Charla sobre Santo Tomé y Príncipe en Madrid y Barcelona. ¿Te vienes?

Hace algunos meses tuve la ocasión de viajar a Santo Tomé y Príncipe, un pequeño archipiélago africano situado en el corazón del Golfo de Guinea, que camina sobre la línea ecuatorial y posee casi en la yema de sus dedos el meridiano cero. Es decir, un lugar clavado en el mismísimo centro del mapamundi y sus muchas lineas imaginarias. Pero a la vez tan desconocido que cada año aparece sin falta en la lista de los países menos visitados del planeta. Lo más curioso es que, en realidad, lo tiene prácticamente todo para tratarse de uno de los destinos más increíbles y apetecibles que nos podamos imaginar. Una puerta amable (y segura) al África negra, un territorio poco trillado y aún por descubrir, selvas vírgenes e impenetrables, playas de postal, un paraíso para los amantes de la fauna y la flora más exótica, plantaciones de cacao y café y la sana intención de crecer a través de un turismo sostenible y ecológico en la que los protagonistas sean los paisajes y la gente estupenda que habita las islas. Y es que debo reconocer que la que fuera colonia portuguesa hasta los años setenta ha sido, para mí, una de las más gratas sorpresas que me he llevado viajando.

Sele sentado en la carretera con el Cao Grande de fondo (Santo Tomé y Príncipe)

Sobre Santo Tomé y Príncipe voy a tener la oportunidad de hablar durante este mes de octubre tanto en Barcelona (4 de octubre) como en Madrid (9 de octubre) en las tiendas de Pangea. Allí propondré un recorrido con el que conocer juntos uno de los secretos mejor guardados en el continente africano. ¿Me acompañas? Leer artículo completo ➜

Maravillas que ver en Xi’an, el extremo oriental de la Ruta de la seda

Mucho antes del descubrimiento de los guerreros de terracota allá por 1974 la ciudad de Xi’an estaba entre uno de los destinos más excepcionales de China (y diría que de Asia). Y eso que hablamos del que probablemente se trate del hallazgo arqueológico más importante del siglo XX. Pero, aún sin la presencia del vasto ejército desenterrado en las proximidades del mausoleo todavía inexplorado del Emperador Qin Shi Huang, sabíamos de la vieja Xi’an que durante siglos fue capital del Imperio Chino y el extremo oriental de la Ruta de la Seda. La última (o la primera según se mire) de un recorrido que unió el Lejano Oriente con Asia Central y Europa, tal como nos contó Marco Polo en su libro de las maravillas. Destino de caravanas y mercaderes venidos de remotos confines y que comerciaban con gemas, marfil, especias y, por supuesto, la seda que se elaboraba en China desde hacía miles de años. Ya entonces tenía la ciudad más habitantes que sumando las principales capitales europeas. Hoy Xi’an se trata, de largo, de un viaje estupendo para ir en busca de los prodigios de su rico pasado y la multiculturalidad tanto dentro como fuera de su extensa muralla.

Guerreros de terracota. Uno de los imprescindibles que ver en Xi'an (China)

He tenido la suerte de viajar a Xi’an en dos ocasiones bastante separadas en el tiempo en las cuales he tenido tiempo de perderme en su barrio musulmán, probar los mejores dumplings a este lado de China, ir en bicicleta por su muralla antigua, rendirme ante sus pagodas milenarias y, por supuesto, admirar  la grandiosidad de los guerreros de terracota. De ahí que me gustaría compartir a continuación todos esos lugares tan maravillosos como imprescindibles que ver en Xi’an y así poder regresar, aunque sea a través de las palabras y las imágenes, a un emplazamiento esencial para comprender el mundo.  Leer artículo completo ➜

Querido anecdotario viajero II

Hace poco que iniciamos la sección titulada Querido anecdotario viajero cuyo objeto es recordar algunos de esos sucesos curiosos o atípicos que he tenido la suerte (o bastantes veces la desgracia) de vivir por el mundo. Anécdotas nacidas en los muchos viajes realizados desde que me enfundara la mochila por primera vez y, desde entonces, no parara de hacerlo.

