundo. Y es que San Cristóbal, declarada Pueblo mágico dado su fantástico estado de conservación, patrimonio cultural así como inmaterial, es uno de esos portentos por los que da gusto pasear, sobre todo en los conocidos como «andadores», que es como se refieren por estos lares a las calles y callejuelas completamente peatonales.

Desfile por el Día de Muertos en San Cristóbal de las Casas (Chiapas, México)

Los andadores más destacados y que parten del Zócalo son el Andador guadalupano o de Guadalupe (ya que se dirige hasta el santuario de Guadalupe, visible sobre una colina) así como el de la C/ Miguel Hidalgo hasta el conocido como Arco del Carmen. Peatonales, con fachadas fabulosas y multitud de comercios y restaurantes. Sin la necesidad de ir por una acera estrecha o estar pendiente de si vienen vehículos, algo que sí sucede en las calles de la ciudad chiapateca.

Andador guadalupano en San Cristóbal de las Casas (Chiapas, México)

¿Qué no perderse en San Cristóbal de las Casas?

  • Admirar la fachada principal de la catedral consagrada a la Virgen de la Asunción e identificar los personajes alojados en sus nichos.Catedral de San Cristóbal de las Casas (Chiapas)
  • Pasear por los principales andadores (El de Guadalupe o el de C/ Miguel Hidalgo hasta el Arco del Carmen). Sin duda la Calle Real de Guadalupe es mi preferida, aunque en la que va al Arco del Carmen, al poco de partir del Zócalo, se puede ver la fachada del antiguo palacete del fundador de la ciudad, Diego de Mazariegos.
  • Disfrutar de la máxima expresión del barroco colonial en Chiapas (y entre las mejores de todo México e Hispanoamérica) en la formidable fachada de la iglesia de Santo Domingo de Guzmán. Repleta de de altorrelieves y bajorrelieves que muestran el rico sincretismo religioso de la zona. Junto a la misma hay un mercado de artesanía que abre sus puestos a diario (los precios son mejores que los de las tiendas físicas que hay en la calle).
    Detalle de la iglesia de Santo Domingo de Guzmán en San Cristóbal de las Casas, el mayor exponente del barroco en el estado mexicano de Chiapas
  • Subir a lo más alto del santuario de la Virgen de Guadalupe tras superar setenta y nueve escalones y disfrutar de las vistas de la ciudad. Eso sí, más alta incluso está la la iglesia de San Cristobalito en el conocido como «Cerrito» (doscientos escalones).Santuario de la Virgen de Guadalupe en San Cristóbal de las Casas (Chiapas, México)
  • Hacer alguna ruta de arte urbano para fotografiarse con los murales que decoran muchas de las calles del barrio del Cerrillo. ¡Hay verdaderas obras maestras!
    El arte urbano abunda en San Cristóbal de las Casas
  • Mirar la vida pasar en la Plaza del 31 de marzo (El Zócalo), el centro neurálgico donde la gente se junta. El kiosko que hay en el centro se utiliza durante los festejos. Y es el corazón donde van a parar buena parte de los desfiles organizados con motivo del Día de Muertos. Y donde los visitantes se pintan la cara de calaveritas o Katrinas.

Sele pintado de calaverita en Día de Muertos (San Cristóbal de las Casas, Chiapas)

Si bien es una ciudad que se puede recorrer libremente, nunca está de más plantearse una visita con guía local que pueda ayudarnos a entender mejor su historia y nos ofrezca pistas sobre los lugares que veamos.

Casa colonial en San Cristóbal de las Casas (Chiapas, México)

La gastronomía chiapaneca es otro de los valores que se pueden descubrir en San Cristóbal de las Casas. Hay gran cantidad de opciones para disfrutar de los sabores de la región. Uno de mis preferidos es «El fogón de Jovel», situado en pleno centro (Avenida 16 de Septiembre, nº11, www.fogondejovel.com) y con multitud de platos deliciosos donde abunda la tradición local.

Tacos chiapanecos

Esa ciudad está marcada como una de las bases esenciales de todo viaje a Chiapas que se precie. Puesto que no queda lejos de algunos atractivos turísticos como los pueblos tzotziles San Juan Chamula, Romerillo y Zinacantán. Y se halla a menos de una hora de Chiapa de Corzo y el Cañón del Sumidero, todos ellos absolutamente esenciales dentro de una ruta por el Estado. De ahí que haya múltiples excursiones que se puedan hacer desde aquí mediante visita guiada (y posibilidad de reserva online).

Chiapa de Corzo

A 50 kilómetros al oeste de San Cristóbal de las Casas se fundó por los españoles, aunque algo antes que ésta, la ciudad de Chiapa de Corzo. Aunque no tiene en absoluto que ver con ella en cuanto a dimensiones y monumentalidad, el segundo de los «pueblos mágicos» del Estado de Chiapas representa una parada imprescindible dentro de un viaje por la zona. En los márgenes del río Grijalva se ubica el primer núcleo urbano levantado por los conquistadores en la región. De planta en damero, con algunos de sus elementos más importantes alrededor de una gran plaza, el Parque Central, destacando la icónica pila o corona, una enorme fuente de arquitectura mudéjar del siglo XVI, siendo uno de los mejores ejemplos de arte hispanoárabe en la América colonial (la ciudad de Santo Domingo en República Dominicana, al haber sido la primera metrópoli fundada por los españoles en el Nuevo mundo, cuenta también con bastante legado mudéjar).

