¡Y este fin de semana lo pasamos en Gdansk!

Aún con los últimos coletazos de Irán haciéndome cosquillas en el estómago nace un nuevo, aunque corto, viaje. Me largo con Rebeca a pasar un fin de semana a la ciudad de Gdansk, en el norte de Polonia. Asomada al Báltico y con el color del ámbar reflejado en sus pupilas, regreso seis años después a uno de los lugares de Polonia que más me vuelven loco. Cuento los minutos para volver a recorrer las calles de la vieja Danzig, que se enorgullece de poseer uno de los más hermosos cascos históricos de toda Europa. Estoy convencido de que voy a disfrutarla de otra manera (sin olvidar que voy muy bien acompañado de mi compañera de ruta preferida) y a encontrar detalles de los que entonces no pude percatarme.

Foto de Gdansk (Polonia)

Así que este finde no nos busquéis en Madrid, que lo pasaremos en esa perla del Mar Báltico llamada Gdansk…. Leer artículo completo ➜

Notas de una Ruta por el Sur de Baviera (Parte 2 de 2)

LEER LA 1ª PARTE DE LAS NOTAS DE UNA RUTA POR EL SUR DE BAVIERA

Pensábamos que con nuestra entrada al Castillo del Rey Loco habría desaparecido el encantamiento, que dejar atrás el cisne de piedra nos haría despertar de nuestros sueños en el sur bávaro. Pero estábamos equivocados porque ese halo mágico nos acompañaría durante todo lo que quedaba de viaje, que no era poco. Aún teníamos dos jornadas por delante en las cuales nos dejaríamos llevar en función de los lugares que se fueran presentando por el camino, algunos de los cuales los tenía anotados en la libreta por si acaso (como Oberammergau o el Palacio Linderhof), pero de los que no existía ningún orden ni ninguna premisa clara. El domingo por la mañana desconocíamos dónde íbamos a comenzar y, sobre todo, dónde íbamos a terminar. Fue el momento, la improvisación… o el viento el que decidía si ir hacia uno u otro lado. El viaje estaba en más manos que las nuestras. Y fue una bendición que así fuera.

Hay quien piensa que el Sur de Baviera es el castillo y poco más. Que sea lo más conocido no quita que debamos taparnos los ojos ante otras muchas maravillas que hay en la región. Porque el cuento de hadas bávaro no pone nunca el final en ninguna de sus hojas.  Leer artículo completo ➜

Vídeo-reportaje: Castellón con Sele (por Viamedius)

Crecí viendo a José Antonio Labordeta recorrer «Un país en la mochila» en el que fue el mejor documental seriado que se ha hecho sobre los entornos más rurales de la Península Iberica. El polifacético zaragozano anduvo por el suelo patrio mostrándonos cómo no había que ir demasiado lejos para encontrarse con lugares extraordinarios. Cuando los amigos de la web de viajes Viamedius me propusieron conducir un reportaje de vídeo para internet sobre la provincia española de Castellón en la que debía recorrer en unos días algunos de sus enclaves más característicos, no pude evitar pensar en aquellos documentales. No lo dudé un segundo, tenía que vivir la experiencia y, por supuesto, conocer mejor una zona que siempre se identifica con el Sol y la Playa pero que la postre me enseñó que es…MUCHO MÁS. Después de semanas documentándome sobre Castellón allá fuí para moverme sobre el terreno, grabar el vídeo-reportaje y, por supuesto, pasarlo en grande en Peñíscola, Morella, Vilafamés, Benicasim y otras poblaciones de la provincia. Y aquí podéis ver el resultado. ¡Dentro vídeo!:

El reportaje de «Sele en Castellón» nos muestra tanto la costa como el interior de Castellón, ciudades monumentales, playas fantásticas, pueblos encantadores, rutas de senderismo como la del GR7, una gastronomía envidiable y el carácter de sus gentes, del que pudimos dar cuenta con su fenomenal comportamiento hacia todo el equipo. Es el producto de un viaje diferente a los demás, a poco más de tres horas de casa, donde pude oler, tocar y saborear la más pura esencia mediterránea. Por ello os animo a verlo y a leer este post en las que os contaré algo más de los entresijos y las sensaciones de una ruta muy recomendable. Leer artículo completo ➜

