Claves para una escapada a Las Médulas (Rutas y consejos prácticos)

No cabe duda que lo acontecido hace dos mil años en el corazón de la comarca de El Bierzo podría haberse tildado con ojos de hoy de auténtica catástrofe medioambiental. Porque, en realidad, sí lo fue. Durante la época romana las montañas de Las Médulas se transformaron en unas minas de oro a cielo abierto, reventadas literalmente por la fuerza del agua que se ocupaban de canalizar a kilómetros de allí con el principal objetivo de extraer el noble metal para las arcas del Imperio. Pero cuando los romanos abandonaron aquella explotación ya supuestamente vacía de oro la montaña rota, deshecha y hueca dejó que se abalanzara sobre ella la naturaleza, abriéndose paso los robles, encinas, castaños y carrascas, así como animales que vieron recuperado su territorio. Década a década, siglo a siglo, los promontorios y galerías de arena roja que no se deshicieron durante las extracciones conjuntaron el que para muchos se trata de uno de los paisajes más bellos de cuantos hay en España. El tiempo había sido el encargado de reconvertir la montaña en un nuevo espectáculo que no tenía nada que ver con el anterior.

Paisaje de Las Médulas desde el Mirador de Orellán (El Bierzo, León)

No hace mucho tuve la ocasión de visitar Las Médulas durante un fin de semana con buenos amigos. Allí nos interesamos de cómo se había formado aquel extraordinario paisaje de montañas desnudas, nos las ingeniamos para buscar los mejores miradores para tomar fotografías y realizar alguna que otra ruta de senderismo en los adentros, sin olvidarnos de cultivar el estómago con ciertas delicias gastronómicas bercianas. Y durante la visita tomé muchas notas para compartir algunos consejos para sacarle partido a una escapada a Las Médulas, contar qué se puede ver y hacer por la zona y, en definitiva, recorrer juntos una vez más esta maravilla considerada con todo merecimiento Patrimonio de la Humanidad. 

Las Médulas, un panorama insólito para un viaje muy especial

Hacía muchos años que ardía en deseos de conocer Las Médulas. Había leído multitud de reportajes y las ganas de ser testigo de unos paisajes tan insólitos eran tremendas. De ese modo surgió una escapada de viernes a domingo desde Madrid junto a dos de mis mejores amigos, con la excusa de que uno de ellos se casaría meses después y era preciso celebrarlo en un escenario único e imposible de olvidar. Así que después de pasar unos días en la comarca cacereña de Las Hurdes y contar con el tiempo justo en Madrid para deshacer el equipaje y meter ropa limpia, partimos en coche hacia Las Médulas donde teníamos reservada una habitación de hotel para dos noches. Y entonces comenzó un viaje que se convirtió en idilio con el primer vistazo al paisaje de pináculos rojos y tapizado por frondosas arboledas desde el mirador de Orellán. Todo ello intensificado por las caricias del sol a media tarde y la suerte de encontrarnos absolutamente solos. Entonces comprendimos que Las Médulas eran mucho más de lo que nos habían contado. Y que nuestras cámaras de fotos iban a echar humo esos días.

Las Médulas desde el Mirador de Orellán

In situ planificamos una visita lo más intensa posible para disfrutar de lleno de esta curiosidad natural, cultural e histórica de la comarca de El Bierzo. Fotografía, senderismo, lecciones de arqueología y caprichos culinarios (sólo aptos para auténticos carnívoros) eran las disciplinas a impartir en una clase magistral celebrada uno de los rincones de España más especiales.

