Andorra desde una moto de nieve

Se me ocurren muchas maneras de disfrutar de un invierno en Andorra, pero ninguna mejor que la de hacer una ruta conduciendo una moto de nieve. En mitad de una montaña más blanca imposible desaté toda mi adrenalina jugando con la velocidad de aquella máquina que se deslizaba por una auténtica alfombra de nieve que no tenía final. Sin otra meta que la diversión, la de las motos de nieve en Andorra se ha convertido en una de las actividades favoritas de los viajeros que viven el pequeño país de los Pirineos de otra manera.

Motos de nieve en Andorra

¿Qué tal si os subís conmigo a dar un paseo en motonieve? Os garantizo que no nos vamos a caer pero que lo vamos a pasar realmente bien. Leer artículo completo ➜

10 ideas para disfrutar de Andorra en invierno sin saber esquiar

El turismo de nieve no tiene que estar reñido con saber o querer esquiar. Andorra, el pequeño país de los Pirineos, es bien conocido por ser uno de los lugares más apropiados para practicar esquí, snowboarding y todo tipo de deportes de invierno. Estaciones no le faltan, está claro. Pero aún así es uno de los destinos de invierno que más he disfrutado en mi vida sin necesidad de lanzarme por una pista blanca, azul o negra. Porque pone a disposición de los viajeros sus paisajes de altas cumbres, pueblos de montaña que se conservan intactos, el románico más especial de los Pirineos, una comida fabulosa en bordas reconvertidas a restaurantes, numerosas actividades para los más aventureros y la posibilidad de relajarse en el mayor centro termolúdico de Europa.

Pas de la Casa en invierno (Andorra)

¿Se puede viajar a Andorra en invierno sin tener la menor idea de esquiar? En este artículo trataré de motivar una respuesta totalmente afirmativa con 10 propuestas para disfrutar de Andorra en esta época olvidándonos de los esquís. Leer artículo completo ➜

Un pueblo auténtico de Andorra llamado Pal

Andorra, compuesta por valles y montañas pirenaicas, no sólo tiene el esquí y otras actividades invernales como recurso. Quien no quiera hacer vida en sus pistas o yendo de compras ofrece todavía la posibilidad de reencontrarse con la tradicionalidad y el embrujo de lo de siempre, de lo que se resiste a cambiar. Aunque bien es cierto que el turismo ha engordado los pueblos con hoteles, tiendas y centros de ocio y ha convertido muchas de las localidades andorranas en pequeñas ciudades, aún sobreviven algunas aldeas de montaña que apenas han sido tocadas por la varita de la modernidad. Es el caso de Pal, englobado en la Parroquia de La Massana, y con apenas doscientos habitantes. Los coches y autobuses lo pasan de largo camino a Vallnord (estaciones de Arinsal y Arcalis) y cuando se marchan apenas queda el silencio vestido de piedra. Muchos desconocen que aquí se encuentra uno de los pueblos más atractivos y fotogénicos de Andorra.

Foto de Pal (La Massana, Andorra)

Ya sabéis que yo no soy mucho de esquiar, por lo que siempre he tratado de buscar en Andorra ese otro lado que nos traslada al románico y a la inaccesibilidad que tuvo durante siglos por vivir en la inmensidad de la montaña. Pal es una de esas sorpresas que siempre he agradecido llevarme… Leer artículo completo ➜

La experiencia de montar en un trineo de perros en Andorra

Andorra en invierno no es tan sólo, como muchos piensan, un país para el esquí o el snowboarding. Las posibilidades cuando hay nieve son inmensas aún para quienes no tenemos ni la menor idea de esquiar. De hecho el corazón de los Pirineos ofrece tantas alternativas como valles quiebran su escarpada silueta. Por ejemplo una de las formas más magníficas en las que pude moverme durante mi último viaje a Andorra fue en un trineo tirado por perros. El conocido como mushing, que se refiere a este tipo de travesías en trineo de perros, resulta una experiencia maravillosa a quien tiene la fortuna de practicarlo alguna vez. Deslizándonos por la nieve, con un paisaje nevado extraordinario acompañándonos en todo momento, me di cuenta que era una de las cosas más bonitas y entrañables que había podido vivir dentro de un viaje. La sensación de libertad y de disfrutar la Naturaleza helada en movimiento junto a estos amigos de cuatro patas viene implícita a tan estupenda actividad invernal.

Fotografía del Trineo de perros en Vallnord (Andorra)

La experiencia de montar en un trineo de perros en Andorra fue de lo mejor de un regreso al País de los Pirineos varios años después. Sin duda la constatación de que hay muchas formas de contemplar aquellos parajes teñidos de blanco, pero ninguna como aquella. Leer artículo completo ➜

Empezamos marzo como más nos gusta… ¡viajando!

Han sido tres meses de hibernación en la osera de mi casa en Madrid. Una hibernación más productiva de lo que pudiera parecer en la que, aunque sólo ha habido apenas algunas pequeñas por los alrededores, me ha servido para asimilar aventuras pasadas, escribir con muchísimas ganas y pensar en nuevos horizontes viajeros. Semanas de mucho trabajo que buscan despejar lo que viene por delante. Y, aunque tenía varios planes pero nada cerrado, hoy sí puedo contar que marzo del recién estrenado 2013 pinta bastante interesante y que lo vamos a empezar como más nos gusta, viajando.

Destinos viajeros de marzo: Andorra, Valladolid y el Valle del Loira

Os cuento cuáles son los próximos viajes que vamos a emprender a corto plazo y de qué forma podéis irlos siguiendo. Parecía que no, pero este mes lo hemos comenzado con buen pie. Leer artículo completo ➜

Andorra: Viaje al País de los Pirineos

Andorra 2008 por ti.

Después de pasar tres Semanas Santas seguidas con Pablo, uno de mis mejores amigos del barrio, no se quiso borrar la tradición de un plumazo. Primero en 2005 con una semana fabulosa en nuestra querida Galicia; En 2006 hicimos una incursión en coche al Norte de Portugal; Y en 2007 repetimos experiencia portuguesa, pero variando la región, ya que en este caso visitamos numerosos puntos del Alentejo.
En 2008 cambiamos de país pero no nos fuimos demasiado lejos ya que la elección fue el Principado de Andorra. Las razones fueron motivadas por distintos aspectos:
* Economía: Por no haber concretado nada antes, los billetes de avión a cualquier parte estaban por las nubes. Además las arcas particulares no andaban demasiado boyantes, por lo que vimos idóneo desplazarnos en coche al que fuera nuestro destino de Semana Santa, tal y como habíamos hecho en anteriores ocasiones.
* Ninguno de los dos habíamos estado nunca en Andorra: Imperan siempre las ganas de conocer lugares nuevos. En ocasiones la cercanía nos hace olvidarnos de Paraísos que tenemos a tiro de piedra. El típico recurso del “Ya iremos, si está aquí al lado” no podía servir de excusa.
* Queríamos Naturaleza y tranquilidad: Después del ajetreo de la ciudad y de un nuevo trabajo necesitábamos respirar aire puro, y qué mejor que el interior de las montañas. En este aspecto los Pirineos son ideales.
* Andorra supondría el Sello número 40: Mejor explico este aspecto. Mi visita a este pequeñísimo país vendría marcada con un carácter simbólico y de celebración. Con el Principado de Andorra, serían cuarenta los países en que habría estado a mis 27 años. Una buena manera de redondear una cifra a la que no esperaba llegar años atrás y que espero ver aumentada con creces. Un leve paso para continuar con mi objetivo de recorrer el mundo.
 
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Andorra, el número 40.

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