Fuente mudéjar en Chiapa de Corzo (Chiapas, México)

En el Parque Central sucede de todo. La fuente como punto de encuentro, una torre también de ladrillo que da las horas, el sonido de la marimba casi a cualquier hora (este instrumento musical es genuinamente chiapaneca) e incluso altares levantados en el exterior durante el Día de Muertos (lo normal es que se sitúen en los hogares y en los camposantos). Todo pasa por aquí. Aunque conviene pasearse por los comercios dentro de los soportales, comprar unos dulces típicos, echar un vistazo en el ex convento de los dominicos (afectado también por el terremoto de 2017) y callejear en busca de callecitas con encanto y pequeñas iglesias o capillas, que son muchas las que componen este tablero llamado Chiapa de Corzo.

Altar de muertos en Chiapa de Corzo (Chiapas, México)

Así como en San Cristóbal de las Casas recomiendo pasar una o dos noches como mínimo, Chiapa de Corzo puede visitarse aprovechando que se establece como el punto de partida para navegar por el río Grijalva y recorrer el espectacular Cañón del Sumidero, uno de los lugares más destacados que visitar en Chiapas.

Cañón del Sumidero (barco y ruta de miradores)

El Parque Nacional Cañón del Sumidero representa una de las bellezas naturales y paisajísticas más deslumbrantes de cuantas aguardan a quienes se animan a viajar a Chiapas. El río Grijalva corre, ahora manso tras la construcción de la Presa Chicoasén (antes nadie había sido capaz de navegar sus 25 kilómetros hasta bien entrados los años sesenta), flanqueado por acantilados que superan los mil metros de altitud. La rotundidad de este paraje puede resulta demoledora de cara a la insignificancia de aquellos que se adentran por el mismo, normalmente a través de lanchas turísticas que parten de distintos muelles en el entorno de Chiapa de Corzo como pueden ser Unidad Deportiva, Cahuaré (al que fuimos nosotros), Belisario Domínguez (el precio ronda los 200 pesos mexicanos y se parte cuando las embarcaciones se llenan).

Cañón del Sumidero en lancha motora (Chiapas, México)

A vista de pájaro (o de mirador) se aprecia perfectamente cómo esta gran grieta responde a una separación evidente de las capas terrestres debido a una falla geológica. Desde la lancha sólo se sucumbe al vértigo de verse en este sumidero repleto de vida salvaje. Cuesta imaginar a los últimos indios chiapas arrojándose del peñón de Tepetchía ante una derrota segura en ante los soldados españoles comandados por Bernal Díaz del Castillo en 1534. Acto numantino donde los haya y que habla de la irreductibilidad de este pueblo no dispuesto a plegarse ante el enemigo.

El cañón del Sumidero es uno de los lugares esenciales que ver en Chiapas durante un viaje

Navegar por el cañón del Sumidero no sólo llega a gozar de paisajes incapaces de disimular su grandeza y la exuberancia tropical que sirve de refugio a numerosas especies animales. Durante el trayecto no resulta difícil avistar cocodrilos de gran tamaño, así como a diversos grupos de monos araña conquistando las ramas de algún árbol repleto de frutos. Y, por supuesto aves, ya sean cormoranes, garzas, garcetas y durante los meses de otoño e invierno (octubre a marzo) una gran cantidad de pelícanos.

Cocodrilo con mariposas en el Cañón del Sumidero (Chiapas)

Mono araña (Cañón del Sumidero, Chiapas)

Tras las lluvias torrenciales de los meses de mayo, junio, julio y agosto, cabe destacar el conocido como «árbol de Navidad», un caída de agua dentro del propio cañón que cubre de musgo los roquedos y evoca con su peculiar forma a este elemento tan reconocible.

Árbol de Navidad en el Cañón del Sumidero (Chiapas, México)

La ruta de los miradores del Cañón del Sumidero

Si bien una de las mejores maneras de recorrer el cañón es a través de las lanchas turísticas, existe otro modo de vislumbrar esta maravilla natural, que es por carretera a través de una ruta de miradores. Partiendo desde Tuxtla Gutiérrez, la capital estatal, se inicia un serpenteante recorrido de doce kilómetros y seis miradores. Para acceder a esta zona hay que pagar 35 pesos por persona y saber que el horario es de 8:00 a 17:00 horas para poder abordar los diferentes puntos de vista del cañón. Por este orden de subida sus nombres son La Ceiba, La Coyota, El Roblar, El Tepehuaje, Los Chiapa y La Atayala. Merece la pena detenerse en todos ellos para apreciar las perspectivas del cañón que ofrecen, aunque particularmente me quedo con el primero y el último. Sobre todo en La Atalaya, dado que hay una construcción a dos niveles, puesto que permite vislumbrar y fotografiar el meandro principal que recoge la curvatura del río Grijalva.

El Cañón del Sumidero desde el mirador de La Atalaya

Sin duda visitar los que muchos conocen como «los fiordos mexicanos» es una de las razones que justifican todo viaje a Chiapas. En una palabra y en mayúsculas si hace falta: IMPRESCINDIBLE.

EXCURSIONES CON TRANSPORTE AL CAÑÓN DEL SUMIDERO: Tanto desde la ciudad de San Cristóbal de las Casas como desde Tuxtla Gutiérrez se pueden reservar con antelación tours al cañón, tanto de navegación como a través de sus miradores. .

