Planes diferentes para redescubrir la Sierra Norte de Madrid

Si me lo permitís voy a hacer una generalización, aunque suela estar bastante en contra de ellas. O, al menos, tengo el deseo de compartir por aquí una sensación personal. Siempre he tenido la impresión de que son muchos los madrileños y madrileñas que no sólo no conocen su propia ciudad, lugares, calles, monumentos e historias. Sino que además, por extensión, ignoran por completo otros muchos rincones de la Comunidad de Madrid. La Sierra Norte de Madrid es, por ejemplo, una de esas grandes desconocidas. Con la salvedad de clásicos recursos para escapadas de medio día como Patones de Arriba, Buitrago de Lozoya o, más recientemente, el Hayedo de Montejo cuando llega el otoño, existe una lista interminable de parajes y pueblos magníficos que nos permiten descubrir «el otro Madrid» los cuales aún, por fortuna, siguen inalterados incluso durante buena parte de los fines de semana del año. Y eso en Madrid, donde solemos afirmar con cierto hartazgo y desazón que «está todo hasta los topes», puedo asegurar que se trata de un tesoro. Y de ahí trata de la historia que os voy a contar a continuación, la de una ruta improvisada con coche buscando vivir planes distintos, algunos bastante sorprendentes, por lo que se conoce como Sierra Norte de Madrid.

Convento de San Antonio en la Sierra de la Cabrera (Sierra Norte de Madrid)

Mi intención es compartir unos cuantos lugares insólitos, experiencias que no son muy célebres pero que bien merecen la pena. A través de una sucesión desordenada de planes diferentes para redescubrir la Sierra Norte de Madrid pretendo hallar entre montañas, valles, campiña y pueblos de piedra las respuestas que a muchos nos esperan en ese otro Madrid. Una ruta fantástica entre búnkeres de la Guerra Civil, un eremitorio medieval a los pies de La Cabrera, la cuna del Cardenal Cisneros (que no es Alcalá), una necrópolis milenaria, un valle repleto de esculturas (y sueños), regalos firmados por Picasso, chocolate recién hecho o un otoño absolutamente mágico. ¿Me acompañáis? Leer artículo completo ➜

Svalbard en dos minutos y pico (Vídeo resumen de una navegación polar)

Qué difícil resulta trasladar las sensaciones cuando no se puede transmitir el viento gélido golpeando tu cara, cómo tiembla tu cuerpo ante el hielo rasgándose delante de tus narices o esa lágrima furtiva huyendo a escondidas por tu mejilla cuando una pareja de osos polares te regala uno de los mejores momentos que podrán ver tus ojos. Hablo de Svalbard con devoción, casi diría que con obsesión, recordando los instantes que formaron parte de un magnífico viaje en el que columpiarse entre pararelos septentrionales acarrea un desierto blanco de glaciares, dos colmillos de morsa agarrándose a un témpano a punto de partirse y la inmensa vértebra de una ballena devorada y varada en la orilla que un día sirvió como manjar para el gran Rey del Ártico. ¿Cómo explicar algo así ante un regreso para el que ya hay fecha y camarotes?

Paisaje de Svalbard

Si dicen que una imagen vale más que mil palabras he pensado que con un vídeo, pongamos que de dos minutos y pico, podré mostraros Svalbard de una manera que no había hecho hasta ahora.  Leer artículo completo ➜

Maravillas que ver en Bután: La tierra del dragón del trueno

Los butaneses se refieren a su propio país como Druk-Yul incluso con mayor frecuencia que Bután, el nombre oficial por el que se conoce a este pequeño reino abrazado a las montañas más altas del mundo entre el Tíbet e India. Significa «la tierra del dragón del trueno». Se debe a la creencia ancestral de que existen dragones que moran en una red de cavernosas galerías de la cordillera del Himalaya. El sonido de los truenos en realidad se trataría del impetuoso y desesperado rugido de estas gigantescas criaturas mitológicas. Así es Bután, un compendio de leyendas, creencias y tradiciones que fijan la idiosincrasia e ideales de un país a la sombra de colosos y empeñado en mantenerse fiel a sí mismo. Una rareza inmensa en una diminuta nación anclada en filosofar sobre la verdadera felicidad de sus habitantes, lo necesario de hacerse perpetua repitiendo mantras milenarios y que asegura a quien la visite un refugio confortable entre valles infinitos, imponentes fortalezas y monasterios habitados por la propia sabiduría.

