Cannes, ciudad con sabor a cine en la Costa Azul

Tener una segunda residencia en Cannes fue durante los años veinte una moda entre los más pudientes de Francia y Reino Unido. El clima, la luz y la belleza del litoral que circunda la privilegiada Riviera francesa resultaban ideales para escapar de los fríos y lluviosos inviernos del norte de Europa. Surgieron villas palaciegas, hoteles de lujo y un paseo mítico: La Croisette. Aunque a muchos les suene Cannes solo por su Festival Internacional de Cine, la ciudad más elitista de la Costa Azul lleva décadas como símbolo de glamour y distinción.

Cannes (Costa Azul, Francia)

Cannes ha crecido mucho desde entonces, pero ha sabido mantener su esencia en las calles de Le Suquet, donde una vez hubo un humilde barrio de pescadores. Pasear por esta ciudad es conocer los entresijos de este icono de la Francia del sol, la playa y el placer de disfrutar de la vidaLeer artículo completo ➜

Keldur, una curiosa aldea vikinga de casas césped en el sur de Islandia

Por Keldur no se pasa. A Keldur hay que llegar a propósito olvidádose por unos instantes de la carretera circular. Durante mi primer viaje a Islandia que me llevó a bordear la isla en coche se me pasó por alto este rinconcito sureño y fértil rodeado de los campos de lava y musgo originados por los vetustos estruendos del volcán Hekla. Pero tiempo después volví al lugar donde importantes sagas vikingas vivieron y lucharon hace más de mil años. En Keldur sobrevive una hilera de casas césped y turba con una iglesia, un diminuto cementerio y un curioso túnel que suele desapercibido y que los propios vikingos utilizaron para dar esquinazo a sus enemigos.

Keldur, la aldea de las casas césped en Islandia

Los amantes de el Señor de los Anillos encuentran aquí una ensoñación de la comarca de los Hobbits de Tolkien pero Keldur no es precisamente de cartón. Esta apasionante conjunción de casas césped de madera semienterradas en el sur de Islandia ha sobrevivido a todo, incluso al propio tiempo.  Leer artículo completo ➜

Calatañazor, un encantador pueblo soriano congelado en la Edad Media

Cuentan que el nombre de Calatañazor venía del árabe Qal`at an-Nusur (قلعة النسور), que vendría a significar algo así como “castillo de los buitres”. Curiosamente esa es una de las postales más características en esta bella localidad soriana de poco más de cincuenta habitantes que permanece arropada entre riscos de Historia. Los muros y torres roídas de un viejo fortín medieval hacen repicar el sonido del vuelo raso de estas aves carroñeras de tal manera que regala la sensación de que sus plumas oscuras acarician tus oídos. En Calatañazor el tiempo dijo basta hace ya muchos siglos. Como si se hubiese obcecado en permanecer anclado en la Edad Media y no ver mancilladas de ninguna manera las fachadas de las casas con sus característicos entramados de madera de sabina, las chimeneas cónicas por las que respiraban las cocinas de antaño ni el empedrado de canto rodado que hace de alfombra. Las efigies mozárabes de las iglesias advierten a los visitantes del viaje a través del tiempo que están a punto de emprender. El aroma a asado que impregna cada recodo y cada pared se encarga de hacer el resto y lograr, por unos instantes, que no te quieras marchar nunca de allí.

Calatañazor (Soria)

Calatañazor no sólo es un paseo con mucho que ver y hacer a través de una peculiaridad histórica y arquitectónica en peligro de extinción, sino además una de las mejores escapadas posibles en la provincia de Soria. De las de perderse en una especie de paréntesis geográfico y temporal. Tanto para unas horas como para quedarse a dormir, esta villa medieval garantiza una experiencia de las que no se olvidan nunca.  Leer artículo completo ➜

13 excursiones que hacer en un día desde Reikiavik (Islandia)

