Érase una vez en India la aldea de El Libro de la Selva

Érase una vez en India la aldea de los hombres, el lugar donde Mowgli regresara después de ser criado en la naturaleza por una manada de lobos y aprender a comunicarse con los animales. La historia de El Libro de la Selva está presente en los tupidos bosques del sur de Madhya Pradesh, con Kanha y Bandhavgarh, así como Pench, como máximos exponentes con los que contextualizar esta recopilación de cuentos que publicara en 1894 el británico Rudyard Kipling y después fuera llevada al cine por Disney en 1967. El temible Shere Kahn, el gran tigre de Bengala, y su descendencia siguen dejándose ver ocasionalmente en la espesura del que siempre fue su territorio. Y algunos pueblos que no han cambiado nada en siglos sobreviven a las puertas de la jungla. Como aquella aldea sin nombre que encontramos al borde de Kanha en la que el azar nos detuvo para contemplar cómo la vida sigue igual en una de las zonas rurales más auténticas y sorprendentes de toda India .

Aldea de Madhya Pradesh en India

Un pueblo anónimo disfrazado de blanco y azul salió a nuestro encuentro una tarde cualquiera. Y aquella podía ser la aldea de los hombres que imaginara Kipling porque tenía todos los ingredientes para ser su escenario.  Leer artículo completo ➜

48 horas en Delhi (Qué ver y hacer)

Si buscáramos la palabra “caótica” en el diccionario no sería para nada extraño que una foto de Delhi ilustrara la definición. Porque la capital de la India es la madre de todos los caos. Y aún así sigue siendo un excitante destino viajero como pocos, que posee valiosos lugares dentro de su condición de ser inabarcable. Además de ese ir y venir de rickshaws con su sinfonía de claxons, vacas cruzando la calle y mucha más gente de la que nos podamos imaginar, Delhi te gana con argumentos basados en un buen número de renglones sueltos de un pasado glorioso, sus propias mil y una noches.

Jama Masjid de Delhi (India)

Muchas veces la metrópoli de Delhi supone la puerta de entrada (y de salida) de quienes visitan India. Y, aunque muchos viajeros la utilizan como mero enlace a destinos muy variopintos, cuenta con rincones que merece la pena no perderse por nada del mundo. Para muestra esta selección de imprescindibles con los que disfrutar de la ciudad en dos días que sirve para demostrar que esta locura habitada por muchos millones de personas es capaz de derretir el corazoncito de cualquier viajero. Leer artículo completo ➜

Jaipur, la ciudad rosa del Rajastán

Rajastán es otro mundo dentro de ese enorme e increíble país llamado India. Posee algunas de las ciudades más atractivas y fotogénicas del país, desiertos que parecen eternos y una idiosincrasia propia que convierte a este Estado en algo peculiar. La ciudad Jaipur suele utilizarse como puerta de entrada al Rajastán y constituye uno de los primeros pasos que suelen dar los viajeros que visitan India por primera vez. Y, sin duda, es un buen comienzo porque Jaipur tiene un poco de todo por lo que uno se decanta a descubrir el país. La ciudad rosa, que de esa manera se la conoce popularmente, enamora rincón a rincón, siempre que se supere el efecto caótico que a algunos viajeros les agarra desprevenidos.

Palacio de los vientos de Jaipur (India)

¿Qué ver en Jaipur? ¿Cuáles son esos lugares que no nos podemos perder de la capital rajastaní? Os propongo salir a conocerla juntos dando un breve paseo y descubriendo rincones que merecen la pena.  Leer artículo completo ➜

El último viaje a India contado en 10 momentazos

Tras mi primer viaje a India hace ya unos cuantos años, tuve la suerte de volver recientemente. El objetivo de este regreso al país asiático fue buscar la mirada del tigre de Bengala en su estado salvaje, algo que se cumplió en los parques naturales de Kanha y Bandhavgarh, dentro del Estado de Madhya Pradesh. Esta nueva incursión en India tuvo de todo además de tigres u horas y más horas de safari en busca del enorme felino. Descubrí rincones no muy conocidos, aldeas que bien podían ser las que aparecen en El Libro de la Selva, pero  también me dio tiempo a visitar por primera vez los fabulosos templos de Khajuraho, atravesar las murallas rojas de la antigua capital mogola de Fatehpur Sikri, postrarme una vez más frente ante el Su Majestad el Taj Mahal y terminar bailando en una ceremonia dedicada a Krishna en Mathura, su ciudad natal.