Elemento religioso en Bután (valle de Tang, Bumthang)

Recientemente tuve la suerte de averiguar en Bután que la felicidad, en ocasiones, se trata de un lugar. Y tras llevar a cabo una ruta de diez días por la tierra del dragón de trueno me gustaría comentar esos sitios imprescindibles y maravillosos que ver en Bután en un viaje distinto a cualquier otro.  Leer artículo completo ➜

No es sólo una estúpida pajita de plástico

Quién me iba a decir hace algún tiempo que para sorber mi refresco en el cine o en la hamburguesería de turno estaba sirviéndome de una auténtica arma de destrucción masiva para el medio ambiente. ¿Cómo podría imaginar entonces que algo tan insignificante y delgado que se estruja con la mano resultaba tan dañino para la vida en nuestros mares y océanos? Nunca me había parado a pensarlo, la verdad. Mi ignorancia y estupidez no se percataron hasta mucho después de lo que suponen para el mundo estos elementos a priori inofensivos pero que son parte de un problema global. Recuerdo que un día navegando por internet me topé con la realidad de no uno, sino varios, vídeos en los que veterinarios de animales salvajes se las veían y deseaban para arrebatar estos materiales plásticos que se habían incrustado en nariz, boca e incluso ojos de grandes tortugas marinas que los había confundido con alimento. Aquel día sentí asco y, sobre todo, pena. Mucha pena. De haber sido (y ser) parte del problema y no haberme dado cuenta antes de las terribles consecuencias de algo que va más allá de una estúpida pajita de plástico.

Tortuga marina

Buena parte de las sustancias que contaminan nuestros océanos tiene tienen que ver con este material de sorber y tirar cuyo uso, salvo excepciones, es no sólo una inutilidad sino un lujo que nuestro planeta no se puede permitir por más tiempo. Ya no. Leer artículo completo ➜

Expedición Svalbard (Tras las huellas del oso polar) ¿Te vienes conmigo?

En los últimos confines, casi rozando los confines del Polo Norte, permanecen varadas en el hielo y el silencio las islas que conforman el archipiélago noruego de Svalbard. Mucho más arriba del Cabo Norte, donde cada verano el sol se escapa en medianoche, nace un universo de picos nevados, interminables lenguas glaciares e icebergs a la deriva. Allí el sol no se mueve un ápice en 24 horas. Los hielos perpetuos y el permafrost sirven de hábitat natural a innumerables especies árticas donde destaca, por supuesto, el oso polar, considerado el depredador terrestre de mayor tamaño que existe en el mundo. Pero también es el hogar de morsas, focas, zorros árticos, renos y una buena cantidad de aves marinas que se escudan en latitudes tan septentrionales. Sin duda se trata de uno de los últimos territorios salvajes del planeta, siglos atrás navegado por balleneros holandeses y donde se calcula que hay más osos polares que seres humanos. Hace algún tiempo tuve la fortuna de recorrer el escarpado litoral de Svalbard en busca de aventuras. Es momento de repetir y quién sabe si compartir esta gran experiencia polar contigo. ¿Te apetece?

Osos polares en Svalbard

¡Nuevo viaje de autor a la vista! Entre el 9 y el 18 de junio de 2020 te propongo navegar juntos por el oeste y norte del archipiélago de Svalbard (yendo más allá de la isla de Spitsbergen y sobrepasando el paralelo 80º). Atravesaremos el gran mar de hielo, nos asombraremos de los brutales paisajes que conforman el archipiélago y estaremos preparados para avistar fauna ártica en uno de los rincones más indómitos del planeta. ¿Te vienes a seguir las huellas del gran oso polar?  Leer artículo completo ➜

Las mejores excursiones de un día en Islas Galápagos

Islas Galápagos se trata, sin lugar a dudas, de uno de los destinos de naturaleza más fascinantes de cuantos se pueden visitar en el mundo. No sólo por el elevado número de especies de animales que se pueden encontrar, muchas de ellas endémicas, sino por la proximidad a la que se pueden contemplar y fotografiar. Este archipiélago del Ecuador, cuyo origen volcánico ha derivado en paisajes soberbios y cambiantes, permite observar con nitidez y cercanía a los leones marinos, los pingüinos, sus peculiares tortugas gigantes, aves como el piquero de patas azules o la fragata y, bajo el mar, tiburones de varios tipos y una cantidad asombrosa de fauna marina. Pero este santuario protegido bajo las siglas de la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad que inspiró a Charles Darwin para elaborar su Teoría de la evolución de las especies no parece a primera vista un destino precisamente para todos los bolsillos. Proliferan los cruceros de lujo en yates súper equipados cuyos precios en ocasiones hacen desistir a muchos posibles visitantes que desean conocer este lugar.

