Crónicas de un viaje a Indonesia 11: Los dragones de Komodo

ESPECIAL SOBRE LOS DRAGONES DE KOMODO

Antes de verte sabe perfectamente dónde estás. Aunque se encuentre  a varios kilómetros de tí puede olerte, seguir tus pasos, sentir tu miedo. Conoce cómo eres y tiene calculado el tiempo exacto que necesitaría para inmovilizarte, capturarte y comerte vivo. Primero comenzaría desgarrando tus extremidades con el objeto de impedir que pudieras escapar. Ya cuando te tuviera en el suelo, paralizado por el miedo y dolorido por las mordeduras, trataría de saborearte lentamente. Si estuviera solo él te auguraría una muerte lenta y quizás tardarías varios minutos en perder la consciencia antes de de que empezara a digerirte. En el caso de ser varios los que quisieran compartir el botín podrías darte por satisfecho porque tu agonía no sería demasiado larga, ya que entre todos te habrían descuartizado en segundos para asegurarse su parte. Al terminar se marcharían a un lugar apartado con sombra para reposar la comida sintiéndose orgullosos de no haber fallado y haber dejado claro que no hay depredador más fuerte y temido en su Isla. Pongamos que hablo de Dragones y que existen más allá de nuestra imaginación…

Los lugareños conocen a esta especie como Ora, los investigadores como Varanus Komodoensis, su nombre científico. Pero el apelativo que gente utiliza más para denominar a esta criatura es el de Dragón de Komodo. Cualquiera que sea su nombre su presencia es absolutamente real dentro de una serie de islas remotas de Indonesia pertenecientes a la vertiente Oceánica de la Línea trazada por Alfred Russell Wallace en el Siglo XIX. El considerado como el mayor reptil del Planeta habita únicamente las Islas de Komodo, Rinca, Padar y una pequeña parte de la costa occidental de Flores. Sus cerca de tres metros de longitud, sus colmillos afilados, sus fuertes garras y su lengua bífida son algunos rasgos de su temible estampa.

Nunca creí que fuera a tener tan cerca no uno sino varios dragones de Komodo. Viajamos en un barco de pescadores hasta su guarida con objeto de observar sus movimientos y retratarlos, algo que garantizara que jamás olvidaríamos que los vimos con nuestros propios ojos. Aunque en ocasiones mi mente me impida creer que todo aquello fue de verdad. En este post, el último de una larga serie con la que he tratado de narrar nuestras andanzas por Indonesia, conoceremos mucho mejor este animal de tintes mitológicos. No se me ocurre mejor broche para cerrar estas Crónicas… Leer artículo completo ➜

Crónicas de un viaje a Indonesia 10: Los Ngadas de Flores

 

18 de julio: NOS ADENTRAMOS EN LOS POBLADOS TRADICIONALES NGADAS

Uno de los mayores tesoros de la Isla de Flores se mide en valores eminentemente antropológicos. Porque aún es posible visitar poblados tribales en los que tanto la forma como el fondo tratan de ser impermeables a los influjos de la Globalización y los Tiempos modernos. Muchos de los Ngadas que decidieron no irse a vivir a ciudades como Bajawa aún conservan muchas de sus tradiciones en el interior de pequeñas aldeas en las que existe concepción de tribu y se puede percibir toda una serie de particularidades que los definen como Pueblo. Las chozas de paja y bambú, los altares a los ancestros, los amuletos y reliquias colgando de los quicios de unas puertas que nunca se cierran, los ikats de abstractos diseños, los monumentos funerarios o los terraplenes donde se realizan los sacrificios en sangrientos rituales se mezclan con las sonrisas auténticas tanto de niños como de ancianos que aún se sorprenden de los forasteros que penetran en sus dominios.

Acometer una ruta a hermosas aldeas Ngada como Bela, Luba, Bena y Wogo, a la sombra del Volcán Inerie, supuso sumergirnos en lo más remoto y elemental del Ser Humano. Al fin y al cabo viajar es penetrar en la mirada de los demás, conocer sus maneras de vivir y darnos cuenta que en realidad lo que estamos haciendo es aprender de nosotros mismos. Leer artículo completo ➜