Juampe, Sele y Pablo en Las Médulas

De cómo unas minas de oro romanas modelaron un paisaje único (Historia de Las Médulas)

Si nos remontamos dos milenios atrás, al comienzo de la ocupación romana de la Península Ibérica, llegamos al instante en que los romanos, sabedores de los pueblos nativos de la zona (galaicos, astures e incluso cántabros, derrotados por éstos en el Monte Medulio) habían sido capaces de obtener oro de aquellas montañas próximas al valle del Sil, se encargaron de proyectar una ambiciosa explotación aurífera que terminaría siendo la más grande e importante de todo el Imperio. Lo novedoso entonces fue el método con el que los romanos se hicieron con el oro. Y es que por medio de la técnica conocida como Ruina Montium se excavaron numerosas galerías en la montaña para después soltar el agua acumulada en depósitos tras una bien ideada red de canalizaciones con cientos de kilómetros de longitud y, de ese modo, hacerla explotar. Así después se podía batear el agua y la arcilla de la montaña deshecha y se obtenía el oro en grandes cantidades. El célebre y polifacético Plinio El Viejo, quien en su juventud trabajara en las minas, dejó por escrito que se sacaban más de 20.000 libras de oro al año utilizando este sistema que aprovechaba la fuerza hidráulica destinada a colapsar una montaña convertida previamente en un auténtico queso suizo. Y sabiéndose que este yacimiento a cielo abierto fue explotado durante dos siglos y medio salen no pocas toneladas. Muy necesarias entonces para costear un inmenso Imperio al abrigo del Mediterráneo.

Ruina Montium (Las Médulas)

Aquel paisaje desnudo y devastado tras la marcha de los romanos fue ocupada por la naturaleza, cubriendo de vegetación toda la zona y dejando sólo a la vista los picachos o montículos arcillosos más altos. Y la que había sido su ruina se convirtió en la suerte de un paisaje natural, histórico y cultural declarado Patrimonio de la Humanidad en 1997 y considerado, de largo, como uno de los entornos naturales más insólitos y espectaculares tanto de España como de Europa.

¿Dónde se encuentran Las Médulas? ¿Cómo llegar?

Las Médulas se encuentran en la comarca leonesa de El Bierzo, próximas al río Sil y al Lago de Carucedo. La ciudad de Ponferrada, capital berciana y considerada una buena base para visitar la zona, se sitúa a aproximadamente treinta kilómetros de este paraje natural. Desde Madrid hay aproximadamente 4 horas de distancia en coche por la A-6, mientras que de A Coruña los tiempos se reducen a la mitad.

 

Mapa de situación de Las Médulas (El Bierzo, León)

 

Llegar a Ponferrada por medios de transporte como el tren o el autobús resulta relativamente sencillo desde ciudades como A Coruña, Ourense, León o Madrid con conexiones diarias. Después de Ponferrada a Las Médulas parten autobuses de la empresa AUPSA que se ocupan de comunicar la capital del Bierzo con esta zona. Aunque esta escapada, salvo para quienes estén haciendo el Camino de Santiago de invierno y vayan a pie, suele hacerse en vehículo particular, como fue nuestro caso, (o alquilado), ideal para recorrer el área de Las Medulas y dedicarle una visita a unos alrededores que bien merecen la pena. 

 

Conduciendo en Las Médulas hacia el castillo de Cornatel

CONSEJOS PARA SACARLE EL MEJOR PARTIDO PARTIDO A UNA ESCAPADA A LAS MÉDULAS (¿Qué ver y hacer?)

Comienza informándote sobre Las Médulas en el Aula arqueológica y en la Casa del Parque

Casi a la entrada del pequeño pueblo de Las Médulas hay un parking bastante grande. Si caminamos unos pasos se encuentra el aula arqueológica, que consiste en un pequeño museo en el que a través de pantallas y paneles informativos se puede comprender cómo se formó la mina en la época romana. El ruina montium explicado con todo tipo de imágenes y maquetas para tener muy claro el sistema utilizado entonces para horadar la montaña transformando el paisaje de manera radical.

Aula arqueológica de Las Médulas

Si nos adentramos al pueblo por la calle principal, una vez dejada atrás la iglesia y justo al comienzo de la Senda de Las Valiñas la Casa del Parque, un modernísimo centro de recepción de visitantes y de interpretación del área, permite obtener información práctica sobre rutas, qué ver y hacer en Las Médulas e incluso se organizan visitan guiadas para grupos. Si bien, también informan al respecto en la ya mencionada aula arqueológica, por lo que si no se va con tiempo suficiente basta con elegir uno de los centros de visitantes.

