7 pistas para descubrir Manresa (Qué ver y hacer en la ciudad)

Cuando el río Cardener está a punto de fusionarse con el Llobregat surge una ciudad entre los cerros a la que un día cualquiera de 1522 llegó Ignacio de Loyola, uno de los santos más importantes e influyentes de la cristiandad. Desde una oscura y áspera cueva a la que se retiró a meditar, sus ojos podían ver Manresa y su viejo puente mientras escribía los Ejercicios espirituales. Hoy día, a pesar de un hecho tan reseñable, resulta inseparable la imagen de Manresa bajo la industrialización vivida durante los siglos XIX y XX, sobre todo en el ámbito textil. Y que pasara a ser una de las ciudades clave para comprender la comarca de Bages, la provincia de Barcelona e incluso Cataluña. Pero la equivocación de los prejuicios de hoy está en obviar que cuando San Ignacio llegó, ya contemplaba una ciudad portentosa con un rico pasado medieval y un excelso patrimonio histórico-artístico. Si a eso se le añaden los buenos tiempos tras su alegría económica gracias a las fábricas, queda además una colección realmente reseñable de modernismo apreciable en innumerables edificios de este municipio situado a una hora de Barcelona.

Seu de Manresa (Bages, Barcelona)

Si no conoces todavía la ciudad sobre el Cardener, te invito a que la descubras a través de una serie de pistas que pueden dar pie a una escapada más que recomendable a la capital del Bages. Te aseguro, que si las sigues, no vas a poder evitar que Manresa te fascine tanto como a mí.  Leer artículo completo ➜

Ideas para una escapada a Tierras de Granadilla en Cáceres

Abrazadas por Las Hurdes, Sierra de Gata y el valle del Ambroz, se mecen sobre una llanura salpicada de dehesas y agua las conocidas como Tierras de Granadilla. Una comarca histórica en el norte de Cáceres y vertebrada por la legendaria Vía de la Plata, donde yacen al sol ínclitas ruinas romanas. Por aquí todavía se deja ver el escudo jaquelado de los Duques de Alba en casonas y castillos y su cielo cuenta con ilustres huéspedes, como son las miles de grullas que aparecen con los primeros vientos fríos que vaticinan el invierno. Un destino especial para marcarse una ruta donde el paisaje, la Historia y, por supuesto, la gastronomía, tienen mucho que contar a los visitantes que desean ver “esa otra Cáceres” de la que no se oye tanto hablar.

Calle Mayor de Granadilla (Qué ver en Tierras de Granadilla, Cáceres)

Existen razones suficientes para incluir a esta extensa comarca en un itinerario por lo mejor de Cáceres. Y es que hay mucho que ver en Tierras de Granadilla. Desde la ciudad romana de Cáparra a lo que esconden las aguas del embalse de Gabriel y Galán, pasando por uno de los pueblos medievales (y deshabitados) más admirables y especiales de Extremadura como es Granadilla, lugar que da nombre a toda la zona y que se resiste a desaparecer. A continuación te animo a leer un resumen convertido en una batería de propuestas y buenas ideas para disfrutar de una buena escapada en Tierras de GranadillaLeer artículo completo ➜

Hell-Bourg, el pueblo más bonito de Isla Reunión

Es cierto que Isla Reunión no guarda monumentos, al menos destacables, de un pasado más o menos reciente. Este enclave del archipiélago de las Marcareñas comenzó a ser habitado de forma permanente hace tres siglos, pero muchas de las construcciones que fueron levantadas entonces se vinieron abajo por culpa de los ciclones o de diversas erupciones volcánicas. Pero si hay algo que merezca la pena no pasar por alto es la gran cantidad de casas criollas que conserva, las cuales mezclan con bastante gracia la arquitectura colonial francesa con la percepción del mundo de una población multiétnica venida de India, China o países africanos como Madagascar. En Hell-Bourg, la que fuera una estación termal de las clases más pudientes situada en pleno Circo de Salazie, se encuentran probablemente las más pintorescas.

