Crónica de un viaje a Camboya y Singapur: Capítulo cuarto

23 de marzo: PHNOM PENH, UNA PERLA QUE VUELVE A RELUCIR

Durante mucho tiempo a la capital de Camboya se la conoció como «La Perla de Asia». Dicha denominación fue P1120861retirada de todo uso cuando los Jemeres Rojos la transformaron en una ciudad fantasmagórica y triste, cubriendo de negro cualquier brillo que pudiera tener. Afortunadamente todos sus fantasmas fueron abandonando paulatinamente los distritos, calles y rincones hasta llegar a hoy donde parece que esta perla aún no ciega con su fulgor, pero que cada día, cada hora, cada minuto centellea para recordar al mundo que es capaz de resurgir de sus cenizas. Normalmente muchos viajeros prescinden de ella en sus itinerarios o le otorgan una mera función de escala para ir a Siem Reap o regresar de la ciudad más próxima a los fantásticos Templos de Angkor. Pero Phnom Penh, la capital que emergió de una colina sagrada a los pies del Tonlé Sap, tiene muchos motivos para ser un punto fuerte más de Camboya. Más allá de su etapa de infausto recuerdo posee grandes atractivos para quedarse y disfrutar de su rutina para nada ennegrecida.

El día anterior había visitado las huellas de uno de los mayores Genocidios de toda la Historia de la Humanidad junto al esplendor de un pasado no tan lejano como parece en la que fueron capaces de levantar los Palacios y Templos más suntuosos. Durante esta jornada de martes haría un recorrido variado que tocaría lugares sacros como Wat Phnom, el lugar donde nació esta ciudad tras una bella historia, Wat Ounalom, que es el baluarte del Budismo en Camboya, Mercados tradicionales donde uno se encuentra «de todo» por muy extraño que pueda parecer, para finalmente ver caer el Sol en una pequeña barca de madera surcando el Río Mekong y observar otros modos de vida en la orilla opuesta a la ciudad.

En este post pretendo dar a los futuros viajeros a Camboya más motivos para no pasar Phnom Penh por alto. Poderosas razones que estoy desgranando poco a poco entre el capítulo anterior y este que ahora comienza. Y es que le pese a quien le pese, la perla vuelve a relucir…

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Crónica de un viaje a Camboya y Singapur: Capítulo tercero

22 de marzo de 2010: ENTRADA A CAMBOYA POR PHNOM PENH, UNA CIUDAD CON LUCES Y SOMBRAS

No tomaba un rickshaw desde hacía un año cuando viajé por primera vez a la India. Esa especie de motocicleta con carruaje detrás forma parte de la idiosincrasia de muchas ciudades de Asia, inundando carreteras y rasgando el sonido con sus ruidosos tubos de escape. En Camboya esto no es menos, y junto a las motos, son los vehículos que más se ven a lo largo y ancho de toda su geografía. Por tanto qué mejor manera que ir desde el Aeropuerto al hotel que había reservado en Phnom Penh junto a la venerada colina de Wat Phnom que en este medio de transporte eficaz y, sobre todo, económico. Es tan loco que resulta incluso divertido ver cómo el conductor sortea mil kamikazes que circulan a contracorriente, a un peatón cruzando sin mirar o a un perro callejero que no teme al peligro. Pero el ser incauto no significa perecer en el intento, por lo que lo que uno debe hacer es santigüarse, agarrarse bien fuerte y no quitar ojo de todas esas escenas urbanas que se despliegan ante tí.

Adoro el caos y Phnom Penh es caos. Una ciudad que tiene lo peor y lo mejor de Asia, que mucha gente obvia como un mero paso intermedio a Angkor, pero que es capaz de deslumbrar por sí misma y mostrar al mundo sus maravillas…y también sus miserias. Ambos contrapuntos son la definición más evidente de esta ciudad, rodeada de claros y sombras que reflejan sus dos pasados, el más glorioso y el más ruín. El primero están comenzando a ensalzarlo y el segundo a dejarlo atrás lo antes posible, aunque para esto aún hace falta tiempo.

Tan sólo harían falta unos minutos para comprobar esta impactante dualidad y sumergirme en una nueva ciudad, un nuevo país y una nueva forma de ver la vida. El viaje tomaba una nueva dimensión. Subido a un tuk tuk , como se le llama oficiosamente a los rickshaw, iniciaba un apasionante aventura en Camboya. Leer artículo completo ➜