10 imprescindibles que ver en Marsella (Breve guía para una escapada)

La ciudad más antigua de Francia ha sido, es y será uno de los puertos clave para comprender las rutas marítimas en el Mediterráneo. Mucho antes incluso de que los romanos llamaran a éste Mare Nostrum la vieja Masalia griega se erigía como un importante núcleo comercial que no detendría su expansión. Hoy Marsella, sólo superada por París en cuanto a número de habitantes en tierras francesas, se sigue abriendo al mundo desde su vieux port a Notre-Dame de La Garde constituyéndose como una escapada urbana repleta de propuestas apetecibles para toda clase de perfiles viajeros. Y que, además, no da su espalda a un entorno natural sorprendente cargado de idílicas playas protegidas por afilados acantilados como sucede en el macizo (y Parque Nacional) de Les Calanques. Cobijarse en las fachadas provenzales del inimitable barrio de Le Panier, entender la cultura mediterránea en sus museos, probar buenos pescados en el puerto, trasladarse al medievo en la abadía de San Víctor, recorrer la ciudad en bicicleta, buscar el mejor atardecer sobre en la hierba del Palais du Pharo, navegar e ir de calas son algunas de las muchas cosas que se pueden hacer en Marsella, la capital de la región Provenza-Alpes-Costa Azul.

El Fuerte de Saint Jean y el nuevo MUCEM son dos imprescindibles que ver en Marsella

Si no conoces todavía la ciudad que enarbola el himno de Francia, te invito a que descubras lo mejor que ver en Marsella (o que hacer en ella) a través de una serie de pistas que pueden dar pie a una escapada más que recomendable (o incluso para una escala de crucero). Incluso si ya ha estado te aseguro, que si las sigues, no vas a poder evitar que Manresa te fascine tanto como a mí.  Leer artículo completo ➜

Marsella y Avignon 2007: Un fin de semana en la Provenza francesa

Marsella y Avignon 2007 por ti.

Aún con las imágenes frescas del Interrail por los Países del Este me vi sin comerlo ni beberlo en en otra de las mías. Aunque en esta ocasión no fui yo el único culpable de llevar a cabo otro de mis típicos weekends viajeros que tan buenos momentos me están dando en este año 2007. Hay que pedir cuentas (positivamente hablando) a mis compañeros de trabajo, que tuvieron a bien regalarme un billete de ida y vuelta a Marsella (de Ryanair) por mi 27º cumpleaños (1 de agosto). Y es que son sabedores de primera mano de esa loca afición viajera que llevo en la sangre.

Teniendo una fecha establecida (del 7 al 9 de septiembre), y mi segura llegada al Aeropuerto Internacional de Marsella, tan sólo había que elaborar un plan para dichos días.
La visita de la ciudad marsellesa, capital provenzal y puerta histórica de la Costa Azul francesa, la tenía bastante clara. Pero faltaba un segundo lugar al que trasladarme. No debía quedar demasiado lejos de ésta, y si estuviese bien conectada con el Aeropuerto, mejor que mejor. Por ello pensé en una de las poblaciones más bonitas de Provenza como es Aix-en-Provence, aquella que vio nacer al impresionista Cézanne, que dibujó como nadie las siluetas de sus montes. Pero debido un problema de disponibilidad de alojamiento para estas fechas, tuve que desviar mi objetivo más al norte. Y no pudo ser más certero… Avignon, un lugar en el que la HISTORIA se escribe con mayúsculas. Así que después de tener el itinerario planificado tan sólo me hizo falta buscar sitio donde dormir…y esperar qué me deparaba el fin de semana.

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