Ruta de las fortificaciones de frontera entre Salamanca y Portugal

No siempre la frontera entre los reinos de Portugal y España se caracterizó por la invisibilidad actual sino por todo lo contrario. Más bien fue una controvertida y enrevesada línea de castillos y fortines a lo largo de muchos cientos de kilómetros, desde Valença do Minho hasta Vila Real de Santo Antonio, desde La Guardia hasta Ayamonte. Un buen ejemplo, al que dedicamos esta lectura, se observa aproximándose a la raya (popular denominación fronteriza en ambos países) entre el occidente salmantino y el oriente de la Beira, la cual desvela poderosas fortalezas y ciudadelas amuralladas, espigadas atalayas, permitiendo imaginar un sinfín de sospechas y recelo que durante siglos cohabitó en esta vasta dehesa donde en una Europa sin fronteras las únicas lindes son las de las fincas ganaderas. Entonces, lo que no podían detener las lineas divisorias naturales que conforman los ríos Duero, Águeda o las aguas fluyendo raudas en el valle del Côa, lo hacían fabulosas obras de la ingeniería militar de los siglos XVII y XVIII basándose en los diseños del mariscal francés Vauban, tanto en lugares de nueva construcción como de adaptaciones surgidas en los entramados ya existentes desde la Edad Media.

Fuerte de la Concepción (Aldea del Obispo) - Ruta de las fortificaciones de frontera

En la frontera entre Salamanca y Portugal, llevamos a cabo un fabuloso recorrido en coche persiguiendo esos pequeños mundos abalartuados que, aunque en tiempo de guerra y dudas sirvieron para separarnos, conforman una buena muestra de la confraternidad entre dos pueblos, dos culturas en las que las semejanzas se ensalzan y las diferencias se disfrutan. La ruta de las fortificaciones de frontera representa algo más que una escapada entre fortines en forma de estrella, encantadoras aldeas históricas y símbolos en las rocas que miles de años antes dejaron nuestros antepasados comunes del Paleolítico. Es, al fin y al cabo, un viaje al instante en que España y Portugal se declararon enemigos íntimos para después luchar juntos de la mano y darse cuenta de que siempre habían sido hermanos.  Leer artículo completo ➜

Qué ver en un viaje a Florida (Guía y consejos para una ruta en coche)

Se cuenta que cuando el español Juan Ponce de León desembarca en las costas de Florida en el año 1513, lo hace buscando la Fuente de la eterna juventud. Por supuesto no logra su cometido, a pesar de su afán de perseguir una leyenda que embaucó a no pocos exploradores y conquistadores en aquel tiempo. Bien salvándose de flechas envenenadas de los indígenas, así como de la mordida de los astutos caimanes custodios de humedales y ciénagas, halló para la posteridad una península que, hoy día, cinco siglos más tarde de aquel hecho, es capaz de proporcionar a sus visitantes uno de los mejores viajes posibles en los Estados Unidos de América. Una aventura apta para toda clase de viajeros y viajeras en busca de nuevas experiencias, y sobre todo, de la fuente de la eterna juventud cuyo significado real no es otro que divertirse y disfrutar de la vida como si no hubiera un mañana.

Atardecer en Key West, uno de los imprescindibles que ver en Florida

Miami, Orlando, la naturaleza indómita de los Everglades, una sucesión de cayos de aguas cristalinas y playas de arena fina, los mejores parques de atracciones del mundo, el lugar donde se lanzan los cohetes al espacio o la ciudad más antigua del país son algunas de las muchas cosas que ver en Florida. Da igual si en solitario, en pareja, en familia o con los amigos. En realidad, se trata de un destino para todo el mundo. Con objeto de poderle sacar todo el partido a un nuevo desembarque a este rincón privilegiado, presento a continuación una breve guía con mis lugares preferidos (e imprescindibles) que visitar en Florida junto con algunos consejos prácticos que pueden resultar de utilizad para preparar un viaje lleno de posibilidades. Leer artículo completo ➜

Querido anecdotario viajero

No es raro en las conversaciones con amigos, conocidos (y no tan conocidos), que me lleguen casi siempre dos cuestiones concretas sobre los viajes que he tenido la suerte de realizar a lo largo de mi vida. Una de ellas es cuál o cuáles son mis países preferidos, algo de lo que ya me mojé lo suficiente hace unas semanas en este blog (aunque no estoy convencido si diría lo mismo si tengo que redactarlo hoy). La otra tiene que ver con esas anécdotas o curiosidades que me han sucedido estando de viaje. Buena parte de quienes hacen este tipo de preguntas os aseguro que buscan cosas escabrosas, cuanto más chungas mejor. Pero vaya, a día de hoy no he temido aún por mi vida, aunque sí he podido pasar cierto miedo, y no es intención decepcionar al personal ávido de sucesos truculentos contando alguna de estas historias más o menos peculiares.

