Poema de versos amarillos en los campos de girasoles de Gascuña

Durante mi último viaje al sur de Francia recorrí el Departamento de Gers, considerado el corazón de la Gascuña, una región histórica de extraordinaria belleza e innumerables maravillas de las que tiempo atrás apenas sabía. Con los rigores del verano me sorprendió ver todo aquello teñido de amarillo debido a la gran cantidad de campos de girasoles que ahondaban tanto en planicies como en colinas. Los paisajes gascones se sucedían a cada cual mejor como uno de los cuadros de Van Gogh, genio obsesionado con retratar la palidez aúrea de unas plantas que se visten de estrella cada día. Aquello parecía un homenaje a quien mejor las pintó, siendo el lienzo perfecto una tierra que aún respira el aire de los Pirineos y el aroma de la campiña.

Campo de girasoles en el Gers (Gascuña, Francia)

Millones de girasoles componen un poema de versos amarillos que adormecen al viajero, y que le transmiten esa sonrisa reluciente tan propia del Gers y de toda la Gascuña.

Perdí la cuenta de las veces en las que me detuve con el coche en arcenes o incluso senderos que comunicaban los distintos cultivos para contemplar el paisaje y poder tomar fotografías. Cada ángulo que encontraba me parecía mejor que el anterior y cuando era imposible detenerme con la cámara creía haber visto pasar una ocasión perdida. Pero de repente volvía a aparecer un repentino mar de girasoles vistiendo de oro los campos gascones.

Campo de girasoles en el Gers (Gascuña, Francia)

Aquellas pinceladas de color en días que no podían ser más azules me tenían realmente impresionado. En el Gers padecí de lo que podría llamarse el hechizo del amarillo. No era capaz de despegar mi mirada de aquellos sembrados que recreaban magníficas obras de arte una y otra vez. Componían solos el lienzo del mejor pintor, todo un imán que atraía serenidad y pensamientos positivos. Sólo existía aquella luz que parecía desdoblarse en cielo y tierra, que como una sábana suavísima ofrecía abrigo y encantamiento para vivir uno de esos dulces sueños en los que no quieres despertar.

Campo de girasoles en el Gers (Gascuña, Francia)

Los girasoles son los hijos terrenales del Dios Sol, huestes mansas y entregadas cuyo único afán es poder acariciar sus rayos con la sutileza de finísimos pétalos de seda. Deslumbran, iluminan y regalan belleza allá por donde pisan, rellenan de fantasía las líneas de los cuentos de toda la vida y son capaces de recitar una y mil poesías de grandes maestros.

Campo de girasoles en el Gers (Gascuña, Francia)

Uno se imagina a un héroe como D´Artagnan partiendo desde su castillo cerca de Lupiac para servir fielmente a su rey y ser capitán de los mosqueteros en París. Un joven de nariz aguileña y boina gascona camina por aquellos campos de girasoles hasta que se pierde su silueta en un horizonte de olas amarillas. Es una ruta para la Historia, para la inspiración vestida de realidad para un tal Alejandro Dumas que rescató para todos una aventura fascinante iniciada en Gascuña.

Campo de girasoles en el Gers (Gascuña, Francia)

Los campos de girasoles en el Gers se transforman en justicia poética desde el momento en que nacen queriendo abrazar al Sol gascón y mueren marchitados con su ayuda. Sus rayos amables son los mismos que después estrangulan y truncan sus verdes tallos dejando atrás otro verano a priori infinito. Ya muchos olvidan que el girasol llegó a Europa en galeras desde la conquista de América, donde sí conocían las bondades de quien debía ser hijo del mismo Dios.

Campo de girasoles en el Gers (Gascuña, Francia)

Flores del estío, comparsas de noches cortas, mesnadas de una pradera cegadora…. los campos de girasoles de Gascuña son ese poema de versos amarillos que iluminan, que hacen soñar….

Campo de girasoles en el Gers (Gascuña, Francia)

Sele

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PD1: Si quieres saber más sobre el Gers y la Gascuña, puedes leer esta guía práctica con todos los datos para hacer una ruta en coche por una de las zonas más desconocidas e impresionantes de Francia

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5 comentarios en “Poema de versos amarillos en los campos de girasoles de Gascuña

  1. Preciosa tu publicación y en todos los sentidos: imágenes, prosa… El verso se hace flor… Sin duda que el hechizo de los girasoles provoca esos matices hasta en las palabras porque escribiste un lindo canto poético. Mucha belleza, gracias por ello.
    Saludos!

  2. maravilla de fotos de esa naturaleza genial,gracias,gracias por tus relatos del mundo y las fotografías con mucha historia y pofesionalismo de tu parte, saludos cariñosos. tere , CHILE

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