La Sima de las cotorras

A 57 kilómetros al oeste de Tuxtla Gutiérrez (aproximadamente 100 km desde San Cristóbal de las Casas) existe una depresión geológica a la que se denomina Sima de las cotorras. Este inmenso agujero o hundimiento que se produjo hace millones de años posee un diámetro de 160 metros, mientras que su profundidad es de aproximadamente 140 metros. Y, a pesar de ser sólo uno de los muchos ejemplos de los efectos de la erosión extrema debido a corrientes subterráneas en la conocida como Reserva de la biosfera Selva El Ocote, si es la más popular. Por muchas razones además. Como, por ejemplo, su nutrida población de cotorras verdes o pericos verdes mexicanos (Psittacara holochlorus), las cuales anidan en los anillos de la sima y revolotean a su alrededor, siendo la salida del sol y el atardecer los mejores momentos para avistar una mayor cantidad de este tipo de ruidosos psitácidos. Aunque, también resultan interesante saber que posee pinturas rupestres (dibujos y huellas de manos) a las cuales se accede haciendo rappel, una de las actividades estrella en la sima junto a la tirolina (en México se le conoce como tirolesa), la escalada o el senderismo.

Sima de las cotorras (Chiapas, México)

Es posible hospedarse en la zona y la visita es recomendable, sobre todo, si se va a realizar alguna de las actividades que se ofertan. Si se va con el tiempo muy justo puede ser perfectamente prescindible en la ruta. O combinarse con Chiapa de Corzo/Cañón del Sumidero. Incluso hay quien lo une a la cascada El Aguacero en el cañón del río La Venta (partiendo desde San Cristóbal de las Casas).

San Juan Chamula y otros pueblos tzotziles

En los alrededores de San Cristóbal de las Casas son muy de interés algunos enclaves rurales donde la presencia de las etnias de origen maya, sobre todo tzotziles y tzetzales, es muy mayoritaria. Al igual que sus tradiciones en cuanto lengua, vestimenta, cultura y creencias religiosas donde se impone un evidente sincretismo religioso que sumerge dentro del cristianismo muchas de las convicciones espirituales de los pueblos prehispánicos.

Por ejemplo en San Juan Chamula, lo que sucede cada día en el interior de la iglesia de San Juan Bautista (del siglo XVI) es digno de ver. Nada más atravesar su arco azul y verde uno va caminando junto a gente que está en el suelo, curanderos con sus pacientes frotándoles distintos mejunjes y una humareda provocada por el incienso y las velas, lo cual provoca que aquello parezca todo menos una iglesia cristiana. Es muy importante seguir a rajatabla la norma de no poder realizar ni vídeos ni fotografías puesto que está prohibido bajo severas multas. Y hay quien se ha llevado algo más que una simple reprimenda por incumplir las premisas de este lugar que cuenta con sus propias leyes. Realmente creo que hay lugares donde conviene aplicar eso del «ver, oír y callar». Porque lo de San Juan Chamula es casi de otro planeta. Otra cosa es el exterior, mucho más calmado y donde de una cuerda larga se pueden hacer repicar las campanas del templo.

Iglesia de San Juan Chamula (Chiapas, México)

Las fiesta de San Juan Bautista (24 de junio) y los carnavales son momentos importantes para el pueblo. También en Día de Muertos, aunque la iglesia casualmente se vacía puesto que la mayor parte de la gente acude al cementerio junto a otra iglesia en ruinas. El color de las cruces tiene su aquel, puesto que las negras corresponden a los muertos en la vejez, las blancas a los niños y jóvenes, mientras que las azules son para el resto.

Día de Muertos en San Juan Chamula (Chiapas, México)

Hay música, algarabía y también bastante pox (un destilado de origen maya preparado con maíz, salvado de trigo y caña de azúcar). Quienes tienen cierto rango religioso llevan un chaleco negro y un pañuelo blanco en la cabeza. Las mujeres llevan sus mejores galas con grandes faldones de borrego negro.

DÍA DE MUERTOS EN ROMERILLO Y ZINACANTÁN: En Día de Muertos (días 1 y 2 de noviembre) existe no sólo en Chiapas sino en todo México la creencia de que las almas de los difuntos regresan por unas horas a sus hogares, aunque comenzando en los camposantos (¡Lo bien que lo explica la película de Coco!). De ahí que las tumbas y panteones se conviertan en una fiesta continua a la que acuden familiares y amigos para acompañar al muerto en su efímera estancia terrenal. Los festejos de los pueblos nativos no son tanto de Katrinas, calaveritas y desfiles, pero sí muestran todo el simbolismo de creencias ancestrales que se alejan bastante de los dogmas cristianos practicados en otras partes del mundo. Uno de los mejores lugares de Chiapas para visitar en Día de Muertos es, sin lugar a dudas, Romerillo, una localidad situada en la zona alta a escasos 12 kilómetros de San Cristóbal de las Casas. El cementerio en una colina, donde resaltan grandes cruces de madera, es un hervidero que reúne a la numerosa comunidad indígena de los Altos de Chiapas. Alrededor de las tumbas recubiertas por juncia (hojas de pino) y cempasúchil se reúnen los seres queridos del difunto, al que llevan ofrendas como tamales, posh, cervezas, tabaco y, en no pocas ocasiones, coca cola. En definitiva, cosas que eran del gusto del familiar o amigo que se fue. Encienden velas, comen, beben y cantan. A veces bajo la batuta de grupos de mariachis o de los llamados Kolemal Max, cuyo significado «monos sueltos», grupos que visten atuendos muy coloridos, sobreros quienes tocan distintos grupos musicales y danzan con no poca ostentación de movimientos. La muerte, por una vez, se convierte en una fiesta donde no cabe la tristeza sino el acompañamiento.