Hay muchas maneras de llevar a cabo un viaje por Islandia. Los hay quien se decantan por el sur y quienes lo hacen por el norte. Los hay que alquilan un vehículo, ya sea un utilitario, un 4×4 o una autocaravana, para hacer la carretera circular en verano y otros que prefieren escaparse unos pocos días fuera de temporada. Quienes lo llevan todo organizado con agencia o prefieren ir a su aire todo el tiempo, incluso los que deciden utilizar la capital, Reikiavik (oficialmente Reykjavík) como base predilecta para hacer diversas excursiones cortas de ida y vuelta, de las de sólo un día de duración. Precisamente para estos últimos he recopilado una serie de ideas para disfrutar de Islandia manteniendo su estancia en Reikiavik, con rutas a cascadas imposibles, a islas cercanas, para realizar actividades a caballo o en moto de nieve o incluso para disfrutar del espectáculo de las auroras boreales cuando llega la noche (que en invierno sucede a horas realmente tempranas) así como de las ballenas desde un barco durante buena parte del año.

Skogafoss (Islandia)

Son muchas las cosas que se pueden hacer desde Reikiavik en tan sólo un día y que de tiempo a regresar al hotel a dormir. Excursiones perfectas para quienes decidan hospedarse únicamente en la capital islandesa y deseen tener previstas diversas actividades o rutas antes de emprender el viaje. Y es que no todos se decantan por visitar Islandia conduciendo un vehículo o cuentan con demasiados días en el destino. Para ellos precisamente va dedicado este texto.  Leer artículo completo ➜

El hotel de Harrogate donde se escondió Agatha Christie

Hay once días en la vida de Agatha Christie que se llevó con ella a la tumba. El 3 de diciembre de 1926 su coche apareció junto a un acantilado y las especulaciones, entre las que se incluía el suicidio, se vieron multiplicadas dentro de una de las operaciones policiales más importantes que se recuerdan en Gran Bretaña. Los prensa y la ciudadanía no hablaba de otra cosa, hasta el hecho de que el mismísimo Sir Arthur Conan Doyle, creador del célebre personaje de Sherlock Holmes, llevó los guantes de la escritora a una medium para obtener pistas sobre su paradero. Al parecer una dura discusión con su marido infiel le había llevado a cometer una locura, poniendo Inglaterra patas arriba para salir a su búsqueda. El 14 de diciembre, once días más tarde de su desaparición, un músico que tocaba el banjo en el Swan Hydropathic Hotel de Harrogate (Yorkshire), el actual The Old Swan, reconoció a Agatha Christie entre los huéspedes y llamó rápidamente a la policía. Cuando ésta llegó junto al esposo de la novelista, el Coronel Archibald Christie, la autora de “Asesinato en el Orient Express” que, al parecer, había estado de baños, fiestas y bailes en el lujoso hotel de Harrogate todo ese tiempo, dijo haber perdido la memoria. Lo mejor de todo es que, a pesar de sufrir “amnesia” tras el accidente de coche (recalco el entrecomillado), se había registrado en el hotel como Theresa Neele, casualmente el mismo apellido que la amante de su marido…

The Old Swan de Harrogate

Parece una historia sacada de una de las novelas policíacas de Agatha Christie pero el misterio de tan sonada desaparición sigue dando mucho que hablar. Sobre todo en The Old Swan Hotel de Harrogate, que lleva ofreciendo hospedaje desde finales del siglo XVIII y se trata de uno de esos hoteles con encanto, mucha Historia y fino acento británico en el condado de Yorkshire. Lugar en el que tuve la fortuna de pernoctar, aunque sin síntomas de amnesia contrastados (que yo sepa).

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Lago Sevan, un mar de monasterios y cruces de piedra en Armenia

En torno a un 5% del territorio armenio actual se encuentra sumergido en las aguas del lago Sevan, un auténtico mar de interior a 60 kilómetros al norte de la capital, Yerevan. Un paraíso lacustre al que los locales acuden a escapar de asfixiante calor estival y que por poco no se esfumó en la época soviética como sí sucedería con el denostado Mar de Aral en Asia Central. La idea de Stalin era secarlo, pero con su muerte los planes fueron, por fortuna, paralizados. De lo contrario se hubiese convertido en desierto este tesoro azulado que forma parte de la historia de un pequeño gran país llamado Armenia, la primera nación en oficializar el cristianismo y que cuenta con los templos más antiguos de la nueva religión en el continente europeo. Bordear su orilla fue uno de nuestros objetivos durante nuestro viaje a Armenia para encontrarnos con espléndidos monasterios reflejados en sus aguas así como con la mayor concentración existente de khachkars o cruces de piedra armenias labradas dentro de elaboradísimas estelas.