21350370284_86a4948ba9_z

Hell-Bourg está dentro de la lista de “Los pueblos más bellos de Francia”, siendo la única localidad fuera del continente europeo incluida en la misma. Su fantástico entorno y la gran colección de casas criollas son la razón de ser de la que hasta ahora ha sido una de mis escapadas preferidas en Isla Reunión. Leer artículo completo ➜

Coria, la ciudad monumental que se asoma al Valle del Alagón

Un viejo puente de piedra en Coria espera sin éxito las bajada de las aguas del río Alagón, cuyo cauce varió su curso hace unos cuantos siglos para deslizarse varios cientos de metros más allá en su largo camino en busca del Tajo. Sobre un cerro frondoso observa la escena con cierto vértigo la orgullosa catedral que luce una fachada plateresca y un campanario de piel churrigueresca donde permanece custodiada una de las reliquias más importantes de la cristiandad como es el sagrado mantel de la Última Cena. Pero Coria, aún abrazada a su muralla de origen romano, esconde un trazado irregular y monumental en el que abundan las señales de su rico pasado. La Caurium de la provincia lusitana fue sumando a causa múltiples elementos árabes y cristiano-medievales bien asentados en esta la insigne sede episcopal cuyo brazo político y militar tuvo a la Casa de Alba como protagonista. De ahí que hoy día sea una de las ciudades más interesantes para formar parte de una escapada cultural por la provincia de Cáceres y decantarse por el prolífico Valle del Alagón.

Coria (Cáceres). De fondo la catedral.

Tras tener la suerte de poder saborear lo mejor de la ciudad cacereña durante una jornada otoñal, me gustaría recomendar qué ver y hacer en Coria a través de diversos consejos prácticos para descubrir lo mejor de este noble emplazamiento amurallado y, de ese modo sacarle todo el partido a un conjunto histórico de gran calado en Extremadura.  Leer artículo completo ➜

La Tossa de Montbui, la colina de los tesoros medievales de l’Anoia

A uno 627 metros de altura sobre el nivel del mar se yergue una colina redonda y frondosa que vigila la vasta cuenca del Ódena. Las vistas son magistrales, incluso en los días claros permiten contemplar la silueta aún a distancia del mítico Pedraforca. Las piedras de un viejo castillo, con su magistral torre sometida por los rigores de los tiempos, recuerdan su glorioso pasado medieval. Sin duda este refugio en la cordillera de MirallesQueralt dentro del municipio de Santa Margarida de Montbui, a un paso de Igualada, explica muchas de las historias y leyendas de los castillos y atalayas de frontera que en la comarca de l’Anoia formaron una férrea red cuya intención no era otra que separar el mundo cristiano y el musulmán, la Marca Hispánica y Al-Andalus. De ahí que ésta sea tierra de castillos. Y en la Tossa precisamente sobrevive el espíritu de una época tan convulsa como apasionante.

Castillo de La Tossa de Montbui (Anoia, Barcelona)

Le acompaña al castillo de La Tossa de Montbui uno de los primeros ejemplos de románico en la península ibérica como es la iglesia Santa María. Juntos componen un excelente dueto medieval a tan sólo una hora de la ciudad de Barcelona. Y además se esconden bajo un paraguas de viento y el conocimiento de unos pocos que saben que en este lugar se halla la colina de los tesoros medievales de l’Anoia.  Leer artículo completo ➜

El mundo mágico entre los riscos de Tavertet

Para llegar a Tavertet se precisa de una sucesión interminable de curvas y bastante paciencia. ¡Pero merece tanto la pena! Alcanzar este mundo mágico de bosques, riscos desnudados por la erosión dotados con el don de la verticalidad y un encantador pueblo de piedra cuyas calles rectilíneas se asoman en el acantilado debe conllevar, al menos, ese esfuerzo. Es el límite de la comarca barcelonesa de Osona con los volcanes de La Garrotxa, el súmmum de los paisajes de la Cataluña de interior, tan cerca y tan lejos a la vez. El valle de Sau y Collsacabra, que también esconde enclaves magistrales como Rupit i Pruit, tiene en Tavertet y su entorno escarpado un lugar donde poder evadirse y percibir con los cinco sentidos el latido de la naturaleza más pura en una tierra de arboledas, montañas, masías solitarias y agua, mucha agua.

