Postales de Hervás, uno de los pueblos más bellos de Extremadura…y de España

Cobijado en el valle del Ambroz, una de esas poesías donde los paisajes se recitan a sí mismos cada otoño, sobrevive al tiempo un lugar llamado Hervás. Sus casas de adobe y madera de castaño, con prominentes voladizos, riegan las callejuelas estrechas con una alargada sombra. Día a tras día el ruido de unos zapatos sobre la piedra y el chisporroteo de las chimeneas en este pueblo laberíntico de Cáceres recuerdan al mundo que está más vivo que nunca. Su barrio judío, uno de los más especiales de toda España, sigue contando los días que han pasado desde 1492 cuando muchos de sus vecinos tuvieron que elegir entre marcharse para proseguir con su fe o convertirse a una nueva religión y permanecer en el hogar. Las huellas de aquel tiempo permanecen e incluso hay quien, como Abigail, todavía hornea jalá, el pan del Shabat, o endulza el paso de los oriundos y visitantes con los mejores dulces sefardíes bajo la premisa de recetas ancestrales que aprendió de su abuela. Mientras tanto el río Ambroz no deja de correr para aportarle notas al pentagrama de la banda sonora original de una de las mejores películas que ver en Extremadura.

Calle de la Amistad Judeo-Cristiana en Hervás

Hervás es un deleite que conviene descubrir dejándose llevar. Un destino donde sobran las palabras porque sus calles y sus casas parlotean sin parar. Priman las imágenes y, por supuesto, las sensaciones únicas de uno de esos rincones donde no cabe más que perderse y desconectar de todo para conectar con uno mismo. ¿Te apetece ver unas postales de este hermoso pueblo cacereño? No dudes que si lo haces acudirás a la llamada de Hervás sin remilgos. ¡Allá tú! No me digas luego que no te advertí.  Leer artículo completo ➜

Ruta por el Valle del Alagón en Cáceres

Desde que nace el río Alagón en la salmantina Frades de la Sierra hasta que se fusiona con el Tajo en Alcántara (Cáceres) sus aguas fluyen a través de meandros imposibles, secundan el vuelo de rapaces y aves carroñeras, surcan por igual arboledas y viñedos, a la vez que traspasan puentes de piedra con la memoria de los siglos. También le entrega su nombre a una notable comarca cacereña. El Valle del Alagón es territorio de vegas y un verdor que no escatima en tonalidades. Universo de encinares y olivos, de artesanos de hoy siguiendo las premisas de los maestros de antaño. Posee prominentes castillos, ciudades monumentales y tradiciones que se escapan a cualquier registro documental. Con Coria a la cabeza se erige como una de las escapadas más interesantes que se pueden vivir en Extremadura. Sin trampa ni cartón, con aroma a migas, caldereta y perrunillas de postre. El dulzor del otoño tiñendo la ribera de amarillos y ocres, sigue aguardando la espesura de las neblinas que se empeñan en acompañar cada amanecer.

Atardecer en el Valle del Alagón desde el mirador de la catedral de Coria (Cáceres, Extremadura)

Hoy te propongo una ruta por esta comarca, en coche, moto, bicicleta o incluso barco, tocando los mejores rincones y escenarios que ver en el Valle del Alagón. A continuación va una sucesión de ideas para plantearse una escapada centrada en el valor cultural, histórico e incluso natural que acompaña a uno de los afluentes que más hacen engordar al Tajo poco antes de cruzar la frontera.  Leer artículo completo ➜

Ideas para una escapada a Tierras de Granadilla en Cáceres

Abrazadas por Las Hurdes, Sierra de Gata y el valle del Ambroz, se mecen sobre una llanura salpicada de dehesas y agua las conocidas como Tierras de Granadilla. Una comarca histórica en el norte de Cáceres y vertebrada por la legendaria Vía de la Plata, donde yacen al sol ínclitas ruinas romanas. Por aquí todavía se deja ver el escudo jaquelado de los Duques de Alba en casonas y castillos y su cielo cuenta con ilustres huéspedes, como son las miles de grullas que aparecen con los primeros vientos fríos que vaticinan el invierno. Un destino especial para marcarse una ruta donde el paisaje, la Historia y, por supuesto, la gastronomía, tienen mucho que contar a los visitantes que desean ver “esa otra Cáceres” de la que no se oye tanto hablar.

Calle Mayor de Granadilla (Qué ver en Tierras de Granadilla, Cáceres)

Existen razones suficientes para incluir a esta extensa comarca en un itinerario por lo mejor de Cáceres. Y es que hay mucho que ver en Tierras de Granadilla. Desde la ciudad romana de Cáparra a lo que esconden las aguas del embalse de Gabriel y Galán, pasando por uno de los pueblos medievales (y deshabitados) más admirables y especiales de Extremadura como es Granadilla, lugar que da nombre a toda la zona y que se resiste a desaparecer. A continuación te animo a leer un resumen convertido en una batería de propuestas y buenas ideas para disfrutar de una buena escapada en Tierras de GranadillaLeer artículo completo ➜