Vaca callejera en la India

Si os gustaron las anécdotas del primer capítulo, hoy os narraré cómo por poco no me pilla una guerra no prevista, cómo hay que mirar bien donde hacemos nuestras necesidades estando de viaje, algunos momentos de terror en un avión, el día que perdí el juicio (y la vergüenza) en un templo de la India o cómo fue el “inolvidable” primer día de playa con nuestro hijo.  Leer artículo completo ➜

Las cascadas más increíbles de Islandia

Islandia es un sobresaliente en paisajes naturales. A ello le ayuda, además de contar con rostros desfigurados de fieros volcanes (y sus efectos) o el hielo blanco-azulado de los glaciares, atesorar algunas de las cascadas más hermosas e impresionantes tanto de Europa como de todo el mundo. La colección de cataratas, muchas de las cuales proceden del continuado deshielo glacial, es tal, que se ha convertido para muchos viajeros y viajeras en uno de los grandes objetivos a marcarse a la hora de viajar a Islandia. Y es que perseguir estos saltos de agua en parajes escarpados puede ser toda una obsesión para los amantes de la naturaleza salvaje propia de latitudes septentrionales como en las que se sitúa el territorio islandés así como de la fotografía. El resultado nunca deja de ser sorprendente.

Dynjandi es una de las cascadas más bonitas e imprescindibles de Islandia

Tras llevar a cabo varios viajes en coche por el país nórdico, ya sea haciendo la ruta circular al completo, centrándome en el sur, en la cara norte de la gran isla o en el oeste en busca de frailecillos, tengo mi selección particular de las cascadas más espectaculares de Islandia, la cual me gustaría compartir con quienes gusten de coleccionar semejantes maravillas naturales y tengan pensado visitar, más tarde o más temprano, la tierra de hielo y fuego.  Leer artículo completo ➜

Lo que me contaron las momias de Quinto

Hay momias que hablan. Cuerpos sin vida de gesto incorrupto que, tras permanecer en la oscuridad y el olvido durante siglos, son capaces de contarnos, aunque sin voz, muchos detalles sobre cómo fue su existencia, cuáles eran sus hábitos y, sobre todo, sus expectativas y creencias ante los caprichos de la muerte. Ésta fue una de las enseñanzas que recibí en un pequeño pueblo zaragozano llamado Quinto, el cual puede presumir de contar con el primer museo de momias de toda España en una vieja iglesia mudéjar semiderruida por los avatares de la Guerra Civil donde todavía los agujeros de bala decoran las paredes. Sería en el antiguo templo de la Asunción, más conocido por los lugareños como “el piquete”, donde unas obras sacaron a la luz un buen número de enterramientos entre los cuales se descubrió de manera fortuita, junto a cientos de lápidas carcomidas y huesos esparcidos, en torno a una quincena de cuerpos momificados de manera natural. Personas que vivieron entre los siglos XVIII y XIX que conservan no sólo su piel, su pelo o la vestimenta con la que fueron a la tumba, sino ese último gesto congelado en su rostro y parte de los secretos que guardaron con ellos en el fúnebre subsuelo.

Museo de las momias de Quinto (Zaragoza)

El museo de las momias de Quinto representa todo un viaje, apenas a media hora de Zaragoza, a un instante exacto y esencial en la vida como es su propio desenlace. Tras los muros ajados por la metralla, el intercambio de balas y los morterazos, la Historia continúa respirando a través de quienes, como testigos de un tiempo lejano, han regresado a la luz desde las sombras para contarnos muchas cosas. ¿Os atrevéis a escucharlos?  Leer artículo completo ➜

Tras las huellas del leopardo en Botswana

No cabe duda de que uno de los depredadores más escurridizos y complicados de ver en cualquier safari que se precie es el leopardo. Durante nuestro último viaje en Botswana hicimos diversos rastreos para dar con tan elegante felino y observarlo en su estado natural. Si bien es cierto que el leopardo requiere de una dedicación especial y una buena pizca de suerte, la recompensa de mirar esos ojos brillantes y tener la posibilidad de fotografiarlo merece mucho la pena. Su mera presencia es uno de los trofeos más preciados de quienes coleccionan esos momentos increíbles que proporciona de la naturaleza, y no cabezas disecadas de animal como algunos desaprensivos cazadores. Basta con contemplar su silueta durante unos segundos para valorar que has tenido delante a uno de los seres más hermosos de la vida salvaje.

