12 lugares que ver en el norte de Portugal (Más allá de Oporto) - El rincón de Sele

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12 lugares que ver en el norte de Portugal (Más allá de Oporto)

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Donde el Miño y el Duero pasan a llamarse Minho y Douro se suceden una serie de variables cuya suma no puede ser otra que una tremenda vivencia digna de ser contada. Viajar al norte de Portugal se ha convertido en una manera estupenda de acariciar momentos felices a través de lugares y experiencias. Hay un poco de todo. Ciudades como Oporto o Braga donde la nostalgia aporta atractivo a calles y tabernas. Pero aquí no queda la cosa. Hablamos de una tierra de castillos medievales, pueblos coquetos, templos a la cristiandad y la brisa del Atlántico aromatizando la espera. De una copa de vino en la mano levantándose ante un perpetuo brindis al sol en el valle del Duero y paseos bajo la brisa del océano.

Vale do Douro (Valle del Duero), uno de los imprescindibles que ver en el norte de Portugal

El salitre y el agua dulce maridan a la percepción en una región digna de degustar lentamente como una posta mirandesa al abandonar el calor de las brasas. ¿Qué ver en el norte de Portugal? De eso trata precisamente este escrito, de sugerir lugares y escenarios dignos de ser vistos. Con Oporto como posible base o punto de partida para explorar como mejor convenga una región convertida en un privilegio para los cinco sentidos.

¿Qué visitar en el norte de Portugal? Ideas para una ruta por el norte del país luso

He aquí unas breves y suaves pinceladas sobre algunos destinos que deben tenerse en cuenta si se tiene pensado viajar al norte de Portugal, sea en coche propio o de alquiler, en un circuito organizado o de la manera que se considere oportuno (incluso cruceros por el Duero). El objetivo es aportar ideas que inspiren un futuro viaje a la región portuguesa. Útiles para una escapada corta o un recorrido de una semana (que sería lo más idóneo para poder abarcar buena parte de los lugares que aquí aparecen). Aunque ya se sabe que con Portugal, el secreto está en volver. No importa las veces que sean. Porque siempre nos quedarán cosas por descubrir.

Oporto, el encanto de la nostalgia.

El último suspiro del Douro construye de melancolía a la buena de Oporto, no importa cual sea la orilla o el barrio. Oporto (en portugués Porto) vive constreñida en la nostalgia de una eterna despedida, como si se hubiese quedado para siempre varada en sus barcos de pescadores o en esos pintorescos rabelos, portadores flotantes del vino añejo nacido allá donde el río empieza a hablar en portugués. Monumental desde su castillo a lo más alto de la torre de los Clérigos. Entre los azulejos de la estación de ferrocarriles convertida en un viaje en el tiempo a las fachadas desgastadas en los callejones que llegan hasta el río.

Oporto desde Vila Nova de Gaia (Norte de Portugal)

Oporto tiene su lado elegante en la Praça da Liberdade y aledaños desde donde desvía la atención en fachadas barrocas o neoclásicas teñidas de opulencia no fingida. Pero te conquista tomando un rabelo (barco típico que se asemeja a una gran góndola para transportar vino) con el que disponerse a atravesar los seis puentes del Douro (Arrábida, Luís I, Infante don Enrique, Maria Pía, São João y Freixo) en la que es una de las excursiones más gozosas para la vista. En cuanto al gusto, una cata en una o varias bodegas de Vila Nova de Gaia, en la orilla contraria, el goce alcanza cotas más que elevadas.

Catedral de Oporto y el pelourinho

Algunos imprescindibles de Oporto

  • Visitar la Sé o catedral de Oporto: En el barrio histórico y más elevado de la ciudad, Batalha. Con un claustro gótico imponente y unas vistas prodigiosas a Vila Nova de Gaia.
  • Un paseo por La Ribeira: El barrio a orillas del Duero que da sentido a la ciudad. Con vida a cualquier hora, sobre todo en Cais do Ribeira. Y desde donde salen los barcos de crucero por el río (los seis puentes).