Piqueros de patas azules en las islas Galápagos (Mejores excursiones que hacer si viajas a islas Galápagos)

Hace algún tiempo tuve la gran suerte de viajar a las islas Galápagos haciendo un recorrido por múltiples rincones emblemáticos del archipiélago utilizando varias bases terrestres y realizando excursiones de un día de duración. Sin crucero. Tanto desde Santa Cruz como Isabela y San Cristóbal resulta posible salir a explorar algunas islas deshabitadas, ir en busca de la fauna autóctona y, por supuesto, realizar actividades de buceo/snorkeling bajo las aguas de esta reserva marina de incalculable valor para nuestro planeta. Por ello he recopilado a continuación algunas de las mejores excursiones que se pueden hacer en Galápagos y así aprovechar al máximo la experiencia a la vez que limitar mucho más el gasto.  Leer artículo completo ➜

Bután, cuando la felicidad es un lugar

Arranco una hoja más de mi vieja libreta de papel garabateada de forma inútil donde suelo tomar notas durante esos instantes de tranquilidad en mi habitación de hotel. Se me hace tan complicado describir todo lo que este viaje a Bután me está haciendo sentir, que tengo la percepción de no ser capaz de lograr transmitir ni la mitad de algo que ha superado todas mis expectativas. Aún quedan unos minutos para reunirnos abajo en el comedor y asimilar juntos un prolongado adiós al pequeño país al que dan sombra los Himalayas que tantos buenos momentos nos ha regalado. Me asomo al balcón y contemplo absorto los arrozales del valle de Paro bajo los intensos colores que denotan su inminente recolección. Más lejos, en los cortados rocosos de una inmensa montaña verde, algunos templos blancos languidecen entre una neblina espesa y danzante. No quito ojo al Nido del Tigre, la razón por la que estoy aquí, una magnífica excusa por la que un día deseé con todas mis tocar este paraíso de paredes blancas y techos dorados con propias mis manos y, por el cual, dejarme persuadir por los encantos, que son muchos, de un Reino el cual, sonrisa a sonrisa, me ha demostrado que existen ocasiones donde se demuestra que, en efecto, la felicidad es un lugar.

Sele en el Nido del Tigre (Bután)

Ya no caben más vueltas en el molino de oración en este viaje. Todos los mantras se han esparcido por los cielos despejados en el lado sur de la gran cordillera del Himalaya. Los colores de las banderas en los pasos de montaña ilustran las plegarias de los valles más verdes y puros que recuerdo, de cada fortificación, de cada monasterio…de cada estupa cargada con las creencias de los lugareños que saben que mientras su fe se mantenga en alza, sobrevivirá un lugar único en la Tierra. Porque Bután, lo creamos o no, es un conmovedor ejemplo de que mientras siga existiendo tal y como es, podremos tener motivos para la esperanza en el mundo en que vivimos.  Leer artículo completo ➜

Los Big Five de las aves en el Parque Natural Tajo Internacional

El término Big Five se suele utilizar en los safaris que se hacen por África para referirse a los cinco grandes mamíferos que se pueden llegar a observar en algún parque o reserva natural. Conforman esta privilegiada lista el rinoceronte, el león, el búfalo, el elefante y el leopardo. Y, aunque el origen de esta denominación tiene que ver con la caza durante la época colonial, ya hace mucho tiempo que se utiliza de forma exclusiva para enmarcar a estas especies tan deseadas para contemplar y fotografiar en libertad dentro de su propio hábitat. Desde entonces se trata de un concepto muy manido en otros entornos naturales, incluso fuera del continente africano, por lo que hay Big Five en el Ártico, en el Amazonas y casi en cualquier parque natural que se precie. También, por supuesto, en el lugar al que me referiré hoy, el Parque Natural Tajo Internacional, una reserva de la biosfera transfronteriza entre España y Portugal de gran valor ecológico y donde sus cinco grandes tienen alas y vuelan.