Leopardo en Moremi (Botswana)

En Botswana vivimos alguna que otra clase maestra de rastreo del leopardo digna de añadir a los ingredientes que resultan necesarios para hacer un buen safari. Leer artículo completo ➜

Ruta de las fortificaciones de frontera entre Salamanca y Portugal

No siempre la frontera entre los reinos de Portugal y España se caracterizó por la invisibilidad actual sino por todo lo contrario. Más bien fue una controvertida y enrevesada línea de castillos y fortines a lo largo de muchos cientos de kilómetros, desde Valença do Minho hasta Vila Real de Santo Antonio, desde La Guardia hasta Ayamonte. Un buen ejemplo, al que dedicamos esta lectura, se observa aproximándose a la raya (popular denominación fronteriza en ambos países) entre el occidente salmantino y el oriente de la Beira, la cual desvela poderosas fortalezas y ciudadelas amuralladas, espigadas atalayas, permitiendo imaginar un sinfín de sospechas y recelo que durante siglos cohabitó en esta vasta dehesa donde en una Europa sin fronteras las únicas lindes son las de las fincas ganaderas. Entonces, lo que no podían detener las lineas divisorias naturales que conforman los ríos Duero, Águeda o las aguas fluyendo raudas en el valle del Côa, lo hacían fabulosas obras de la ingeniería militar de los siglos XVII y XVIII basándose en los diseños del mariscal francés Vauban, tanto en lugares de nueva construcción como de adaptaciones surgidas en los entramados ya existentes desde la Edad Media.

Fuerte de la Concepción (Aldea del Obispo) - Ruta de las fortificaciones de frontera

En la frontera entre Salamanca y Portugal, llevamos a cabo un fabuloso recorrido en coche persiguiendo esos pequeños mundos abalartuados que, aunque en tiempo de guerra y dudas sirvieron para separarnos, conforman una buena muestra de la confraternidad entre dos pueblos, dos culturas en las que las semejanzas se ensalzan y las diferencias se disfrutan. La ruta de las fortificaciones de frontera representa algo más que una escapada entre fortines en forma de estrella, encantadoras aldeas históricas y símbolos en las rocas que miles de años antes dejaron nuestros antepasados comunes del Paleolítico. Es, al fin y al cabo, un viaje al instante en que España y Portugal se declararon enemigos íntimos para después luchar juntos de la mano y darse cuenta de que siempre habían sido hermanos.  Leer artículo completo ➜

Qué ver en un viaje a Florida (Guía y consejos para una ruta en coche)

Se cuenta que cuando el español Juan Ponce de León desembarca en las costas de Florida en el año 1513, lo hace buscando la Fuente de la eterna juventud. Por supuesto no logra su cometido, a pesar de su afán de perseguir una leyenda que embaucó a no pocos exploradores y conquistadores en aquel tiempo. Bien salvándose de flechas envenenadas de los indígenas, así como de la mordida de los astutos caimanes custodios de humedales y ciénagas, halló para la posteridad una península que, hoy día, cinco siglos más tarde de aquel hecho, es capaz de proporcionar a sus visitantes uno de los mejores viajes posibles en los Estados Unidos de América. Una aventura apta para toda clase de viajeros y viajeras en busca de nuevas experiencias, y sobre todo, de la fuente de la eterna juventud cuyo significado real no es otro que divertirse y disfrutar de la vida como si no hubiera un mañana.

Atardecer en Key West, uno de los imprescindibles que ver en Florida

Miami, Orlando, la naturaleza indómita de los Everglades, una sucesión de cayos de aguas cristalinas y playas de arena fina, los mejores parques de atracciones del mundo, el lugar donde se lanzan los cohetes al espacio o la ciudad más antigua del país son algunas de las muchas cosas que ver en Florida. Da igual si en solitario, en pareja, en familia o con los amigos. En realidad, se trata de un destino para todo el mundo. Con objeto de poderle sacar todo el partido a un nuevo desembarque a este rincón privilegiado, presento a continuación una breve guía con mis lugares preferidos (e imprescindibles) que visitar en Florida junto con algunos consejos prácticos que pueden resultar de utilizad para preparar un viaje lleno de posibilidades. Leer artículo completo ➜

Querido anecdotario viajero

No es raro en las conversaciones con amigos, conocidos (y no tan conocidos), que me lleguen casi siempre dos cuestiones concretas sobre los viajes que he tenido la suerte de realizar a lo largo de mi vida. Una de ellas es cuál o cuáles son mis países preferidos, algo de lo que ya me mojé lo suficiente hace unas semanas en este blog (aunque no estoy convencido si diría lo mismo si tengo que redactarlo hoy). La otra tiene que ver con esas anécdotas o curiosidades que me han sucedido estando de viaje. Buena parte de quienes hacen este tipo de preguntas os aseguro que buscan cosas escabrosas, cuanto más chungas mejor. Pero vaya, a día de hoy no he temido aún por mi vida, aunque sí he podido pasar cierto miedo, y no es intención decepcionar al personal ávido de sucesos truculentos contando alguna de estas historias más o menos peculiares.

