Ideas y razones para viajar a Andorra en verano - El rincón de Sele

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Ideas y razones para viajar a Andorra en verano

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Andorra, el pequeño país de los Pirineos, es bien conocido por tratarse de un destino increíble para viajar en invierno cuando buena parte del territorio se cubre de nieve y se pueden realizar numerosos deportes propios de esta época del año. ¿Pero qué sucede durante el verano? Que ya, sin su característico manto blanco, los valles florecen y se abren infinidad de rutas de senderismo por montañas, lagos y pequeños estanques que parecen de cristal. La naturaleza refulge de tal modo que la vida sólo se entiende al aire libre, dispersa y revoloteando como un diente de león a la deriva.

Razones para viajar a Andorra en verano

Viajar a Andorra en verano se convierte en una de las opciones predilectas de aquellos visitantes que huyen de las altas temperaturas propias de la época estival, que ansían espacios abiertos, parajes de naturaleza esplendorosa donde salir a caminar, a perderse con la bicicleta o, simplemente, a respirar. Esquivando el estrés entre valles cerrados y casonas de piedra donde las vistas se cuelan hasta la cama. Razones e ideas no faltan, eso seguro.

Andorra, un destino para viajar en verano (también)

Hace algún tiempo en este mismo blog serví buenas razones y propuestas para viajar a Andorra en invierno sin saber esquiar como es mi caso, un negado de los deportes invernales que se basan en deslizarse por la nieve a gran velocidad. Pero he tenido suerte de seguir descubriendo ese pequeño país de montaña en otras épocas del año. Y, vaya, puedo asegurar que no le queda nada mal su traje de verano. El verdor de los valles, los bosques y las cimas llega a ser de un brillante casi hipnótico. Como los reflejos de los pequeños lagos y estanques bajo el sol del mediodía, pequeños diamantes los cuales, tras el lento deshielo, alcanzan una nueva juventud. Y para sucumbir ante paisajes tan increíbles no son necesarios ni los esquís ni las tablas de snowboard. Sólo los pies, la mirada y avituallamiento guardado en la mochila para el camino que nos espera. Porque Andorra invita a caminar, a perderse por sus regueros que discurren desde las cuencas fluviales hasta los refugios de alta montaña donde convertirnos en diminutos puntos en un horizonte ondulado y bucólico.

Paisaje de Andorra

Un país donde las casas de piedra y los campanarios románicos contrastan con la vitalidad de la ciudad pequeña pero completamente versátil que nutre de propuestas los trescientos sesenta y cinco días del año. En un periodo como el que estamos viviendo en la actualidad, el deseo por alcanzar espacios abiertos y perpetuar esa comunión con la naturaleza que nos robó el confinamiento, Andorra durante el verano puede ser de las mejores cosas que nos pueden llegar a suceder.

Vídeo sobre Andorra para este verano

Logitravel, que organiza multitud de viajes diferentes a Andorra, tiene la llave para quienes deseen contratar un paquete bien para hacerlo por libre con el coche o de manera completamente guiada, adaptado a familias, parejas o gente que viaja sola. Combinándolo incluso con Cataluña o también con Francia.

GRANDES RAZONES PARA VIAJAR A ANDORRA EN VERANO (SUMA DE IDEAS)

1. Paisajes increíbles entre valles y la alta montaña.

Paisajísticamente hablando, Andorra es un prodigio. En torno al 90% de su superficie se mide en espacios de naturaleza salvaje. Posee nada menos que tres Parques Naturales que gozan de la mayor protección:

  •  Valle del Madriu-Perafita-Claror–> La madre de los parques naturales andorranos que abarca unas 40.000 hectáreas, algo así como el 10% de todo el país. Su paisaje cultural fue declarado en 2004 Patrimonio Mundial por la UNESCO, puesto que se muestran los distintos periodos geológicos y la convivencia con el ser humano que lo convirtió en su espacio durante muchos siglos (de ahí que sobrevivan los restos de bordas u edificios para uso ganadero).

Paisaje del Parque Natural Madriu-Perafita-Claror (Andorra en verano)

  • Valle de Sorteny–> El más pequeño de los tres, con sólo mil hectáreas, pero sorprende por una extraordinaria diversidad en cuanto a flora. Vertebrado por el río Sorteny, este parque de la parroquia de Ordino, tiene su base (o centro de interpretación de la naturaleza) en el pueblo de Cortinada.
  • Valles del Comapedrosa–> Situado en la parroquia de La Massana recibe el nombre del pico más alto del Principado de Andorra, el Alto de Comapedrosa (Con 2.942 metros sobre el nivel del mar). Un paisaje pirenaico soberbio, realmente extraordinario. Sólo llegar a la base para ascender el propio Comapedrosa es un absoluto deleite.