Sele en Tavertet (Comarca de Osona, Barcelona)

Los riscos de Tavertet dejan, además de una sucesión incesante de paisajes soberbios, la sensación de que aún nos quedan lugares, más cerca de lo que pensamos, en los que la magia, el encantamiento que leíamos de niños en los cuentos, todavía existe.  Leer artículo completo ➜

De tortugas marinas y otros milagros

Deseo con todas mis fuerzas que algún día nos demos cuenta de que la mera existencia de una sola tortuga marina es un milagro. Para haber nacido han tenido que darse una serie de patrones que, todos juntos, hacen de su vida una extraña casualidad o, más bien, una bendita excepción. Por lo pronto su madre rompió el cascarón y se dirigió al océano con cierto éxito. Y ojo, no resulta tan fácil como parece. El instinto le llevó a tomar una sola dirección, el mar. Además sin tiempo alguno que perder. Ni importando el oleaje convirtiendo la orilla en un barullo. De hecho no todos sus hermanos pudieron lograr llegar a la meta (la primera de muchas), dado que por la playa suelen merodear aves y alimañas a las que les encanta el sabor de la tortuga y, de tan pequeñas que son, resultan presa fácil para depredadores de cualquier tamaño. Pero lo consiguió, pasó la primera prueba.

Cría de tortuga marina en Praia Grande (Isla de Príncipe, Santo Tomé y Príncipe)
Tortuga marina recién salida del cascarón en una playa de Santo Tomé y Príncipe.

Después aprendió ella sola a transitar por los océanos, haciendo miles de kilómetros, volviéndose cada vez más fuerte y más grande. Salvaguardándose de sus enemigos. El fondo marino, así como la superficie, está repleto de ellos. Aunque, sobre todo, fue el rastro del ser humano el que se lo puso más difícil. Que si redes de arrastre que se llevan todo lo que pillan y las atrapan o mutilan, bolsas del supermercado que las pobres tortugas confunden con medusas y con las que se envenenan, microplásticos que las asfixian, las pajitas de los refrescos convertidas en auténticas armas de destrucción masiva en los océanos. Y todo durante una larga travesía que durante años le llevó a crecer y crecer desplazándose mucho más allá de los siete mares de los que hablan las leyendas de piratas, porque son bastantes más en realidad.  Leer artículo completo ➜

Un paseo por la comarca del Bages, el corazón de la Cataluña central

La provincia de Barcelona es rica en patrimonio, tradición y paisajes. Dentro de la misma, cabe destacar que una de las comarcas con mayor solera e Historia es la del Bages. El corazón de la denominada Cataluña Central, atesora un venerado santuario religioso como es Montserrat, quizás lo más conocido de la misma, pero además desliza en su territorio una suculenta colección de pueblos encantadores, castillos de leyenda, monasterios románicos, un geoparque protegido y un auténtico mar de viñedos salpicados de antiquísimas masías y barracas de piedra. El Bages tiene que ver con un viaje en el tiempo, con esas historias contadas por los peregrinos e incluso alguna que otra de fantasmas. De buenos vinos y bodegas donde brindar, sabores en la cocina con terroir y esas viviendas del siglo XII que aprovechaban por entonces la difícil orografía de los riscos.

El Puig de la Balma (Mura, comarca del Bages, Barcelona)

Un paseo por la comarca del Bages trae un itinerario repleto de atractivos, de maravillas al descubierto. Y es que la realidad demuestra que aquí hay mucho que ver y con lo que entretenerse. Todo, además, buena parte de los sitios más interesantes queda apenas a una hora de la ciudad de Barcelona, lo que da para indagar en una buena ruta y desear el pronto regreso apenas un segundo después de decir adéuLeer artículo completo ➜

Maravillas del extrarradio de Madrid (Tesoros de barrio)

Muchas veces tendemos a creer que las ciudades que visitamos son sólo su centro histórico, pero la mayoría se sorprendería de los tesoros que guardan para sí los barrios periféricos. Un ejemplo es Madrid, donde existe la sensación de que alrededor del kilómetro cero está prácticamente todo lo que merece la pena ir a ver. Pero, ¿qué sucede con los barrios dentro del área metropolitana? De los distritos como Carabanchel, Hortaleza, Ciudad Lineal, Vallecas, Barajas, Canillejas o Vicálvaro sólo parece importar su mera función residencial, pero no sería justo obviar que en ellos existe también un patrimonio histórico, artístico o cultural digno de visitar. Grandes y pequeñas maravillas del extrarradio de Madrid que, salvo escasas excepciones, no aparecen en las guías o recomendaciones que se le dan a los viajeros o a los propios ciudadanos quienes, quizás por no estar dentro de la almendra central, no les otorguen la importancia que requieren. Y es que la capital no sólo tiene que ver con Gran Vía, Preciados, Sol, el eje Prado-Recoletos, Salamanca, Castellana o el barrio de las letras. Hay vida, y mucha historia, más allá de la M-30. A veces tan a la vista que pasamos por ellos sin advertir que tenemos en nuestros barrios auténticas joyas que no hay que dejar de valorar.

