Un paseo por la comarca del Bages, el corazón de la Cataluña central

La provincia de Barcelona es rica en patrimonio, tradición y paisajes. Dentro de la misma, cabe destacar que una de las comarcas con mayor solera e Historia es la del Bages. El corazón de la denominada Cataluña Central, atesora un venerado santuario religioso como es Montserrat, quizás lo más conocido de la misma, pero además desliza en su territorio una suculenta colección de pueblos encantadores, castillos de leyenda, monasterios románicos, un geoparque protegido y un auténtico mar de viñedos salpicados de antiquísimas masías y barracas de piedra. El Bages tiene que ver con un viaje en el tiempo, con esas historias contadas por los peregrinos e incluso alguna que otra de fantasmas. De buenos vinos y bodegas donde brindar, sabores en la cocina con terroir y esas viviendas del siglo XII que aprovechaban por entonces la difícil orografía de los riscos.

El Puig de la Balma (Mura, comarca del Bages, Barcelona)

Un paseo por la comarca del Bages trae un itinerario repleto de atractivos, de maravillas al descubierto. Y es que la realidad demuestra que aquí hay mucho que ver y con lo que entretenerse. Todo, además, buena parte de los sitios más interesantes queda apenas a una hora de la ciudad de Barcelona, lo que da para indagar en una buena ruta y desear el pronto regreso apenas un segundo después de decir adéuLeer artículo completo ➜

Maravillas del extrarradio de Madrid (Tesoros de barrio)

Muchas veces tendemos a creer que las ciudades que visitamos son sólo su centro histórico, pero la mayoría se sorprendería de los tesoros que guardan para sí los barrios periféricos. Un ejemplo es Madrid, donde existe la sensación de que alrededor del kilómetro cero está prácticamente todo lo que merece la pena ir a ver. Pero, ¿qué sucede con los barrios dentro del área metropolitana? De los distritos como Carabanchel, Hortaleza, Ciudad Lineal, Vallecas, Barajas, Canillejas o Vicálvaro sólo parece importar su mera función residencial, pero no sería justo obviar que en ellos existe también un patrimonio histórico, artístico o cultural digno de visitar. Grandes y pequeñas maravillas del extrarradio de Madrid que, salvo escasas excepciones, no aparecen en las guías o recomendaciones que se le dan a los viajeros o a los propios ciudadanos quienes, quizás por no estar dentro de la almendra central, no les otorguen la importancia que requieren. Y es que la capital no sólo tiene que ver con Gran Vía, Preciados, Sol, el eje Prado-Recoletos, Salamanca, Castellana o el barrio de las letras. Hay vida, y mucha historia, más allá de la M-30. A veces tan a la vista que pasamos por ellos sin advertir que tenemos en nuestros barrios auténticas joyas que no hay que dejar de valorar.

Plaza Mayor de Barajas (Madrid)

Durante unos días he sido un paseante más por Madrid, pero centrando la búsqueda en esos barrios que no quedan cerca del centro, ni viven del turismo. Lugares dentro del área metropolitana que no se ven iluminados por los focos y el trasiego de la Gran Vía pero que por sí solos forman parte de una admirable colección de maravillas de extrarradio. Como una plaza mayor con cuatro siglos de Historia que no se trata de la que todos conocemos, un solitario castillo medieval, un campanario mudéjar del siglo XIII, un parque de insólitas características, un camposanto único en su especie o incluso una iglesia ortodoxa de cúpulas doradas que uno esperaría encontrar en una calle de Moscú. Son muchas, más de las que podríais imaginar. Y os están esperando. ¿Me acompañáis a conocerlas?  Leer artículo completo ➜

Lugares increíbles que ver en una ruta por la península de Snaefellsnes (Islandia)

Dicen que Snaefellsnes es la representación de todo lo mejor de Islandia en una sola península. Apenas a un par de horas de la ciudad de Reykjavík, esta larga lengua de tierra de extraña pronunciación que se sumerge en el oeste del país mirando a la cara a Groenlandia, cuenta con un gran volcán taponado por su propio glaciar, cascadas entre columnas de basalto, playas en las que se zambullen las focas, un escenario alucinante de Juego de Tronos convertido en una de las mejores postales de Islandia, extensos campos de lava, acantilados imposibles e islas rocosas para encontrarse con frailecillos y todo tipo de aves marinas, así como ballenas. Y, por supuesto, aldeas con entrañables casitas de madera en las que aún huelle a tiburón podrido, considerado un manjar desde la época vikinga (aunque para muchos sea como masticar carne con lejía). También, por su ubicación, es un destino excelente para disfrutar de las auroras boreales, que refulgen de manera especial durante el invierno entre estruendosos paisajes.