Tren averiado en Sri Lanka

Más que de asuntos retorcidos o morbosos, hoy me gustaría estrenar nueva sección sección. Su título “Querido anecdotario viajero” y el objetivo, compartir con vosotros algunas anécdotas curiosas, unas más simpáticas y otras no tanto, que tienen que ver con lo que el mundo me ha mostrado hasta ahora y, sobre todo, con cómo me lo ha mostrado. Unas líneas sobre las que hay una buena historia detrás y que, algún día, quien sabe si tomando juntos un café en Madrid, un té a la menta en Marruecos o un chocolate en Groenlandia, conformen una buena ocasión de profundizar mientras conversamos de viajes.   Leer artículo completo ➜

Ruta por tierra entre Shanghái y Lhasa: El largo camino al Tíbet

“Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca, pide que tu camino sea largo, rico en experiencias, en conocimiento”. Esta frase del memorable poema de Cavafis, aplicable tanto a los viajes como a muchas de las facetas de nuestra vida, procuro llevarla conmigo a todas partes. Siempre he pensado que la meta está lo lejos que tú quieras que esté y que, en muchas ocasiones, para saborearla aún más hay que detenerse lo que sea necesario y aprender de la senda o sendas que te lleven a ella. El largo camino al Tíbet lo inicié realmente muchos años antes de poner los pies en Lhasa. Primero a través de la literatura, después dando pasos con la imaginación y dejándome llevar por los pormenores del viejo Reino de los Himalayas de los que me iba empapando. Después, tras varias andaduras por China fui casi tocándolo con la yema de los dedos (como en Shangri-La, en el pequeño Tíbet de Yunnan). Y en la vez que por fin emprendí el viaje definitivo, traté de que el recorrido también fuese lento, que el Palacio de Potala se hiciese esperar. Dar un salto no era opción. De ahí que la llegada al Tíbet desde Shanghái vino precedida de diversas vivencias dignas de recordar.

Templo de la Fortuna en las Montañas Cangyan (Hebei, China), parte de nuestra ruta por tierra entre Shanghai (China) y Lhasa (Tíbet)

En la ruta por tierra entre Shanghái y Lhasa se sucedieron rascacielos futuristas, una noche en un monasterio zen, una villa medieval de piedra y un templo sostenido por un puente. Así como un ejército con miles de guerreros de terracota, un mar de interior sagrado en Qinghai, un monasterio gelugpa que no dejaba de recibir a devotos peregrinos arrastrándose literalmente por el suelo y un tren al que dicen de las nubes con el que atravesar la meseta tibetana. Todo antes de acariciar el Palacio de Potala, la Ítaca de mis sueños.  Leer artículo completo ➜

Primeras vacaciones de verano con Unai

Cuando Unai nació, o incluso antes de verle sus preciosos ojos azules por primera vez, mucha gente me escribió preguntándome si el primer viaje del niño sería a Japón, China, TailandiaEstados Unidos o a algún rincón remoto de este planeta. No había empezado a mamar y ya era todo un viajero. Como si del paritorio fuera a salir el bebé con el sombrero de Indiana Jones, unos prismáticos de explorador y la colección completa de las guías Lonely Planet bajo el brazo. ¡Menuda presión! Siempre hemos tenido claro tanto su madre como yo que no tenemos ninguna prisa al respecto, que queremos que todo fluya de manera natural en función de las circunstancias o las posibilidades. De hecho para este verano queríamos pasar con él unas vacaciones como las de antes, de las de playa, piscina, paseo, chiringuito, alguna excursión chula y siesta después de comer. Es decir, las mismas que junto a nuestros padres nos convertían en los seres más felices de este mundo.

Rebeca, Sele y Unai en Galicia

Las primeras vacaciones de verano con Unai en la costa malagueña y en Galicia nos han servido para conocernos mejor, empezar a saborear lo que supone viajar con nuestro hijo y adaptarnos a las nuevas circunstancias de esta nueva familia. Os puedo asegurar que las hemos disfrutado igual o más que contemplando el atardecer en Tikal o surcando las aguas de la Bahía de Halong. Esta vez, más importante que “el dónde” era el “con quién”.  Leer artículo completo ➜