Viajar a Svalbard en un crucero polar

Es curioso comprobar cómo cuando vas navegando por alguno de los fiordos o canales de Svalbard y el barco empieza a sortear icebergs, la temperatura desciende de manera radical. Sientes que, de repente, has pasado directamente del estante de la fruta que hay en la nevera al cajón del congelador. El único sonido que eres capaz de percibir es el del crujido del hielo, un hielo tan azul que permanecen atrapados en el tiempo miles de pedacitos del cielo que lo ilumina más arriba, y que la única manera de librarse de su largo cautiverio será cuando éste se derrita para fusionarse con el mar. Al fondo los picos nevados de las montañas se la juegan entre imponentes y kilométricas lenguas glaciares que desembocan en el océano. Te percatas enseguida de unas huellas que se hunden en el permafrost. Y no tienes dudas. Por allí acaba de pasar nada menos que un oso polar.

Morsas en Svalbard (Crucero polar)

Viajar a Svalbard en crucero polar, en un auténtico barco de expedición, es hacerlo a uno de los últimos confines del Ártico más puro. Significa ponerte en la piel por uno momento de los grandes exploradores polares, pero siendo tus ojos los que miran y se conmueven ante un horizonte helado e inconmensurable.  Leer artículo completo ➜

La aldea troglodita de Meymand, pequeña Capadocia iraní

El viaje a Irán estaba siendo una sorpresa tras otra. Preparando nuestra partida desde Yazd hasta Kerman supimos de la existencia de un punto intermedio en pleno desierto al que muchos se referían como la pequeña Capadocia iraní. Su nombre era Meymand (también aparece escrito como Maymand) y contaban que era un lugar rocoso que llevaba siendo habitado desde hacía nada menos que 12.000 años. Se trataba de una de las conocidas aldeas trogloditas en las que las casas estaban en cuevas que agujereaban la montaña como si fuese un queso suizo. Y lo mejor de todo es que hoy en día, además de estar reconocida su peculiaridad histórica, sigue siendo hogar de algo más de 150 personas que han conservado una serie de tradiciones diferentes al resto de Irán e incluso su lenguaje posee palabras del persa utilizadas en tiempos de Ciro el Grande que creían haberse perdido.

Meymand, la Capadocia iraní

En absoluto quisimos perdérnoslo por lo que, a pesar de tenernos que desviar un buen trecho de la ruta, nos acercamos a conocer in situ la aldea troglodita de Meymand y entrar así a algunas de las dependencias excavadas en la roca para tomar un buen té y charlar con algún lugareño. Leer artículo completo ➜

12 lugares increíbles que ver en China (ideas para un gran viaje)

Con el tamaño que posee el país más grande del lejano oriente, semejante en cuanto a superficie a todo el continente europeo, hablar de doce lugares increíbles que ver en China se convierte en una pretensión un tanto extraña e incluso difícil de expresar o comprender. Porque sin duda tiene muchos más. De hecho, ésteNo  se encuentra repleta de rincones verdaderamente maravillosos. A tan sólo un paso de alcanzar a Italia como país con mayor presencia de sitios inscritos en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO (Segundo con nada menos que 54 en 2020) y, sobre todo, teniendo en cuenta del convencimiento de muchos de que lo mejor aún no ha visto a luz. Esta nación milenaria, cuyo crecimiento constante arroja unos números imbatibles, atesora escenarios históricos excepcionales, de un inmenso valor, así como algunos de los paisajes más inclasificables del mundo. Y todo ello mientras grandes megalópolis siguen buscando tocar el cielo con rascacielos y construcciones que se adelantan al futuro.

