12 cosas que ver y hacer en Lovaina, capital Cum laude del Brabante Flamenco

Dicen que si observas detenidamente la fachada gótica del ayuntamiento de Lovaina sientes que como si estuvieses frente a uno de esos libros que no puedes dejar de leer ni un minuto. Es, en realidad, similar a una caja de música repleta de detalles, de historias narradas a golpe de cincel e ingenio capaz de engancharte antes de que te des cuenta. Donde en torno a doscientas figuras y capiteles delicadamente esculpidos se encargan de contemplar los pasos o pedaladas de las personas que tienen a bien transitar la gran plaza del mercado. No pasa desapercibida en absoluto la joya más reconocible de una ciudad perfumada con el elixir de eterna juventud gracias al lozano público de alumnos que acuden atraídos por el prestigio de su antiquísima universidad. La misma en la que impartieron clase personajes ilustres tales como Erasmo de Rotterdam, Vesalius, Mercator o Lemaître, impulsor de la famosa teoría del Big Ben. En Lovaina nació en papel hace más de 500 años la isla “Utopía” de Tomás Moro. Una ciudad culta, fresca, vivaz y gloriosa, con aroma a buena cerveza, capaz de custodiar los secretos de los grandes pintores flamencos y a la que no le falta razón cuando se erige como poseedora de uno de los beaterios más hermosos, sino el que más, de toda la región de Flandes.

Grote Martk y ayuntamiento gótico de Lovaina por la noche (Flandes, Bélgica)

Lovaina está a tiro de piedra, o mejor dicho, de tren rápido desde Bruselas. Ni veinte minutos la separan de la capital belga. A cambio obsequia a quienes la visitan de un coqueto casco histórico, de buenas lecciones con las que galardonar ese bagaje de saberes y, en definitiva, con una deliciosa y sorprendente escapada a la capital del Brabante flamenco. Para conocer cómo sacarle el mejor partido a esta ciudad he recopilado unos cuantos consejos sobre qué ver y hacer en Lovaina en uno o dos días y, de ese modo, marcharse con las mejores sensaciones tras una visita considerada como altamente recomendable.  Leer artículo completo ➜

Lier, la ciudad de Flandes donde se celebró la boda de Juana la Loca y Felipe el Hermoso

Resulta cuanto menos curioso que momentos y lugares precisos que marcaron la Historia para siempre, pasen a menudo desapercibidos, e incluso sean olvidados. Una decisión estratégica pero arriesgada de un auténtico juego de tronos entre familias de la realeza, el encuentro apasionado de una pareja de jóvenes herederos de dos importantes territorios que debía contraer matrimonio a la fuerza y del que brotaría un imperio nunca visto. Un amor por consumar, celos enfermizos e intrigas a escondidas de una corte de la que no se puede confiar porque nada ni nadie son lo que parece. Recuerdan a los ingredientes de una gran película o serie basada en hechos reales. Pero sucedió, vaya si lo hizo. Los protagonistas fueron Juana de Castilla, más conocida como Juana la Loca, y el Duque de Borgoña, Felipe el Hermoso. La fecha, el 20 de octubre de 1496. Y el lugar, Lier, una diminuta y tranquila ciudad medieval al norte Flandes, como la insólita e inesperada elegida para celebrar una boda que, de una forma u otra, cambiaría el mundo conocido hasta entonces. Parece exagerado, pero no lo es, os lo aseguro.