Cementerio de Romerillo en Día de Muertos (Uno de los lugares imprescindibles que ver en Chiapas en Día de Muertos)

Las mujeres portan sus mejores faldas de borrego negro, mientras que los hombres con rango religioso (mayordomos) llevan chalecos de borrego, aunque de color blanco así como y sombreros que parecen sacados de una película del oeste. Se puede visitar de noche y durante el día, aunque se recomienda ir con buena luz por eso de que en las noches más de que el posh no ha hecho tanta mella todavía. Aunque debo decir que en general los tzotziles de Romerillo son muy simpáticos y afables con quienes les visitan. Bastante más tranquilos que en San Juan Chamula, no tan amigos de los forasteros.

Kolemal Max en Romerillo durante el Día de Muertos (Chiapas, México)

Otro de los pueblos dignos de visitar en los alrededores de San Cristóbal de las Casas dentro de los conocidos como Altos de Chiapas y con mucha tradición en Día de Muertos es Zinacantán. Muy cerca de San Juan Chamula, se sitúa en una zona elevada proclive al cultivo de flores desde hace mucho tiempo. En el cementerio, situado en lo más alto de una colina, pues para ellos los antepasados son los guardianes de la comunidad, predomina precisamente eso, las flores. En las tumbas, en los panteones, en los bordados de los chalecos y los trajes de las gentes que, con más placidez que en Romerillo (donde hay hasta verbena) acompañan a las almas de los difuntos el 1 y 2 de noviembre.

Cementerio en Zinacantán (Altos de Chiapas, México)

La excursión organizada con guía local a San Juan Chamula y Zinacantán en cualquier época del año es una de las más recurrentes desde la propia San Cristóbal de las Casas.

Sele en Romerillo (Chiapas, México)

Cascadas El Chiflón

Chiapas es territorio de cascadas. Tanto en número como en espectacularidad. Pero, como siempre en esta vida, hay que elegir. Y en esa terna nunca pueden faltar las cascadas El Chiflón, a escasos 37 kilómetros al oeste de Comitán de Domínguez por la carretera panamericana. Allí el río San Vicente ofrece su viaje más vertiginoso a través de una caída escalonada que conforma diversas cataratas. Para alcanzar la primordial, el Velo de novia (con 70 metros de longitud) se debe avanzar en una subida de alrededor de mil escalones, mientras se pasa por otras como El Suspiro y el Ala de Ángel. Con zonas de baño donde el agua es color turquesa, parajes frondosos y disfrutones donde sobrevuelan aves coloridas y corretean a su antojo las iguanas verdes. Todo está dentro de un centro ecoturístico muy preparado donde además se ofrecen saltos en tirolina e incluso hospedaje dentro de cabañas.

El famoso Velo de novia, en lo alto de las cascadas El Chiflón (Chiapas, México)

Pero si no se cuenta con demasiado tiempo, el premio de una ducha de vapor en el velo de novia y contemplar la perturbadora fuerza del agua rompiendo su caudal ingente, justifica por sí solo el viaje. Y los mil escalones de un camino no demasiado empinado y previsto de confortables paradas para hacer esta ruta inferior a una hora de duración lo más amena posible.

Comitán de Domínguez

Junto a San Cristóbal de las Casas y Chiapa de Corzo, Comitán de Domínguez es otro de los denominados pueblos mágicos de México donde hay cierta armonía arquitectónica, gran historia y tradiciones arraigadas. Así como bien posicionada para visitar maravillas naturales chiapanecas como las Lagunas de Montebello, las cascadas El Chiflón o las de Las Nubes así como conjuntos arqueológicos mayas, siendo Tenam Puente el más próximo (a sólo 12 km) y Chincultik una de las sorpresas del periodo preclásico (si bien se encuentra a 55 kilómetros).

No cabe duda que en un viaje completo por Chiapas constituye un lugar de paso agradable, con buenas propuestas en cuanto a hoteles y restaurantes. Y que gira, como suele ser habitual en las ciudades coloniales, alrededor de una enorme plaza o zócalo. En la de Comitán (Parque Central Benito Juárez) el consistorio municipal, los muros amarillos de la iglesia de Santo Domingo de Guzmán así como los soportales con arcos de piedra permiten irse haciendo una ligera idea de lo que aporta esta metrópoli marcada por ser el origen de la Independencia de Centroamérica y de la propia Chiapas así como cuna de personajes ilustres mexicanos como Belisario Domínguez, un nombre fijo en el callejero de buena parte de las ciudades del país.

Katrina en Comitán de Domínguez (Chiapas, México)

A partir de ahí merece la pena deslizarse por el damero de Comitán y descubrir calles prístinas (aunque con bastante tráfico) que conservan casas de estilo colonial con grandes ventanales enrejados y patios porticados con jardín. Algunos reconvertidos en alojamientos cargados de suntuosidad como «La casa del Marqués» (Avenida Central Sur número 24, a sólo 300 metros del Parque Central), una de las mejores opciones de hospedaje en la ciudad.

La casa del Marqués (Hotel en Comitán de Domínguez, Chiapas)

La visita cultural más interesante puede considerarse el Museo arqueológico al oriente del Parque Central y donde se exhiben artefactos de la época de los mayas y una curiosa colección de cráneos deformados. También conviene descubrir en pleno centro algunos regalos gastronómicos. En la misma plaza «La esquina de Belisario» con radios y máquinas de escribir de época decorando las estanterías se puede hacer algo más que matar el gusanillo. Otros títulos clásicos de Comitán para usar el tenedor, el cuchillo y la cuchara son «Ta Bonitío», «La Comiteca» o «La Pellizcada comiteca».