La Ribeira (Oporto)

  • Crucero en rabelo por los seis puentes del Douro: La excursión preferida de los visitantes a Oporto entre Arrábida y Freixo.
  • Ver llegar el tren desde la Estación de São Bento: Levantada sobre las ruinas de un convento medieval, destaca por los más de 20.000 azulejos con las escenas históricas más importantes de Portugal.
  • Observar la ciudad desde la Torre de los Clérigos: Son doscientos cuarenta escalones. Pero las vistas resultan formidables…

Oporto con la torre de los Clérigos destacada

  • Hacer una cata en Vila Nova de Gaia: El barrio de las bodegas. Todas ellas visitables y que ofrecen la posibilidad de catar sus mejores vinos.
  • Leer con detalle la arquitectura de la Iglesia de São Francisco: Muy cerca del Palacio de la Bolsa (también abierto al público por medio de una visita guiada). De estilo gótico, aunque con restos románicos. Aunque es la decoración barroca, rozando incluso el rococó, la que convierte a este templo en un lugar esencial de la historia del arte en Portugal
  • Ir de compras por Santa Catarina: Se trata de la calle comercial más importante de la ciudad. Desde la Praça do Marquês de Pombal hasta el emblemático café Majestic.
  • Comer una francesinha (deliciosa y contundente): ¿Que qué son las francesinhas? Una bomba calórica en forma de sándwich que no cabe en la boca con un popurrí de ingredientes recubierto de una salsa tan indescifrable como deliciosa. Lo sirven en no pocos establecimientos hosteleros a lo largo y ancho de la ciudad.

Francesinha típica de Oporto

  • Adquirir un libro en Lello e Irmão: Una librería de cuento en un edificio neogótico en Rua das Carmelitas 154. Se puso tan de moda cuando se insinuó que inspiró a JK Rowling para Harry Potter (algo completamente desmentido por la autora británica) que ante el aluvión de visitantes los dueños pusieron precio a la entrada (5€). Eso sí, a descontar si se compra al menos libro. Porque no deja de ser eso, una librería.

Librería Lello e Irmao (Oporto)

Sin duda Oporto da para pasar varios días sólo para descubrir su encantador entramado urbano. Desde la misma se puede realizar un buen número de rutas estupendas a sitios a una hora escasa como Guimarães, Braga, Valença do Minho o el valle del Duero. Hay ofertas en Logitravel con vuelo + hotel + alquiler de vehículo y pasarse unos días estupendos entre Oporto, Vale do Douro y la Región del Miño (como esta increíble ruta en coche).

Guimarães, la ciudad de corazón medieval donde nació Portugal.

Muchos la consideran una excursión de un día desde Oporto aprovechando su situación a escasos 55 kilómetros al nordeste). Pero, perdonad mi atrevimiento o sugerencia, estoy convencido de que Guimarães es una ciudad absolutamente encantadora y recomendable para saborear a fuego lento y quedarse, al menos, una noche. Destaca por su monumentalidad con la que se refleja su intensa historia. Razón por la cual se incluyó dentro de la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en 2001, pues se vincula el municipio al nacimiento de la identidad nacional portuguesa allá por el siglo XII (fue su primera capital, además de la cuna de Alfonso Henriques, el primer monarca del país.) así como a la capacidad de transformarse y crecer sin perder su carácter medieval adaptándose a nuevos estilos más modernos.

Castillo de Guimaraes (Norte de Portugal)