Lier (Flandes)

Más de cinco siglos después de aquel magno evento al que acudieron miles de personas, en Lier (y sólo en Lier), se siguen recordando las nupcias de Juana y Felipe, cuyo destino les llevaría a plantar la semilla de un poderosa dinastía. Y, por esa razón, tuve a bien viajar a Lier y descubrir las huellas de aquel enlace y de una constatada y duradera presencia española, buscar respuestas a numerosas preguntas. También, ya de paso, disfrutar de una de las ciudades flamencas más hermosas e injustamente desconocidas a pesar de su innegable importancia.  Leer artículo completo ➜

Postales para enamorarse de Flandes y Bruselas

No me costaría asegurar que Flandes se trata de una de las regiones europeas que mejor conozco y a la que más veces he regresado a lo largo de mi vida. Siempre me ha parecido un viaje agradecido, tanto para corta como larga estancia y, si se combina con la ciudad de Bruselas, permite rastrear auténticas bellezas aquitectónicas, su leyenda como parte de uno de los mayores imperios que jamás han existido, así como ese inspirador aroma a gofre que te acompaña en cada paseo, en cada atardecer. Y un destino para el que viajar enamorado o, sencillamente, enamorarse de lo que el horizonte guarda para tus ojos. Hay tal colección de rincones románticos en los que perderse con la mirada, solo o acompañado, para entrelazar las manos o gustarse con la cámara de fotos, que me gustaría recopilar al menos unos cuantos para regresar a Flandes y Bruselas cuando sienta que ha pasado demasiado tiempo de la última vez.

Postal nocturna de Brujas (Flandes)

¿Qué lugares de la región son ideales para contemplar solo o en pareja? ¿Dónde están esos rincones que se fotografían con un simple parpadeo de ojos? No os perdáis esta serie de postales de Flandes y Bruselas por los que merece pagar cada euro que cuesta el billete de avión.  Leer artículo completo ➜

Gante a golpe de pedal (Ruta por Gante en bicicleta)

Hay destinos en el mundo que inspiran subirse a una bicicleta y recorrerlos a pedaladas. Y os aseguro que la región de Flandes representa a uno de los más importantes. Hay quien asegura que lo es porque su conglomerado urbano y rural se posa sobre una inquebrantable planicie. Uno se da cuenta en Gante, por ejemplo, de que la bici allí se lleva en la sangre, que se trata de un medio irremplazable para trasladarse de un lugar a otro acompañado de la silueta de torreones, castillos, palacetes y, en definitiva, una de las siluetas urbanas más espléndidas del continente europeo. Algo instaurado no sólo en la mentalidad de unos habitantes dispuestos a tomar cada día uno de los medios de transporte más limpios y saludables que existen, sino también en la de los turistas que se encuentran de repente con la necesidad de vivir grandes experiencias flamencas dando pedales.

Ruta en bicicleta por Gante

Sin ser precisamente un ciclista empedernido, me vi por Gante olvidándome de mis propios pasos para pensar en los minutos en bicicleta que había de un sitio a otro y de la enorme sensación de libertad que ofrece recorrer lugares apasionantes que hacen de esta ciudad y de toda Flandes una maravilla para la vista, así como un paraíso del cicloturismoLeer artículo completo ➜

Flandes en cinco días y cinco ciudades

Se le reconoce al corazón de Flandes por la capacidad de latir experiencias de manera constante. Vivencias de una región que permite hacer cicloturismo en Brujas entre molinos de viento, hacer una ruta de cervecerías o admirar el gótico brabantino en Lovaina, perseguir las huellas del Emperador Carlos V en su Gante natal, perderse en ese cuento de hadas llamado Malinas o llamar a las puertas de la casa-taller de Rubens en la siempre intensa Amberes. No por nada la región de Flandes se regocija de tener bajo sus filas a varias de las ciudades más indiscutiblemente bellas de toda Europa. Auténticas protagonistas de un viaje perfecto entre canales, fábricas de cerveza, silenciosos beaterios y una colección excelsa y única de patrimonio histórico-artístico.

