¿Hace falta visado para viajar a Uzbekistán?

Uzbekistán es uno de los países de Asia Central donde paso a paso se va acortando su burocracia heredada de los tiempos de la Unión Soviética para mejorar la experiencia de los visitantes, hartos de engorrosos trámites antes y durante su viaje al considerado como corazón de la ruta de la seda. A paso lento, pero sin pausa, bajo una nueva presidencia con un talante algo más aperturista, se están tomando medidas que posicionen a Uzbekistán como uno de los destinos más atractivos en la actualidad. Lugares no le faltan, con esa trilogía de Samarkanda, Bukhara y Khiva como platos fuertes en cualquier itinerario que se precie por el país asiático. Pero, hasta ahora, las restricciones en forma de visado, sin ser de los más difíciles de la zona si lo comparamos, por ejemplo, con la hermética Turkmenistán, eran un auténtico engorro. Pero en 2019 se abre una nueva puerta que facilita los viajes a Uzbekistán de tal manera que lo más complejo pasa a ser decidir cuándo ir a conocer este maravilloso destino que durante milenios fue un cruce de caminos para los mercaderes de medio mundo.

Khiva (Uzbekistán)

¿Es necesario solicitar visado para viajar a Uzbekistán? Tras semanas de especulaciones, dudas y esperar una confirmación oficial, por fin tenemos la respuesta.   Leer artículo completo ➜

Expedición Kamchatka 2019: ¿Quieres formar parte de esta aventura?

Hoy estamos de enhorabuena. Ya podemos anunciar que habrá Expedición Kamchatka en 2019. Todo está perfilado y bien hilado para llevar a cabo un asombroso viaje al extremo oriental de Siberia donde recorreremos parajes volcánicos y salvajes, accederemos a cuevas de hielo, surcaremos bosques petrificados por la lava y tendremos la oportunidad de ver y fotografiar enormes osos pardos en plena temporada del salmón. Utilizando vehículos 6×6 para adentrarnos por territorios indómitos de la que para muchos es la «Alaska rusa» pero donde todavía el turismo extranjero resulta casi anecdótico. Con más de una treintena de volcanes activos, la tradición de una tierra mágica que siempre estuviera habitada por los pastores de renos, la presencia de humeantes fumarolas, géisers y una fauna muy notoria en cielo, tierra y mar. Kamchatka es, sin lugar a dudas, uno de los territorios más auténticos e inexplorados de Rusia. Tanto que hasta los años noventa, tras décadas de guerra fría, no estuvo permitido el acceso de ciudadanos no pertenecientes a la Unión Soviética.

Volcanes en Kamchatka

Tenemos fecha de salida, el 9 de agosto de 2019. Un viaje de aproximadamente dos semanas con plazas muy limitadas aptas para quienes ardan en deseos de apuntarse a una de esas citas de una vez en la vida. No todos los días se acampa frente a un gran volcán, ni se vuela en helicóptero para ir a ver osos, ni se baja en barca por un río salmonero ni se mira la vida desde un cráter donde conviven fumarolas y glaciares. ¿Quieres formar parte de esta gran aventura? ¿Te vienes este verano conmigo a Kamchatka? Pues sigue leyendo, que te cuento todos los detalles.  Leer artículo completo ➜

Kharanaq, ciudad fantasma en el corazón de Irán

Una ciudad fantasma de barro se rasga día a día en algún lugar del centro de Irán. A 85 kilómetros de Yazd se asoma a las montañas la siempre calurosa Kharanaq consciente de que sus desgastadas calles jamás volverán a estar vivas. Deambulante y ondulante quiebra puertas, ventanas y pasadizos desde un antiguo caravasar hasta un minarete impoluto a pesar de los siglos y el abandono. Nadie sabe el porqué de las ruinas de Kharanaq y la huida de sus habitantes que se alejaron de una urbe sasánida que contaba con más de mil años de antigüedad, pero aún así continúa siendo uno de los lugares de Irán más interesantes para los viajeros que gustamos, y mucho, de esos rincones olvidados en los que el tiempo se erige como el único culpable de su decadencia.