Lagunas de Montebello

Más de cincuenta lagunas conforma el Parque Nacional Lagunas de Montebello dentro del el municipio de La Trinitaria y en plena frontera con Guatemala. Esta zona puede considerarse entre las mejores del Estado de Chiapas para practicar el ecoturismo. Visitar todas las lagunas es casi imposible pero no sentir la magia de este boque nublado o pernoctar dentro de una cabaña junto al agua en uno de esos lugares donde en ocasiones se deja ver el esquivo quetzal.

Lagunas de Montebello (Chiapas, México)

En realidad estos lagos o lagunas son antiquísimos cenotes a los que el tiempo y, sobre todo, la erosión han ido fusionando. Pojoj, Esmeralda, La Encantada o Agua escondida son algunas de las más destacadas, aunque todas tienen su encanto.

Si de algo me arrepiento de este primer viaje a Chiapas fue no haber pasado aquí el tiempo suficiente, hospedarnos en una cabañita, navegar en kayak o haber salido a buscar fauna en uno de los escenarios paradisiacos que mayor impresión causan a los visitantes. Error de cálculo que trataré de subsanar en la próxima ocasión que me brinde este destino (que así será, pues si nada lo impide regresaremos a esta zona de México para Día de Muertos en 2022…).

Antigua ciudad maya de Toniná

Debido a que los 220 kilómetros de carretera infame repleta de baches, badenes y curvas que separa Comitán de Domínguez de la célebre Palenque pueden hacerse un poco largos (conviene calcular mínimo seis horas), a mitad de camino Toniná, una importantísima ciudad arqueológica maya y una gran desconocida para el gran público, supone un magnífico aliciente dentro del que sería un pesado trayecto. Y es que estamos hablando de un enorme complejo arqueológico cuyo esplendor tuvo lugar entre los siglos VII y VIII después de Cristo. Con Palenque como máximo estado rival y del cual se sabe que capturaron a su gobernante en el año 711 para después ser decapitado en un ritual con público. En estos tiempos rodaban las cabezas por las escaleras, fueran líderes o derrotados en el Juego de Pelota (conserva una cancha o campo de grandes dimensiones) a la vista de las deidades representadas con suma precisión en los distintos conjuntos arquitectónicos.

Tonina (Chiapas)

Si algo cabe destacar de Toniná, además de que apenas tiene visitantes y se puede recorrer prácticamente a solas, es que cuenta con una de las mayores estructuras piramidales (por dimensiones completas, no por altura) de todo México y probablemente del mundo maya. Sus 75 metros de altitud, que queda a la vista a kilómetros, pueden resultar imponentes. Pero más impresiona al ver el tamaño a lo ancho, con más de 300 metros de un lado a otro de la pirámide.

Toniná, antigua ciudad maya de Chiapas (México)

En tiempos de covid19 no pudimos subir los escalones de la estructura principal, si ver el laberinto, el formidable Mural de las cuatro eras ni divisar la espesura selvática próxima a la ciudad de Ocosingo. Además de pagar la entrada contratamos un guía local para que nos explicara mejor el recinto arqueológico.

El grupo de viajeros a Chiapas en las ruinas de Toniná

NOTA: La carretera a Ocosingo desde Comitán une algunos de los pueblos zapatistas a los que no se podía ir ni por asomo en los años noventa por ser una zona de conflicto. Ahora es mucho más segura, aunque es preferible hacerla con la luz del día y evitar ir de noche. Por mero sentido común y minimizar riesgos. Además no hay cobertura para móvil en prácticamente todo el camino.

Pueblo zapatista en el sur de Chiapas

Palenque (ciudad arqueológica)

Entre las ciudades mayas más grandes y dotadas de mayor espectacularidad en México jamás puede faltar Palenque. Se sitúa a la altura de Chichen Itza, Uxmal, Calakmul y otras maravillas ciertamente conocidas en Yucatán. Pero la de Chiapas cuenta con la particularidad añadida del hallazgo de las sepulturas del gobernante Pakal y de la conocida como Reina Roja, pues se la impregnó por completo en cinabrio, que a muchos nos hace volver a los descubrimientos de tumbas y momias en un país muy lejano de América llamado Egipto. Con joyas, máscaras de jade e incluso de malaquita, así como pulseras y otros abalorios que acompañarían para la eternidad a la realeza de la poderosísima e influyente Palenque, una de las ciudades-estado de suma importancia para el Mundo Maya. Y porque arquitectónica y escultóricamente es un portento, tal como muestran sus palacios, templos y pirámides con una ornamentación exquisita donde se puede aprender de historia, religión y costumbres acerca de este prodigio de tiempos prehispánicos que quedó durante siglos encerrado en la gruesa maraña de la selva. Y ahí sigue en un amplio porcentaje aún por excavar, donde sin darte cuenta pasas por montículos que son templos mientras escuchas vociferar a los monos aulladores.

Palenque (Chiapas, México)

Pero aún así la zona excavada y limpia de vegetación es extensa. Con el templo de las inscripciones destacado (ahí es donde está la tumba de Pakal con sus jeroglíficos y textos jeroglíficos en estuco), así como la pirámide de la reina roja o el magnífico palacio donde se regían esta importante ciudad-estado. Aunque por la cancha del juego de pelota, la zona de las cruces y multitud de edificios la visita da para varias horas.