Ambos centros, cerrados en enero, permiten las visitas los fines de semana, aunque en verano, de junio a septiembre, abren a diario así como en festivos, puentes, Semana Santa, etc. Para concertar previamente visitas guiadas en grupo por Las Médulas se puede llamar a este teléfono 987422848. 

Trata de quedarte un día entero como mínimo (y a ser posible hospédate en el pueblo de Las Médulas)

Un lugar semejante merece dedicarle tiempo suficiente y dejar fuera las prisas. No todos los días uno se encuentra en un paraje de este calado. De modo que lo ideal es levantarse y acostarse en Las Médulas para saborear este espectáculo a cualquier hora del día y contemplar cómo la luz va coloreando de distinta forma la tierra rojiza de la antigua mina romana. Si bien en ocasiones suele ser una visita de unas horas si uno está hospedado en Ponferrada, Villafranca del Bierzo o aprovecha a detenerse aquí viajando desde Galicia, León o Madrid, aconsejo quedarse a dormir en el pueblo de Las Médulas, donde existen espléndidas opciones de hoteles y casas rurales con vistas a este monumento natural. El pueblo tiene su encanto, con algunas casas de entramados de madera y deliciosos restaurantes donde, sin duda, se come de manera excepcional. Un lugar bastante tranquilo donde parece haberse detenido el tiempo y el olor a chimenea ayuda a desconectar de las rutinas y el stress.

Pueblo de Las Médulas (El Bierzo)

Hay hospedajes para todos los bolsillos. Uno de los más sencillos y económicos es el Hotel Medulio, donde nosotros pernoctamos dos noches y que tiene un gran ambiente de peregrinos del camino de invierno así como aficionados al senderismo. Perfecto además para familias. Otra opción realmente interesante es el Complejo Rural Agoga, con espléndidas vistas y posibilidad de alojarse no sólo en habitaciones sencillas sino también en apartamentos o villas.

Sube al mirador de Orellán donde se están las mejores vistas de Las Médulas

Uno de los mejores momentos que viven quienes rinden una visita a Las Médulas tiene que ver con el gozo de  contemplar el paisaje en su conjunto desde el mirador de Orellán. Allí se obtiene la que es, sin discusión, la mejor panorámica de este paraje natural. Es decir, LA FOTO con mayúsculas de Las Médulas suele nacer casi siempre en este punto bien señalizado (y accesible a sillas de ruedas) próximo a la localidad de Orellán (se puede llegar caminando por la larga senda perimetral o en coche, aunque éstos deben dejarse en un parking a 500 metros y el resto hacerlo caminando (y en cuesta).

Sele en el mirador de Orellán (Las Médulas, El Bierzo)

El mirador de Orellán vale la pena a cualquier hora. Aunque destaca por la mañana temprano y a última hora de la tarde donde se vive siempre un inolvidable atardecer. Además, desde el mismo, se puede acceder a una antigua galería (3€, te proveen de un casco) excavada por los romanos que, por suerte, permaneció intacta y en la que resulta más sencillo comprender en qué consistía el famoso Ruina Montium destinado a derrumbar la montaña para obtener oro por medio de la fuerza hidráulica. Hay dos túneles, uno inacabado y otro con una apertura convertida en otro balcón admirable de Las Médulas. La galería de Orellán abre a diario durante el año a excepción de los martes de 11:00 a 14:00 y de 16:00 a 18:00 (se admiten accesos hasta 15 minutos antes del cierre) y en verano todos los días de 10:00 a 22:00 horas. El mirador, por supuesto, al estar al aire libre permanece abierto las 24 horas del día los 365 días del año.

