Vídeo del interior de las minas de Potosí

Recientemente os conté mi experiencia en las entrañas de las minas de Potosí, a las que metaforicé como una de las puertas del infierno que hay en el mundo. La montaña de Bolivia que supuraba plata, y que después de más de cuatro siglos sigue funcionando, es uno de los pasajes más oscuros de la conquista de América en incluso de la historia reciente del cono sur. Cuando tuve la oportunidad de entrar a una de las cinco mil galerías que sangran dentro del laberinto del Cerro Rico pude sentir el dolor que se rebate en la oscuridad y podredumbre de unas minas exhaustas. Las palabras que me dedicó uno de los mineros que me acompañaron a este viaje emocional resuenan en mi cabeza como si las hubiese escuchado ahora mismo: «Aquí dentro Dios no existe».

Mineros en Potosí (Bolivia)

Me gustaría mostraros un pequeño vídeo en el que podáis ver cómo es el interior de las minas de Potosí, cómo se respira en aquellas paredes sombrías y, en definitiva, cómo fue mi paso por uno de los lugares más siniestros y duros que he visitado en mi vida. Leer artículo completo ➜

En las entrañas de las minas de Potosí, la puerta del infierno

Miguel de Cervantes en El Quijote acuñó un dicho popular que aún se sigue escuchando. Decir que algo «vale un Potosí» o «más que un Potosí» tiene la connotación de ser mejor que el más grande de los tesoros jamás encontrados. Lo que mucha gente desconoce es la procedencia exacta de la frase, que hace referencia al Cerro Rico, un monte que se encuentra en el sur de Bolivia, con más de 4000 metros de altura y agujereado por miles de túneles de las inagotables minas de Potosí, las cuales aportaron al Imperio español y a toda Europa durante la época de la conquista de América, más cantidad de plata que ningún otro lugar del mundo. Su explotación, viva en pleno siglo XXI, fue uno de los grandes porqués del crecimiento del viejo continente a partir del Siglo XVI, aunque esto fuera a costa del trabajo feroz de los esclavos indígenas y una hilera incontable de cadáveres por el camino. Es entonces cuando la plata y este dicho cervantino nos hacen ver que hay lingotes que, aunque brillantes, están manchados de sangre.

Cerro Rico en Potosí (Bolivia)

La ciudad de Potosí, que por momentos fue lo más parecido a la capital del mundo, vive todavía a la sombra del Cerro Rico. La explotación de las minas continúa siendo la base de la economía local y, dos siglos después de ser un país independiente, Bolivia no ha sabido poner fecha de caducidad a las galerías en las que muchos trabajadores, entre ellos niños, siguen dejándose la vida. Durante mi viaje al país andino me atavié con la vestimenta del minero y entré a las minas de Potosí para darme cuenta que lo que mis ojos veían debía parecerse mucho al infierno. Leer artículo completo ➜

5 ciudades coloniales de América Latina que enamoran

«Todos los edificios, en lo posible deben ser uniformados para que la ciudad resulte bella» es uno de los artículos de La Ley urbanística de 1547 que el Rey Felipe II quiso se aplicara a las ciudades que se fundaran en el Nuevo mundo. Durante los más de trescientos años de colonización española en el vasto territorio americano se levantaron numerosísimas metrópolis desde las cuales se centralizó el poder de los distintos virreinatos. Los cimientos del nuevo orden en continente empezaron a ponerse en plazas, callejuelas, palacetes y catedrales en lugares que llegaron a superar incluso por población a no pocas ciudades revelevantes de la vieja Europa. Las normas básicas de las ciudades de nueva planta se acoplaron a los estilos arquitectónicos y artísticos presentes en España, modificándose paulatinamente hasta alcanzar un mestizaje y una particularidad especial en estas urbes. Hoy muchísimas de esas ciudades levantadas en América Latina conservan su estilo, apreciándose esos lazos que nos unen a un lado y otro del charco. Algunas de ellas son auténticos tesoros, reflejos de su Historia y que están dentro de la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Durante mi viaje de siete meses como Mochilero en América visité muchas de estas ciudades, las cuales me dejaron una profunda huella. Algunas me parecieron tan rotundamente hermosas que me enamoré sin remedio, paseando una y otra vez por sus callejones, contemplando el ritmo que la gente le ha dado a estas maravillas del mundo.

Ventanas que podrían ser de cualquier ciudad colonial

Hoy voy a hablaros de cinco ciudades coloniales de Latinoamérica que me enloquecieron. Una selección justa o injusta de lugares magníficos que nadie debería dejar de ir al menos una vez en la vida.

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