Escena en un templo de Mathura (India)

Si queréis ver cómo fue este último viaje a India contado en 10 momentazos os recomiendo que sigáis leyendo para revivir aquellas escenas y escenarios que formaron parte de una gran aventura.  Leer artículo completo ➜

Particularidades sobre los safaris para ver tigres en India

Recientemente tuvimos la ocasión de buscar la mirada del tigre de Bengala en el corazón de la India. Nos centramos en los parques de Kanha y Bandhavgarh, al sur del Estado de Madhya Pradesh, puesto que según todo los censos es donde encuentra la mayor densidad de tigres en el continente asiático. Y, por tanto, donde existen ciertas posibilidades para ver ver y fotografiar en libertad a estos grandes felinos. Aunque para ello sean necesarias altas dosis de paciencia y, sobre todo, de suerte.

Tigre de Bengala en Kanha (India)

A continuación he recopilado algunas particularidades sobre este tipo de safaris para ver tigres en India para conocer mejor cómo funcionan, sus diferencias con los safaris en África y, de ese modo, poderle sacar el mejor partido a uno de los viajes de naturaleza más apasionantes que se pueden llevar a cabo en el mundo.  Leer artículo completo ➜

La mirada del tigre de Bengala en el corazón de la India

Han pasado ya lo menos un par de semanas desde que regresara de vivir en India una de las misiones más extraordinarias, complicadas, frustrantes y, por supuesto, maravillosas desde que comenzara a viajar. El sueño con el que partía desde Madrid se traducía en una sola obsesión: observar la mirada del tigre de Bengala en su estado salvaje, en los profundos bosques indios donde Kipling imaginó a Mowgli, Shere Khan, Balú y compañía para narrar su gran obra por todos conocida “El libro de la selva”. La naturaleza extiende su manto en las áreas más tupidas de Madhya Pradesh para perpetuar la leyenda del felino más grande del mundo, ese “fuego que arde en los bosques de la noche” que diría William Blake. Y, aunque parece que poco a poco el gran depredador asiático esté desapareciendo de muchos mapas, todavía hay ciertos lugares como Kanha y Bandhavgarh donde se puede salir a su encuentro. Desde entonces lo tengo muy claro, a muchos nos vale tan sólo una mirada, una aparición fugaz en la que rendir todos los respetos y admiraciones posibles.

Tigre de Bengala en Bandhavgarh (Safari en India con Comando Piraña)

La dificultad era máxima pero la determinación también una de mejores cartas posibles con las que salir en busca de un auténtico fantasma de pelaje naranja y rayas negras. Los intentos fueron lo de menos, incluso las horas en que sólo uno podía bajar los brazos y resignarse, pero finalmente el tigre apareció para dedicar a los impresionados asistentes una mirada penetrante y una sonrisa aún más afilada que sus alargados colmillos.  Leer artículo completo ➜

Hoy iniciamos un reto: En busca de la mirada del tigre de Bengala

Hoy parto rumbo a un sueño, encontrarme con el mismísimo Shere Khan. El gran antagonista de la obra de Rudyard Kipling “El libro de la Selva” es un tigre de Bengala cuyo único propósito es acabar con Mowgli y cuyo talón de aquiles está en su miedo al fuego (así como en una peculiar cojera). Esta historia llevada a los dibujos animados donde nos decían que buscáramos lo más vital (no más) ya que Mamá Naturaleza te lo da se basa en una zona real de nuestro planeta. Las selvas del corazón del Madhya Pradesh, situadas el centro de la India, hoy delimitadas en imponentes parques naturales como Kanha y Bandhavgarh, sirvieron a este escritor británico nacido en Bombay para contextualizar su narración. Hacia allá nos dirigimos con la mayor ilusión, para salir a la busca del gran tigre de Bengala y no regresar a casa hasta dar con él.

La mirada del tigre (¡Nos vamos a India!)

Con los tigres en India, uno de sus últimos hogares en la Tierra, nace la primera misión del #ComandoPiraña, una apuesta por los viajes desde un punto de vista de aventura en la que el hambre sólo se sacia con nuevos retos.  Leer artículo completo ➜

La tumba de Humayun en Delhi, una premonición del Taj Mahal

He oído en más de una ocasión que cuando se viaje a la India hay que escapar de Delhi cuanto antes, salir en el primer avión, tren o rickshaw a cualquier otro lugar menos caótico, ruidoso, contaminado y deprimente.  Son insensateces porque, aunque es cierto que la capital de India es anárquicamente confusa (y confusamente anárquica), posee lugares que merecen realmente la pena. Uno de ellos, que incomprensiblemente se escapa como celebridad inexcusable, es el mausoleo mogol sobre el que se soñó el Taj Mahal para rematar la perfección más absoluta. La joya de mármol tiene un antecesor digno en la Tumba de Humayun, donde yace el segundo monarca del Imperio Mogol. Como en forma de premonición, adelanta un estilo que halló la exquisitez en Agra décadas más tarde.