Galería de Orellán (Las Médulas, El Bierzo)

Y a última hora de la tarde no te pierdas mirador alternativo de Pedrices

A unos veinte minutos, máximo media hora, desde el pueblo de Las Médulas por la senda perimetral (también se puede acceder con coche aunque es pista y no carretera y si llueve hay demasiado barro) se llega a un precioso mirador en el que conseguir una panorámica diferente de este conjunto natural. Y muy pero que muy aconsejable para ver el atardecer y cómo el sol, que queda a tu espalda, se encarga de dorar los pinachos hasta convertirlos en puro fuego. El mirador de Pedrices no lo conoce tanta gente y, a diferencia del de Orellán en temporada alta, suele estar casi vacío a diario. En realidad, salvo algún pequeño cartel, no hay nada. Apenas un banco para sentarse y disfrutar de un momento mágico con unas vistas maravillosas de Las Médulas. Apto para los más románticos y quienes no se cansen de tomar fotos panorámicas del gran tesoro de El Bierzo. Igualmente, para los amantes de la fotografía nocturna en noches despejadas, se consiguen resultados increíbles.

Las Médulas desde el mirador de Pedrices

Toma nota de una ruta de senderismo apta para todos los públicos

Se acepta ir en coche al mirador de Orellán y moverse con él por los alrededores de Las Médulas, pero no tienes excusa si deseas disfrutar del parque en su plenitud. Tienes que hacerte, al menos, una ruta de senderismo (o darle a los pedales si te gusta la bicicleta). Porque propuestas con caminos bien señalados y para todos los estados de forma hay suficientes. La más sencilla y a su vez bien completa, puesto que se adentra en el interior del conjunto paisajístico y permite bordear pinachos y acceder a grandes cuevas como Cuevona y La Encantada, es conocida como la Senda de Las Valiñas. Tiene tres kilómetros y medio, es circular, con un desnivel de tan sólo ochenta metros y con un firme excepcional para caminantes de todas las edades, ciclistas y hasta padres empujando carritos de bebé.

Sele haciendo la senda de Las Valiñas en Las Médulas

La senda de Las Valiñas, que sale pasada la iglesia y junto a la Casa del Parque, se puede hacer en una hora, aunque si eres de las personas a las que le gusta detenerse a hacer fotografías, te llevará algo más. Desde la misma surge un desvío (la Fuente de la Tía Viviana) por el que se puede subir a pie al mirador de Orellán, pero la pendiente es mayor y requiere más tiempo (es de un kilómetro aproximadamente).

Vista de Las Médulas durante la Senda de las Valiñas

Dos visitas son esenciales dentro de la senda de Las Valiñas. Son dos grandes cavidades como La Cuevona y La Encantada, muy cerca la una de la otra, que son restos de dos túneles que no llegaron a colapsar del todo y permiten observar de cerca la grandiosidad del proyecto minero.

Cueva La Encantada en Las Médulas (El Bierzo)

También es realmente sencilla la senda del lago Sumido, que sale desde el pueblo y no cuenta con desnivel. Tiene aproximadamente dos kilómetros y es típica para un paseo tranquilo. La gracia de esta caminata está en la presencia de humedales con nenúfares y aves acuáticas dándose un chapuzón y en que si el Sumido tiene suficiente agua (mucha, diría yo) se pueden tomar fotografías de Las Médulas reflejadas en ella. Nosotros no tuvimos esa suerte, pero sí que nos gustaron las vistas de los pinachos desde otra perspectiva diferente.

Las Médulas desde el Lago Sumido

Si te apetece, busca otras posibilidades de trekking algo más exigentes

Por supuesto que para muchos aficionados al trekking la senda de Las Valiñas es de nivel fácil (o más bien de parvulario). Pero hay muchas más opciones para completar la visita a Las Médulas. Por ejemplo, la senda perimetral es moderadamente más exigente (aunque tampoco tanto). Se ocupa de bordear exteriormente el parque en un recorrido de mayor longitud (del pueblo al mirador de Orellán hay casi seis kilómetros), aunque supera la pendiente de ésta. Y además lleva a uno de los miradores antes mencionados, el de Pedrices. En general las panorámicas de Las Médulas son más completas que si haces sólo Las Valiñas, así que resulta una combinación interesante si lo que te apetece es caminar y buscar buenos ángulos para tomar fotos.