Ciudad maya de Palenque (Chiapas, México)

Cabe destacar que uno de sus enemigos clásicos fue la anteriormente mencionada Toniná. Pero junto a Calakmul (también en México) como Tikal (en Guatemala) conforma la trilogía de poder maya durante el periodo clásico. Razón por la cual recibe muchas visitas procedentes de todo el país, tanto de gente que está por el Estado de Chiapas como quienes están por Yucatán o Campeche y se animan a cruzar hasta aquí para completar una colección de ciudades mayas esenciales. También que disponga de un pequeño aeropuerto y comunicación a través de bus con ciudades aledañas ayuda a lograr atraer más turistas a la zona.

Sele en Palenque (Chiapas, México)

Cascadas de Misol-Ha y Agua Azul

Probablemente las dos cascadas más visitadas en el Estado de Chiapas sean tanto Misol-Ha como Agua Azul, ambas asequibles en excursiones de medio día desde Palenque. Cierto es que la más próxima es la primera (26 km – aprox 45 minutos por carretera) mientras que la otra se encuentra a 69 kilómetros (algo más de hora y media tanto desde Palenque como desde Ocosingo, en nuestro caso la incluimos con Toniná en nuestro día de trayecto desde Comitán de Domínguez al propio Palenque).

Las cascadas de Agua Azul son una suma frenética de afluentes del río Otulún, Shumuljá así como el gran Tulijá. No destacan por su altura, ya que son escalonadas, sino por su anchura y el número de caídas procedentes de distintos lados. Así como por lo que define su nombre, el azul más puro que uno se pueda imaginar (hay zonas aptas para el baño). Una eclosión blanquiazul que, al parecer se debe a las sales de carbonatos disueltas en el agua así como por la claridad del propio suelo calizo. Tras pagar una de poco más de 50 pesos (aproximadamente 2€) se va caminando por un recinto donde además hay tiendas y sitios para comer o tomarse algo.

Agua Azul (Chiapas, México)

La cascada Misol-Ha en cambio sí es un salto. Con sus 30 metros de altitud no es tan elevado como el velo de novia en El Chiflón, pero probablemente sí sea el más hermoso y fotogénico que ver en el Estado de Chiapas. Su entorno tropical, el viaje de los vapores que ésta origina, el color de la poza donde cae, así como la posibilidad de caminar y pasar por detrás (ducha asegurada) convierte a esta cascada en en uno de los paisajes preferidos de naturaleza chiapaneca para muchos de los visitantes que pasan por ella. Que al estar más cerca de Palenque no son pocos precisamente.

Cascada Misol-Ha en Chiapas (México)

Naturaleza y cultura indígena en la Selva Lacandona

El río Usumacinta cortan Guatemala y México en una línea recta donde se extiende una de las selvas húmedas más primorosas de Mesoamérica. Por muchos aspectos, no sólo naturales, sino también culturales e históricos. Pues en la conocida como Selva Lacandona resiste una comunidad indígena de origen maya que cuenta con muy pocos miembros en la actualidad. Las mujeres y los hombres lacandones, caracterizados éstos con sus particulares túnicas blancas (cada vez se ven menos), pelo largo y nariz aguileña que no difiere en absoluto de cuantas nos mostraron los mayas en sus relieves, representan un soplo de resistencia ante la amenaza de la deforestación y la ganadería intensiva que se ha ido comiendo la foresta. Por otro lado se encuentran varios conjuntos arqueológicos de gran valor como pueden ser Yaxchilán y Bonampak, sumergidos en un bosque que a su vez es hogar de jaguares, tapires, pumas, tucanes y guacamayos. Porque en esta frontera líquida chiapaneca y guatemalteca viven más especies animales de cuantas podamos imaginar.

Selva Lacandona (Chiapas, México)

En la Selva Lacandona el ecoturismo y la sostenibilidad van de la mano, pues las únicas y escasas posibilidades de alojamiento son en cabañas gestionadas por la comunidad indígena. A partir de ahí se pueden realizar caminatas en la selva, navegar por alguno de los ríos, hacer salidas para buscar fauna o recorrer enclaves mayas tan sorprendentes como extraordinarios.

La selva Lacandona es una de las joyas que ver en Chiapas

En nuestro caso nos hospedamos en unas cabañas dentro del Campamento Río Lancajá, el cual se convirtió en nuestra base para salir a explorar la zona. Aunque bastaba caminar un par de minutos para quedar sumergidos por una selva cerrada donde sobrevolaban los tucanes y los loros, y en la cual los locales saben de la presencia continuada del jaguar. Sin cobertura, con la naturaleza más prodigiosa a nuestra disposición. El discurrir del río Lancajá supuso el mejor remedio para las heridas de la cotidianeidad en la ciudad.

Cabaña junto al río en CAMPAMENTO RÍO LACANJÁ (Selva Lacandona, Chiapas)

Fue aquí donde conoceríamos a un lacandón llamado Zacarías, quien nos guió magistralmente por una selva que conocía de memoria. Y en la cual nos fue mostrando el significado y simbolismo de cada árbol, cada planta, cada hoja o cada sonido. Aunque para ello tuviésemos que cruzar con los pies descalzos el río Lacanjá en diversas ocasiones. El premio fue divisar a solas la conocida como «Cascada de las golondrinas», a la que llegar supuso una profunda emoción.

Cascada de las golondrinas en la Selva Lacandona (Chiapas, México)

Ya de noche, todo el grupo, compartiríamos con el bueno de Zacarías una velada junto al fuego. Portando su túnica blanca nos habló de muchas cosas, o más bien divagó de todo y de nada a la vez en largas historias de confuso final. Puestamente era el latiguillo con el que arrancaba todas y cada una de sus frases.