Crónica de un Weekend viajero muy british en Bath y Bristol

Me gustan Inglaterra y sus clásicos. El té de las cinco, las cabinas de teléfono de color rojo, los pubs, la música pop-rock, caminar por pasillos enmoquetados,P1190515 las baked beans del desayuno, los callejones en penumbra donde sale solo el nombre de Jack el Destripador, la neblina nocturna, el pastel de zanahoria y lo solemnes y orgullosos que son los ingleses que se ven como continente y al resto de Europa como isla. Tan protocolarios en sus rutinas, tan excesivos en su tiempo libre… Viajar al Reino Unido implica sumergirse en ese mar de tópicos y permanecer inalterable al clima para vivir lo que me gusta denominar como una British Experience, es decir, absorber y participar en las peculiaridades del país situado al otro lado del Canal de la Mancha. Precisamente para ello nos juntamos un buen grupo de amigos viajeros, quienes nos decidimos por llevar a cabo un Weekend inolvidable en dos ciudades en las que ninguno habíamos estado. Bristol y, sobre todo, Bath, fueron el fondo de una bonita historia en la que unos locos unidos por una misma pasión compartimos 48 horas viajando sin parar.


Bristol (UK). De izquierda a derecha: David, Víctor el asturiano, Paula, Isaac, Eva, Víctor (Maka) y Alicia. En el suelo…yo

Grandes amigos y grandes destinos dentro de una aventura de bajo presupuesto. Bath es para mí la ciudad más bella que he conocido en Inglaterra, y Bristol un espacio que huele a grandes navieras que aprovecha sus viejos muelles para revitalizarse. En fín, Inglaterra, probablemente el país mejor comunicado de Europa tiene tantas sorpresas que hay que ir destapándolas poco a poco. En el relato de hoy lo hacemos en muy buena compañía. Leer artículo completo ➜

Notas de una Ruta por el Sur de Baviera (Parte 1 de 2)

Un lago completamente congelado tras el cual tomaban altura los Alpes con sus cumbres blancas en forma de pico ocultándose en el cielo corresponde a la imagen que por las mañanas observábamos desde la habitación de la casa de madera en la que nos quedábamos a dormir. La calidez cortaba el hielo a un centímetro del cristal, mientras que ya empezábamos a sentir el aroma de un café humeante y de bollos recién salidos del horno. A muy pocos kilómetros de Füssen, en el extremo más meridional del Estado Federado de Baviera, teníamos establecida nuestra base desde la que salíamos a explorar los confines del territorio alemán, que va a morir a la frontera montañosa que lo separa de Austria y Suiza. El Sur bávaro y sus inmensos paisajes esconden tantos lugares magníficos que hacen que cualquier ruta, por muy pequeña que sea, se convierta en extraordinaria. Aquí viven los castillos de los cuentos igual de mágicos como el de la Bella Dumiente, o Palacios versallescos en el interior de un bosque, o casitas con las paredes pintadas contándonos la historia de Caperucita Roja y de los hermanos Hansel y Gretel. Como telón de fondo, el indescriptible y escarpado paisaje alpino aún presa de un invierno frío que ha logrado interrumpir la marcha del agua de las cascadas para convertirlas en punzadas de hielo sobre las rocas. Casi nada…

Así es el sur de Baviera, y si no me creéis no tenéis más que caminar conmigo a través de estas líneas para comprobarlo. He tenido a bien recopilar unas notas relativas a este viaje con las que recordar qué fue lo que nos deparó en el mismo. Un viaje que vino motivado por el deseo exhacerbado de ver el Castillo del Rey Loco (Schloss Neuschwanstein) con nuestros propios ojos y que se derramó en otras muchas maravillas que pudimos visitar alrededor suyo. La undécima ocasión en que pude pisar suelo alemán mantuvo la excelencia de las demás incursiones al que es probablemente mi país preferido de Europa. Veámoslo entonces! Leer artículo completo ➜

Recién llegados del suroeste de Inglaterra

A sólo unas horas de regresar en avión desde Bristol se me ocurre una frase que puede definir este weekend viajero al suroeste inglés… ¡Vaya tropa! Y no sobran las exclamaciones porque es una gran verdad, quizás la única verdad de todo esto. Venimos de vivir una suerte de viaje en buena compañía y con el mejor Sol con que me he encontrado en las siete ocasiones en que he estado en Inglaterra. La fusión del espíritu y la ilusión por viajar ha sido la clave de lo que ha acontecido en dos ciudades como Bath y Bristol, que nos han ofrecido sus mejores galas con días veraniegos cuando el invierno no se resignaba a perecer. Acudimos con ganas de pasarlo bien, de conocernos mejor y de desplegar de nuevo los mapas de ese mundo que ansíamos recorrer, y el resultado ha sido positivo por la forma, el fondo y, por supuesto, el buen humor siempre reinante.