Plaza Mayor de Barajas (Madrid)

Durante unos días he sido un paseante más por Madrid, pero centrando la búsqueda en esos barrios que no quedan cerca del centro, ni viven del turismo. Lugares dentro del área metropolitana que no se ven iluminados por los focos y el trasiego de la Gran Vía pero que por sí solos forman parte de una admirable colección de maravillas de extrarradio. Como una plaza mayor con cuatro siglos de Historia que no se trata de la que todos conocemos, un solitario castillo medieval, un campanario mudéjar del siglo XIII, un parque de insólitas características, un camposanto único en su especie o incluso una iglesia ortodoxa de cúpulas doradas que uno esperaría encontrar en una calle de Moscú. Son muchas, más de las que podríais imaginar. Y os están esperando. ¿Me acompañáis a conocerlas?  Leer artículo completo ➜

Vente conmigo de viaje a Santo Tomé y Príncipe en 2019

Te propongo venir conmigo al último paraíso africano, a recorrer un archipiélago en el que todo es selva virgen, donde coleccionan playas de anuncio y plantaciones de cacao y café. Un pedacito varado en las aguas del Golfo de Guinea donde quienes aman el noble arte de viajar se sienten bien recibidos, se sienten seguros. Te animo a emocionarte con los paisajes de Parque Jurásico, pero bajo el son de los tambores y la danza de un pueblo descendiente de esclavos que fala portugués y sonríe a las primeras de cambio. O con el vuelo de decenas de aves de colores y el caminar lento de una tortuga antes de enterrar sus huevos en la arena. Allá donde los troncos dilatados de los baobabs reciben el soplo de la brisa marina y las palmeras hacen reverencias al sol cada atardecer. Quizás se convierta en la sorpresa de tu vida como lo fue de la mía. Quizás te apetezca venirte conmigo de viaje a Santo Tomé y Príncipe.

Isla de Rolas (Santo Tomé y Príncipe)

Una única salida en febrero de 2019 y muy pocas plazas para ponerle color a un viaje muy especial. Vamos a formar un equipo en el que son bienvenidas todas aquellas personas que disfruten de rincones del mundo poco transitados y que tengan ganas de caminar por el profundo bosque nublado, bañarse en aguas turquesas, ver salir de sus huevos a decenas de tortuguitas marinas y gozar de paisajes de otro planeta mientras saborean una deliciosa taza de café. Y todo sin prescindir de la confortabilidad de un alojamiento acogedor y el sabor de la buena mesa con amalgama de frutas tropicales y pescado fresco. ¿Te apuntas?  Leer artículo completo ➜

Postales del Tíbet (selección de instantes inspiradores)

Siempre he creído que en el Tíbet las imágenes que reflejan cada instante son de una intensidad brutal. Diría incluso que inusual. Quizás India y puede que algunos rincones del África subsahariana puedan llegar a poseer semejante fuerza visual. Pero no mayor. Desde que puse mis pies en Lhasa reconozco que me fue imposible dar abasto con tal cantidad de escenas potencialmente retratables. La mirada, así como las intenciones, se empeñaban en volar por todos los ángulos posibles entre las miles de composiciones que aparecían y desaparecían en una décima de segundo. El bermejo de la túnica de un monje budista titilando sobre un mar de banderas de oración de cinco colores. Mientras tanto una manada de yaks se pierde al otro lado de unas montañas entreteniéndose solas para a cambiar de tono entre la aridez y la nieve más resplandeciente. En otro lado un devoto de sombrero ancho y rostro ajado mueve sin cesar su rueda de plegaria pronunciando de un modo casi inaudible una retahíla de mantras antiquísimos. Eso es el Tíbet.

Monjes de la secta gelugpa

Me he puesto a recordar los mejores momentos vividos durante el viaje al Tíbet y me he perdido entre algunas imágenes. Si me lo permitís, voy a colocarlas sobre la mesa, sin más orden que el de la casualidad, para regresar nuevamente al antiguo reino que se esconde (y sobrevive como puede) tras los Himalayas.  Leer artículo completo ➜