Belmonte, viaje en el tiempo a La Mancha del siglo XV

Lo de Belmonte no se trata únicamente de un pueblo con castillo. Más bien se trata de una máquina del tiempo en constante funcionamiento capaz de trasladar a sus visitantes a un instante cualquiera del siglo XV. Un fabuloso viaje a la época en la que el intrigante Don Juan Pacheco, primer Marqués de Villena y tercer Señor de Belmonte, ya mandaba en Castilla más que el propio Rey Enrique IV y traía de cabeza a su enemiga irreconciliable la futura Reina Isabel la Católica. Nacido en el antiguo palacio de Don Juan Manuel, Pacheco mandó erigir sobre una colina un castillo mayúsculo en estilo gótico-mudéjar que sería no sólo un poderosísimo fortín manchego sino también su morada más querida. También fue el responsable de la construcción de la Colegiata de San Bartolomé, a la que otorgaría tratamiento catedralicio y daría sepultura a sus padres y abuelos. A sus pies se fue apostando un reguero de callejuelas estrechas de muros blancos y empinadas cuestas del que fue, es y será considerado con justicia uno de los pueblos más bonitos de Castilla-La Mancha.

Castillo de Belmonte (¿Qué ver y hacer en Belmonte?)

Belmonte, con un centro histórico gobernado por la monumentalidad y un delicado equilibrio urbano donde predomina el color blanco, es la definición perfecta para una de las escapadas favoritas en La Mancha. Un emplazamiento que ofrece grandes experiencias que vivir alrededor de sus gruesas murallas medievales. Precisamente para los futuros viajeros a esta belleza conquense he reunido una serie de consejos y lugares imprescindibles que ver en Belmonte con el objeto de aprovechar al máximo la estancia. ¿Te apuntas a este paseo virtual? 

Belmonte, morada de poder y escapada perfecta

Notables personajes habitaron Bellomonte o Belmont, forma a la que se refieren antiguos escritos cuando hablan de esta población manchega. Y, aunque se saber por restos arqueológicos de su pasado visigótico y árabe, sería en el siglo XIV cuando empezara a definirse Belmonte como un lugar importante. El infante Don Juan Manuel, sobrino de Alfonso X El Sabio y autor de obras moralizantes como “El Conde Lucanor”, quien atesoró múltiples títulos nobiliarios en tierras castellanas, fue el encargado de amurallar Belmonte y levantar un alcázar, al que convertiría en un palacio. Casi un siglo después en este suntuoso edificio situado en un alto de la villa nacería precisamente Juan Pacheco en 1419, así como su hermano menor Pedro Girón cuatro años más tarde.

Detalle del castillo de Belmonte (Cuenta, Castilla-La Mancha)

La Historia convertiría a Pacheco en uno de los personajes más influyentes del reino de Castilla hasta su muerte en 1474. Este poderoso “ricohombre” medró en la Corte hasta hacer del Rey Enrique IV un vulgar títere. Sabedor de la pusilanimidad del monarca creció en títulos nobiliarios hasta ser, nada menos, que el Adelantado Mayor de Castilla, Primer Marqués de Villena, Primer Conde de Xiquena, Primer Duque de Escalona e incluso Maestre de la Orden de Santiago. Y, heredado por su madre, el tercer Señor de Belmonte. Su abuelo, Juan Fernández Pacheco, lo había recibido como galardón en tiempos de Enrique III por ser “persona importante para la guerra”. Ahí era donde el Marqués de Villena tuvo acogotada a la Casa Real, en la ostentación de un poderoso ejército y un territorio inmenso del que se sentía dueño. El considerado como azote de los Trastámara también tuvo tiempo de amargar a la Reina Isabel I de Castilla (defendió la sucesión del Reino a Juana “la Beltraneja”). No se puede decir que Juan Pacheco no lo hizo todo para que Isabel no reinara ni se casara con Fernando de Aragón, a quien intentó venderle que lo mejor era que contrajera nupcias con una de sus hijas sin más objetivos que agrandar su poder.

Juan Pacheco, Primer Marqués de Villena

Sabías qué Tanto Juan Pacheco como Pedro Girón aparecen mencionados pero sin ser nombrados por Jorge Manrique en las “Coplas a la muerte de su padre” donde se refiere a ellos de la siguiente manera “E los otros dos hermanos, maestres tan prosperados como reyes, c’a los grandes e medianos truxieron tan sojuzgados a sus leyes.” Además el interés por el personaje de Juan Pacheco se ha acrecentado en los últimos años tras la emisión de la serie de Isabel en Televisión Española donde el público disfrutó en cada capítulo de las intrigas sucedidas entonces y que nada tienen que envidiar a las de la afamada Juego de Tronos.