Snaefellsnes (Islandia)

De Snaefellsnes partió Erik el Rojo hace más de mil años en busca de tierras lejanas. Y en su glaciar Julio Verne situó la puerta a ese otro mundo que nos mostró en el “Viaje al centro de la Tierra”. Hoy día es posible bordear esta península tan prolífica para disfrutar, en uno o dos días, de los lugares más increíbles que ver en Snaefellsnes y darse cuenta de que no todo en Islandia es la Ring Road. ¡Menuda colección de maravillas!  Leer artículo completo ➜

Las cascadas más increíbles de Islandia

Islandia es un sobresaliente en paisajes naturales. A ello le ayuda, además de contar con rostros desfigurados de fieros volcanes (y sus efectos) o el hielo blanco-azulado de los glaciares, atesorar algunas de las cascadas más hermosas e impresionantes tanto de Europa como de todo el mundo. La colección de cataratas, muchas de las cuales proceden del continuado deshielo glacial, es tal, que se ha convertido para muchos viajeros y viajeras en uno de los grandes objetivos a marcarse a la hora de viajar a Islandia. Y es que perseguir estos saltos de agua en parajes escarpados puede ser toda una obsesión para los amantes de la naturaleza salvaje propia de latitudes septentrionales como en las que se sitúa el territorio islandés así como de la fotografía. El resultado nunca deja de ser sorprendente.

Dynjandi es una de las cascadas más bonitas e imprescindibles de Islandia

Tras llevar a cabo varios viajes en coche por el país nórdico, ya sea haciendo la ruta circular al completo, centrándome en el sur, en la cara norte de la gran isla o en el oeste en busca de frailecillos, tengo mi selección particular de las cascadas más espectaculares de Islandia, la cual me gustaría compartir con quienes gusten de coleccionar semejantes maravillas naturales y tengan pensado visitar, más tarde o más temprano, la tierra de hielo y fuego.  Leer artículo completo ➜

Lo que me contaron las momias de Quinto

Hay momias que hablan. Cuerpos sin vida de gesto incorrupto que, tras permanecer en la oscuridad y el olvido durante siglos, son capaces de contarnos, aunque sin voz, muchos detalles sobre cómo fue su existencia, cuáles eran sus hábitos y, sobre todo, sus expectativas y creencias ante los caprichos de la muerte. Ésta fue una de las enseñanzas que recibí en un pequeño pueblo zaragozano llamado Quinto, el cual puede presumir de contar con el primer museo de momias de toda España en una vieja iglesia mudéjar semiderruida por los avatares de la Guerra Civil donde todavía los agujeros de bala decoran las paredes. Sería en el antiguo templo de la Asunción, más conocido por los lugareños como “el piquete”, donde unas obras sacaron a la luz un buen número de enterramientos entre los cuales se descubrió de manera fortuita, junto a cientos de lápidas carcomidas y huesos esparcidos, en torno a una quincena de cuerpos momificados de manera natural. Personas que vivieron entre los siglos XVIII y XIX que conservan no sólo su piel, su pelo o la vestimenta con la que fueron a la tumba, sino ese último gesto congelado en su rostro y parte de los secretos que guardaron con ellos en el fúnebre subsuelo.

Museo de las momias de Quinto (Zaragoza)

El museo de las momias de Quinto representa todo un viaje, apenas a media hora de Zaragoza, a un instante exacto y esencial en la vida como es su propio desenlace. Tras los muros ajados por la metralla, el intercambio de balas y los morterazos, la Historia continúa respirando a través de quienes, como testigos de un tiempo lejano, han regresado a la luz desde las sombras para contarnos muchas cosas. ¿Os atrevéis a escucharlos?  Leer artículo completo ➜

Ruta de las fortificaciones de frontera entre Salamanca y Portugal

No siempre la frontera entre los reinos de Portugal y España se caracterizó por la invisibilidad actual sino por todo lo contrario. Más bien fue una controvertida y enrevesada línea de castillos y fortines a lo largo de muchos cientos de kilómetros, desde Valença do Minho hasta Vila Real de Santo Antonio, desde La Guardia hasta Ayamonte. Un buen ejemplo, al que dedicamos esta lectura, se observa aproximándose a la raya (popular denominación fronteriza en ambos países) entre el occidente salmantino y el oriente de la Beira, la cual desvela poderosas fortalezas y ciudadelas amuralladas, espigadas atalayas, permitiendo imaginar un sinfín de sospechas y recelo que durante siglos cohabitó en esta vasta dehesa donde en una Europa sin fronteras las únicas lindes son las de las fincas ganaderas. Entonces, lo que no podían detener las lineas divisorias naturales que conforman los ríos Duero, Águeda o las aguas fluyendo raudas en el valle del Côa, lo hacían fabulosas obras de la ingeniería militar de los siglos XVII y XVIII basándose en los diseños del mariscal francés Vauban, tanto en lugares de nueva construcción como de adaptaciones surgidas en los entramados ya existentes desde la Edad Media.