Torre de Xi'an (Qué ver en China)

Hoy me gustaría viajar a China con quien desee acompañarme por esta selección de lugares, o más bien de ideas, que puedan inspirar posibles rutas por el país asiático. Muy enfocado para quienes tienen pensado hincar el diente a este gigantesco territorio asiático y no sepan bien por donde empezar.  Leer artículo completo ➜

10 cosas que ver y hacer en San Sebastián

En mi vida tengo muchos pecados de los que me toca hacer penitencia y, si tienen arreglo, trato de resarcirme de ellos dándoles la vuelta. Confieso, amigos, que tardé más de treinta años de mi vida en conocer San Sebastián. Y reconozco me sentía culpable por ello, así que busqué remediar semejante error dedicándole una escapada a esa Euskadi que adoro para poder visitar la gran Donostia de la que todo el mundo me aseguraba era una de las ciudades más bellas de Europa. Allí me di cuenta que los consejos no podían ser más acertados. Viajar a San Sebastián me enseñó que no puede haber ciudad con mayor elegancia, un emplazamiento más irresistible y un significado tan apropiado de la definición «calidad de vida». Y que nunca es tarde si la dicha es buena.

Panorámica de San Sebastián desde el Monte Igueldo

Para quienes no conozcan la ciudad y quieran eximirse de semejante desliz me gustaría compartir una serie de ideas para una escapada con sabor donostiarra. Me gustaría mostraros 10 cosas que ver y hacer en San Sebastián para aprovechar lo mejor posible una visita difícil de olvidar.  Leer artículo completo ➜

10 consejos para ver las auroras boreales

Es evidente que uno de los momentos más buscados de quienes viajamos a los países nórdicos cuando no es verano es la mera posibilidad de poder ver en directo el baile de las auroras boreales. Noruega, Islandia, Suecia, Finlandia, Alaska, Groenlandia y el norte de Siberia o Canadá son lugares cuyo territorio se mece en la frontera del Círculo Polar Ártico y, por tanto, receptores de las célebres luces del norte. Este fenómeno natural rodeado de mitos y leyendas justifica por sí solo un viaje a estos países. Al menos intentar salir a su encuentro porque, a diferencia de quien va a visitar una catedral, una cascada o un glaciar, las auroras no se dejan ver tan fácilmente.

Auroras boreales fotografiadas en Noruega

Si bien no es posible garantizar el avistamiento de las luces del norte porque dependemos de varias condiciones, sí podemos aprender cuál es el contexto ideal para salir en su búsqueda. Por ello, tras varios intentos fracasados y otros de éxito, aquí van una serie de consejos para ver las auroras boreales en nuestro viaje a los países nórdicos. Y, sobre todo, disfrutarlas. Leer artículo completo ➜

La noche de las tortugas en Praia Inhame (Santo Tomé y Príncipe)

Las playas paradisíacas de Santo Tomé y Príncipe durante los meses de octubre a febrero, aunque sobre todo en diciembre, son una larga alfombra roja para las tortugas marinas que acuden a ejercer la propia supervivencia de su especie. Es decir, vienen a desovar al mismo sitio donde nacieron años atrás. Su misión, poner tantos huevos como les sea posible y enterrarlos en un hoyo que con cierta meticulosidad logran escavar en la arena utilizando unas aletas más acostumbradas a las corrientes oceánicas que a labores terrestres. Si logran esquivar las muchas amenazas de una solitaria noche cerniéndose sobre ellas y marchar de nuevo al agua, habrán logrado su propósito. Sólo faltaría que el nido quede a salvo para que alrededor de un par de meses después, de aquellos huevos salgan raudas al mar decenas de pequeñas tortugas guiadas por su propio instinto natural. Pero eso sus madres jamás lo sabrán. Tras una noche de trance y un esfuerzo titánico, se sabrán recompensadas por el mero hecho de haber sobrevivido al desove. Algo que, por desgracia, no siempre sucede.

Tortuga marina en pleno desove en Santo Tomé y Príncipe

En una noche cualquiera del mes de diciembre nos hallábamos en el lugar idóneo y en el momento más oportuno. Al sur de la isla grande de Santo Tomé, en concreto en Praia Inhame, aguardábamos en la arena de la playa que se alinearan los astros y poder asistir al desove de las tortugas, uno de los motivos del viaje que estábamos llevando a cabo en Santo Tomé y Príncipe. Antes de que pudiéramos imaginarlo estábamos siendo testigos de uno de los mayores espectáculos que la naturaleza es capaz de ofrecer.  Leer artículo completo ➜