 

Dibujo antiguo de Belmonte (Cuenca)

Pero Belmonte vio la luz con Pacheco, ya que éste se encargó de levantar un grandioso castillo en lo alto del cerro de San Cristóbal, a la vista de su palacio natal, así como la Colegiata de San Bartolomé. Para ello se sirvió de arquitectos como Hanequín de Bruselas y Juan Guas. En el siglo XVI Belmonte vería nacer además a personajes de la talla de Fray Luis de León, alargándose el período de esplendor de la localidad conquense. Si bien el castillo fue deteriorándose hasta llegar a comienzos del siglo XIX a un abandono que le dejó en ruinas hasta que fue recuperado y rejuvenecido por la Emperatriz Eugenia de Montijo, quien añadió nuevos elementos al edificio. Tras un difícil siglo XX se restauró en 2010, abriéndose al público y la industria turística no tardó en reconocérselo. Desde entonces Belmonte, y no sólo por su castillo, ha sido considerado por muchos el pueblo más bonito de Castilla-La Mancha (la última vez en 2016) . Y en un entorno que apareció en películas (como El Cid de Charlton Heston) se celebra todos los años Torneo Internacional de Combate Medieval donde decenas de luchadores ataviados con armaduras, espadas y lanzas se baten en diversas disciplinas. Aunque últimamente no sólo se dejan ver guerreros medievales sino también a gente disfrazada de los Tercios de Flandes, convirtiéndose Belmonte en un perfecto viaje en el tiempo en el que el decorado no puede gozar de mayor acierto.

Belmonte desde su castillo

¿Qué ver en Belmonte? ¿Cómo aprovechar al máximo tu escapada?

Belmonte se constituye como un destino excepcional para escapar de la rutina y retroceder quinientos años en el tiempo. Y, si bien se puede visitar en un día desde ciudades como Madrid (150 km), Cuenca (95 km) o Toledo (155 km), no está de más quedarse a dormir y aprovechar la estancia lo mayor posible. Tanto en la propia villa de Belmonte como en localidades cercanas tales como Mota del Cuervo (apenas a un cuarto de hora), El Toboso o Campo de Criptana y así enlazarlo con la ruta de Don Quijote de La Mancha y darle un nuevo toque a un viaje muy especial. De ese modo lo hice yo, llegando desde Madrid y haciendo previamente Mota del Cuervo y la Laguna de Manjavacas con el objetivo de seguir las huellas del caballero de la triste figura, protagonista de la obra literaria más universal de cuantas se han escrito en lengua castellana.

Sele en el castillo de Belmonte

Pero yendo al grano… ¿Cuáles son esos imprescindibles que tienen que formar parte de una visita a Belmonte? Adelante, que vamos a dar un paseo juntos por la localidad:

Visita el castillo gótico-mudéjar de Belmonte

El gran protagonista de toda escapada belmontina que se precie es su característico castillo de estilo gótico-mudéjar sostenido por los siglos en el cerro de San Cristóbal. Si no accedes a él para subirte a sus murallas y conocer su interior completamente musealizado no deberías atreverte tachar Belmonte de tu lista. Una planta completa está dedicada a la época medieval y, más concretamente, a la de su nacimiento bajo la batuta de Juan Pacheco, del que se conserva su dormitorio con un artesonado en el techo capaz de trasladarte a las mil y una noches. Más arriba son los dominios decimonónicos que nos llevan a otra de sus moradoras ilustres, la Emperatriz Eugenia de Montijo. Conviene aclarar que muchos de los muebles y obras de arte expuestos, sobre todo los de la zona “Pacheco” no formaron parte nunca del castillo y fueron traídos tras la reapertura al público tras una larga restauración en 2010.

Castillo de Belmonte (Cuenca, Castilla-La Mancha)

HORARIOS Y PRECIOS DE ENTRADA AL CASTILLO DE BELMONTE

 

Los horarios varían en función de las fechas de visita:

  • Del 10 de enero al 28 de febrero: De martes a viernes por las mañanas de 11:00 a 14:00 y tardes cerrado. Sábado y domingo de 10:00 a 14:00 tardes de 15:30 a 18:30. (Lunes cerrado).
  • Del 1 de marzo al 28 de abril: Todos los días de 10:00 a 14:00 y tardes de 16:00 a 19:00. (Lunes cerrado).
  • Del 29 de abril al 14 de septiembre: Todos los días de 10:00 a 14:00 y de 16:30 a 20:30. (Lunes cerrado salvo en agosto que también abre).
  • Del 15 de septiembre al 31 de diciembre: Todos los días de 10:00 a 14:00 y de 15:30 a 18:30. (Lunes cerrado así como en el día de Navidad y de Año nuevo)

El precio de la entrada general es de 9€ (+1€ en puentes) y 5€ para niños de 5 a 12 años (+1€ en puentes, niños menores de 5 años no pagan). Más información actualizada en castillodebelmonte.com.