Hoy hablamos ya en pasado. Estamos en el día después de un capítulo de nuestras vidas que finalizó, pero de un libro al que aún le quedan muchas hojas. La amistad de quienes nos conocimos gracias a este invento llamado internet, se ha visto reforzada, y estoy convencido de que esta incursión a tierras británicas es una más de las que vendrán. Al menos no cesaremos en este empeño. Leer artículo completo ➜

BATH & BRISTOL: A las puertas de un nuevo Weekend viajero

Lo sé, nos hemos vuelto a liar… Otro viaje más a las puertas, a un país siempre apetecible como es Reino Unido y con muy buenos amigos (lo recalco, muy buenos) que precisamente nos conocimos gracias a nuestra pasión y a la red de redes. Será lo que venimos llamando un Weekend viajero, de esos en los cuando termina la jornada laboral del viernes salimos pitando al aeropuerto y no regresamos a casa hasta la noche del domingo. Condición importante, además, la de tomar un avión de cualquier low cost que se precie y la de elegir destinos muy concretos y totalmente abarcables en tan corto período de tiempo. En este caso somos ocho las personas que vamos a compartir el viaje y dos las ciudades marcadas como nuestros más imperiosos objetivos: Bath y Bristol.

Como reza la imagen, se nos viene encima «Un weekend viajero muy british en Bath y Bristol», de los de baked beans para desayunar, cabina telefónica color rojo, buena música en un típico pub inglés, y una historia de fantasmas en cada calle y cada casa. El próximo viernes tenemos un nuevo estreno en buenísima compañía. Leer artículo completo ➜

Toscana 2011: Siena, San Gimignano, Monteriggioni y Volterra (Parte 2 de 2)

El amanecer en la Toscana es distinto a cualquier otro. Una niebla de extraordinaria densidad roba el protagonismo al Sol y hace prácticamente opacos los primeros rayos de del día. Una maraña blanquecina se vuelve arboleda en el campo y muralla en la ciudad, se cuela por las puertas y ventanas e inhibe cualquier sonido. Humedece y limpia el aire, y una vez conseguido se marcha muy lentamente, convirtiéndose en brillo matutino, en una nubecilla insignificante, en una mota de polvo que se dispersa sin más. Será entonces cuando brote el color de los viñedos y olivares, el motor de una vespa despierte y del horizonte emerjan las ciudades y pueblos majestuosos que aún mantienen la esencia que les ha permitido sobrevivir a los etruscos, los romanos, los bárbaros, a la Edad Media, al hombre renacentista y a todo lo que llegó después. ¿Que cuál es la esencia? La belleza prestada por las civilizaciones que pasaron por ahí, que dejaron sus huellas, que hicieron Arte para el mundo y su lejana posteridad. La Región de la Toscana, probablemente la más hermosa de Italia, está repleta de lugares asombrosos, tantos que serían muchos los viajes que habría que hacer para descubrirlos todos. En nuestro caso, tras embriagarnos de Siena, nos encomendamos a nuestro Fiat para recorrer en un domingo majestuoso las ciudades de San Gimignano o Volterra, y una muralla perfecta sobre la colina en Monteriggioni.