Algunos imprescindibles de Guimarães

  • Acceder al castillo, considerado una de las siete maravillas de Portugal: Su origen fue una fortaleza con la que defender un conjunto monacal, pero poco después se convirtió en castillo. Aquí se puede decir que se originó Portugal como nación. Su interior es algo sobrio, pero merece la pena recorrer las murallas y acceder a la torre del homenaje. Al frente del castillo merece la pena no perderse la pequeña iglesia de San Miguel do Castelo
  • Palacio de los Duques de Braganza: En la anterior zona histórica. Uno de los mejores ejemplos de construcciones palaciegas del siglo XV.
  • Largo de Oliveira: La Plaza más emblemática de Guimarães por sus fachadas características y su ambiente, sobre todo a la hora de comer y cenar. Desde la misma se puede visitar la Iglesia de Nossa Senhora da Oliveira (siglo XIII), la cual fuera fundada por el propio Alfonso Henriques, más conocido como Rey Alfonso I de Portugal. Aunque conviene fijarse en otra construcción de carácter religioso conocida como el Padrão do Salado, monumento conmemorativo erigido para celebrar la victoria en la Batalla del Salado contra los árabes.
  • Praça de São Tiago: Unida por unos arcos con el ya mencionado Largo de Oliveira conmueve como pocas por ser una muestra excelente del encanto medieval de esta ciudad. La tradición cuenta que el Apóstol Santiago llevó in situ una virgen.
  • Largo do Toural: Enorme plaza situada justo en el límite con el casco viejo. Allí tenían lugar los mercados de ganado así como diversos festejos taurinos. A diferencia de las anteriores no posee rasgos medievales sino de épocas más modernas que explican el crecimiento de la ciudad. Además de su fuente son característicos los edificios de cimas abuhardilladas con grandes ventanales donde destacan sus rejas de hierro forjado.
  • Santuario de Nossa Senhora do Carmo da Penha: Se puede subir en teleférico para obtener unas vistas estupendas de la ciudad y aprovechar a recorrer los parajes naturales de Montanha da Penha.

Guimaraes (Portugal)

La ciudad monumental de Braga (y Santuario de Bom Jesús)

Los mismos kilómetros que a Guimarães (55 km) hay que emplear para ir Braga desde la ciudad de Oporto. Durante la época romana en la Península Ibérica éste sería un núcleo urbano fundamental a la que se llamaría Bracara Augusta. Con semejante antigüedad parece evidente la tremenda disposición de patrimonio histórico-artístico de la que se puede vanagloriar hoy esta ciudad ligada a una de las universidades más importantes del país. La tercera en número de habitantes (sólo después de Lisboa y la propia Oporto) en todo Portugal es lugar de paso del “Camino portugués” a Santiago y cuenta con la catedral de mayor antigüedad en territorio luso.

Braga (Portugal)

De los tiempos de Roma cuenta con numerosos restos como, por ejemplo, las termas o la Fuente del Ídolo (con dos deidades esculpidas en granito) pero nada mejor que el Museo Arqueológico Diogo de Sousa para hacer un recorrido y asimilar esta parte de la historia de la ciudad.

Desde la Rua do Cabildo se accede a la Sé o Catedral, mandada construir por los Condes de Portucale, los padres del primer rey de Portugal, el ya mencionado Alfonso I. Sus sepulcros se hallan precisamente aquí.

El corazón de Braga hay que buscarlo en Praça da República, espacioso centro neurálgico de esta metrópoli, pero hay que estimular el esfuerzo de caminar hacia antiguo palacio episcopal (con maneras de castillo medieval) y sus jardines o a la iglesia barroca São Marcos desde otra plaza como Largo Carlos Amarante, donde la gente se hace fotos frente a un cartelón con el nombre de la ciudad. Y, por supuesto, otra de Santa Cruz. Muy cerca de ambas la Capela dos Coimbras. Deliciosos son los detalles del Palácio do Raio, una elegante y noble construcción embellecida con cientos de azulejos que azulean la fachada. 

El Santuario de Bom Jesus do Monte

Probablemente el lugar más característico y fotografiado no sólo de Braga, sino probablemente del norte de Portugal (a excepción de los últimos coletazos del Douro en Oporto) se trata de un lugar de peregrinación llamado Santuario de Bom Jesus do Monte. En lo alto de una colina a las afueras de la ciudad (este), se presenta como un templo cristiano al que para llegar hay que ascender unas zigzagueantes escaleras barrocas. La imagen desde abajo es maravillosa, pues se aprecia tan magistral composición con un significado que trasciende la mera estética, puesto que está cargado de simbolismo.

Santuario de Bom Jesus do Monte (Norte de Portugal)

Nota 1: Se puede llegar en autobús en apenas 10 minutos desde la zona centro. Con la línea 2 se llega al comienzo de la escalera, mientras que con el 88 se va directamente a la parte alta (lo que no aconsejo).

Nota 2: No queda nada lejos de allí (con el bus 88) la Basílica de Nossa Senhora do Sameiro, un templo mariano de estilo neoclásico al que no acuden demasiados turistas y que puede merecer la pena si se cuenta con tiempo suficiente.