Gante (Flandes)

Te propongo un viaje a Flandes a través de cinco días y cinco ciudades, todas a un paso en coche, bus o tren desde Bruselas, y perfectas para destapar el tarro de las esencias flamencas.  Leer artículo completo ➜

Flandes, seis ciudades y seis restaurantes

Flandes no se mide sólo en ciudades bonitas, en las muestras de genialidad de la pintura flamenca o en la puntualidad de unos trenes que te llevan de una punta a otra de la región en apenas treinta minutos. Porque tras montar en bicicleta junto a los canales de Brujas, recorrer Gante de arriba a abajo, emocionarnos con la Grand Place de Bruselas, sorprendernos con la belleza de Malinas o perseguir lo que queda de Carlos V y de los famosos Tercios, siempre llega el instante de sentarnos a la mesa, refrescar el gaznate y deleitarnos con una oferta gastronómica amplia que va más allá de la típica fusión Moules-frites hecha a base de patatas fritas y mejillones.

Restaurante Lieven en Brujas (Bélgica)

Os propongo hacer un viaje con mesa y mantel a través de seis ciudades y seis restaurantes en los que saborear la buena cocina nacida en los fogones de Flandes. Leer artículo completo ➜

10 cosas que ver y hacer en Malinas, corazón calmado de Flandes

El único pecado de Malinas es haber nacido en Flandes junto a dos de las ciudades más hermosas de este mundo como son Brujas y Gante. Sólo ese. Y, créeme, que en el pecado lleva la penitencia. Cómo sí no, entonces, se justifica que no reciba ni la cuarta parte de visitas que las otras dos. Pero eso para los viajeros que llegan hasta ella es todo lo contrario a un problema. Más bien una bendición. Malinas (Mechelen en neerlandés) trae tras de sí una gran historia, ya que fue corazón de los Países Bajos, la casa y escuela del gran Carlos V durante casi quince años y el rostro más afable de la poderosa Margarita de Austria. Y su dicha se pasea plácida en sus calles, canales, iglesias, beaterios o en una de las plazas mayores más radiantes en toda Bélgica. Incluso en la cerveza, que se elabora con la receta original que tanto deleite provocó al Emperador durante toda su vida, y a la que no halló jamás otra que le hiciera sombra.

Edificios en la Grote Markt de Malinas (Flandes, Bélgica)

Malinas se trata una visita altamente recomendable en Flandes , ideal para pasar un día. Tras haber viajado hasta ella en tren desde Bruselas me gustaría proponerte que la recorramos juntos a través de una lista con 10 cosas que ver y hacer en Malinas. ¿Me acompañas? ¡Pues allá vamos! Leer artículo completo ➜

Tras las huellas del Emperador Carlos V en Flandes

Resulta paradójico que un personaje histórico tan importante como el Emperador Carlos V, el mismo que fuera capaz de amasar un poder inigualable en un Imperio en el que nunca se ponía el sol, tuviera a bien nacer en una letrina. Su madre, Juana de Castilla, quien tuvo la mala suerte de pasar a la posteridad como Juana la Loca, confundió una indisposición intestinal con el que sería el parto de su primer hijo y lo tuvo sola, sin ayuda, en la oscuridad de un baño palaciego. Sucedió en la noche del 24 de febrero del año 1500 durante una fiesta en el Palacio Prinsenhof de la ciudad flamenca de Gante. Allí precisamente, en Flandes, surgiría toda una Leyenda. Fue en este territorio donde el monarca pasó buena parte de su vida y protagonizaría algunos de los episodios más importantes que se conocen de tan estudiada figura.

Hora azul en el puente de San Miguel de Gante (Flandes, Bélgica)

Durante varios viajes a la región me he empeñado en perseguir con afán las huellas de Carlos V en Flandes. Y no son pocos, precisamente, los rastros del Emperador y su familia, o el legado español superviviente a los tiempos de los famosos Tercios. Basta con levantar la cabeza y observar lo que se tiene delante… Leer artículo completo ➜

Érase una alfombra de flores en la Grand Place de Bruselas

Érase una alfombra de flores en la Grand Place de Bruselas. Érase un tapiz superlativo con colores de seiscientas mil begonias embelleciendo aún más si cabe este escenario único. Le tapis de fleurs sucede durante tan sólo tres días de agosto en los años pares y supone todo un acontecimiento en la capital belga. El mero hecho de ver engalanada una de las plazas más hermosas, y de largo, de Europa, es un regalo que quienes coincidimos alguna vez con esta alfombra prodigiosa no olvidaremos jamás. A pie de calle, dando un trago en Le Roy d’Espagne o desde el balcón del ayuntamiento, tuve la fortuna de admirar una obra maestra que hace de Bruselas un lienzo que grita bien alto su amor por el arte y la buena vida.