Razones para viajar al Estado de Yucatán, la puerta al mundo maya en México

En el Estado mexicano de Yucatán el corazón maya sigue latiendo con fuerza. De hecho nunca ha dejado de hacerlo. Más allá de los excepcionales conjuntos arqueológicos que la selva cubrió con su manto verde, los vocablos de una lengua que no se resigna a vivir en silencio, los cenotes sagrados o el sabor inimitable de la cochinita pibil, uno de los platos yucatecos más internacionales. Dentro de la península del mismo nombre, Yucatán vive acompañado de otros dos estados con los que se complementa dentro de un viaje al México maya como son Quintana Roo (al este, con Cancún y Riviera Maya son los exponentes de un litoral privilegiado de aguas cristalinas) o Campeche (al sur, con una de las ciudades coloniales más bellas de América o la enigmática Calakmul en el dosel de árboles del Petén). Dentro del caprichoso reparto que hicieron la Historia y el azar, al Estado de Yucatán le sobrevino la misión de albergar una de las siete maravillas del mundo como es Chichen Itzá, proteger a Uxmal y otros secretos dentro de la ruta Puuc y vestir de vivos colores a sus pueblos mágicos con lo más florido de la arquitectura colonial.

Uxmal, una de las ruinas mayas más importantes en el Estado de Yucatán (México)

Las razones para viajar al Estado de Yucatán se explican por sí solas en el instante en que te dejas llevar por tus propios pies entre inmensas ruinas abrigadas por los rigores de la selva o cuando flotas sobre las aguas de un cenote mientras diriges la mirada a la oquedad por la que se filtra un tímido rayo de sol. Y, sobre todo, en el momento que piensas que tu aventura por lo mejor del universo maya no ha hecho más que comenzar.  Leer artículo completo ➜

100 consejos útiles para viajar a Bután (Guía práctica)

Es evidente que Bután, el reino de la felicidad en los Himalayas, no forma parte de la lista de los países más visitados del mundo. Quizás por las normas tan singulares que posee para que controlar el turismo que atraviesa sus fronteras, o porque sigue siendo un país del que escasea la información práctica, suele generar no pocos interrogantes a la hora de preparar un viaje a este destino. ¿Cómo llegar a Bután? ¿Es necesario obtener visado? ¿Qué es eso de la tasa mínima diaria? ¿Se puede viajar por libre a Bután? ¿Cuántos días son necesarios como mínimo? ¿Qué lugares no deben faltan en nuestra ruta? ¿Cómo es el ascenso al Nido del Tigre? ¿Se puede asistir a las ceremonias religiosas? ¿Se diferencia mucho de Tíbet, su vecino de arriba? ¿Cómo son las carreteras? ¿Y los hoteles? ¿Se trata de un país caro o barato? Preguntas y más preguntas que surgen, como es lógico, cuando se tiene pensado viajar a Bután y comienza la fascinante fase de planificación (la cual reconozco que es una de mis favoritas).

Familia en Bután delante de una estupa budista (Viajar a Bután)

Tras recorrer durante diez días esta pequeña nación abrazada por las montañas más altas del planeta, con objeto de que pueda serle útil a aquellos que tengan interés en realizar este viaje, he recopilado más de un centenar de consejos para viajar a Bután desde un punto de vista muy práctico. Y, de ese modo, solventar todas esas preguntas que yo mismo me hice antes de emprender una gran aventura en el reino del dragón del trueno, uno de los pocos países cuya apuesta pasa por mantenerse fiel a su filosofía de vida.  Leer artículo completo ➜

10 cosas que ver y hacer en Malinas, corazón calmado de Flandes

El único pecado de Malinas es haber nacido en Flandes junto a dos de las ciudades más hermosas de este mundo como son Brujas y Gante. Sólo ese. Y, créeme, que en el pecado lleva la penitencia. Cómo sí no, entonces, se justifica que no reciba ni la cuarta parte de visitas que las otras dos. Pero eso para los viajeros que llegan hasta ella es todo lo contrario a un problema. Más bien una bendición. Malinas (Mechelen en neerlandés) trae tras de sí una gran historia, ya que fue corazón de los Países Bajos, la casa y escuela del gran Carlos V durante casi quince años y el rostro más afable de la poderosa Margarita de Austria. Y su dicha se pasea plácida en sus calles, canales, iglesias, beaterios o en una de las plazas mayores más radiantes en toda Bélgica. Incluso en la cerveza, que se elabora con la receta original que tanto deleite provocó al Emperador durante toda su vida, y a la que no halló jamás otra que le hiciera sombra.

