Una postal de la legendaria Persépolis

Un Sol ardiente se esconde debajo de la ciudad aqueménida de Persépolis tal cual lleva haciéndolo desde hace más de 2500 años. Pero el último no fue el de siempre, ya esta vez se quedó definitivamente en mi cabeza como uno de los sueños más bonitos que he podido atrapar en mi vida. Sólo pronunciar el nombre de Persépolis infunde cierto respeto. Pero observar en directo un atardecer sobre una de las ruinas más majestuosas de todo Oriente Medio es hablar de palabras mayores.

Atardecer en Persépolis

Porque Persépolis es Persia y Persia es Persépolis, no hay mejor manera de volver a vestir la imaginación de Indiana Jones y salir a cazar tesoros de perpetua ensoñación. Uno se crea expectativas a lo largo de su vida pero ésta no es de las que no pasan de largo sin más, sino que provoca que la magnitud que le demos sea incluso inferior a la realidad que nos espera. Basta con subir las primeras escaleras y atravesar la puerta de las naciones, con dos toros alados flanqueándonos, para sentirnos insignificantes en una máquina del tiempo que no tiene fisuras o telas rasgadas. Persépolis vaga como la gran dama de la arqueología persa y se contonea con un Sol bajo y llameante para buscar tu atención. En el momento en el que le miras a los ojos estás perdido porque tu corazón se quedará para siempre encerrado en Persépolis. Leer artículo completo ➜