En la hoguera con Zacarías el Lacandón (Chiapas)

Si no se cuenta con vehículo de alquiler es posible acceder a esta zona en excursiones de uno o dos días desde la propia Palenque.

Yaxchilán y Bonampak

En las profundidades de la selva Lacandona, los monos aulladores se han adueñado de algunas ciudades mayas con más de mil quinientos años de antigüedad. No gozan de la fama de Palenque, Calakmul y otras muchos conjuntos arqueológicos mexicanos pero precisamente su desconocimiento para el gran público y la manera de visitarlas convierten a Yaxchilán y Bonampak, en este orden, en algo así como el Angkor de los mayas. Pues raíces y ramas de espesa vegetación estrangulan despiadadamente los templos y escalinatas de piedra. Han sido precisamente los rigores de una jungla imparable quienes escondieron durante siglos estas ciudades para que los demás tuviéramos el privilegio de poderlas seguir contemplando en pleno siglo XXI. Como si hubieran realizado un viaje en el tiempo gracias al cual seguir narrando las andanzas de antiguos líderes prehispánicos. En el caso de Yaxchilán esculpidos en primorosos dinteles, mientras que en Bonampak a través de unos frescos pintados sin parangón en las huellas dejadas por la civilización maya.

Ruinas mayas de Yaxchilán (Chiapas)

A Yaxchilán, por ejemplo, se llega en lancha motora desde el muelle de Frontera Corozal. Alrededor de cuarenta minutos de navegación por el río Usumacinta, perdiendo la noción de no saber si se está en México en un segundo y en Guatemala al otro. Con recias posibilidades de avistar fauna a lo largo de la travesía (en nuestro caso tuvimos la inmensa suerte de poder contemplar al sobrecogedor Zopilote Rey, también conocido como el cóndor de la selva, carroñero destinado a abrir en primer lugar los cuerpos de los animales recién muertos).

Lancha en el río Usumacinta camino a Yaxchilán (Chiapas, México)

Zopilote Rey en el río Usumacinta (Selva Lacandona, Chiapas)

Lo mejor de Yaxchilán no sé si es su ubicación, en un meandro perfecto (de los que el río abraza en forma de herradura a una zona de tierra), su inaccesibilidad por carretera, su manera de llegar o el saberse parte de un todo llamado selva. O quizás por sus dinteles desde donde leer las peripecias dinásticas de reyes olvidados y su poder. También por esa convivencia entre mortales que caminamos a dos patas con los monos aulladores gritando a todo pulmón desde sus tronos arbóreos. Pocos lugares me han emocionado como este. Muy pocos.

Yaxchilán (Chiapas)

Dintel en Yaxchilán con relieves mayas (Chiapas)

En el caso de Bonampak, algo más accesible, destaca sobre todas las cosas por ser el único espacio donde se han conservado primorosamente pinturas del siglo VI en tres recintos cerrados. Las siluetas de gobernantes, sacerdotes y guerreros (tanto vencedores como vencidos) permiten que vuele en la mente alguna que otra tumba egipcia, proclive a hacer discurrir historias y leyendas en las paredes con color y, ante todo, una gran fuerza visual. Admirar las pinturas de Bonampak supone ascender en el nivel de conocimiento sobre el mundo maya, del cual nos han llegado, más que nada, arquitectura y relieves y esculturas. Éstas pueden considerarse auténticos mitos vivientes de la arqueología de Mesoamérica.

Pinturas mayas de Bonampak (Chiapas)

Tanto Yaxchilán como Bonampak se pueden hacer en tours organizados desde Palenque. Recomendable la excursión de mínimo dos días.

CASCADA DE ROBERTO BARRIOS: A mitad de camino entre la Selva Lacandona y Palenque hay unas cataratas muy populares para los locales, pero no así para los visitantes foráneos, conocidas como las cascadas de Roberto Barrios. Sin gozar de la espectacularidad de otras más populares, están entre las mejores para venirse a dar un baño, aunque si ha llovido el camino es bastante resbaladizo. Son realmente hermosas y puede constituir una parada interesante si se hace la ruta Palenque-Selva Lacandona de cara a estirar un rato las pierna y darse un chapuzón antes de proseguir el viaje.

 

Otros lugares que visitar en Chiapas

Los anteriormente mencionados son algunas de las mejores opciones que se me ocurren a la hora de montar un recorrido en Chiapas. Pero en absoluto los únicos. Me baso en mi experiencia a la hora de viajar a este formidable destino mexicano. Por lo que han quedado fuera, aunque conviene tener muy en cuenta, otros rincones que prometen buenas sensaciones. Como la Laguna Miramar, un pedacito de paraíso turquesa de más de 16 kilómetros cuadrados rodeados de selva, el cada vez más famoso (e instagrameable) Arco del Tiempo, un arco de piedra natural de casi 200 metros de altitud en el corazón del Cañón del Río La Venta (el mismo que pasa por debajo de la Sima de las Cotorras), un imán para los quetzales como es el caso de la Reserva El Triunfo o cascadas como las de Las Nubes, también en lo más alto del escalafón de cataratas chiapanecas.

Tampoco conviene olvidar que el Estado de Chiapas por el sur está bañado por el océano Pacífico. Y tiene zonas de larguísimas playas como en Puerto Arista. Si bien en Boca del Cielo hay posibilidades de presenciar el desove de hasta cuatro especies diferentes de tortuga marina (incluida la laúd) entre los meses de agosto y noviembre.

