Diez lugares que no quise perderme en Tallinn

Tallinn, la capital de Estonia, es con toda seguridad la joya de la Corona de los Países Bálticos. Con uno de los cascos urbanos medievales mejor conservados de Europa, para mí fue un auténtico regalo pasear por sus calles y vivir en primera persona su increíble ambiente veraniego dentro de un escenario en el que la luz del Sol no se resigna a perderse al otro lado del mar. Hay muchas ciudades hermosas, pero Tallinn es diferente a todas. Orgullosa de su historia recrea un pasado de caballeros con espada y damas en sus torres, dragones de Leyenda y callejones sombríos que cicatrizan de arriba a abajo la ciudad alta y la ciudad baja. El casco viejo está siempre animado, el aroma a hornos de leña y cerveza de barril sobresale de unas tabernas repletas hasta última hora, las sirenas de los barcos amarrados al puerto resuenan cada atardecer. Siempre implícito a Tallinn, es su hechizo hacia el viajero que cruza los portones tras sus gruesos muros. Es entonces cuando el encantamiento se propaga en cada calle, en cada casa vestida de un color diferente, en cada detalle de la Reina de las Repúblicas Bálticas. Porque en la capital estonia la magia es algo sencillamente irrenunciable.

Foto de Tallinn (Estonia)

Hoy me gustaría compartir los diez lugares que no quise perdeme en Tallinn. Son diez rincones que considero especiales y que están grabados a fuego en la piel de la ciudad medieval. Su esencia está esperando a esos viajeros enamoradizos que cuando la miran a los ojos jamás se olvidan de ella. Leer artículo completo ➜

5 ciudades de Europa que… ¡me vuelven loco!

Europa me vuelve loco por contar con muchas de las ciudades más increíbles del mundo. El viejo continente aúna Historia, arte, vanguardia y cosmopolitismo. La riqueza cultural y la mezcla de gentes venidas de aquí y de allí se sostiene gracias a los cimientos modelados hace más tiempo del que cualquiera podamos imaginar. Es un continente realmente diverso con metrópolis que nada tienen que ver las unas con las otras, pero que riegan de personalidad la bandera azulada de una Unión Europea, a la que cuesta mantenerse en pie cada vez más. Quizás se debe a que los europeos somos demasiado diferentes y a que los políticos ponen mucho más interés en los mercados que en las personas. Creo que no debe unirnos tan sólo el euro sino nuestro sentido de la libertad, nuestro entusiasmo por las fronteras abiertas, la innovación en todas las facetas de la vida y el orgullo común por ser la cuna de personajes imprescindibles en la Historia de nuestro Planeta. En Europa, una de las grandes bazas para los viajeros, se tiene la posibilidad de poder disfrutar de ciudades magníficas a unas distancias cada vez más reducidas gracias a la democratización de los medios de transporte, sobre todo aéreos. Muchos de mis viajes han tenido a Europa como protagonista y son, esas grandes urbes, las que han cosido los primeros hilos de mi primera y única mochila. Por eso hoy me gustaría contaros cuáles son esas cinco ciudades europeas que me vuelven loco y a las que no me importaría regresar una y otra vez.

Son cinco nada más, las cuales he agrupado por distintos motivos. Podría hacer un sinfín de listados o rankings de ciudades del continente europeo pero cuando he cerrado los ojos me han venido éstas a la mente. Quizás si volviera a cerrarlos ahora mismo aparecerían otras cinco completamente diferentes. Por ciudades de Europa que no sea… Leer artículo completo ➜

Resumen y Guía de un viaje a las Bálticas: Estonia, Letonia y Lituania

En las Repúblicas Bálticas nos encontramos tres pequeños países que formaron parte de la URSS hasta el año 91 y que ahora vuelan solos mirando hacia atrás lo justo y necesario. Pocos pensaron que se fueran a soltar tan rápido de la mano de la potencia que las absorbía y tuviesen un avance semejante para incorporarse de pleno a la Unión Europea. Con muchas ganas, de la mano y, sobre todo, con mucho trabajo, Estonia, Letonia y Lituania se abrieron al mundo orgullosas de su Historia, su cultura, su naturaleza y su gente. Desde ese momento el crecimiento del turismo en los países Bálticos progresó tanto que se convirtió en una de las mejores noticias para los viajeros que poco antes debían recurrir a la burocracia para obtener sus permisos de entrada. Ahora apenas queda rastro de los tiempos grises y se considera normal la absoluta libertad y facilidad de acceder a ciudades maravillosas como Tallinn, Riga o Vilnius (las tres capitales son Patrimonio de la Humanidad), recorrer profundos bosques o el litoral bañado por el Mar Báltico, y conocer pueblos verdaderamente auténticos con los que tocar la tradicionalidad con las yemas de los dedos.

