Crónicas de un viaje a Bulgaria y Macedonia 2: El Monasterio de Rila

8 de noviembre: EL MONASTERIO DE RILA Y LA ESENCIA BÚLGARA

Desde hace aproximadamente mil años el alma de Bulgaria reposa escondida en el corazón de las Montañas del Silencio. Lejos, tras los bosques herméticos que sólo la niebla conocía, una cueva sirvió de hogar a un ermitaño, Juan de Rila, quien muy cerca de ella creó una comunidad monacal que siglos después llegó a convertirse en la reserva espiritual de un Reino acosado y aplastado por los turcos, infieles a la vista de los cristianos viejos. Cuando las campanas ya no repicaban, las cruces ardían y la de los zares empezaba a ser una historia mal contada, los muros del Monasterio de San Juan de Rila se convirtieron en el cofre del tesoro, en la fortaleza física, religiosa, cultural y lingüística de una Bulgaria a la que le quedaban nada menos que cuatro siglos de resistencia a los embistes otomanos. Este es un país que nacería de nuevo a partir precisamente de estas pequeñas comunidades cristianas con las que se aupó la idea de liberación, de independencia y de Nación destinada a no caminar de la mano de nadie. El Resurgimiento de Bulgaria era imparable. Y Rila tuvo mucho que ver en todo aquello.

Actualmente el Monasterio de Rila es Patrimonio de la Humanidad y uno de los lugares de más impactantes y espectaculares que se pueden ver en Bulgaria. Sólo por sí mismo valía este viaje. Penetrar en los muros de la memoria, más allá de las montañas, te permite percibir y asumir la bien llamada esencia búlgara. Leer artículo completo ➜