Pero hay lugares como Pic de Casamanya, la Coll d´Ordino, Arcalis o los bosques de la Rabassa donde la mente (y la pulsación de los botones de la cámara fotográfica) juega con el entusiasmo que generan paisajes de este tipo.

Algo más apreciable (y accesible) en verano con respecto al invierno andorrano es la gran cantidad lagos con los que cuenta. Se calcula un total de setenta lagos y estanques de origen glaciar, algunos muy cerca de la carretera mientras que otros requieren llegar mediante preciosas rutas de senderismo. Los más destacados serían el Llac d’Engolasters (por debajo de los 2000 metros y totalmente accesible), los estanys de Juclà, de Tristaina (lago Orimer, del Mig y del Més Amunt), el estany de les Truites en pleno Parque Natural del Comapedrosa o el estany de la Nou, el cual requiere mayor esfuerzo. Objetivos de grandes rutas para todos los niveles y capacidades.

En Andorra hay setenta lagos y estanques

Ya desde el coche viajando por Andorra es posible admirar grandes maravillas del país pirenaico, pero nadie duda que las mejores vistas se obtienen desde alguno de los treinta refugios de montaña de los que dispone para sus visitantes (cuanto más inaccesible y apartado, mucho mejor).

2. Un paraíso para los amantes del senderismo y el turismo activo (para todos los niveles).

Andorra no se visita. ¡Se camina! Todo el país tiene una red incontable de senderos (no se mide por cientos sino por miles de kilómetros de caminos) donde realizar rutas para todos los niveles de exigencia. Cuando la nieve se marcha bien entrada la primavera, el color blanco deja paso a un maravilloso paisaje donde el verde se entremezcla con la florida vegetación de montaña. Semejante colección cromática merece disfrutarse. Olvidándonos del ruido de motores, calzándonos unas buenas botas y respirando gran cantidad de lugares abiertos donde fluyen los aromas más sanos.

Andorra es perfecta para hacer senderismo en verano

Senderos GR

Existen nada menos que cinco senderos de Gran Recorrido (GR), las cuales recorren montañas, lagos y, por supuesto, refugios donde pasar la noche y que miden su estancia en millones de estrellas.  Estos son:

  • GR-11: El gran recorrido de los Pirineos.
  • GR-7: Andorra, de este a sur.
  • GRP: una semana de montaña y refugios.
  • GR transfronterizo 1: La ruta de las tres naciones.
  • GR transfronterizo 2: La vuelta de los lagos.

Senderismo en el Estany del Juclar (Andorra)

No cabe duda de que el país el una de las capitales mundiales del trekking, pero son muchas más las propuestas de turismo activo que se ofrecen. Como, por ejemplo:

  • Ciclismo: Con veintiún puertos de montaña, hay rutas para elegir y desfondarse. Además hay hoteles especializados para esta práctica, con todas las comodidades y servicios para viajar con la bicicleta (o alquilarla).
  • BTT: Variante del ciclismo destinada a los apasionados de la montaña y los parajes agrestes donde pedalear en este tipo de todoterreno con dos ruedas. Hay numerosos recorridos señalizados pero los expertos sitúan El Camí del Gall (el camino del gallo entre las localidades de Soldeu y Canillo) como una de las rutas más trepidantes.
  • Escalada y barranquismo: Hay veinticinco vías ferratas en el país (señalizadas y con todas las condiciones de seguridad posibles). Una manera de soltar adrenalina y vibrar con la verticalidad de Andorra. Y para quienes prefieren el descenso de barrancos hay cinco con diferentes grados de dificultad.

3. Una valiosa colección de iglesias románicas.

Una opción turística más tranquila que las anteriores y también atemporal, porque no importa la estación del año en que nos encontremos, consiste en admirar un auténtico museo al aire libre del románico. La cantidad y, sobre todo, la belleza de las iglesias románicas andorranas justifica de por sí el viaje. Además se trata de un estilo arquitectónico peculiar, propio de los Pirineos, con múltiples elementos del lombardo, que saca a la palestra elevados y delgados campanarios con vanos diminutos por los que apena se cuela un hilo de luz.

Andorra tiene gran presencia de la arquitectura románica

Mi favorita, y la de muchos visitantes, es Santa Coloma y su característica torre circular. Pero, para hacerse a la idea de la magnitud, se han clasificado cuarenta iglesias y monumentos en todo el país donde saltan a la vista las líneas maestras del románico andorrano (desde los siglos XI y XII, sobre todo, en adelante). Templos que destilan sobriedad sin perder un ápice de elegancia. De pequeño tamaño e integrados de manera excepcional en el paisaje que les envuelve para dotarlos de grandiosidad y belleza.