Kharanaq (Irán)

Kharanaq es una de las ciudades fantasmas que jalonan la antigua Persia y que merece la pena no pasar por alto y hacerle una visita. Es la excursión de un día más perfecta que se puede hacer desde Yazd. Tras sus muros sólo quedan calles vacías, el viento soplando por las oquedades de las ventanas y un paisaje árido que se entremezcla con campos de cultivo. Sin duda hablamos de un lugar «hermosamente» abandonado. Leer artículo completo ➜

El instante viajero XXII: Amanecer entre grullas en Gallocanta

Grullas al amanecer en la Laguna de Gallocanta

Llegar todavía de noche, con la luna como testigo, pisando con cierta torpeza un campo helado para buscar un rincón donde cobijarme de un frío que cala los huesos y eriza la piel es sólo la previa a uno de los mayores espectáculos que la naturaleza regala cada invierno, aunque siga siendo desconocido para muchos. En un mirador cualquiera a la laguna de Gallocanta, entre las comarcas de Campo de Daroca y del Jiloca, la linde donde se hermanan Zaragoza y Teruel, todo comienza con una sucesión constante de sonidos que recuerdan a los de las trompetas en un festival de jazz. Son las grullas que, a miles y aún refugiadas en sus dormideros acuáticos se preparan para marchar a alimentarse a los campos aledaños o a proseguir con su viaje a latitudes más meridionales en busca de unas condiciones meteorológicas más favorables que las que les aportan los inviernos nórdicos al otro lado del mar Báltico. Cuando las primeras luces del sol se ocupan de dibujan los moldes de los montes aledaños se apelotonan estas estilizadas aves para iniciar su despegue en bandada. Y, como si el alba fuera el silbato definitivo de una carrera, abandonan su cobijo lacustre aleteando y formando tantas filas que da la sensación de que el cielo se convierte en una sucesión de autopistas de viento construidas por el plumaje y la silueta estilizada de unas aves que hacen miles de kilómetros cada invierno y deciden año tras año que Gallocanta es una parada indiscutible para ellas.  Leer artículo completo ➜

Tras las huellas del lince ibérico en la Sierra de Andújar

Ni el leopardo de las nieves, ni el tigre de Bengala, ni tan siquiera el siberiano. Realmente el lince ibérico se trata de una de las especies de felino más amenazadas de todo el planeta. Las medidas conservacionistas durante la última década lo sacaron del limbo de su inminente extinción, aunque muchos expertos aseguran que su final es cuestión de tiempo. Incluso las buenas cifras de los últimos años en cuanto a población siguen atisbando una difícil situación para la vida en estado salvaje de este pequeño y hermosísimo depredador convertido en el emblema mayúsculo de la fauna de la Península Ibérica. Pero, ¿dónde se encuentra realmente el felino de las orejas pinceladas? ¿Dónde se puede ver el lince ibérico en libertad o, al menos, rastrear sus huellas? La respuesta nos lleva, sobre todo a Andalucía, tanto al Parque Nacional de Doñana como al Parque Natural Sierra de Andújar, aunque también se reconocen poblaciones de menor tamaño en el Valle de Alcudia, ya en Ciudad Real, o itinerando en los Montes de Toledo. Algunos miembros vagan como fantasmas buscando fortuna en buena parte del país y sólo las fotos de trampeo los delatan, pero si existe una posibilidad más o menos certera de poder observar a este animal, hay plantearse buscarlo bien en Doñana o, como fue mi caso, en la Sierra de Andújar. Y es que en los parajes jienenses se dan las condiciones ideales para que se pueda declarar a esta porción de Sierra Morena como el auténtico territorio del lince ibérico.

Sierra de Andújar (Dónde ver al lince ibérico)

Antes de planear mi estadía en la Sierra de Andújar me hubiera conformado con toparme con unas huellas del depredador de pelaje moteado. O incluso con escuchar el maullido de una hembra en pleno celo invernal. Siempre di por hecho que la misión sería un quiero y no puedo, un imposible o más bien una ensoñación. Pero cuando se juntan los ingredientes más adecuados con el dónde, el cómo, el cuándo y el con quién, puede dar la casualidad de que aparezca la suerte para cocinarlos todos a la vez y, cuando menos te lo esperes, salte la sorpresa. O en este caso, una preciosa familia de linces jugueteando en unas rocas.  Leer artículo completo ➜

Érase una vez en India la aldea de El Libro de la Selva

Érase una vez en India la aldea de los hombres, el lugar donde Mowgli regresara después de ser criado en la naturaleza por una manada de lobos y aprender a comunicarse con los animales. La historia de El Libro de la Selva está presente en los tupidos bosques del sur de Madhya Pradesh, con Kanha y Bandhavgarh, así como Pench, como máximos exponentes con los que contextualizar esta recopilación de cuentos que publicara en 1894 el británico Rudyard Kipling y después fuera llevada al cine por Disney en 1967. El temible Shere Kahn, el gran tigre de Bengala, y su descendencia siguen dejándose ver ocasionalmente en la espesura del que siempre fue su territorio. Y algunos pueblos que no han cambiado nada en siglos sobreviven a las puertas de la jungla. Como aquella aldea sin nombre que encontramos al borde de Kanha en la que el azar nos detuvo para contemplar cómo la vida sigue igual en una de las zonas rurales más auténticas y sorprendentes de toda India .

