Calakmul, la ciudad de los mayas que la selva quiso esconder

Calakmul y yo nos conocíamos de antes, aunque no lo supiera. Y es que es el mejor ejemplo de lo que un apasionado por los Viajes, la Arqueología y la Naturaleza puede soñar. Esta ciudad maya situada en el sur de México (Estado de Campeche) y a un paso de Guatemala se oculta en el interior un corredor de selva considerado Reserva de la biosfera, el cual contiene una diversidad de flora y fauna únicas en el mundo. Llegar hasta ella es un delirio de horas y más horas de carretera y soledad relativa, pero cuando uno penetra en los tupidos dominios de jaguares, pumas y tucanes de pico arcoiris, se da cuenta que nuevamente la realidad supera a la ficción. Tras los árboles, enredaderas y suelo resbaladizo por el musgo, allá donde crujen las hojas y se escucha penetrante el chillido del mono aullador, aparece una secuencia de pirámides, murallas y estelas que durante más de mil años han sucumbido a la protección de la jungla, el mejor escondrijo posible para mantener sus secretos. Calakmul fue, al parecer, la ciudad más grande del mundo maya durante largo tiempo, estando habitada durante casi dos milenios. Ahora su silencio legendario corretea por atrevidas escalinatas, profundas raíces y un enjambre de mosquitos. Dentro de sus pasadizos de piedra y piel verde el instinto del viajero se convierte en el de un niño que fantasea con lugares así que parecían existir únicamente en películas, libros y videojuegos.

Las ruinas de Calakmul no son tan conocidas como otras como Chichen Itzá, pero creo que esa es su mayor baza. Y reconozco no haber sabido de ella hasta estar en el propio México, pero como si de un imán se tratara, nos arrastró hasta allí por alguna razón. Hoy sé que caminar por los restos prodigiosos de esta ciudad cubierta de selva es uno de los viajes más apasionantes que he llevado a cabo nunca. Leer artículo completo ➜