Tren averiado en Sri Lanka

Más que de asuntos retorcidos o morbosos, hoy me gustaría estrenar nueva sección sección. Su título “Querido anecdotario viajero” y el objetivo, compartir con vosotros algunas anécdotas curiosas, unas más simpáticas y otras no tanto, que tienen que ver con lo que el mundo me ha mostrado hasta ahora y, sobre todo, con cómo me lo ha mostrado. Unas líneas sobre las que hay una buena historia detrás y que, algún día, quien sabe si tomando juntos un café en Madrid, un té a la menta en Marruecos o un chocolate en Groenlandia, conformen una buena ocasión de profundizar mientras conversamos de viajes.   Leer artículo completo ➜

Ruta por tierra entre Shanghái y Lhasa: El largo camino al Tíbet

“Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca, pide que tu camino sea largo, rico en experiencias, en conocimiento”. Esta frase del memorable poema de Cavafis, aplicable tanto a los viajes como a muchas de las facetas de nuestra vida, procuro llevarla conmigo a todas partes. Siempre he pensado que la meta está lo lejos que tú quieras que esté y que, en muchas ocasiones, para saborearla aún más hay que detenerse lo que sea necesario y aprender de la senda o sendas que te lleven a ella. El largo camino al Tíbet lo inicié realmente muchos años antes de poner los pies en Lhasa. Primero a través de la literatura, después dando pasos con la imaginación y dejándome llevar por los pormenores del viejo Reino de los Himalayas de los que me iba empapando. Después, tras varias andaduras por China fui casi tocándolo con la yema de los dedos (como en Shangri-La, en el pequeño Tíbet de Yunnan). Y en la vez que por fin emprendí el viaje definitivo, traté de que el recorrido también fuese lento, que el Palacio de Potala se hiciese esperar. Dar un salto no era opción. De ahí que la llegada al Tíbet desde Shanghái vino precedida de diversas vivencias dignas de recordar.

Templo de la Fortuna en las Montañas Cangyan (Hebei, China), parte de nuestra ruta por tierra entre Shanghai (China) y Lhasa (Tíbet)

En la ruta por tierra entre Shanghái y Lhasa se sucedieron rascacielos futuristas, una noche en un monasterio zen, una villa medieval de piedra y un templo sostenido por un puente. Así como un ejército con miles de guerreros de terracota, un mar de interior sagrado en Qinghai, un monasterio gelugpa que no dejaba de recibir a devotos peregrinos arrastrándose literalmente por el suelo y un tren al que dicen de las nubes con el que atravesar la meseta tibetana. Todo antes de acariciar el Palacio de Potala, la Ítaca de mis sueños.  Leer artículo completo ➜

Primeras vacaciones de verano con Unai

Cuando Unai nació, o incluso antes de verle sus preciosos ojos azules por primera vez, mucha gente me escribió preguntándome si el primer viaje del niño sería a Japón, China, TailandiaEstados Unidos o a algún rincón remoto de este planeta. No había empezado a mamar y ya era todo un viajero. Como si del paritorio fuera a salir el bebé con el sombrero de Indiana Jones, unos prismáticos de explorador y la colección completa de las guías Lonely Planet bajo el brazo. ¡Menuda presión! Siempre hemos tenido claro tanto su madre como yo que no tenemos ninguna prisa al respecto, que queremos que todo fluya de manera natural en función de las circunstancias o las posibilidades. De hecho para este verano queríamos pasar con él unas vacaciones como las de antes, de las de playa, piscina, paseo, chiringuito, alguna excursión chula y siesta después de comer. Es decir, las mismas que junto a nuestros padres nos convertían en los seres más felices de este mundo.