Aldea de Madhya Pradesh en India

Un pueblo anónimo disfrazado de blanco y azul salió a nuestro encuentro una tarde cualquiera. Y aquella podía ser la aldea de los hombres que imaginara Kipling porque tenía todos los ingredientes para ser su escenario.  Leer artículo completo ➜

Querido anecdotario viajero IV

El Diccionario de la lengua española que elabora la Real Academia define anécdota como «relato breve de un hecho curioso que se hace como ilustración, ejemplo o entretenimiento». Esa es la idea precisamente de Querido anecdotario viajero, una sección dedicada a contar hechos curiosos o atípicos en relatos breves. Con el único objeto de servir de entretenimiento a los lectores y lectoras de este blog quienes venís en busca de historias relacionadas con los viajes.

Aldea Ngada en Flores (Indonesia)

Hoy viajaremos hasta Mozambique para pagar una mordida a unos policías borrachos, a una casa indonesia que olía a muerto (y resultaba que lo tenía), a la estepa mongola donde nuestros guías se lucieron con una mentira mayúscula, a Colombia donde tuve ocasión de probar hormigas y a una pedida de mano en una romántica ciudad europea.  Leer artículo completo ➜

Resumen de un 2018 de grandes viajes y sueños cumplidos

Es muy probable que ya os encontréis en ese momento de hartazgo ante los múltiples resúmenes del año y recuerdos de un mes a mes en el que han pasado demasiadas cosas. De hecho, soy consciente de que quizás este pasar balance y visualizar los mejores momentos viajeros de 2018 lo vaya a leer poco más que mis allegados más próximos. O ni siquiera. Pero pienso que para abrir una nueva etapa conviene cerrar la anterior. Y me resulta incluso terapéutico poder analizar de una manera más fría, con el testigo de un repiqueo de teclado, todo lo que ha supuesto un año que se cierra y, de ese modo, enfrentarme a los nuevos retos que están por venir. Por lo que, si sois de las personas que me van a acompañar en esta travesía temporal (son sólo doce meses), sentaros como si estuvierais en vuestra casa. De hecho este rincón viajero espero os resulte lo más acogedor y cálido posible. Pasad al fondo, que hay mucho sitio todavía. Y dejad hueco, no vaya a ser que seamos más de los que pensamos.

Feliz 2019 por El rincón de Sele

2018 ha sido un año en el que he podido cumplir muchos sueños. Como vaticiné el año anterior, han sido quizás menos viajes pero muy grandes viajes. Objetivos marcados a fuego en mi lista de propósitos y que pude llevar a cabo de la mejor manera posible. Como recorrer el Tíbet y admirar emocionado el Everest o el Palacio de Potala, descubrir Santo Tomé y Príncipe, destino del que apenas sabía nada y se ha convertido en un paraíso africano  al que agarrarme con todas mis fuerzas, observar en libertad al oso polar en el archipiélago de Svalbard o al felino más amenazado del planeta, el lince ibérico, en una búsqueda insaciable por Sierra Morena. Un 2018 en el que he podido cerrar cuentas pendientes retornando a Islandia para conducir por el norte que años antes me había cerrado el paso con un fortísimo temporal o conociendo mejor mi país en tierras cacereñas, manchegas, andaluzas, castellanas, catalanas o gallegas donde he podido realizar hermosos proyectos. Y, por supuesto, pasar un año completo con ese pequeñín llamado Unai que ha llenado la vida de su madre, así como mía, de eso a lo que llaman felicidad y que he conocido gracias a él.  Leer artículo completo ➜