San Gimignano, un pueblo con los primeros rascacielos de piedra que se levantaron en el Siglo XIII. Volterra, un municipio que viaja de Etruria al Renacimiento bajándose en la Edad Media y recibiendo una fama postrera por aparecer en la saga vampírica de Crepúsculo (Twilight). Monteriggioni y sus muros circulares de los que escribiera Dante en la Divina Comedia. Con ellos pasamos un domingo difícil de olvidar. Leer artículo completo ➜

Toscana 2011: Siena, San Gimignano, Monteriggioni y Volterra (Parte 1 de 2)

Amaneceres con niebla densa robando el verde a praderas y viñedos.  Una cocina desprendiendo olor a orégano, queso fundido, ajo, aceite y pan recién horneado. Un sacerdote con sotana que sale corriendo por una calle hueca. Una estudiante de Historia del Arte que ojeando sus apuntes apura a sorbitos un café capuccino recalentado. Una plaza inmensa y vacía de la que nacen decenas de callejones estrechos que nadie sabe dónde van a parar. Una muralla intacta que recibe la primera brisa de la mañana y aún deja que se escuchen los tambores de guerra de tiempos que son muy lejanos. Torres que parecen gigantes habitadas por las sombras de los centinelas que aún no han dejado de mirar al frente. Retablos bañados en pan de oro cubiertos de polvo y suelos de mármol cegadores. Palacios almenados que fijan a sus muros los escudos de familias de alta alcurnia. Sensación de no saber si uno todavía vive en la Edad Media o en el mejor recuerdo que queda de ella en todo el mundo. ¡SEAN TODOS BIENVENIDOS A LA TOSCANA!

He aquí las notas de un viaje de fin de semana de bajo coste a la más célebre región de Italia, con un avión de Ryanair como testigo, y con la ilusión de pisar de nuevo una tierra privelegiada que dio cobijo a genios cuya obra se convirtió en inmortal. Este será el primero de los dos relatos que narrarán nuestras vivencias en la Toscana. Hoy nos centramos por completo en la ciudad de Siena, puro medievo…puro arte.   Leer artículo completo ➜

Primeras impresiones al regreso del viaje sorpresa a Toscana

No han pasado más que unas pocas horas desde que nuestros pies despegaran de suelo italiano y no hago más que pensar qué bella sucesión de imágenes y palabras ha hilado este viaje por sorpresa. Porque no ha podido ser mejor salvo que se hubiese prologando más y más días para que continuáramos husmeando tras los muros de inmortales ciudades medievales o respirando el aire fresco y húmedo que nutre la verde campiña toscana. El lazo del regalo de cumpleaños de una persona tan especial para mí está anudado en la pata de la mesa. Deshacer el nudo me llevará de nuevo hasta allí, los recuerdos se inmiscuirán en las neblinas matinales que se cuelan entre las almenas y los ventanales de opulentos palacios medievales, y escalaremos torres de piedra cuyo único límite es el azul de un cielo perfecto.

Siena, Monteriggioni, San Gimignano y Volterra han sido los protagonistas de un fabuloso weekend viajero. Un Fiat Panda casi de papel nuestro caballo y un arrugado mapa nuestro estandarte. Leer artículo completo ➜

Viaje sorpresa a la Toscana. Hasta la vuelta!!

Lo dice el título… Viaje sorpresa a la Toscana. ¿Qué cuándo? Pues este mismo fin de semana, nada más salir del trabajo la tarde del viernes y hasta el domingo por la noche. ¿Dónde exactamente? Nos vamos a centrar, sobre todo, en la ciudad de Siena y en San Gimignano, aunque tengo anotados otros destinos en los que probablemente nos detengamos por el camino. Bueno, antes de continuar con este “autointerrogatorio” mejor os cuento en qué consiste esta historia, ¿no creéis?

Que no haya contado nada hasta ahora se debe a que hoy viernes 14 de enero es el cumpleaños de Rebeca y este es su regalo sorpresa. Para celebrar por todo lo alto su fecha no se me ocurrió mejor idea que un weekend viajero a la Toscana y hacer una ruta en coche que nos llevara desde Bolonia hasta Siena y San Gimignano, a las que doy fe le ella les tiene muchas ganas. Ambos adoramos Italia y desde que visitáramos Florencia hace justo dos años tenemos el gusanillo de indagar en otros lugares de la que es probablemente la región más bella del país.

Le he dicho a Rebeca que llevara una mochila con algo de ropa al trabajo y que cuando saliéramos los dos nos iríamos a alguna parte, pero no le he contado dónde. Y en el momento en que estoy dejando este post publicado, voy a buscarla para ir hasta el Aeropuerto. Nuestro vuelo a Bolonia con Ryanair sale a las 16:35 por lo que no hay más tiempo que perder…  Leer artículo completo ➜