Tortuga desovando en la playa

TEST RÁPIDO SOBRE CHIAPAS

Aunque ya habrá tiempo de elaborar algo más detallado, aquí tenéis una lista de preguntas y respuestas cortitas y al pie en las que trataré de responder a muchas de las cuestiones que me han hecho llegar algunos lectores durante el viaje a Chiapas:

  • ¿Hace falta visado para viajar a México?–> No, para los españoles no es necesario. Tan sólo pasaporte con mínimo 6 meses de vivencia.
  • ¿Qué moneda utilizan?–> El peso mexicano. 1€ equivale a 23 pesos (y el cambio en los aeropuertos es bastante bueno, algo que no suele suceder en otras partes del mundo). Aunque hay muchas zonas, sobre todo ciudades, con cajeros donde sacar dinero, conviene llevar guardado efectivo, sobre todo cuando se visitan zonas como la selva Lacandona.
  • ¿Existe alguna restricción por la pandemia Covid-19?–> En 2022 continúan sin exigir cartilla de vacunación, ni PCR ni otro tipo de test para acceder al país. Pero en el caso de no volar directamente desde España, hay que tener en cuenta posibles países de tránsito que sí lo exijan. Lo que sí es obligatorio es presentar o bien el certificado de vacunación (con pauta completa) o, si no se dispone del mismo (que ya te vale) un PCR o test de antígenos para regresar a España. Por otro lado no es obligatorio llevar mascarilla en exteriores desde el 1 de junio (aunque sí en interiores y transporte público).Sele en Chiapas (México)
  • ¿Cuántos días son recomendables como mínimo para este viaje?–> Mínimo una semana completa para abrir boca, aunque lo ideal sería 10-15 días.
  • ¿Chiapas es un destino seguro?–> Sorprendentemente y a pesar de la mala fama de esta parte de México (sobre todo por el estigma de la revolución zapatista en los años noventa), se trata de una zona bastante segura para el visitante. Aunque conviene aplicar la lógica, intentar no viajar por la noche, evitar hacer autostop, etc. Por supuesto es absolutamente esencial llevar un buen seguro de viaje (recomiendo IATI, con un descuento para seguidores de El rincón de Sele) con coberturas anticovid con las que estar cubiertos ante posibles inconvenientes. Y no sólo relacionadas con la pandemia.

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  • ¿Qué tal están los hoteles en Chiapas?–> Hay de todas las categorías posibles, sobre todo en San Cristóbal de las Casas, Tuxtla Gutiérrez, Palenque o Comitán de Domínguez. En las zonas más inaccesibles o en plena selva los alojamientos pueden resultar más básicos y, en ocasiones, no contar con baño privado (sólo en la Lacandona).
  • ¿Dónde puedo encontrar excursiones organizadas (tours de uno o dos días a los principales destinos de Chiapas?–> En el caso de viajar por libre a Chiapas en las principales ciudades del estado (Sobre todo saliendo de San Cristóbal de las Casas, Tuxtla Gutiérrez y Palenque) es posible hallar múltiples tours organizados en castellano (que se pueden reservar con antelación de manera online).Garceta en el Cañón del Sumidero (Chiapas)
  • ¿Cómo son las carreteras?–> Las distancias son más largas de lo que nos puede indicar un simple mapa. Hay bastantes badenes, sobre todo en la carretera a Palenque desde Comitán de Domínguez. Pero están mejor las rutas por carretera de lo que podríamos imaginar.
  • ¿Cómo tener internet en todo momento?–> Para no depender de las señales wifi de los hoteles, a veces débiles, yo suelo siempre llevar una tarjeta SIM al destino. Que me llega antes a casa y la coloco en el teléfono móvil nada más aterrizar. Me llevé una tarjeta Holafly a una buena velocidad (puedes solicitarla aquí con un pequeño descuento para lectores de El rincón de Sele). También disponen de eSIM con la cual no hace falta ni tarjeta física (se puede solicitar aquí)

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  • ¿Qué enchufes hacen falta en México? –> Se necesita llevar un adaptador si se viaja desde Europa pues utilizan enchufes tipo A (los de dos clavijas paralelas planas).
  • ¿Habrá más viajes de autor a este país con lectores de El rincón de Sele?–> Después de haber realizado este primer viaje con lectores del blog y gracias nuevamente a Pangea, puedo confirmar que regresaremos en 2022 a celebrar Día de Muertos a México. Y en esta ocasión además de Chiapas también visitaremos el Estado de Oaxaca.  Si te interesa tener información cuando eso suceda y formar parte de una posible salida a este país a finales de octubre, no dudes en ponerte en contacto conmigo.

Chiapas en Día de Muertos es una fiesta

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Y así es Chiapas. Espero haberlo podido transmitir lo mejor posible. Quien pueda comentar, corregir, criticar o aportar algo para mejorar este artículo, obtendrá siempre mi atención e interés para realizarlo.

Sele en San Juan Chamula (Viaje a Chiapas en Día de Muertos)

No puedo cerrar esta guía con los lugares más increíbles que ver en Chiapas sin agradecer a las personas que me dieron la confianza de formar parte de esta inmensa experiencia. Pablo, Pepe, Lili, Esther, María, Julián, Alicia, Amalia, Antonio, Javi, Clara (también a Juanjo, que estuvo muy presente). Y, por supuesto, a mi grandísimo amigo Roberto López, compañero de aventuras pasadas, presentes y futuras.

El grupo con el que viajamos a Chiapas en el Día de Muertos

Y como diría Zacarías el Lacandón. «Puestamente», volveremos a encontrarnos.

Sele

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