Iglesia románica de Santa Coloma (Andorra)

No son pocas las iglesias esenciales en todo viaje a Andorra. Como, por ejemplo, Sant Joan de Caselles, Sant Martí de la Cortinada, Sant Vicenç d’Enclar, Sant Miguel d’Engolasters, Sant Serní o Sant Climent de Pal. Otras, fuera de rutas usuales como Sant Serni de Nagol o el Santuario de Canòlich, también merecen su respectiva parada. Si hay que ponerle un pero es a que buena parte de estos templos religiosos se abren únicamente para el culto y, en no pocas ocasiones, los visitantes se las encuentran con las puertas cerradas. Si bien el mayor atractivo es el exterior de las mismas.

4. La belleza de los pueblos de piedra en plena montaña.

Otro de los grandes atractivos de Andorra hay que buscarlo en sus pueblos. La mayoría son una hermosa página de pura literatura pastoril con recias y oscurecidas construcciones de piedra donde la pizarra es elemento clave. Callejuelas oscuras y empedradas que contrastan con el paisaje que les acompaña y donde se garantiza un equilibrio arquitectónico cada vez más difícil de encontrar. Muchas de estas localidades de pequeño tamaño coinciden con las mejores obras de arte del románico anteriormente mencionado. Probablemente Pal sea el pueblo más llamativo de todos, pero ni mucho menos el único capaz de inspirar las mejores sensaciones.

Pal es uno de los pueblos más bonitos que visitar en Andorra en verano

Ordino, el municipio que capitaliza la cultura en Andorra, sería otro de los lugares esenciales, con la casa Areny-Plandolit  (del siglo XVII) como uno de los baluartes de este enclave que conviene degustar con cierta lentitud (es museo con mobiliario de época). Tampoco debería faltar en la lista Les Bons, fortificado y medieval con testimonios de la época musulmana. O Fontaneda e incluso Llorts, inicio de la ruta relacionada con las viejas minas de hierro.

Calle de piedra en un pueblo de Andorra

5. Destino para familias (con numerosas propuestas para viajar con niños).

Para quienes suelen viajar en familia y hay niños pequeños (y no tan pequeños) de por medio, Andorra puede ser una opción magnífica para llevar a cabo un viaje durante la temporada estival. No sólo porque hay tramos adaptados para todos los públicos y estados de forma en cuanto a senderismo se refiere, sino también por la presencia de centros de ocio (e incluso parques de atracciones) en plena naturaleza donde pasar un buen día en familia. Mi favorito es Naturlandia en pleno bosque de La Rabassa (Parroquia de Sant Julià de Lória), con más de ochocientas hectáreas de parque temático y atracciones míticas como Tobotronc, el tobogán alpino más largo del planeta (cuando uno tiras en el mismo en un aparato sobre raíles se llegan a superar los cinco kilómetros de longitud y los cuatrocientos metros de desnivel). También cuenta con un circuito aéreo (Airtrekk) donde se deben superar algunas pruebas, así como un espacio donde se pueden observar algunos animales autóctonos de la zona de los Pirineos, como pueden ser osos, lobos, ciervos e incluso linces (aunque estos últimos desaparecieron de la zona hace décadas y es posible todavía verlos en libertad en la Sierra de Andújar, en la provincia de Jaén o el Parque Nacional de Doñana, repartido entre Huelva y Sevilla).

Tobotronc en Naturlandia (Andorra)

Estaciones utilizadas normalmente para el esquí y otros deportes de invierno como Vallenord-Pal Arinsal (ahí pude practicar en una ocasión mushing o trineo con perros por la nieve) se adaptan durante los meses de verano (en 2020 abrió a mediados de junio y continuará hasta el 11 de septiembre) para convertirse en un gran centro de ocio centrado en las actividades que se pueden llevar a cabo en la naturaleza. Tras subir en el telecabina de La Massana esperan a público adulto e infantil con propuestas se senderismo, mushing, tirolina, tiro con arco, tren eléctrico y numerosas atracciones para que los niños se lo pasen bien (hinchables, toboganes, rocódromos, etc.).

Parecido sucede con el sector Canillo de Grandvalira donde nace el Mon(t) Magic Family Park, adaptado para realizar un montón de actividades en familia. La estrella de este gran centro de ocio que ofrece su propuesta invernal desde julio hasta mediados de septiembre es una tirolina situada a cuarenta metros de altitud en la que es posible deslizarse durante más de medio kilómetro alcanzando los 80 km/hora. También se puede hacer tiro con arco, saltar en camas elásticas o deslizarse en kayak por el lago del Forn.