Fuerte de la Concepción (Aldea del Obispo) - Ruta de las fortificaciones de frontera

En la frontera entre Salamanca y Portugal, llevamos a cabo un fabuloso recorrido en coche persiguiendo esos pequeños mundos abalartuados que, aunque en tiempo de guerra y dudas sirvieron para separarnos, conforman una buena muestra de la confraternidad entre dos pueblos, dos culturas en las que las semejanzas se ensalzan y las diferencias se disfrutan. La ruta de las fortificaciones de frontera representa algo más que una escapada entre fortines en forma de estrella, encantadoras aldeas históricas y símbolos en las rocas que miles de años antes dejaron nuestros antepasados comunes del Paleolítico. Es, al fin y al cabo, un viaje al instante en que España y Portugal se declararon enemigos íntimos para después luchar juntos de la mano y darse cuenta de que siempre habían sido hermanos.  Leer artículo completo ➜

Ruta en coche por la Sierra del Segura y Alcaraz, el corazón verde de Albacete

Hay quien todavía piensa que la provincia de Albacete es un territorio plano y sin más malicie orográfica que la de un inmenso campo de cereal achicharrándose con la canícula a los pies de una autovía. Un bar de carretera abierto las 24 horas y un muestrario de navajas tras un cristal. Desafortunadamente los tópicos son la forma que tiene la ignorancia de justificarse a sí misma, no querer mirar más allá, hacer de la parte el todo y convertir en suyas las opiniones ajenas. Pero los tópicos no están para otra cosa que para romperlos. ¿Cómo lograrlo? Basta avanzar unos kilómetros dejando atrás la carretera que se dirige a la costa y darse cuenta de que llanura manchega desaparece por completo para entrar de lleno en un territorio de montañas, bosques y cascadas, de riscos de piedra anaranjados bajo la luz del sol y coronados por la silueta de las cabras montesas. O escuchar el rumor de ríos como el Mundo y el Tus alimentando el curso medio del río Segura en un entorno caracterizado por su verdor. Albacete demuestra que es mucho más en la Sierra del Segura y Alcaraz, con una amalgama de pueblos pendiendo de un paisaje escarpado, castillos recordando su función de centinela de piedra en la vieja frontera cristiano-musulmana, pinturas rupestres al descubierto en cuevas y abrigos rocosos. Y agua, mucha agua.

Paisaje de la Sierra del Segura de Albacete (Liétor)

Durante cuatro días estuve haciendo un recorrido en coche por esta zona injustamente desconocida de la geografía española. Y ésta fue la hoja de ruta en la Sierra del Segura y Alcaraz, donde las frases hechas no tuvieron más remedio que deshacerse en lugares como Aýna, Letur, Yeste, Liétor, Nerpio, Molinicos, Riópar, el Nacimiento del río Mundo o la monumental Alcaraz, por medio de una colección de curvas, recodos y miradores poco transitados que demuestran que aquí es posible vivir una de las mejores escapadas posibles en Castilla-La Mancha. Un viaje al interior de un tópico muy poco certero.  Leer artículo completo ➜

Snorkeling en la Playa de Las Canteras (Las Palmas de Gran Canaria)

Confieso que la primera vez que me dijeron que en la Playa de Las Canteras, la más emblemática de Las Palmas de Gran Canaria, se podía practicar muy buen snorkeling junto a la orilla, no me lo terminé de creer del todo. ¿Pero cómo va a haber tanta vida marina en una playa urbana? – me preguntaba. Sin duda, reaccioné como un auténtico iluso porque cuando metí la cabeza bajo el agua, nada más ponerme las aletas y las gafas de bucear, me di cuenta que lo que me habían contado era una verdad incluso por debajo de la realidad. Aquel fabuloso paisaje marino no tenía que envidiar a muchos otros que había podido disfrutar en Asia o Caribe. Era como si, de repente, me hubiese metido en un acuario. Un acuario en el que, por supuesto, no tenía demasiadas ganas de salir.

