Las Pampas del Yacuma, el Pantanal de Bolivia

No toda Bolivia es altiplano ni gélidos vientos modelando un paisaje árido a cuatro mil metros de altura. A veces se pasa por alto que algo más de una tercera parte de su territorio, en el norte y en el este, posee junglas y humedales casi vírgenes que preludian la Amazonía. Pero la fama de Brasil, el oriente peruano o incluso ecuatoriano no parece haber tocado a este país, más reconocible por sus montañas nevadas que por sus selvas. Como a los viajeros la poca propaganda, a priori, nos tiende a atraer, sin haberlo meditado me encontré en una villa de extraño nombre como Rurrenabaque preparado para partir hasta Santa Rosa, a orillas del Río Yacuma. Allí nacen unos humedales que son gemelos del extraordinario Pantanal brasileño, regando de vida una área extensa cuyos dueños son únicamente los cantos de las aves, los ojos bien abiertos de los caimanes y las muestras evidentes de libertad tanto por encima como por debajo de esas aguas que pocos conocen lo que de verdad esconden.

Las llanuras impenetrables del Yacuma, subtributario del Río Amazonas, corresponden a una explosión increíble de la Madre Naturaleza. Allí pude observar cómo entreabría sus puertas para poder disfrutar de sus rumores y sus silencios en compañía, entre otros, de un caimán que no se separó un segundo de nuestro refugio. Leer artículo completo ➜