Rebeca, Sele y Unai en Galicia

Las primeras vacaciones de verano con Unai en la costa malagueña y en Galicia nos han servido para conocernos mejor, empezar a saborear lo que supone viajar con nuestro hijo y adaptarnos a las nuevas circunstancias de esta nueva familia. Os puedo asegurar que las hemos disfrutado igual o más que contemplando el atardecer en Tikal o surcando las aguas de la Bahía de Halong. Esta vez, más importante que “el dónde” era el “con quién”.  Leer artículo completo ➜

2 minutos en el Kruger

El Parque Nacional Kruger es el lugar de naturaleza con mayor número de visitas en Sudáfrica. De hecho se trata uno de los rincones más recomendables de África para irse de safari y ver fauna en libertad. La gran densidad de animales con la que podemos encontrarnos es tan abrumadora que cuesta asimilar todo lo que está aconteciendo a nuestro alrededor. El ronroneo de los leones o el barrito de los elefantes se convierten en la banda sonora original de un largo viaje a la denominación de origen de un planeta todavía salvaje. De ese modo la mejor aventura que se puede tener en el Kruger es dejar que todo suceda sin más, ser testigos privilegiados de la presencia de los actores esenciales que permiten que el ciclo de la vida continúe rodando.

Bebé elefante en el Parque Kruger de Sudáfrica

Me gustaría que vieseis todo lo que pueden dar de sí dos minutos en el Kruger. Y es que bastan sólo 120 segundos de vídeo que tuve la ocasión de grabar en el parque sudafricano por antonomasia para comprender por qué merece la pena seguir viviendo esta gran aventura.  Leer artículo completo ➜

Algunas curiosidades históricas que aprendí en Las Palmas de Gran Canaria

Cuando fue fundado El Real de Las Palmas en 1478 nacía así la primera de las ciudades fuera del continente europeo gobernada por el Reino de Castilla con Isabel y Fernando, los Reyes Católicos, a la cabeza. Bajo las órdenes de un irreductible Juan Rejón surgía en el actual barrio de Vegueta una nueva urbe al costado del barranco Guiniguada. Así arranca la historia de Las Palmas de Gran Canaria, ciudad a la que los siglos modelarían tanto sus formas como su carácter. Parada de avituallamiento para las naves de Cristóbal Colón antes del Descubrimiento de América en 1492, puerto esencial para las rutas hacia el Nuevo Mundo durante siglos, obsesión de piratas y corsarios, lugar estratégico ansiado por portugueses, holandeses y británicos, retiro de genios y figuras, cuna de novelistas y tenores. No es poca cosa, vaya.

Entrada del Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria

Tras viajar a Las Palmas de Gran Canaria tuve la ocasión de aprender un montón de curiosidades históricas sobre la ciudad, muchas de las cuales me parecen realmente interesantes y que me apetece compartir. ¿Os subís conmigo a la máquina del tiempo para conocer la ciudad de otra manera?  Leer artículo completo ➜

Ruta en coche por la Sierra del Segura y Alcaraz, el corazón verde de Albacete

Hay quien todavía piensa que la provincia de Albacete es un territorio plano y sin más malicie orográfica que la de un inmenso campo de cereal achicharrándose con la canícula a los pies de una autovía. Un bar de carretera abierto las 24 horas y un muestrario de navajas tras un cristal. Desafortunadamente los tópicos son la forma que tiene la ignorancia de justificarse a sí misma, no querer mirar más allá, hacer de la parte el todo y convertir en suyas las opiniones ajenas. Pero los tópicos no están para otra cosa que para romperlos. ¿Cómo lograrlo? Basta avanzar unos kilómetros dejando atrás la carretera que se dirige a la costa y darse cuenta de que llanura manchega desaparece por completo para entrar de lleno en un territorio de montañas, bosques y cascadas, de riscos de piedra anaranjados bajo la luz del sol y coronados por la silueta de las cabras montesas. O escuchar el rumor de ríos como el Mundo y el Tus alimentando el curso medio del río Segura en un entorno caracterizado por su verdor. Albacete demuestra que es mucho más en la Sierra del Segura y Alcaraz, con una amalgama de pueblos pendiendo de un paisaje escarpado, castillos recordando su función de centinela de piedra en la vieja frontera cristiano-musulmana, pinturas rupestres al descubierto en cuevas y abrigos rocosos. Y agua, mucha agua.