Coria, la ciudad monumental que se asoma al Valle del Alagón

Un viejo puente de piedra en Coria espera sin éxito las bajada de las aguas del río Alagón, cuyo cauce varió su curso hace unos cuantos siglos para deslizarse varios cientos de metros más allá en su largo camino en busca del Tajo. Sobre un cerro frondoso observa la escena con cierto vértigo la orgullosa catedral que luce una fachada plateresca y un campanario de piel churrigueresca donde permanece custodiada una de las reliquias más importantes de la cristiandad como es el sagrado mantel de la Última Cena. Pero Coria, aún abrazada a su muralla de origen romano, esconde un trazado irregular y monumental en el que abundan las señales de su rico pasado. La Caurium de la provincia lusitana fue sumando a causa múltiples elementos árabes y cristiano-medievales bien asentados en esta la insigne sede episcopal cuyo brazo político y militar tuvo a la Casa de Alba como protagonista. De ahí que hoy día sea una de las ciudades más interesantes para formar parte de una escapada cultural por la provincia de Cáceres y decantarse por el prolífico Valle del Alagón.

Coria (Cáceres). De fondo la catedral.

Tras tener la suerte de poder saborear lo mejor de la ciudad cacereña durante una jornada otoñal, me gustaría recomendar qué ver y hacer en Coria a través de diversos consejos prácticos para descubrir lo mejor de este noble emplazamiento amurallado y, de ese modo sacarle todo el partido a un conjunto histórico de gran calado en Extremadura.  Leer artículo completo ➜

Dónde comer (y muy bien) en Las Hurdes

Hemos hablado largo y tendido de Las Hurdes como un viaje de leyenda a todo color, de esa postal fantástica de la naturaleza llamada Meandro del Melero, incluso de una atractiva ruta por las alquerías hurdanas como máximos exponentes de la arquitectura negra. Y después de todo nos hemos quedado con un poco de hambre. Así que, si me lo permitís y os interesa, voy a dejar anotados a continuación varios restaurantes y un bar tipiquísimo donde probar la rica gastronomía de esta pequeña comarca montañosa situada al norte de Cáceres.

Pimiento del piquillo en lata de conservas del restaurante La Meancera de El Gasco (Las Hurdes)

En todos los viajes o escapadas que se precien el tema gastronómico cuenta con bastante importancia, sobre todo si se trata de lugares con alma que van más allá de lo que cuentan sus platos. Así que, sin temor a desviarme demasiado, voy a comentar dónde comer en Las Hurdes. O, mejor dicho, dónde comer bien en Las Hurdes (y sin necesidad de rascarse demasiado el bolsillo).  Leer artículo completo ➜

El Meandro del Melero, uno de los paisajes más bonitos de España

El conocido como Meandro del Melero (o Meandro El Melero), con el río Alagón haciendo su giro más complejo, podría definirlo como una de las postales paisajísticas más hermosas de cuantas hay en España, con lo que eso supone. Cuando es contemplado en su máxima plenitud en el límite más oriental de Las Hurdes, concretamente en el mirador de La Antigua, uno se pregunta cómo no ha ido a parar antes a semejante gloria de la naturaleza patria. Y las respuestas que surgen no son más que silencio. O puede que tan sólo un suspiro escapándose con timidez entre el sosiego de un panorama de gran entidad al que de manera sorprendente no han llegado los focos que bien merece.

¿Qué pasaría si el Meandro del Melero estuviese en otro país? ¿No creéis que sería un lugar eterna y justamente inmortalizado? O quizás puede ser que la gracia de esta joya natural consista precisamente en ese factor, que garantiza la sorpresa y el encantamiento de quienes no se esperan un lugar así de ningún modo por mucho que se lo hayan contado.  Leer artículo completo ➜

Alquerías de Las Hurdes, olvidados reinos de pizarra

La leyenda negra de Las Hurdes de la que nos hablaron Buñuel, Unamuno, Marañón, Legendre, Cela y compañía fue como un puñal de doble filo clavado con cierta saña en esta apartada comarca cacereña. Por un lado sacó a la luz un periodo de miseria y pobreza de un lugar aislado que, por qué no decirlo, no se diferenciaba tanto de muchos sitios de la España de principios del siglo XX. Pero, por el otro, colocó en el mapa para siempre a una zona extremadamente peculiar en la que su autenticidad se convirtió en motivo para mirar hacia delante con orgullo. Las singularidades hurdanas hoy día brillan con luz propia en su verde mar de montañas y de meandros, de jaras en flor y nieblas matutinas, de sabor a miel y a ensalada de limones. Y, por supuesto, a través de esa red de diminutas aldeas conocidas como alquerías en las que sobreviven casas y chozos de pizarra que antaño dieron cobijo a la vida rural de Las Hurdes.

Detalle de la alquería de El Gasco en Las Hurdes

Si bien una visita a las vertiginosas tierras hurdanas suele centrarse en disfrutar de un magnífico entorno natural, hay en las viejas alquerías mucho de lo que Las Hurdes fueron, lejanos micromundos u olvidados reinos de pizarra en los que pudo escasear el pan pero no las ganas de vivir.  Leer artículo completo ➜