Alfombra de flores en la Grand Place de Bruselas (Tapis de fleurs 2016)

Durante mi último viaje a Bruselas y ciudades de Flandes coincidí con la inauguración de la Alfombra Floral 2016 en la que se colaron motivos japoneses con los que conmemorar los 150 años de relaciones entre Bélgica y el país nipón. Y he recopilado una serie de postales de un evento que justifica por sí solo planificar una escapada a esta ciudad cada año que se celebre.  Leer artículo completo ➜

La abadía de San Bavón, el cuartel español de Gante

Hay rincones que se escapan muy a menudo de las guías turísticas y en los que se debe indagar más de la cuenta para llegar hasta ellos. O, a veces, simplemente dejarse llevar por la casualidad. Estando en Gante con mi bicicleta para buscar las huellas de los españoles en Flandes tuve la fortuna de que me acompañara un gantés que hablaba perfecto castellano y que me daría muchas de las claves de la época de Carlos V y los famosos tercios en este territorio. Pero no se limitó a compartir información, sino que se trataba de uno de los pocos ciudadanos de Gante que tenían a su disposición las llaves de la vieja abadía de San Bavón, un monasterio en ruinas al otro lado del río que no era muy conocido entre los turistas. Y cuyos muros podían ser el hilo perfecto para vislumbrar el pasado de los españoles en Gante dentro de un espacio cargado de romanticismo y nostalgia del que se había conservado poco pero suficiente.

Detalle de la Abadía de San Bavón (Gante, Flandes)

Nos dirigimos hasta la calle Spanjardstraat (calle de los españoles) y de los muros ennegrecidos de una iglesia pudimos distinguir una puerta roja metálica que estaba cerrada. ¿Entramos? – me preguntó Eugeen, que así se llamaba el tipo. ¡Por supuesto! repliqué con la misma pasión de un Goonie infantiloide. Y tras dejar las bicicletas a buen recaudo comenzamos una visita del todo inesperada.  Leer artículo completo ➜

Una ruta en bicicleta entre Brujas y Damme

Que Brujas se sitúa en entre las ciudades más “de cuento” de toda Europa es una obviedad. El corazón de Flandes emerge de forma sugerente de sus canales para proporcionar al viajero un entramado urbano delicado, hermosísimo, casi perfecto. Brujas no sólo se pasea a través de su afombra rugosa de adoquín o la hierba que recorre una inexistente muralla. También se navega desde uno de los botes que se toman en el embarcadero, a un paso de la plaza Markt. Y, por supuesto, pide a gritos un recorrido sobre dos ruedas sentados en un sillín y guiándonos por las calles mientras pedaleamos. Sobre esta tercera y entretenida opción de recorrer Brujas en bicicleta trata la experiencia de hoy después de rascar bien profundo para encontrar mis genes ciclistas que, aunque bien escondidos, los tengo. Sacamos la bici de paseo, afinamos el timbre para no atropellar a nadie, y salimos con cierta parsimonia de esta Venecia del norte rumbo a un pueblecito encantador de la campiña flamenca cuyo nombre es Damme.

Sele en bicicleta en Damme (Flandes, Bélgica)

Érase una preciosa ruta en bicicleta entre Brujas y Damme en la que hay que pasar por canales, beaterios, molinos de viento y campos de patatas. Érase una de las formas más divertidas y “flamencas” que se me ocurren de moverse por una región en la que no nos esperan cuestas sino planicies absolutas y paisajes bucólicos. ¿Me acompañáis?  Leer artículo completo ➜