Haciendo snorkeling en la Playa de Las Canteras (Las Palmas de Gran Canaria)

Perdí la cuenta de la enorme diversidad de peces que pude ver, algunos de muy vivos colores, y el tiempo voló en aquel aleteo como si una hora y media se hubiese convertido en apenas un minuto. No me quedó otra que reconocer, y lo hago con gusto, que en la Playa de Las Canteras hice un snorkeling de categoría, de lo mejor que he podido disfrutar en las costas españolas.  Leer artículo completo ➜

La ruta de Amanece que no es poco (Pueblos y escenarios de la película en la Sierra del Segura)

En 1988 el rodaje de “Amanece que no es poco”, dirigida por el albaceteño José Luis Cuerda, removió los cimientos del humor con una pátina tan surrealista y genialmente absurda que terminó convirtiéndose en una película de culto. Aquel pueblo inventado de misa diaria, en el que llueve arroz de Calasparra, se hace flashback a petición del alcalde, los borrachos se desdoblan y los hortelanos bajan al bancal cantando madrigales, existe realmente. Pero este municipio de mucha cultura, de unas peculiaridades de gran valor y de un folklore muy variado es, en realidad uno y trino. Me explico. En realidad la película se grabó en tres pueblos de la Sierra del Segura en Albacete, concretamente en Aýna, Liétor y Molinicos. Localidades de la conocida como Suiza manchega que nos muestra el corazón más verde y montañoso de la provincia, muy lejos de los tópicos sobre la provincia con los que tanto se ha cebado la ignorancia.

En la taberna de Amanece que no es poco

Hoy día es posible perseguir las huellas y escenarios de la película que entran en lo que se viene a llamar “Ruta de Amanece que no es poco” en la Sierra del Segura. Y pasear a través de callejuelas de tan pintorescos pueblos albaceteños en los que uno puede venir a hablar de Dostoievski, del libre albedrío o hacer una oda a una calabaza sin que nadie se inmute lo más mínimo.  Leer artículo completo ➜

La cripta de las momias de Liétor en el convento de los Carmelitas Descalzos

En la localidad albaceteña de Liétor, en el corazón de la Sierra del Segura, se mantuvo oculto durante cientos de años el secreto que escondía el viejo convento de los Carmelitas Descalzos. Abandonado a su suerte tras la desamortización de Mendizábal de los bienes eclesiásticos y, ya sin monjes que lo habitaran desde 1835, nadie se había percatado de la existencia de varias sepulturas bajo el altar de la iglesia hasta que entraron unos niños de manera casual por una abertura externa y se encontraron que los cuerpos allí yacentes se habían conservado casi íntegros. Las condiciones de la cripta habían sido las causantes de que no quedaran meros huesos apilados sino auténticas momias, con su gesto incorrupto, los ropajes casi intactos o las manos en posición de rezo sosteniendo cruces de madera. Acababan de descubrir la cripta de las momias de Liétor, un espacio fúnebre en el que durante el siglo XVIII habían sido enterrados frailes y otros personajes que habían pagado para contar con el privilegio de ser sepultados debajo del altar.

Una de las momias de Liétor sosteniendo una cruz de madera

Ya hacía mucho tiempo había oído hablar de las momias de Liétor, así que cuando tuve oportunidad de visitar este pueblo mientras estaba de ruta con el coche por la Sierra del Segura y Alcaraz, pedí entrar a la cripta y poderla ver con mis propios ojos.  Leer artículo completo ➜

El castillo de Gormaz, la mayor fortaleza califal en Europa

Entre los siglos X y XI, cuando el río Duero ejercía de difícil frontera entre musulmanes y cristianos, las luchas se sucedían en uno y otro bando. La tan ansiada Reconquista de la Península Ibérica para serle devuelta a la cristiandad pasaba por un hecho o, más bien por un lugar. El castillo de Gormaz, bajo el poder califal y considerado como la fortaleza más grande y poderosa de la Europa medieval, debía ser derrotado. Quien se hiciera con este enclave vital (situado en el interior de la actual provincia de Soria) daría el paso más importante durante los siete siglos de reconquista. Desde lo alto de una colina, protegido por un perímetro amurallado de más de un kilómetro, las huestes árabes vigilaron aquella tierra de nadie que todos ansiaban controlar hasta que se decantó la balanza en el año 1060. Sería bajo el reinado de Fernando I de León cuando la guerra se puso cuesta abajo para los cristianos. Destaca la insigne figura de El Cid Campeador como Señor del castillo dos décadas más tarde. Sin Gormaz ni un califa tan guerrero como Almanzor, hacerse con la totalidad de la península era cuestión de tiempo.

Puerta califal en el Castillo de Gormaz (Soria)

Hoy día las ruinas de la mayor fortaleza califal jamás construida en territorio europeo son la sombra de un pasado de asedios y batallas cruentas. Solitario, olvidado de su propia fama y bajo un sol impenitente restregándose sobre la meseta soriana, el castillo de Gormaz se limita a mirar con sus arcos de herradura como ojos esos campos de Castilla a los que nos llevara la poesía del gran Machado. Su carácter humilde contrasta con su papel en la Historia de España y son los viajeros quienes, extraordinariamente asombrados, devuelven el orgullo a este lugar con piropos y suspiros.  Leer artículo completo ➜