Tirolina en Mon(t) Magic Family Park (Andorra)

6. Turismo de relax y balneario.

Andorra es Caldea y Caldea es Andorra. Ambos son ya un equipo indisoluble. Hablamos del spa termal con mayor tamaño del sur de Europa y es raro (pero muy muy raro) viajar a Andorra en verano, otoño, invierno o primavera y, al menos, no sucumbir una vez ante los encantos de este inmenso centro termolúdico situado en el corazón de los Pirineos. Cuenta con espacios de todo tipo, algo así como todo lo mejor de los balnearios de medio mundo en un solo lugar. Incluso existe una zona “Adults only” llamada Inuú en un espacio más reducido pero también más relajado.

Piscina del Centro termolúdico de Caldea en Andorra

7. Ideal para quienes les encanta irse de compras (Andorra es muy de shopping).

Durante décadas Andorra ha sido considerado un lugar ideal para las compras. Incluso para gente que iba allí en exclusiva para aprovechar sus precios más asequibles. Sobre todo en la capital, Andorra la Vella, convertida en un alargado centro comercial. Lugar donde hay espacio para moda, complementos, deporte, joyería, relojería y, por supuesto, perfumes y electrónica.

Andorra es un destino muy de compras

8. Buena gastronomía desde la calidez de una antigua borda.

Multitud de construcciones para uso ganadero desde antiguo, como las bordas, se han reconvertido a restaurantes donde se cuidan al máximo las propuestas gastronómicas. Siempre sacándole provecho a los ricos productos de la tierra. Estos emblemas de la cocina andorrana se encuentran repartidos por todo el país. Mi preferida es Borda Estevet (Ctra. de la Comella i de la Plana, 2 en Andorra la Vella) donde sirven unas carnes excelentes.

Restaurante en Andorra con vistas a la montaña

Brasa de leña y éxito asegurado Don Pernil, en Santa Coloma, a escasos metros de la iglesia románica. Sin duda uno de los restaurantes más conocidos de Andorra con una larguísima tradición (y siempre se llena, si se reserva con antelación, mejor).

¿Enoturismo en Andorra?

No parece muy conocida la faceta de Andorra como productora de buenos vinos. Pero sí, este país tiene un vino… ¡De gran altura! La apuesta por los viticultores andorranos es una realidad que ha llevado a los vinos de los valles de Andorra a excelentes resultados. Son varias las bodegas las que no sólo permiten comprar vino sino también llevar a cabo visitas a sus instalaciones y realizar catas. Algunas de las bodegas más importantes donde vivir una experiencia enoturística completa son: Casa Auvinyà, Celler Mas Berenguer, Borda Sabaté 1944 o Casa Beal.

Vinos de gran personalidad y calidad nacidos de una tradición perpetuada en el tiempo y un respeto reverencial del entorno en el que estos se encuentran. Las montañas son fieles compañeras de un producto con cada vez mayor demanda.

9. Clima benévolo durante el verano.

Cuando el calor aprieta en buena parte de la Península Ibérica, ese gran refugio pirenaico llamado Andorra es perfecto para templar los termómetros y escapar de la canícula. Sol pero sin temperaturas agobiantes. Y, sobre todo, noches frescas donde no resulta necesario ni abrir ventanas ni poner el aire acondicionado para volver a saber lo que es acurrucarse bajo las sábanas y dormir como un tronco.

Paisaje de Andorra

Los promedios de los últimos años en la capital, por poner un lugar, son los siguientes:

  • Junio: 20º de máxima y 14º de mínima.
  • Julio: 24º de máxima y 16º de mínima.
  • Agosto: 24º de máxima, 17º de mínima.
  • Septiembre: 19º de máxima, 13º de mínima.

A partir de ahí, si se siguen subiendo metros… la cosa tiende a disminuir. De hecho para las noches en los refugios de montaña no está de más llevarse alguna que otra capa gruesa de ropa. Un por si acaso que tendrá cierto sentido.

Refugio de montaña en Andorra

10. Destino ideal en los tiempos del COVID-19

Es evidente que la crisis sanitaria del coronavirus ha afectado directamente a los hábitos y búsquedas de muchos turistas para el verano de 2020, quienes ansían espacios abiertos, parajes naturales y la menor masificación posible. Las medidas de higienización son máximas y se han establecido precauciones (uso de mascarilla obligatoria para los casos en que no se cumpla una distancia de metro y medio, mantenimiento de la distancia social, limpieza, etc.) en muchos de sus lugares. Pero, en un país donde el 90% es pura naturaleza, no se me ocurre mejor remedio que el de poder saborear un entorno privilegiado como el de Andorra.

Sele

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