Lago Sevan (Armenia)

El lago Sevan consiste en un paréntesis a todo color en el corazón de Armenia. Un rincón privilegiado y a salvo donde el viento sopla frescura en un mapa azul desteñido por los verdes y amarillos de los líquenes que se aferran a los muros y las cruces levantadas hace ya demasiado tiempo.  Leer artículo completo ➜

Sintra, un cuento romántico y cinco palacios

Érase en Portugal, a un paso de la bella Lisboa, una villa encaramada a una montaña cubierta de bosque donde los castillos y palacios permiten volver a ser niños de nuevo. Se trata de Sintra, la inimitable Sintra. La niebla se balancea volupsuosa entre los árboles para ser compañera en la lectura de un cuento en el que vive la magia y el misterio. Está claro que algo tiene este lugar, que el que fuera retiro veraniego de los monarcas lusos se dedica con pasión a vestir cada estancia de locuras decimonónicas, de caprichos cuyo origen sólo se explica en los sueños. Dicen que Sintra es la capital del romanticismo, también de la nostalgia. El encanto camina por los jardines de Palacio, de mansiones extravagantes donde cada detalle tiene un significado. El viajero llega a esta villa sin parangón con la sensación de que acaban de abrírsele las puertas de un mundo paralelo como en Alicia en el País de las Maravillas donde nada es lo que parece.

Palacio da Pena (Sintra, Portugal)

La de Sintra se trata de una de las escapadas más recomendables que se pueden hacer desde Lisboa. Un destino especial como pocos en el que debemos escoger bien qué debemos visitar. Después de haber tenido la suerte de recorrer varias veces la villa me gustaría aconsejaros cinco lugares que ver en Sintra si algún día decidimos embarcarnos en este viaje de cuento.  Leer artículo completo ➜

Postales del otoño en el castañar de Casillas

A finales del mes de noviembre el otoño alcanza las cotas cromáticas más altas en lugares donde lo caduco se tiñe de amarillos, ocres y rojos, componiendo un puzzle desordenado de hojas que llueven al son del viento para cubrir la tierra de hermosos tapices. Cada año por estas fechas me gusta descubrir rincones en los que hacer una ruta fotográfica tras las huellas pictóricas de ese otoño fulgurante y vistoso. De ese modo me escapo con la cámara de fotos y busco paisajes en los que dejarme llevar por el crujir de las hojas secas y así traer conmigo escenarios que, aunque recomendables durante todo el año, tienen en la otoñada su mejor cara. Esta vez, hace apenas un par de días, me fui a conocer el entorno natural de Casillas, un pequeño pueblo de montaña en pleno valle del Tiétar (Ávila) rodeado de castaños centenarios que se ponen de forma elegante sus últimos trajes del año antes de rendirse al frío invierno. Son precisamente sus extensos castañares quienes le dan todo el sentido a una ruta por los senderos de uno de esos otoños dignos de ver y ser fotografiados.

Castañar de Casillas en otoño (Valle del Tiétar, Ávila)

Os propongo una escapada o paseo fotográfico por el castañar de Casillas para que que veáis lo que a uno le espera en la cumbre del otoño. Un paisaje deslumbrante a tan sólo 80 kilómetros de Madrid que deja con la boca abierta. ¿Queréis saber por qué? Adelante, pasad y sentiros cómodos, que comienza el viaje.  Leer artículo completo ➜

Claves para una escapada a Las Médulas (Rutas y consejos prácticos)

No cabe duda que lo acontecido hace dos mil años en el corazón de la comarca de El Bierzo podría haberse tildado con ojos de hoy de auténtica catástrofe medioambiental. Porque, en realidad, sí lo fue. Durante la época romana las montañas de Las Médulas se transformaron en unas minas de oro a cielo abierto, reventadas literalmente por la fuerza del agua que se ocupaban de canalizar a kilómetros de allí con el principal objetivo de extraer el noble metal para las arcas del Imperio. Pero cuando los romanos abandonaron aquella explotación ya supuestamente vacía de oro la montaña rota, deshecha y hueca dejó que se abalanzara sobre ella la naturaleza, abriéndose paso los robles, encinas, castaños y carrascas, así como animales que vieron recuperado su territorio. Década a década, siglo a siglo, los promontorios y galerías de arena roja que no se deshicieron durante las extracciones conjuntaron el que para muchos se trata de uno de los paisajes más bellos de cuantos hay en España. El tiempo había sido el encargado de reconvertir la montaña en un nuevo espectáculo que no tenía nada que ver con el anterior.