Paisaje de la Sierra del Segura de Albacete (Liétor)

Durante cuatro días estuve haciendo un recorrido en coche por esta zona injustamente desconocida de la geografía española. Y ésta fue la hoja de ruta en la Sierra del Segura y Alcaraz, donde las frases hechas no tuvieron más remedio que deshacerse en lugares como Aýna, Letur, Yeste, Liétor, Nerpio, Molinicos, Riópar, el Nacimiento del río Mundo o la monumental Alcaraz, por medio de una colección de curvas, recodos y miradores poco transitados que demuestran que aquí es posible vivir una de las mejores escapadas posibles en Castilla-La Mancha. Un viaje al interior de un tópico muy poco certero.  Leer artículo completo ➜

Snorkeling en la Playa de Las Canteras (Las Palmas de Gran Canaria)

Confieso que la primera vez que me dijeron que en la Playa de Las Canteras, la más emblemática de Las Palmas de Gran Canaria, se podía practicar muy buen snorkeling junto a la orilla, no me lo terminé de creer del todo. ¿Pero cómo va a haber tanta vida marina en una playa urbana? – me preguntaba. Sin duda, reaccioné como un auténtico iluso porque cuando metí la cabeza bajo el agua, nada más ponerme las aletas y las gafas de bucear, me di cuenta que lo que me habían contado era una verdad incluso por debajo de la realidad. Aquel fabuloso paisaje marino no tenía que envidiar a muchos otros que había podido disfrutar en Asia o Caribe. Era como si, de repente, me hubiese metido en un acuario. Un acuario en el que, por supuesto, no tenía demasiadas ganas de salir.

Haciendo snorkeling en la Playa de Las Canteras (Las Palmas de Gran Canaria)

Perdí la cuenta de la enorme diversidad de peces que pude ver, algunos de muy vivos colores, y el tiempo voló en aquel aleteo como si una hora y media se hubiese convertido en apenas un minuto. No me quedó otra que reconocer, y lo hago con gusto, que en la Playa de Las Canteras hice un snorkeling de categoría, de lo mejor que he podido disfrutar en las costas españolas.  Leer artículo completo ➜

La ruta de Amanece que no es poco (Pueblos y escenarios de la película en la Sierra del Segura)

En 1988 el rodaje de “Amanece que no es poco”, dirigida por el albaceteño José Luis Cuerda, removió los cimientos del humor con una pátina tan surrealista y genialmente absurda que terminó convirtiéndose en una película de culto. Aquel pueblo inventado de misa diaria, en el que llueve arroz de Calasparra, se hace flashback a petición del alcalde, los borrachos se desdoblan y los hortelanos bajan al bancal cantando madrigales, existe realmente. Pero este municipio de mucha cultura, de unas peculiaridades de gran valor y de un folklore muy variado es, en realidad uno y trino. Me explico. En realidad la película se grabó en tres pueblos de la Sierra del Segura en Albacete, concretamente en Aýna, Liétor y Molinicos. Localidades de la conocida como Suiza manchega que nos muestra el corazón más verde y montañoso de la provincia, muy lejos de los tópicos sobre la provincia con los que tanto se ha cebado la ignorancia.

En la taberna de Amanece que no es poco

Hoy día es posible perseguir las huellas y escenarios de la película que entran en lo que se viene a llamar “Ruta de Amanece que no es poco” en la Sierra del Segura. Y pasear a través de callejuelas de tan pintorescos pueblos albaceteños en los que uno puede venir a hablar de Dostoievski, del libre albedrío o hacer una oda a una calabaza sin que nadie se inmute lo más mínimo.  Leer artículo completo ➜

La cripta de las momias de Liétor en el convento de los Carmelitas Descalzos

En la localidad albaceteña de Liétor, en el corazón de la Sierra del Segura, se mantuvo oculto durante cientos de años el secreto que escondía el viejo convento de los Carmelitas Descalzos. Abandonado a su suerte tras la desamortización de Mendizábal de los bienes eclesiásticos y, ya sin monjes que lo habitaran desde 1835, nadie se había percatado de la existencia de varias sepulturas bajo el altar de la iglesia hasta que entraron unos niños de manera casual por una abertura externa y se encontraron que los cuerpos allí yacentes se habían conservado casi íntegros. Las condiciones de la cripta habían sido las causantes de que no quedaran meros huesos apilados sino auténticas momias, con su gesto incorrupto, los ropajes casi intactos o las manos en posición de rezo sosteniendo cruces de madera. Acababan de descubrir la cripta de las momias de Liétor, un espacio fúnebre en el que durante el siglo XVIII habían sido enterrados frailes y otros personajes que habían pagado para contar con el privilegio de ser sepultados debajo del altar.

Una de las momias de Liétor sosteniendo una cruz de madera

Ya hacía mucho tiempo había oído hablar de las momias de Liétor, así que cuando tuve oportunidad de visitar este pueblo mientras estaba de ruta con el coche por la Sierra del Segura y Alcaraz, pedí entrar a la cripta y poderla ver con mis propios ojos.  Leer artículo completo ➜