Murillo, Sevilla y secretos en claroscuro

No todos los días se tiene tan cerca una de las obras maestras del barroco sevillano en su paso por la enfermería. No siempre uno posee la fortuna de estar a la sombra del gran Murillo mientras las finas y delicadas manos de una restauradora realiza una cirugía milimétrica con su pincel para devolver a la vida un lienzo cumbre en la vida del genio del claroscuro en la España del Siglo de Oro. La iglesia del que fuera un importante convento mercedario, en la actualidad la privilegiada sede del Museo de Bellas Artes de Sevilla, una pinacoteca con una colección irrepetible, compone el escenario perfecto en el que se pretende cerrar un círculo roto hace doscientos años cuando con motivo de las invasiones napoleónicas salieron numerosos trabajos pictóricos que terminaron esparcidos por medio mundo. Y es que, tras cerca de dos siglos dando vueltas por Europa, la obra central de Murillo encargada para vestir el convento sevillano de los capuchinos, El Jubileo de la Porcíuncula, ha regresado para, una vez recuperado, engalanar el retablo principal del templo y dar luz verde al cuarto centenario del nacimiento del pintor.

Restauradora del Museo de Bellas Artes de Sevilla trabajando en el Jubileo de la Porcíuncula de Murillo

Sevilla y Murillo. Murillo y Sevilla. Pura simbiosis creativa. Y muchos secretos que contar al claroscuro de inmaculadas, santos, escenas bíblicas, milagros y tiernos pastorcillos con los que Bartolomé Esteban Murillo hizo de Sevilla, su casa, un museo al que le dedicó toda su vidaLeer artículo completo ➜

12 cosas que ver y hacer en Sevilla (Guía para primerizos)

Arturo Pérez-Reverte en La piel del tambor describía Sevilla como «una superposición de historias, de vínculos imposibles de explicar unos sin otros» y como un «rosario de tiempo, y sangre, y rezos en lenguas diferentes bajo un cielo azul» donde resulta fácil abstraerse de todo para escuchar incluso hablar a las piedras supervivientes de una historia sin igual. La primera vez que uno ve Sevilla con sus propios ojos no sabe dónde mirar o con qué escena quedarse, si con un mar de tópicos del sur volcados en los ajimeces de la Giralda, con un toque de guitarra retumbando en un callejón estrecho de la judería o con una frontera entre dos mundos en mitad del puente de Triana. Si de Toledo dicen que fue la ciudad de las tres culturas, de Sevilla habría que añadirle una cuarta, la del arte impregnado de alegría, la de la música y el vocerío a deshoras y, en definitiva, la cultura de vivir la vida como si fuera cada día el último.

Giralda de Sevilla

Me entusiasma Sevilla. Me temo que no soy sospechoso de lo contrario. Para compartir una de mis pasiones con otros viajeros he preparado una guía rápida para primerizos con lo mejor que ver y hacer en Sevilla en una escapada de un par de días. Se trata de una suma de lugares y momentos dignos de vivir en la capital andaluza. Volver ya será otra historia porque la vieja Híspalis nunca se termina de conocer nunca…  Leer artículo completo ➜

Algunas cosas que aprendí en mi último viaje a Sevilla

Lo único que puede ser mejor que visitar Sevilla por primera vez es tener la oportunidad de regresar y seguir descubriéndola. Esa es toda una suerte, un boleto de lotería en el que se gana tiempo para continuar indagando en una de las ciudades con más personalidad que conozco. Y así, paso a paso, los callejones de tu certeza te llevan por otros derroteros, las paredes vestidas de blanco y amarillo albero iluminan tu camino, y un nuevo secreto es desvelado con la Giralda como testigo de excepción. Mientras las cuerdas de una guitarra se desgarran para ofrecerte sus claves y despejar incógnitas con música aderezada con azahar y vino de naranja. Machado tenía razón. Al igual que Bécquer, Cernuda, un figurado Don Juan Tenorio y hasta la voz rasgada de un cantaor de los de tasca en tasca y tablao en tablao. Como Sevilla no hay nada.

La Giralda de Sevilla por la noche

Durante mi último viaje a Sevilla, el tercero, aprendí o más bien comprendí mejor la personalidad de los barrios, unas pocas Leyendas que esconden rejas y portones sellados además de algunos rincones de locura. Precisamente para eso viajamos, nos movemos y respiramos, para aprender. Por eso quiero compartir algunas notas de lo que me deparó la ciudad hispalense en el premio que siempre supone volver. Leer artículo completo ➜