Paisaje de Las Médulas desde el Mirador de Orellán (El Bierzo, León)

No hace mucho tuve la ocasión de visitar Las Médulas durante un fin de semana con buenos amigos. Allí nos interesamos de cómo se había formado aquel extraordinario paisaje de montañas desnudas, nos las ingeniamos para buscar los mejores miradores para tomar fotografías y realizar alguna que otra ruta de senderismo en los adentros, sin olvidarnos de cultivar el estómago con ciertas delicias gastronómicas bercianas. Y durante la visita tomé muchas notas para compartir algunos consejos para sacarle partido a una escapada a Las Médulas, contar qué se puede ver y hacer por la zona y, en definitiva, recorrer juntos una vez más esta maravilla considerada con todo merecimiento Patrimonio de la Humanidad.  Leer artículo completo ➜

Murillo, Sevilla y secretos en claroscuro

No todos los días se tiene tan cerca una de las obras maestras del barroco sevillano en su paso por la enfermería. No siempre uno posee la fortuna de estar a la sombra del gran Murillo mientras las finas y delicadas manos de una restauradora realiza una cirugía milimétrica con su pincel para devolver a la vida un lienzo cumbre en la vida del genio del claroscuro en la España del Siglo de Oro. La iglesia del que fuera un importante convento mercedario, en la actualidad la privilegiada sede del Museo de Bellas Artes de Sevilla, una pinacoteca con una colección irrepetible, compone el escenario perfecto en el que se pretende cerrar un círculo roto hace doscientos años cuando con motivo de las invasiones napoleónicas salieron numerosos trabajos pictóricos que terminaron esparcidos por medio mundo. Y es que, tras cerca de dos siglos dando vueltas por Europa, la obra central de Murillo encargada para vestir el convento sevillano de los capuchinos, El Jubileo de la Porcíuncula, ha regresado para, una vez recuperado, engalanar el retablo principal del templo y dar luz verde al cuarto centenario del nacimiento del pintor.

Restauradora del Museo de Bellas Artes de Sevilla trabajando en el Jubileo de la Porcíuncula de Murillo

Sevilla y Murillo. Murillo y Sevilla. Pura simbiosis creativa. Y muchos secretos que contar al claroscuro de inmaculadas, santos, escenas bíblicas, milagros y tiernos pastorcillos con los que Bartolomé Esteban Murillo hizo de Sevilla, su casa, un museo al que le dedicó toda su vidaLeer artículo completo ➜

Postales para enamorarse de Flandes y Bruselas

No me costaría asegurar que Flandes se trata de una de las regiones europeas que mejor conozco y a la que más veces he regresado a lo largo de mi vida. Siempre me ha parecido un viaje agradecido, tanto para corta como larga estancia y, si se combina con la ciudad de Bruselas, permite rastrear auténticas bellezas aquitectónicas, su leyenda como parte de uno de los mayores imperios que jamás han existido, así como ese inspirador aroma a gofre que te acompaña en cada paseo, en cada atardecer. Y un destino para el que viajar enamorado o, sencillamente, enamorarse de lo que el horizonte guarda para tus ojos. Hay tal colección de rincones románticos en los que perderse con la mirada, solo o acompañado, para entrelazar las manos o gustarse con la cámara de fotos, que me gustaría recopilar al menos unos cuantos para regresar a Flandes y Bruselas cuando sienta que ha pasado demasiado tiempo de la última vez.

Postal nocturna de Brujas (Flandes)

¿Qué lugares de la región son ideales para contemplar solo o en pareja? ¿Dónde están esos rincones que se fotografían con un simple parpadeo de ojos? No os perdáis esta serie de postales de Flandes y Bruselas por los que merece pagar cada euro que cuesta el billete de avión.  Leer artículo completo ➜