Curiosidades sobre la Plaza Roja de Moscú

La primera vez que fui a la Plaza Roja dí cientos de vueltas sobre mí mismo para no perder detalle en 360 grados del que puede considerarse uno de los espacios públicos más célebres y reconocibles del mundo. En aquel inmenso icono de 75000 metros cuadrados pude oler a telón de acero, a desfile del Ejército Rojo, al astronauta Yuri Gagarin, a Lenin y Stalin, al último Zar, a Iván el Terrible… Pocos lugares poseen tanto significado en un envoltorio tan imponente. Por eso la fuerza del verdadero corazón de Moscú, del motor y alma de Rusia, otrora la URSS, la sentí a cada paso que pude dar por su frío y oscuro suelo de piedra. El ambiente era vibrante, los colores adosados a las siluetas y curvas de las cúpulas de la Basílica de San Basilio bailaban de forma sugerente, el Sol coloreaba la sangre de sus muros igual que cada día desde hace cientos de años. Todos allí éramos matrioskas de nosotros mismos. La única verdad, sin capas ni añadidos, era aquella Plaza…

Quién no conoce o no ha visto imágenes de la Plaza Roja. Pero, ¡cuántas historias esconde! Son tantas las anécdotas que hay en torno a este lugar que dan para escribir un libro. De eso precisamente trata este post, de una serie de curiosidades y casualidades con las que poder comprender un escenario demasiado complejo como para pensar que es “tan sólo una plaza más”. Ni mucho menos, ya veréis. Leer artículo completo ➜