Las Médulas desde la Senda Perimetral (Mirador de Pedrices)

Algo más de forma física y coordinación requiere la senda de Reirigo, que tiene una duración estimada de tres horas y se atreve con la cresta de algunas de las barrancas más importantes de la vieja mina. Se puede tomar poco después del mirador de Pedrices y es, quizás, uno de los retos de trekking más interesantes de la zona. Esta sí que no es apta para todos los públicos.

Mapa de rutas por Las Médulas (sendas)

Cualquier época del año es buena para visitar Las Médulas

El paisaje de Las Médulas es un espectáculo en cualquier momento del año. Cada estación le da un toque especial a este paraje de hoja caduca tapizando los pináculos rojos. Primavera y verano son excepcionales en cuanto a clima y a frondosidad de vegetación. Ideal para huir del calor del estío, aunque que el número de turistas se multiplique. Pero bien entrado el otoño, entre noviembre y diciembre, el colorido es máximo y permite obtener unas fotografías maravillosas del parque. Personalmente junto a la primavera es el momento álgido para visitar Las Médulas. Y en invierno, si ha nevado suficiente, el contraste entre el blanco y el rojo de los pinachos es digno de ver. Por otro lado, pernoctar en un hospedaje rural con la chimenea puesta, tiene su aquel.

Las Médulas (El Bierzo)

Lo complicado, entonces, es decidirse sobre una sola cuestión… ¿cuándo ir a Las Médulas? Y en realidad la única respuesta puede ser… ¡Cuando quieras!

Las Médulas, una parada de excepción en el Camino de invierno a Santiago

Una de las versiones más bonitas y poco transitadas del Camino de Santiago es el conocido como Camino de Invierno. Éste une Ponferrada con la capital gallega siguiendo el valle del río Sil. Representa una curiosa variante del Camino Francés (le añade 47 kilómetros) utilizada desde la Edad Media en la que los peregrinos evitaban a propósito las nieves que siempre complicaron el paso por O Cebreiro y, por lo tanto, facilitaba algo más las cosas durante el invierno. Se trata todavía de un camino muy solitario, aunque bien señalizado, que además de atravesar la comarca de El Bierzo se interna a Galicia por la hermosa Ribeira Sacra llegándose incluso a fusionar en A Laxe con la Ruta de la Plata.

Mapa del Camino de invierno a Santiago con parada en Las Médulas

Las Médulas formarían parte de la primera etapa del Camino de invierno saliendo desde Ponferrada y, por tanto, conforma una de las paradas más apasionantes de este recorrido que debo confesar llevo mucho tiempo deseando realizar.

Una recomendación gastronómica para carnívoros

En el pueblo de Las Médulas se dan excelentes opciones gastronómicas. Muchas de ellas bien valoradas como la Taberna Romana, O Camino Real, el Durandarte o incluso el comedor del Hotel Medulio. Pero toma nota de una recomendación para carnívoros de verdad. En el centro del pueblo la Casa de Comidas Arcadio Travieso tiene un menú para chuparse los dedos, aunque un plato llama la atención sobre todos los demás. Y es que en esta encantadora casa de labriego con chimenea y terraza ajardinada sirven un chuletón de… ¡un kilo ochocientos gramos! Sí, lo que oyes, casi dos kilos de carne braseada y deliciosa que más que de buey parece de dinosaurio. En nuestro caso nos lo comimos entre tres personas y no quedó nada que rebañar.

Sele con un chuletón en Las Médulas (Arcadio Travieso)

Pero qué sería de El Bierzo sin otros clásicos como el botillo o sus deliciosos pimientos asados con denominación de origen. La cosa da para mucho en esta comarca.

