Viaje a Japón y las 2 Coreas: Capítulo 10

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17 de Julio: REGRESO VIRTUOSO A LA DINASTÍA JOSEON

El cielo soleado y limpio de la mañana del jueves me hizo levantarme de la cama como un resorte. No hay nada mejor que un buen Sol para despertarse con ánimo, ganas e ilusión. Estaba exultante y feliz de poder disfrutar de una ciudad como Seúl, que tenía aún mucho que ofrecerme. El plan tenía suficientes alicientes como para no aburrirse y además no faltaban ni 24 horas para lograr uno de los retos viajeros más importantes de mi vida, entrar por un día a la impenetrable Corea del Norte. Eso si nada ni nadie lo impedía, por supuesto, porque de lo único en que podía confiar era en que estábamos a 17 de julio.

La ruta que había pensado constaba de tres fases bien diferenciadas para primera hora de la mañana, mediodía y tarde respectivamente: 1ª Colina Inwangsan (barrio chamanista) + Cárcel Seodaemun (Prisión japonesa), 2ª Monumentos de la Dinastía Joseon y 3ª Compras en Insadong. Lugares distintos de índole religiosa, política, histórica y puramente comercial, que componen un eje más que interesante que define de forma certera una completa excursión de un día por la Seúl más tradicional. Vamos allá.

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Viaje a Japón y las 2 Coreas: Capítulo 9

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15 de Julio: GOLGULSA Y YANGDONG, ESTANDARTES DE LA COREA MÁS TRADICIONAL

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Antes de comprar algo de desayuno en el supermercado de al lado fui directo al teléfono para llamar a los de la agencia Gonsee, con quienes había contratado mi tour norcoreano. Con mi inglés carabanchelero y con el inglés made in Corea del Sur de la chica que atendía el teléfono llegamos a la conclusión de que si nadie decía nada, debía estar el viernes en el punto acordado. Se habían suspendido sine die los tours a la Montaña Diamante, pero no los de Kaesong, por lo que no debía preocuparme. Aunque ese era un tema que se estaba tratando en las altas esferas políticas y no podía hacer más que estar atento a las noticias. O se daba un cierre total de fronteras o bien podía llevar a cabo «con normalidad» mi paso a Corea del Norte. De todo esto a mi familia no le había dicho absolutamente nada. Si ya de por sí no verían con buenos ojos tratar de pasar a uno de los países del famoso «Eje del Mal», menos sería si días antes a una turista le habían pegado tres tiros por «salirse del camino». Era algo suficientemente arriesgado, y más en las condiciones en que uno accede al interior del país y que contaré más adelante. Así que con calma más o menos moderada, salí fuera a proseguir con mi descubrimiento de la capital histórica y cultural de Corea del Sur. Como se suele decir, a otra cosa mariposa.

Lo de la dispersión monumental de Gyeongju es más una realidad que una opinión personal. Y para muestra los lugares visitados durante aquel martes 15 de julio: El Templo Golgulsa y la Aldea de Yangdong. Uno al sureste de la región y el otro al norte, casi fuera de los límites marcados en los planos. Medios de transporte diferentes que hacen que utilizando la base de la Estación de autobuses tengas que ir a un sitio primero, retornar a Gyeongju una vez terminada la visita, y otra vez a empezar. Con razón se necesita tanto tiempo para recorrer todo el área. No bastan ni dos, ni tres ni cuatro días. Es por ello que hay que ser sumamente selectivos y apostar por lo que más te apetezca conocer. Lo que está claro, a no ser que uno sea tan afortunado de no contar con límites de tiempo, es que es imposible verlo todo.

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