Crónicas de un viaje a Bulgaria y Macedonia: Capítulo Final

13 de noviembre: RUTA IMPROVISADA POR LA MACEDONIA MENOS CONOCIDA

Si algo me llamaba la atención de Macedonia, además de Ohrid, era que no fuera un país demasiado transitado, que salvo la excepción del gran lago, no existiera un desarrollo turístico importante que al fin y al cabo terminara robando poco a poco su personalidad. Me gusta sentirme foráneo cuando viajo, tocar lo intocable, utilizar senderos solitarios y, si es posible, observar lugares no descritos con demasía ni retratados hasta la saciedad para relleno de guías, revistas o páginas de internet. Actualmente intentar hacer eso en Europa es casi un imposible, pero aunque no lo parezca, aún quedan países y regiones en los que no hay más huellas que las de sus habitantes y no existe la costumbre de recibir turistas salvo un número ínfimo de viajeros independientes que buscan lo mismo, adentrarse en lugares auténticos. Por fortuna la pequeña Macedonia es una de muy pocos y, debido a su milagrosa existencia, sus particularidades religiosas, étnicas e históricas, y su condición de no concurrida, valía la pena dedicarle una jornada más y recorrer en coche sus estrechas carreteras entre montañas, valles y pueblos perdidos.

Regresar a Skopje por la vía rápida estaba descartado completamente. Mucho mejor era hacerlo de forma lenta, deteniendo la marcha las veces que hiciera falta y dando tantos rodeos como quisiéramos por esos lugares no tan conocidos pero a la vez tan especiales. De esa forma ciertos nombres que hasta la fecha no había ni oído siquiera mencionar se hicieron reales y, algunos de ellos tenían guardadas bonitas sorpresas. Transitar por esa Macedonia anónima era, sin duda, cerrar el viaje a lo grande. Leer artículo completo ➜