Tumba de Humayun (Delhi, India)

Resulta extraño que la Tumba de Humayun no haya recibido demasiados focos ni atenciones. Pero también es verdad que eso me permitió en una ocasión entrar a solas por sus puertas arqueadas y sentarme frente al monumento para quedarme atónito contemplando aquel sueño de arenisca y mármol. Leer artículo completo ➜

Sadhu: Santo, asceta e hindú

En India y Nepal aún quedan ascetas que deciden prescindir de todo placer terrenal y de los bienes materiales para dedicarse de manera plena a la meditación así como prepararse ante la muerte. Cortan los lazos que podían tener con la vida corriente y se vuelven austeros hasta el extremo, sin más pretensiones que sobrevivir con lo que puedan y rezar a sus Dioses. La religión hindú considera que ésta es la cuarta etapa del ser humano (las otras son por este orden: estudiar, tener descendencia y hacerse peregrino), necesaria para alcanzar la luz y romper el ciclo de reencarnaciones. El ascetismo radical tiene en la India en torno a cinco millones de fieles quienes siguen la estela del dios Shiva obteniendo el respeto y veneración por parte de sus conciudadanos, que son en definitiva quienes alivian sus estómagos por medio de donaciones. A estos hombres se les conoce como sadhus o, lo que es lo mismo, hombres santos.

Sadhu de Varanasi (India)

Muchos de ellos se pintan la cara con ceniza y otros colores, dejan crecer el pelo y sus barbas, e incluso hay quienes portan un tridente que representa a Shiva. Participan en los rezos y ceremoniales religiosos de las ciudades, y algunos se autoinfringen durísimas penitencias como ayunar de forma prolongada, permanecer de pie durante meses, arrastrar grandes pesos o atravesar piras de fuego cual fakir. Su aspecto es tremendamente llamativo para un occidental que viaje por primera vez a la India, pero no así para los propios hindúes, que están acostumbrados a verles en los templos, en las calle o sentados en las orillas de los ríos. Varanasi (Benarés) es uno de los lugares donde más se nota la presencia de hombres santos, y es que la ciudad sagrada del Ganges es sencillamente un espectáculo de vida y muerte a todo color donde nunca pueden faltar las caras pintadas, las túnicas de azafrán y las manos levantadas a un forastero.  Leer artículo completo ➜

El instante viajero (I): El hombre santo de Benarés

El hombre santo de Benarés (Sadhu de India)

Llevaba días viendo sadhus en la ciudad india de Benarés, esos hombres santos y ascetas del hinduísmo que para su religión se encuentran a un paso de hallar la luz definitiva y romper el largo ciclo de reencarnaciones. Lo hacen dedicándose a rezar, meditar y, por supuesto, viviendo absolutamente separados de los lazos materiales que atan a necesidades creadas de forma artificial. Ciertamente llaman la atención del viajero, sobre todo la primera vez y más si es en la mítica Varanasi donde el Ganges viste sus aguas con el fervor (y la contaminación) de uno de los países más poblados de la Tierra. Leer artículo completo ➜

Escenas desde un bote por el Río Ganges a su paso por Benarés

Ya sólo pronunciar el nombre de Benarés, en hindi Varanasi, me produce ciertos escalofríos. Recordar mi paso por la ciudad más santa y sagrada de la India me lleva a otra vida, a otro universo, cuya magia y espiritualidad sólo se comprende contemplando in situ lo que allí sucede. Desde que el Sol asoma su primer rayo hasta que entra la noche, lo que se vive en las escalinatas que se deslizan hacia el río, conocidas como ghats, es la representación de un ritual que va más allá de cualquier explicación que podamos darle. Allí se mezclan con regocijo la vida y la muerte, la pureza y la miseria de un pueblo que está convencido de que el Ganges y los Dioses que veneran podrán liberarles del redundante ciclo de reencarnaciones. Un lugar en el que la ceremonias son su razón de ser queda a la vista desde un pequeño y estrecho bote de madera desde el que en varias ocasiones al día me dedicaba a observar y a retratar aquellas escenas de color y sentimiento.

Imagen de Benarés desde un bote (Varanasi, India)

Benarés es una ciudad viva que logró emocionarme a cada minuto, que me envolvió en su mundo místico desde el primer instante. Y fue en una barquita donde encontré la inspiración para tratar de comprender todo aquello que me mostraba. Leer artículo completo ➜