 

El castillo es uno de los imprescindibles que ver en Belmonte

Asómbrate con el interior de la Colegiata de San Bartolomé

Belmonte no tiene catedral propiamente dicha pero nadie duda de que su Colegiata del siglo XV lo tiene todo para serlo. Don Juan Pacheco la mandó erigir sobre los restos de un templo visigodo junto al Palacio del Infante y con unas vistas privilegiadas al castillo. La religiosidad convertida en arte sacro permite descubrir numerosas obras entre las que se encuentra incluso la firma de Salzillo. También cuenta con los sepulcros en alabastro de los padres y abuelos de Pacheco, iniciadores de una poderosa y larga saga familiar y, por supuesto, la joya de la corona, un fabuloso coro historiado en madera de Hanequín de Bruselas y Egas Cueman. La forma de narrar episodios religiosos a través de la madera de los asientos del coro es soberbia. En el templo además se conserva la pila en la que fue bautizado Fray Luis de León. No cabe duda que son muchas y buenas las razones por las que entrar a la Colegiata de San Bartolomé se ha convertido en uno de los esenciales de Belmonte.

Coro historiado de la Colegiata de San Bartolomé (Belmonte)

La Colegiata de Bartolomé abre sus puertas a diario salvo domingos por la mañana y lunes (excepto cuando estos son festivos) de 11:00 a 14:00 y de 16:30 a 19:30 de abril a octubre, mientras que de noviembre a marzo lo hace de 11:00 a 14:00  y de 16:00 a 18:30.

 

Bóveda de la Colegiata de San Bartolomé, uno de los imprescindibles que ver en Belmonte

Come como un marqués y duerme como un monje en el Palacio del Infante Don Juan Manuel

El viejo alcázar del siglo XIV mandado erigir por el infante Don Juan Manuel fue el lugar de nacimiento de Juan Pacheco. Todavía se pueden visitar interesantes restos arqueológicos entre los que destacan los restos de un convento de monjas dominicas que se levantó in situ en el siglo XV. Ahora el alcázar es un hotel de cuatro estrellas (Palacio del Infante Don Juan Manuel Hotel Spa) con un claustro magnífico y alma de Parador, aunque no lo sea. En realidad esta transformación en alojamiento se debió a un proyecto de creación de “Ventas de la Ruta de Don Quijote” que comenzó y terminó precisamente en este hotel belmontino.

Claustro dell Infante Don Juan Manuel (Belmonte, Cuenca)

Si no te quedas a dormir (porque variadas y excelentes opciones tiene la villa de Belmonte) sí te recomiendo, al menos, que depares en su restaurante (Los Alarifes) para probar sus deliciosos platos con productos de la tierra cocinados y presentados con un toque ciertamente innovador. Y con vistas al castillo, por lo que más no se puede pedir.

Plato de Pulpo braseado del restaurante del Palacio del Intante Don Juan Manuel (Belmonte)

Recorre la muralla medieval y conoce sus puertas más emblemáticas

Poco después de la Reconquista comenzó a construirse una muralla para proteger la ciudad, algo que continuó en tiempos del Infante Don Juan Manuel rematándose con la construcción del castillo de los Pacheco ya bien metidos en el siglo XV. El cinturón defensivo que bordeaba la ciudad contaba con cinco puertas que se abrían y se cerraban cada día, tres de las cuales continúan utilizándose como acceso a la villa y que son:

+ La Puerta del Almudí: Junto al viejo pósito (era un depósito de grano con el que contaba la villa en la que se hacían préstamos en condiciones favorables a los vecinos más pobres). Allí estuvo situada la picota o rollo, de ahí que otro de los nombres por los que fue conocida es “la puerta del rollo”. Guarda un Cristo relativamente reciente (mediados del s. XX).

+ La Puerta de la estrella: Hace referencia a la existencia de una antigua judería fuera de la muralla a la que eran obligados a vivir a los judíos. Sobre la misma se encuentra una estatua de “la Virgen de la Estrella”.

