Viaje a los 5 desiertos más hermosos que he visto jamás

Qué tendrán los desiertos que resultan tan sugerentes, que desprenden un poder místico y embaucador. Provocan un chantaje directo a las emociones más profundas y algo que se parece mucho a la hipnosis. Desiertos, lugares que inspiran por su silencio, su inmensidad y la capacidad de hacerle sentir a uno como un minúsculo grano de arena, la metáfora de un mundo más solitario de lo que nos llegamos a pensar. Feligrés de pro ante esta clase de paisajes deshabitados busco acariciar su esencia en la contemplación y en la meditación, en escuchar su voz. Los hay muchos, muy diferentes y a cada cual más inspirador, pero hoy os voy a hablar de los 5 desiertos más hermosos que he visto en mi vida viajera.

Desierto del Sáhara

Un viaje a cinco desiertos (en realidad a seis) tan extraordinarios como sugerentes que me han regalado un mar de sensaciones, amaneceres imposibles y puestas de Sol de ensueño. Desiertos que se han quedado con parte de mí y que me han regalado momentos inolvidables.  Leer artículo completo ➜

Atacama no es de este mundo

Unos pueden decir que Atacama es el desierto más seco que existe, que hay zonas en las que no se ha registrado una sola gota de lluvia, que se hace fuerte entre el litoral norte de Chile y los tramos más elevados de la antojadiza cordillera de los Andes. Son datos y son verdad. Pero cuando se está en Atacama las cifras no valen de nada y sí la incredulidad de unos paisajes que no parecen ni de nuestro planeta ni de nuestra propia galaxia. La tierra ebulle por todas partes, recrea formas caprichosas en piedra, despliega por igual lagunas saladas visitadas por los flamencos que humeantes géiseres a más de 4000 metros de altura. Y además conserva parte del espíritu nativo de América atrayendo la inmodesta inquietud de los viajeros que vienen a perderse en esta linde de arena y rocas inusuales en los que una noche estrellada resulta ser algo más que eso.

Valle de la Luna en el desierto de Atacama (Chile)

La última etapa chilena de este viaje me llevó a saborear las hermosas extrañezas de un territorio único desde mi atalaya en San Pedro de Atacama. Y hoy tengo empeño en demostraros con hechos la razón por la que Atacama no es de este mundo. Leer artículo completo ➜