Ruta de las fortificaciones de frontera entre Salamanca y Portugal

No siempre la frontera entre los reinos de Portugal y España se caracterizó por la invisibilidad actual sino por todo lo contrario. Más bien fue una controvertida y enrevesada línea de castillos y fortines a lo largo de muchos cientos de kilómetros, desde Valença do Minho hasta Vila Real de Santo Antonio, desde La Guardia hasta Ayamonte. Un buen ejemplo, al que dedicamos esta lectura, se observa aproximándose a la raya (popular denominación fronteriza en ambos países) entre el occidente salmantino y el oriente de la Beira, la cual desvela poderosas fortalezas y ciudadelas amuralladas, espigadas atalayas, permitiendo imaginar un sinfín de sospechas y recelo que durante siglos cohabitó en esta vasta dehesa donde en una Europa sin fronteras las únicas lindes son las de las fincas ganaderas. Entonces, lo que no podían detener las lineas divisorias naturales que conforman los ríos Duero, Águeda o las aguas fluyendo raudas en el valle del Côa, lo hacían fabulosas obras de la ingeniería militar de los siglos XVII y XVIII basándose en los diseños del mariscal francés Vauban, tanto en lugares de nueva construcción como de adaptaciones surgidas en los entramados ya existentes desde la Edad Media.

Fuerte de la Concepción (Aldea del Obispo) - Ruta de las fortificaciones de frontera

En la frontera entre Salamanca y Portugal, llevamos a cabo un fabuloso recorrido en coche persiguiendo esos pequeños mundos abalartuados que, aunque en tiempo de guerra y dudas sirvieron para separarnos, conforman una buena muestra de la confraternidad entre dos pueblos, dos culturas en las que las semejanzas se ensalzan y las diferencias se disfrutan. La ruta de las fortificaciones de frontera representa algo más que una escapada entre fortines en forma de estrella, encantadoras aldeas históricas y símbolos en las rocas que miles de años antes dejaron nuestros antepasados comunes del Paleolítico. Es, al fin y al cabo, un viaje al instante en que España y Portugal se declararon enemigos íntimos para después luchar juntos de la mano y darse cuenta de que siempre habían sido hermanos.  Leer artículo completo ➜

El castillo de Gormaz, la mayor fortaleza califal en Europa

Entre los siglos X y XI, cuando el río Duero ejercía de difícil frontera entre musulmanes y cristianos, las luchas se sucedían en uno y otro bando. La tan ansiada Reconquista de la Península Ibérica para serle devuelta a la cristiandad pasaba por un hecho o, más bien por un lugar. El castillo de Gormaz, bajo el poder califal y considerado como la fortaleza más grande y poderosa de la Europa medieval, debía ser derrotado. Quien se hiciera con este enclave vital (situado en el interior de la actual provincia de Soria) daría el paso más importante durante los siete siglos de reconquista. Desde lo alto de una colina, protegido por un perímetro amurallado de más de un kilómetro, las huestes árabes vigilaron aquella tierra de nadie que todos ansiaban controlar hasta que se decantó la balanza en el año 1060. Sería bajo el reinado de Fernando I de León cuando la guerra se puso cuesta abajo para los cristianos. Destaca la insigne figura de El Cid Campeador como Señor del castillo dos décadas más tarde. Sin Gormaz ni un califa tan guerrero como Almanzor, hacerse con la totalidad de la península era cuestión de tiempo.

Puerta califal en el Castillo de Gormaz (Soria)

Hoy día las ruinas de la mayor fortaleza califal jamás construida en territorio europeo son la sombra de un pasado de asedios y batallas cruentas. Solitario, olvidado de su propia fama y bajo un sol impenitente restregándose sobre la meseta soriana, el castillo de Gormaz se limita a mirar con sus arcos de herradura como ojos esos campos de Castilla a los que nos llevara la poesía del gran Machado. Su carácter humilde contrasta con su papel en la Historia de España y son los viajeros quienes, extraordinariamente asombrados, devuelven el orgullo a este lugar con piropos y suspiros.  Leer artículo completo ➜

Calatañazor, un encantador pueblo soriano congelado en la Edad Media

Cuentan que el nombre de Calatañazor venía del árabe Qal`at an-Nusur (قلعة النسور), que vendría a significar algo así como «castillo de los buitres». Curiosamente esa es una de las postales más características en esta bella localidad soriana de poco más de cincuenta habitantes que permanece arropada entre riscos de Historia. Los muros y torres roídas de un viejo fortín medieval hacen repicar el sonido del vuelo raso de estas aves carroñeras de tal manera que regala la sensación de que sus plumas oscuras acarician tus oídos. En Calatañazor el tiempo dijo basta hace ya muchos siglos. Como si se hubiese obcecado en permanecer anclado en la Edad Media y no ver mancilladas de ninguna manera las fachadas de las casas con sus característicos entramados de madera de sabina, las chimeneas cónicas por las que respiraban las cocinas de antaño ni el empedrado de canto rodado que hace de alfombra. Las efigies mozárabes de las iglesias advierten a los visitantes del viaje a través del tiempo que están a punto de emprender. El aroma a asado que impregna cada recodo y cada pared se encarga de hacer el resto y lograr, por unos instantes, que no te quieras marchar nunca de allí.

Calatañazor (Soria)

Calatañazor no sólo es un paseo con mucho que ver y hacer a través de una peculiaridad histórica y arquitectónica en peligro de extinción, sino además una de las mejores escapadas posibles en la provincia de Soria. De las de perderse en una especie de paréntesis geográfico y temporal. Tanto para unas horas como para quedarse a dormir, esta villa medieval garantiza una experiencia de las que no se olvidan nunca.  Leer artículo completo ➜

Ruta en coche por Tierras de Berlanga en Soria

Un viaje a los confines de la Edad Media en la península ibérica, a una guerra entre musulmanes y cristianos en esa frontera llamada río Duero por una reconquista que nunca llegaba. La comarca de Tierras de Berlanga nos permite acariciar un paisaje áspero que Machado describió antaño con «calvas sierras, caminos blancos y álamos del río» de esa«Soria mística y guerrera». Un paisaje donde los arroyos escarban valles pedregosos, un territorio jalonado por roídos castillos, viejas atalayas y una de las mejores muestras que el arte románico nos haya podido regalar en Castilla.

Muralla del castillo medieval de Berlanga de Duero (Tierras de Berlanga, Soria)

Hoy os propongo una ruta en coche por Tierras de Berlanga en Soria descubriendo sus silencios esculpidos en piedra, su aroma de chimeneas adormecidas y los muchos secretos que aún quedan por contar.  Leer artículo completo ➜

Medinaceli y el arco del tiempo en Soria

Sobre un cerro asomado al valle del Jalón surge un reino en piedra cincelado durante milenios por celtíberos, romanos, árabes y cristianos viejos. Todavía la soriana Medinaceli sigue recibiendo a sus visitantes por su arco de tres puertas que en tiempos del Emperador Domiciano (siglo I d.C) servía como acceso a esta ciudad situada en la calzada romana que comunicaba Emerita Augusta (Mérida) con Caesar Augusta (Zaraguza). El gran arco de Medinaceli sería algo así como un gran portón desde el que poder llevar a cabo un viaje en el tiempo a través de uno de los pueblos más encantadores y sugerentes de la provincia de Soria.

Imagen de Medinaceli (Soria) desde la carretera

A escasas dos horas en coche desde Madrid, Medinaceli nos regala un casco histórico excepcional y armonioso donde, por supuesto hay mucho que ver, por lo que os propongo nos demos juntos un paseo por esta villa sin igual.  Leer artículo completo ➜