Puerta de la Estrella (Belmonte)

+ La Puerta de Chinchilla: La más monumental de todas con dos torreones almenados. Por ella entrarían los Reyes Católicos en 1488 cuando se dirigían al castillo.

En realidad hay otra puerta más situada al norte de la villa como es la de San Juan, aunque se conserva apenas un fragmento de la misma (un pequeño torreón y una jamba). Al oeste se encontraba la “Puerta Nueva” pero que el nombre no lleve a engaño, porque de la misma no queda absolutamente nada.

Callejea por el casco viejo de Belmonte y déjate llevar

Belmonte guarda muchos secretos intramuros. Para ello te recomiendo que te dejes llevar (o te lleven) por las callejuelas del casco histórico y disfrutes de una armonía urbana que cada vez se hace más complicado encontrar hoy día. A través de grandes fachadas con ventanales protegidos por rejas uno puede presenciar la huella de los mejores años de Belmonte. O, por ejemplo, buscar la casa natal de uno de los hijos más ilustres de la villa, Fray Luis de León, relativamente cerca de la Colegiata. También las ruinas del Hospital de San Andrés que mandara construir para los pobres a principios del siglo XV Juan Fernández Pacheco, el abuelo de Don Juan Pacheco, aunque su estado de conservación actual resulta del todo preocupante. O la hermosa plaza que antes era uno de los patios del convento de los jesuítas (edificio destinado a diferentes propósitos), sin olvidarnos del convento de los Trinitarios en la calle Lucas Parra. Aunque te aseguro que lo mejor es perderte y disfrutar de su laberinto de casas blancas.

Calle de Belmonte (Cuenca, Castilla-La Mancha)

InformaciónTanto en Belmonte como en otros lugares cercanos a la localidad se organizan visitas guiadas de distintas temáticas (incluso a medida). Por ejemplo, los sábados sale de la puerta del castillo un grupo para una visita de aproximadamente 3 horas (castillo, colegiata y casco viejo) por un precio de 15€. Para más información y reservas con antelación entra en la web www.turismobelmonte.es/visitas-guiadas/ o envia un e-mail a info@turismobelmonte.com (Teléfonos 652 42 34 97 y : 650 29 23 19).

 

Belmonte por la noche

Llama a las puertas del siglo XV en la Casa Bellomonte (y conviértete en un personaje de época)

En el número 20 de la calle Lucas Parra hay una casa convertida en una auténtica máquina del tiempo. Decía en el título que Belmonte era un viaje a La Mancha del siglo XV. Pues en la Casa Bellomonte se puede cumplir de manera literal. Con todo detalle se ha recreado una casa real de esta época a través de muebles y objetos que se utilizaban en los tiempos en los que Juan Pacheco mandó construir su gran castillo. Acompañado por “personajes” anónimos de época (un armero, una boticaria, etc.) es posible comprender cómo era la vida cotidiana de un burgués de la época. La cocina (con cueva), el telar, la armería (con réplicas de armas del s. XV) o las habitaciones de la segunda planta son parte de la visita, aunque lo mejor está en la pasión que le ponen los “dueños de la casa” para mostrarte cómo es (y no era) su vida al final de la Edad Media, que es donde te llevan sin que te des apenas cuenta. Es una actividad que lleva a cabo una asociación cultural que pretende difundir su conocimiento a través de un sistema puramente experiencial y tangible.

Mujer en la Casa Bellomonte

InformaciónFunciona sábados, domingos y festivos de 11:00 a 14:00 horas y de 17:30 a 19:30 h. Información y reservas en el e-mail casabellomonte@gmail.com y a través del teléfono 659 32 16 96.

 

Sele en la Casa Bellomonte, uno de los lugares más interesantes que visitar en Belmonte

Asiste a un combate medieval

Belmonte se ha convertido en la capital española de la lucha medieval. Desde hace años ha sido sede del Torneo Nacional de Combate Medieval así como del Campeonato Mundial. Para la ocasión la villa es una representación histórica en sí misma y se pueden ver justas a caballo o peleas de espadachines. El realismo con el que se llevan a cabo las muchas disciplinas relacionadas con el combate medieval se ha convertido en uno de los grandes atractivos de la localidad conquense, que multiplica su población durante los fines de semana en que se celebran los campeonatos.

Además cada año no faltan las Jornadas de Recreación Histórica en el que todo Belmonte se pone patas arriba para volver al siglo XV.