Edificios en la Grote Markt de Malinas (Flandes, Bélgica)

Malinas se trata una visita altamente recomendable en Flandes , ideal para pasar un día. Tras haber viajado hasta ella en tren desde Bruselas me gustaría proponerte que la recorramos juntos a través de una lista con 10 cosas que ver y hacer en Malinas. ¿Me acompañas? ¡Pues allá vamos! Leer artículo completo ➜

Planes diferentes para redescubrir la Sierra Norte de Madrid

Si me lo permitís voy a hacer una generalización, aunque suela estar bastante en contra de ellas. O, al menos, tengo el deseo de compartir por aquí una sensación personal. Siempre he tenido la impresión de que son muchos los madrileños y madrileñas que no sólo no conocen su propia ciudad, lugares, calles, monumentos e historias. Sino que además, por extensión, ignoran por completo otros muchos rincones de la Comunidad de Madrid. La Sierra Norte de Madrid es, por ejemplo, una de esas grandes desconocidas. Con la salvedad de clásicos recursos para escapadas de medio día como Patones de Arriba, Buitrago de Lozoya o, más recientemente, el Hayedo de Montejo cuando llega el otoño, existe una lista interminable de parajes y pueblos magníficos que nos permiten descubrir «el otro Madrid» los cuales aún, por fortuna, siguen inalterados incluso durante buena parte de los fines de semana del año. Y eso en Madrid, donde solemos afirmar con cierto hartazgo y desazón que «está todo hasta los topes», puedo asegurar que se trata de un tesoro. Y de ahí trata de la historia que os voy a contar a continuación, la de una ruta improvisada con coche buscando vivir planes distintos, algunos bastante sorprendentes, por lo que se conoce como Sierra Norte de Madrid.

Convento de San Antonio en la Sierra de la Cabrera (Sierra Norte de Madrid)

Mi intención es compartir unos cuantos lugares insólitos, experiencias que no son muy célebres pero que bien merecen la pena. A través de una sucesión desordenada de planes diferentes para redescubrir la Sierra Norte de Madrid pretendo hallar entre montañas, valles, campiña y pueblos de piedra las respuestas que a muchos nos esperan en ese otro Madrid. Una ruta fantástica entre búnkeres de la Guerra Civil, un eremitorio medieval a los pies de La Cabrera, la cuna del Cardenal Cisneros (que no es Alcalá), una necrópolis milenaria, un valle repleto de esculturas (y sueños), regalos firmados por Picasso, chocolate recién hecho o un otoño absolutamente mágico. ¿Me acompañáis? Leer artículo completo ➜

Svalbard en dos minutos y pico (Vídeo resumen de una navegación polar)

Qué difícil resulta trasladar las sensaciones cuando no se puede transmitir el viento gélido golpeando tu cara, cómo tiembla tu cuerpo ante el hielo rasgándose delante de tus narices o esa lágrima furtiva huyendo a escondidas por tu mejilla cuando una pareja de osos polares te regala uno de los mejores momentos que podrán ver tus ojos. Hablo de Svalbard con devoción, casi diría que con obsesión, recordando los instantes que formaron parte de un magnífico viaje en el que columpiarse entre pararelos septentrionales acarrea un desierto blanco de glaciares, dos colmillos de morsa agarrándose a un témpano a punto de partirse y la inmensa vértebra de una ballena devorada y varada en la orilla que un día sirvió como manjar para el gran Rey del Ártico. ¿Cómo explicar algo así ante un regreso para el que ya hay fecha y camarotes?

Paisaje de Svalbard

Si dicen que una imagen vale más que mil palabras he pensado que con un vídeo, pongamos que de dos minutos y pico, podré mostraros Svalbard de una manera que no había hecho hasta ahora.  Leer artículo completo ➜