Por una muy Feliz Navidad

Disculpad si llamo a vuestra puerta el mismo 24 de diciembre. Es sólo para desear que paséis una feliz Nochebuena y despertéis en una Navidad repleta de regalos y buenos momentos. Esto me trae a la mente los tiempos en que de pequeño iba puerta por puerta en mi barrio pidiendo el aguinaldo con una voz de pito para después comprar artículos de broma y convertirme en una especie de Joker en miniatura cada 28 de diciembre, día de los inocentes. Pero tranquilidad, que no vengo a pedir unas monedillas ni mucho menos a cantar el porrompompero. Sólo os molesto con el único objetivo de que a todas las personas que de vez en cuando os dejáis ver por este rincón viajero para leer lo último publicado, preparar algún viaje concreto o elegir destinos soñados, os pueda (podamos) decir que tengáis las mejores navidades de vuestras vidas. Y daros las gracias por estar ahí desde hace ya nada menos que doce años.

La familia de El rincón de Sele os desea Feliz Navidad (2018)

Nuestra pequeña familia de tres, con Unai empezando a saber lo que significa vivir la Navidad de una manera muy especial, saborea estos días con gran ilusión. Ya me advirtió mi madre: «Con hijos pequeños estas fiestas toman una dimensión completamente distinta. Disfrútalas porque las recordarás como las mejores». Y en eso estamos, en aprovechar el momento y jugar a atesorar buenos recuerdos en la mejor compañía.  Leer artículo completo ➜

Gaasbeek y Beersel, flamantes castillos del Brabante Flamenco

Se oye mucho hablar de las ciudades de cuento de Flandes, de esas grandes plazas públicas donde el gótico flamea en cada fachada, de los canales y los puentes que los cruzan, de sus campanarios civiles, las tiendas de chocolate con sus atractivos escaparates y los encantadores beaterios donde refugiarse incluso del tiempo. Se narran historias de la Adoración del Cordero Místico en Gante, la Madonna de Miguel Ángel en Brujas salvada in extremis del expolio nazi y de cómo Amberes fue el caballete al que mejor partido sacó Rubens. De los mercadillos de Navidad, la imprenta de Plantino, las huellas de Carlos V y los famosos Tercios. Pero, ¿y los castillos de Flandes? Porque los tiene, y no son pocos precisamente. Son muchas las personas amantes de lo medieval y de historia de las grandes familias europeas, de reyes y reinas que no necesariamente portaban corona. Y es entonces cuando se topan de repente con maravillas solitarias y casi escondidas como Gaasbeek o Beersel, flamantes castillos situados en el Brabante Flamenco, en esa campiña verde trasladada a los cuadros grandes genios de la pintura como, por ejemplo, Brueghel el Viejo, para hacerla inmortal.

Castillo de Beersel en el Brabante Flamenco (Flandes, Bélgica)

Durante mi último viaje a Flandes, con Lovaina o Lier en la lista de prioridades, dediqué parte del recorrido a conocer dos hermosos castillos brabantinos muy diferentes entre sí. Gaasbeek y la elegancia de una residencia romántica en un entorno bucólico de bosques y estanques o Beersel, la estampa de una fortaleza que nunca modificó su función militar y cuyas ruinas permanecen ancladas en la Edad Media. Ambos distintos pero superlativos. Y a una distancia ridícula de Bruselas, en pleno corazón del inagotable Brabante Flamenco.  Leer artículo completo ➜

10 razones para viajar a Belice, un país entre selva y Caribe

Hace varios años tuve la oportunidad de visitar Belice en el marco de un largo viaje por América (De Buenos Aires a Nueva York) al que me marché con un solo billete de ida y tantas preguntas como ilusiones fundadas. Me quedé realmente prendado por lo mucho que tiene para ofrecer el pequeño país centroamericano de piel negra y habla inglesa donde la jungla se empeña al máximo en tocar las aguas cristalinas del mar Caribe. Pero Belice se siente cómodo en esta dualidad, en el fondo una gran ventaja, puesto que en cuestión de kilómetros (o minutos) uno puede estar visitando una antigua ciudad maya abrazada por la tupida vegetación tropical y ser observado por el esquivo jaguar para después estar buceando entre tiburones en la segunda barrera coralina más larga del mundo en longitud.

Blue Hole en Belice

¿Por qué viajar a Belice? Una cuestión donde las respuestas hablan por sí solas en este peculiar enclave entre Guatemala y la Riviera Maya donde lo difícil es decidir entre lo mucho que se puede hacer en este destino de sangre caliente que tiempo atrás enamoró a Jacques Cousteau.  Leer artículo completo ➜