Pasadizos del Paiva

En el municipio de Arouca, a 67 km al suroeste de Oporto (apenas una hora en coche), se da una de las atracciones más valoradas por los visitantes de la región Porto e Norte en los últimos años. Se trata de una red impresionante de senderos de madera de casi 9 km (aunque hay prevista la construcción de una docena más) levantados en el margen izquierdo del río Paiva entre el puente de Espiunca y la playa del Areinho (fluvial), abarcando una garganta donde vistas prodigiosas custodian tus pasos. Está dentro del Arouca Geopark, y fue premiado en 2016 como el  proyecto turístico más innovador de Europa, en los World Travel Awards, dentro de la categoría de Proyecto de Desarrollo Turístico Líder en Europa.

Viana do Castelo, la señora del Alto Minho

Al compás de la costa, dentro del Alto Minho y en pleno estuario del río Lima, se presenta una entrañable localidad de carácter atlántico y un encanto del que curiosamente no parece gustarle presumir. No son pocos quienes cometen la afrenta o temeridad de viajar a/desde Galicia desde/a Oporto sin detenerse aquí, al menos por unas horas (73 km de Oporto, apenas 57 km de la frontera Valença/Tui y 100 km desde Vigo). Craso error.

Basílica de Santa Luzia en Viana do Castelo (Norte de Portugal)

Si en estos momentos contara con un rato en Viana, deambularía desde la Praça da República y vería correr su fuente renacentista rodeado de palacios y casas solariegas de cierta raigambre. Después atravesaría el pórtico de la Igreja Matriz (ahora catedral) flanqueado por sus torres almenadas y ,tras contemplar los sepulcros del interior, subiría sin más dilación hasta el Castelo Santiago da Barra, una fortaleza “antipiratas” del siglo XVI para continuar más allá en el monte de Santa Luzia para, junto a su preciosa basílica, quedarme perplejo ante la desembocadura del río Lima y las brumas de un atlántico enrabietado. A un paso quedaría Cidade Velha, un antiguo castro celta, el hermano del de Santa Tecla (situado en A Guarda, Pontevedra).

Valença do Minho, la fortaleza de frontera

Ciudad fronteriza con el río Minho como testigo. Al otro lado Galicia (concretamente Tui). Permanece resguardada por uno de los sistemas defensivos más sofisticados de Portugal (sólo comparable a las fortificaciones de frontera que se hicieron en Elvás en Alentejo o en Almeida en el Distrito da Guarda) que siguieron los diseños del francés Vauban. Posee cuatro puertas de acceso, una docena de baluartes y cuatro revellines unidos por una gruesa muralla. Su estado de conservación es excelente, al igual que su casco viejo, muy transitado por visitantes procedentes de España, aunque ya no como en los años ochenta cuando sus puertas eran flanqueadas para comprar toallas, sábanas o edredones.

Valença do Minho
Fotografía de Valença do Minho (Portugal) cedida por viajes.chavetas.es

Se encuentra a tan sólo 30 kilómetros al sur de Vigo. Ideal para complementar con Viana do Castelo, Tui, el castro de Santa Tecla o Baiona. Oporto quedaría a 120 kilómetros.

Vale do Douro (Lamego, Peso da Régua, Vila Real…)

El río Duero (aquí Douro) se inmiscuye en territorio portugués con cierta insistencia. Flanqueado siempre por colinas onduladas color verde que le resguardan de los vientos atlánticos, le aporta un toque especial a los viñedos existentes en ambos márgenes. Sus vides no entienden de líneas rectas sino de pendientes. Donde nacen las Denominaciones de origen Porto, Vinho Verde y Douro bien lo saben. Vale do Douro (Valle del Duero) se presenta como uno de los destinos más bucólicos de Portugal, no sólo del norte. La UNESCO designó a la región del Alto Douro Patrimonio de la Humanidad en 2001 en la categoría de paisaje cultural, pues su actividad vitivinícola se remonta a los últimos dos milenios. Hablamos de parajes modelados para dicha actividad donde se refleja una evolución en esta tradición en sus terrazas de vides, sus quintas (complejos agrícolas), así como en sus pueblos.