Más allá de Las Médulas (castillo Cornatel, Lago Carucedo, Villafranca del Bierzo y Ponferrada)

Alrededor de Las Médulas, o realmente cerca de ellas, existe un buen número de propuestas turísticas de primer orden. Por ejemplo, a cinco kilómetros el Lago de Carucedo muestra un acuífero nacido como barrera durante la explotación romana de las minas. Y además de patos y otras aves acuáticas es una de las playas de interior más conocidas de El Bierzo, ya que este lugar es apto para el baño y durante el verano recibe no pocos visitantes.

A once kilómetros de Las Médulas (y siete de Carucedo) por la N-536 se puede visitar el interior de un importante fortín medieval perteneciente a la localidad de Priaranza del Bierzo. El castillo de Cornatel, que llegó a ser propiedad de la Orden de los Templarios y durante siglos del Conde de Lemos, es un precioso escaparate del medievo que tuvo un papel importante como foco sobre el que se ensañó la segunda revuelta irmandiña contra los nobles gallegos (y el de Lemos era uno de los más importantes).

Castillo de Cornatel en la comarca de El Bierzo (cerca de Las Médulas)

Pero para castillo templario el de Ponferrada (a veintisiete kilómetros), dado que aquí la Orden contó con una de sus plazas más importantes en la Península Ibérica. La visita a la ciudad berciana te aseguro merece todas las atenciones posibles y requiere le dediques tiempo. Este paso de peregrinos se vuelve tremendamente amable con sus visitantes, que se quedan prendados de los tejados de pizarra ponferradinos.

Castillo templario de Ponferrada (El Bierzo, León)

A treinta kilómetros de Las Médulas también sorprende la majestuosidad de Villafranca del Bierzo con un patrimonio histórico-artístico digno de ver. Pero es que El Bierzo está repleto de pueblos con encanto como Molinaseca o Peñalba de Santiago, entre otras muchas joyas de formas medievales. Perfectos para perderte unos días más en la comarca e incluso dar un salto a Los Ancares para descubrir las recias pallozas de piedra en un santuario de la naturaleza habitado todavía por osos pardos.

LAS MÉDULAS: UN RINCÓN DE ESPAÑA QUE MERECE UN DIEZ

Las Médulas desde el mirador de Orellán

Llevo mucho tiempo hablando de rincones de España que merecen la pena. Pero te aseguro que pocos me han impactado tanto como Las Médulas. Así que más te vale dedicarle una escapada de uno, dos o varios días a uno de los lugares más fascinantes que existen. No te arrepentirás. De hecho harás como yo y a la vuelta te pondrás a planificar tu regreso. Porque hay lugares a los que volver es un privilegio.

Puedes escucharme hablar en Radio Marca en un programa dedicado precisamente a Las Médulas. Para escuchar no tienes más que hacer clic en la fotografía.


Sele en Paralelo 20

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5 comentarios en “Claves para una escapada a Las Médulas (Rutas y consejos prácticos)

  1. Excelente reportaje Sele, nosotros fuimos este verano. Volviendo a Madrid desde las Rías Baixas ( seguimos tus recomendaciones) paramos allí. Concertamos la visita en la Casa del Parque y nos hicieron la ruta de 3 km, nos dijeron q en otoño como hay muchos castaños es espectacular. Bajando del Mirador de Orellan, merece la pena comer/cenar en un hotel restaurante con mucho encanto , O Palleiro do pe do Forno, su dueña es muy buena anfitriona.
    Sin duda uno de los lugares más bonitos de España

    1. Gracias Julia por tu comentario!

      En otoño la visita a Las Médulas tiene que ser realmente espectacular. Tomo nota del restaurante que comentas. Porque volveré. Vaya si lo haré 😉

      Un saludo,

      Sele

  2. Un gran artículo Sele. Para la próxima no dejes de visitar el Valle de Balboa y para tomar una buena cerveza, café o copa en el Cafe Cuba Bar, en Cuatrovientos, un barrio de Ponferrada.
    El Bierzo no tiene desperdicio

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