Aprovechando que al regreso del viaje a Uzbekistán hacíamos escala en Riga pude prolongar esta “parada técnica” más tiempo y así realizar una ruta en coche de alquiler que no estaba en absoluto planificada. 2000 kilómetros después me gustaría mostraros en qué consistió dicho viaje de una semana por los Países Bálticos (Estonia, Letonia y Lituania), cuáles fueron los lugares que visité, así como algunas claves y consejos prácticos para quien desee vérselas con este trío de Repúblicas tan particulares como fascinantes. Leer artículo completo ➜

Regresar, soplar velas y seguir soñando

Esta historia va de un regreso, de un cumpleaños y de una ilusión que sigue intacta e imparable. El regreso ya suponéis que se trata del último viaje a Uzbekistán y las Bálticas, cuyo olor sigue impregnado en la mochila, sin deshacer todavía. Demasiados recuerdos hermosos de estas semanas se han venido conmigo. Llamar a las puertas del corazón de la ruta de la seda en Samarkanda no se hace ni se disfruta todos los días. O emocionarse frente al Minarete Kalon de Bukhara, formar parte del cuento de Khiva e incluso sentir el calor de una yurta en mitad de una noche desértica en la que vuela la arena por todas partes. Qué decir sobre deslizarse en bosques verdes y profundos con aromas a Mar Báltico y gozar de la inquietud y la belleza de ciudades como Riga, Tallin o Vilnius. En efecto, he vuelto a sentir la magia del viaje, de este mundo que sigue destapándose y en el que sólo me cabe seguir aprendiendo de él.

Esta mañana he amanecido de nuevo en Madrid, mi casa. Y me veo reincorporándome a mi vida en la ciudad celebrando además que son 31 años los que me acompañan en el camino. Una vela más y nuevos deseos, nuevos sueños con los que no dejar de mirar hacia delante con pasión y optimismo. Leer artículo completo ➜

Uzbekistán y Repúblicas Bálticas: Comienza el espectáculo

Centellean las cúpulas de Samarkanda, se oyen los cantos en los minaretes de Bukhara, las murallas de Khiva parecen más fuertes que nunca y los pastores se alejan del calor del desierto con sus rebaños para que pasten junto al Río Oxus, ahora Amu Daria. Ahora sí que sí, el Gran Viaje del verano ha comenzado. Uzbekistán, el corazón de la Ruta de la Seda, late con la sangre de los Marco Polo, Tamerlán, Ibn Battuta, y se pasea con el alma de las caravanas y camelleros que un día surcaron ese camino en el que se hicieron transfusiones de sabiduría tanto o más que de mercancías. Nuestros pies buscan también posarse sobre este lugar que se rompe en la Historia del mundo mezclada en este lejano rincón de Asia Central. Pero no todo acaba allí, ya que la emoción de bifurcará en una última semana recorriendo las Repúblicas Bálticas, esos países de la ex-Unión soviética que brillan con luz propia que siempre se pronuncian al unísono y en el mismo orden: Estonia, Letonia o Lituania. Dos viajes, dos aventuras y mil retos viajan en el interior de nuestras mochilas.

No sabéis qué alegría me da deciros que esta es una realidad, que hasta que termine el mes de julio no se hablará de regresar sino de aprender de otras personas, de otros modos de vida,  de lo que supone perderse dentro de las huellas de la propia Historia. Leer artículo completo ➜

Este verano nos vamos a… Uzbekistán y a las Repúblicas Bálticas

Dos viajes en uno. Dos aventuras muy diferentes con las que echarle en guante a un verano que se presume caliente. Repartiremos tres semanas para viajar en primer lugar a Uzbekistán (11-24 de julio), donde indagaremos en esta perla de Asia Central involucrada en el fenómeno de la Ruta de la Seda y, en segundo lugar, a tres pequeños países bañados por el Mar Báltico como son Estonia, Letonia y Lituania (24-31 de julio), con sus elegantísimas capitales declaradas Patrimonio de la Humanidad. Sensaciones y retos distintos sin solución de continuidad, unidos por las mismas ilusiones y unas mochilas que esperan volver llenas de experiencias mágicas en unos destinos que pueden aportarnos un viaje puro e intenso.

Hace tiempo que tenemos los billetes de avión y que comenzó la fase de lectura y repaso de la documentación existente, sobre todo, en la red. Las ideas son aún mentales y faltan por plasmar en un plan establecido, pero para eso contamos con las próximas semanas. Tenemos hasta el mismo día 10 de julio para llevar a cabo los preparativos con los que sacar un mayor partido a estos destinos. Quienes lo tienes más claro que nosotros son los lectores de elrincondesele.com que, a partir de las pistas dejadas en el último post, acertaron cuál iba a ser el viaje del verano. Aunque sólo hay un ganador, el más rápido y certero en sus resupestas. Leer artículo completo ➜