Una fecha para guardar en la agenda:

  • Desafío Belmonte 2018 (22 y 23 de septiembre de 2018)

Contempla un precioso atardecer en un molino de viento

Apenas a 500 metros de subida desde el Palacio del Infante Don Juan Manuel destaca una colina en la que ha habido molinos de viento desde hace siglos. Hay restos de unos cuantos pero al extremo destaca el Molino “El Puntal” que conserva su maquinaria y en diversas jornadas permite ser testigos de la molienda. Se puede visitar su interior, entender cómo funciona un molino de viento y, para más inri, representa el punto ideal de Belmonte para ver atardecer sobre el pueblo y la llanura manchega.

Atardecer en el molino El Puntal de Belmonte (Cuenca)

Si te interesa el tema de los molinos no te pierdas este artículo sobre una ruta de molinos de viento en La Mancha donde perseguimos los gigantes de Don Quijote en los mejores emplazamientos molineros de la región. Además de Belmonte aparecen localidades como Campo de Criptana, Mota del Cuervo, Alcázar de San Juan, Consuegra, El Romeral o Tembleque.

 

Atardecer en Belmonte (Cuenca)

¡Quédate a dormir en Belmonte!

Es cierto que mucha gente se escapa a Belmonte en el día y le da tiempo a hacerlo todo. Pero te recomiendo que saborees Belmonte como se merece, a pequeños sorbitos y puedas pasear sus calles por la noche, probar la mejor gastronomía en sus tabernas y observar el castillo iluminado. Escuchar tus propios pasos en el empedrado y, a ser posible, irte a la cama teniendo a la vista uno de los castillos más bonitos de España.

Habitación con vistas en la Casa Insula Barataria, uno de los mejores alojamientos donde dormir en Belmonte

Un buen consejo para dormir en Belmonte: La Casa Insula Barataria (www.casainsulabarataria.com) tiene habitaciones con vistas al castillo y es máxima defensora de la práctica del concepto slow travel. En el desayuno lo comprenderás… Tiene unos cuartos estupendos con camas grandes y cómodas, así como piscina para aliviar los rigores del verano. Además se encuentra en un lugar muy tranquilo de Belmonte y los huéspedes son tratados de manera exquisita por los dueños de un Bed&Breakfast con excelentes opiniones en TripAdvisor.

 

Casa Insula Barataria (Belmonte)

Planifica una ruta por los alrededores. ¡Recorre La Mancha!

Belmonte es una joya por sí misma, pero combinada con otros destinos próximos la experiencia resulta aún más gratificante. Muy cerca, apenas a un cuarto de hora (17 km por la N-420), tiene a Mota del Cuervo, con el conocido como Balcón de La Mancha y sus siete molinos de viento (parte de la ruta de los molinos de viento de Castilla-La Mancha). A pocos kilómetros de Mota la laguna de Manjavacas atrae flamencos y múltiples aves invernantes como grullas, avefrías, gansos, etc., por lo que resulta ideal para los aficionados a la fotografía y a la ornitología (un lugar con unos puestas de sol absolutamente “africanas”).

Molineras en Mota del Cuervo (Cuenca, Castilla-La Mancha)

La villa de Belmonte también forma parte de la ruta de Don Quijote y destinos imprescindibles para seguir las huellas de Alonso Quijano y Sancho tales como El Toboso (33 km), Campo de Criptana (45 km), Alcázar de San Juan (53 km), Argamasilla de Alba (63 km) o Consuegra (90 km). De hecho un recorrido perfecto para un par de días es empezar por Belmonte y terminar en Consuegra, concretamente en el mítico Cerro Calderico y sus molinos.

Sele en Mota del Cuervo (Cuenca)

40 kilómetros separan a dos de los castillos principales del Marqués de Villena en la provincia de Cuenca, Belmonte y Garcimuñoz. Y hay quien visita ambos interesados por las historias del intrigador Juan Pacheco. Mucho más cerca, apenas a 7 km, la localidad de Villaescusa de Haro es también interesante, con un patrimonio histórico y religioso destacable y muy poco visitado. Continuado por la N-420 y desviándose a 10 km a mano izquierda se encuentra otro castillo renacentista que suele pasar desapercibido porque no queda demasiado a la vista, el castillo de Haro.

Muchas más ideas para explorar la región en esta selección de los pueblos más bonitos que ver en Castilla-La Mancha.

En definitiva, escaparse a Belmonte se ha convertido en una excusa perfecta para motivarse a descubrir La Mancha. No cabe duda que la belmontina es una puerta del todo idónea con la que recorrer esta tierra de gigantes con tantas maravillas esperándonos. Yo espero volver a Belmonte muy pronto. ¿Y tú? ¿Te animas a conocer la guarida preferida de Juan Pacheco?

Sele

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