Vale do Douro (Valle del Duero) en el norte de Portugal

Vale do Douro es tierra de barrancos, mayoritariamente segmentados en terrazas con una destreza adquirida con los siglos. Y abarca suficientes kilómetros como planteárselo como excursión de un día (no recomendado). De hecho, se trata de un viaje en sí mismo, sea en vehículo propio, en Linha do Douro, un tren turístico con raíz histórica o, todavía mejor, en uno de esos cruceros fluviales que permiten conocer navegando estos agraciados paisajes. El completo es de Barca d’Alva, en la frontera con la provincia de Salamanca, hasta la propia Oporto. Entre medias, Peso de Régua la “capital” de esta región (no muy bella precisamente pero un buen nudo de comunicaciones tanto por carretera como por vía fluvial gracias a su situación intermedia, la magnífica ruta con Pinhão (a casi 30 km) y el mirador de San Leonardo de Galarufa, un lugar espléndido para darse un baño de paisaje. Vila Real, con más rango de ciudad que las anteriores, resulta también interesante.

Vale do Douro en el norte de Portugal

Lamego, 12 km al sur de Peso da Régua, aporta un santuario “feito en Portugal” como a los que nos tiene acostumbrados este país. En este caso se trata de Nossa Senhora dos Remédios, un lugar de peregrinación con unas escaleras que recuerdan a las del Bom Jesus de Braga, pero con alardes rococós añadidos en este santuario así como un conglomerado de azulejos aportando carácter portugués.

Amarante desde el puente de São Gonçalo

A medio camino entre Guimarães y Peso da Régua, el río Tâmega (que se interna en el país vecino desde la provincia gallega de Ourense) nos llevaría a alcanzar uno de los secretos mejor guardados del norte de Portugal. Me refiero nada menos que a Amarante, un coqueto y señorial casco viejo cuya antesala, el puente de San Gonzalo (São Gonçalo en portugués) es capaz de proporcionar una de las panorámicas más dulces y bellas de la región. Amarante fue el último refugio de este santo considerado una especie de “San Valentín” en el país luso y al que acuden a rogar en virtud de un feliz casamiento quienes aún no tienen pareja de baile en la vida. Se desconoce si será por los influjos de São Gonçalo, pero en Amarante, cuyo nombre parece incluso beber de las palabras “amor” o “amante” (aunque en la realidad nada tiene que ver), se respiran vientos de romanticismo y manos entrelazadas en ambos márgenes del Tâmega.

Amarante es una de las ciudades con más encanto del norte de Portugal

Miranda do Douro

Linda con la provincia de Zamora, a la que observa encaramada a un cañón pedregoso donde el Duero se bate en duelo con el vuelo de los buitres leonados. Dentro del Parque Natural do Douro Internacional, otro de esos ejemplos de parajes que trascienden fronteras (algo que ya sucede en el Parque Natural Tajo Internacional), Miranda aporta un pueblo agradable y tranquilo protegido por murallas medievales y naturales, vocablos del mirandés (una variante de la lengua leonesa) y jugosísimas carnes a la brasa (la posta mirandesa es su plato estrella)

Antes de que lo hagan las Arribes del Duero, ya en Salamanca (y suroeste zamorano), el curso fluvial viene custodiado por una especie de moles de granito y pizarra. Un paseo en barco jugando a estar en España y Portugal ayuda a disfrutar de estos parajes. Después el municipio aporta, además de balcones prodigiosos, ese bullicio transfronterizo donde se mezclan lenguas y relojes atrasados.

Miranda do Douro (Portugal)

Se trata del punto más alejado de Oporto (260 km) dentro de nuestro viaje al norte de Portugal, pero fácilmente planteable en función de los puntos de entrada o salida que escojamos si es que nuestra ruta es en coche desde España.

