Crónicas de un viaje a Bulgaria y Macedonia 3: Veliko Tarnovo

9 de noviembre: VELIKO TARNOVO O VIAJAR A LA BULGARIA DE LOS ZARES

A mediados del Siglo XIII casi toda la península de los Balcanes se había sacudido el dominio bizantino y sus designios eran dictados por los Asen, la Dinastía de Zares del conocido como II Imperio Búlgaro. Sus fronteras superaron la actual Bulgaria así como parte de Rumanía, Grecia, Albania, Macedonia e incluso P1170718llegaron a abrazar territorio serbio, más allá de las puertas de Belgrado. Los caballeros búlgaros, guardianes de la religión ortodoxa y la cultura eslava cada vez más lejanas del poder de los Papas de la Iglesia Católica, mantuvieron a raya a sus enemigos que daban siempre con hueso duro. La red de fortalezas y castillos construidos a lo largo y ancho del Imperio sirvió para contener los ataques externos y mantener de una forma relativamente estable una cultura floreciente que tuvo su reflejo en ciertas facetas artísticas. Tarnovgrad, actualmente llamada Veliko Tarnovo, fue la capital de este Imperio. Los Asen se habían hecho fuertes en Tsarevets, un bastión amurallado situado en una de las colinas de la ciudad, inexpugnable a oídos de Roma y de los turcos. Pero fueron finalmente estos últimos quienes se hicieron con lo que parecía imposible y conviertiendo a Bulgaria en una provincia más del Imperio Otomano cuyo control lo llevaba Constantinopla.

Veliko Tarnovo es para los búlgaros el recuerdo de su mayor gloria. Aunque en la actualidad la capital del país se encuentra en Sofia, los muros de la Fortaleza de Tsarevets son fiel reflejo de una época esplendorosa y, por tanto, conservan los rasgos de una capitalidad ficticia y soñada por los más nostálgicos. Esta ciudad, que se asoma sin vértigo alguno al Río Yantra y que decidió crecer libremente en el filo de un precipicio, es una de las visitas más interesantes y recomendables con la uno puede entrar por la puerta grande a la Historia de Bulgaria. Muy cerca suyo se encuentra un pequeño pueblo llamado Arbanasi que fue habitado por comerciantes ricos procedentes de Albania los cuales estuvieron protegidos por los otomanos, quienes les permitieron alzar iglesias ilustradas en su interior de un valor artístico sin igual como la de la Natividad, que con todo derecho se puede decir que es la mayor obra pictórica del medievo que se conserva en este país. Motivos y más motivos por los que montar aquí nuestra base y salir a descubrir estos tesoros búlgaros.

 

En este capítulo recorremos de arriba a abajo las empinadas cuestas de Veliko Tarnovo, izamos la bandera búlgara en la vieja Fortaleza, bajamos al barrio con más personalidad de la ciudad, Asenova, nos escapamos a varios kilómetros hasta una Arbanasi en la que no esperaban a nadie aquel día e incluso tenemos tiempo para visitar un monasterio sumido en el frío olvido. Lugares ideales para adentrarnos en la Bulgaria de los Zares viajando muy atrás en el tiempo… Leer artículo completo ➜

Crónicas de un viaje a Bulgaria y Macedonia 2: El Monasterio de Rila

8 de noviembre: EL MONASTERIO DE RILA Y LA ESENCIA BÚLGARA

Desde hace aproximadamente mil años el alma de Bulgaria reposa escondida en el corazón de las Montañas del Silencio. Lejos, tras los bosques herméticos que sólo la niebla conocía, una cueva sirvió de hogar a un ermitaño, Juan de Rila, quien muy cerca de ella creó una comunidad monacal que siglos después llegó a convertirse en la reserva espiritual de un Reino acosado y aplastado por los turcos, infieles a la vista de los cristianos viejos. Cuando las campanas ya no repicaban, las cruces ardían y la de los zares empezaba a ser una historia mal contada, los muros del Monasterio de San Juan de Rila se convirtieron en el cofre del tesoro, en la fortaleza física, religiosa, cultural y lingüística de una Bulgaria a la que le quedaban nada menos que cuatro siglos de resistencia a los embistes otomanos. Este es un país que nacería de nuevo a partir precisamente de estas pequeñas comunidades cristianas con las que se aupó la idea de liberación, de independencia y de Nación destinada a no caminar de la mano de nadie. El Resurgimiento de Bulgaria era imparable. Y Rila tuvo mucho que ver en todo aquello.

Actualmente el Monasterio de Rila es Patrimonio de la Humanidad y uno de los lugares de más impactantes y espectaculares que se pueden ver en Bulgaria. Sólo por sí mismo valía este viaje. Penetrar en los muros de la memoria, más allá de las montañas, te permite percibir y asumir la bien llamada esencia búlgara. Leer artículo completo ➜