Braganza y su imponente castillo

Braganza o, en idioma portugués, Bragança, representa otro de esos puntos clave del flanco más nororiental de este recorrido. Alejado suficientemente de Oporto, pero no tanto de Miranda do Douro (70 km), también merece toda la atención si accedemos a Portugal desde la provincia de Zamora. ¿Y por qué visitar Braganza? Esta vez el motivo es claro, enfocado en un solo lugar, uno de los mejores castillos medievales que se conservan no sólo en Portugal sino que diría en la Península Ibérica. Aunque, para ser más exactos, habría que hablar de su ciudadela entera con una quincena de torreones y una poderosa muralla que permite caminar por el adarve. Por supuesto, en el centro el gran castillo, levantado con la misión de proteger este territorio de la Monarquía portuguesa del vecino Reino de León. Y es que, a lo largo de la historia las relaciones hispano-lusas no fueron todo lo buenas que resultan ahora.

Braganza (Norte de Portugal)

En el entorno de Braganza se halla el Parque Natural Montesinho, el cual en 2019 recibió la visita de un oso pardo. Algo que no sucedía en Portugal desde mediados/finales del siglo XIX.

Chaves, la ciudad termal del norte de Portugal

Los romanos la vinieron a llamar Aquae Flaviae puesto que en tiempos del Emperador Flavio Vespasiano fueron muy apreciadas sus aguas termales situadas en el Alto Tâmega en plenos Trás-os-Montes. Hoy, dos mil años después, continúa siendo una ciudad termal, un recatado balneario urbano que saca el mayor partido a las propiedades curativas de las aguas de manantial, las cuales son además, las más calientes de la Europa continental, pues alcanzan una temperatura de alrededor de 73 grados centígrados.

Chaves (Portugal)

Chaves es fronteriza con tierras gallegas y mantiene una relación formidable con Verín en Ourense aunque se vanagloria que, a pesar de su posición limítrofe, pudo impedir ser absorbida primero por el Reino de León y más tarde por la Corona de Castilla, que siempre ansió anexionarla a su territorio.

Un puente romano sobre el río Tâmega permite el acceso a un casco histórico bastante coqueto e interesante. El barrio del castillo, el más monumental, guarda buena parte de su legado medieval. Más allá de un castillo y de los restos del conjunto amurallado, destaca por cómo se apelotonan casas con balcones de madera pintados con colores alegres. En la Praça de Camões varios palacetes de granito aportan solemnidad y armonía mientras que a las afueras habría que buscar un fuerte “estilo Vauban” de finales del s. XVII en la colina da Pedisqueira llamado São Francisco por un monasterio que allí hubiera antes de su construcción. Aunque no es el único de Chaves, ya que São Neutel se levantó a posteriori como avanzadilla para resistir cualquier posible intervención por parte de las tropas españolas. 

Parque Nacional da Peneda-Gerês

Si bien Portugal cuenta con numerosos parques naturales y reservas, sólo uno de ellos está declarado Parque Nacional. Limítrofe con la provincia de Ourense, nace un espacio gigantesco llamado Parque Nacional da Peneda-Gerês, más conocido como O Gerês, un vergel exuberante entre montañas y agua, mucha agua. Un paraíso con cientos de especies vegetales y donde la fauna ha empezado a volver después de siglos de explotación humana como, por ejemplo, el lobo ibérico, el cual, a diferencia de España, se le considera una especie protegida.

Parque Nacional da Peneda-Geres (Norte de Portugal)

Junto al Parque Natural de Baixa Limia y Sierra de O Xurés  (ya en Galicia) constituye toda una Reservas de la Biosfera. Así lo declaró la UNESCO en el año 2009. Diversas sierras componen un territorio extenso con paisajes soberbios, ríos, cascadas y pueblos con encanto donde a los hórreos les llaman espigueiros, aunque en definitiva son exactamente iguales a los que podríamos encontrar en la mismísima Combarro.

Sin duda este es un viaje diferente. Que poco tiene que ver con lo hablado anteriormente sobre Oporto, Valença o Vale do Douro. Pero es que esta región es mucho más que tres lugares de fama contrastada. Y soy consciente de que en este artículo apenas se ven unas pequeñas pinceladas entre lo mucho que se puede visitar en el norte de Portugal.

Paisaje en el norte de Portugal (zona Vale do Douro)

Pero, al menos, unas pistas sí que he dado. La pregunta es… ¿Cuándo nos vamos?

Sele

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