Buitre leonado en el Parque Natural Tajo Internacional

Cinco especies de aves compondrían esta curiosa terna tan deseada por ornitólogos profesionales o aficionados, amantes de la naturaleza en general, que pueden hallar y avistar dentro del Parque Natural Tajo Internacional. Algunas en un estado de conservación realmente vulnerable, lo que convierte su presencia en una razón de peso para rendirle una visita a este lugar ubicado entre dos países, justo donde el río más largo de la Península se vuelve más indómito.  Leer artículo completo ➜

Rumbo a Bután: Arranca una nueva aventura

Hoy inicio una nueva aventura hacia Bután, el pequeño reino de los Himalayas, un lugar donde las historias de dragones, tigres voladores y el abominable hombre de las nieves se encuentran con el sentido de las tradiciones más ancestrales. Creo que no olvido de nada y en apenas unos minutos salgo hacia el aeropuerto para encontrarme con el grupo con el que me embarcaré en este nuevo y deseado viaje de autor. Llevamos semanas hablando de los preparativos pero estoy deseando conocerlos en persona. Han pasado ya muchos meses desde que surgiese la idea de indagar en un país de montañas mágicas, templos perdidos y leyendas imperecederas. Y, una vez formado el equipo, es momento de salir a conocer uno de esos rincones del mundo que permanecieron cerrados e inalterados durante muchos siglos. Un gran tesoro con monasterios colgados en acantilados y el orgullo de un pueblo aferrado a su cultura.

Escena en Bután

Muchas horas de vuelo por delante, pero prácticamente cuando estés leyendo esto, habrá dado comienzo un gran viaje a Bután del que prometo tomar buenas notas para después contarlo, como siempre, en este cuaderno de bitácora nacido hace más de una década.  Leer artículo completo ➜

Marruecos, el más cercano de los viajes lejanos

Cuando cierro los ojos y pienso en Marruecos se activan de repente los cinco sentidos, destacando al máximo el del olfato. La memoria de los olores suele ser una compañera eficaz a la hora de resucitar vivencias y sensaciones. De repente entran a la palestra multitud de aromas sencillos de reconocer y diseccionar. Como el de las hojas de menta sumergidas en el fondo de una tetera color plata o el de una tienda de pieles recién curtidas en el zoco. Podría recorrer ahora mismo con la mente el laberinto de la medina de Fez y perderme en sus recodos parándome a escuchar la llamada a la oración junto a la tumba de un antiguo rey. Dejarme llevar por el espectáculo diario de la Plaza Jma el-Fna de Marrakech o destapar un suculento tajín asomado a una de las calles azules de la vieja Chaouen. Ya estaría listo para dar un salto al Rif y al Atlas cambiando el rumbo y verme surcando los caminos polvorientos de la ruta de las kasbahs hasta arribar al mar de dunas del desierto de Merzouga y esperar a ver cómo las estrellas brillan más que en cualquier lugar.

Meknès (Marruecos)

Marruecos está tan cerca, pero resulta tan remoto a la vez… De hecho siempre lo he considerado entre mis destinos predilectos porque me aporta la manera más próxima de viajar muy lejos. Y soñar, soñar bien alto. Porque, aunque no lo parezca, al otro lado del estrecho está aún todo por hacer.  Leer artículo completo ➜

Expedición invernal al Lago Baikal. ¿Te vienes conmigo?

Dicen que cuando el Lago Baikal se congela, es como si una tela de araña azul y transparente lo cubriese todo a cientos de kilómetros. Hablamos no de cualquier cosa, sino de la reserva de agua más grande del mundo. Se encuentra situado en pleno corazón de Siberia, a más de 5000 kilómetros al este de Moscú. Un gigante acurrucado entre islotes, estupas budistas, señuelos chamanistas y la caricia en la distancia de las vías del tren transiberiano, ruta gracias a la cual empezó a sonar algo más. El mar sagrado para los buryats, etnia relacionada con los mongoles que habita la zona desde hace siglos, constituye un destino natural y cultural de incalculable valor. Y, aunque la mayor parte de quienes llegan hasta él lo hacen durante el verano, muy pocos saben que su momento más radiante y especial tiene lugar durante el invierno, cuando todo el lago se convierte en puro hielo. Una especie de Planeta Krypton pero no de ficción. Con olas congeladas justo en el instante en que iban a romper, rocas que parecen diamantes y tramos tan transparentes y puros que se puede pisar el suelo mientras se observa lo que sucede a decenas de metros de profundidad. ¿Te apetecería llegar hasta allí y verlo con tus propios ojos? ¿Te gustaría que lo presenciáramos juntos?

Lago Baikal en invierno. ¿Te vienes?

¡Nuevo viaje de autor a la vista! El 21 de febrero de 2020 llevaremos a cabo una Expedición invernal al Lago Baikal. Vamos a conformar un grupo muy reducido (este viaje tendrá muy pocas plazas) para la ocasión. Juntos recorreremos la gran masa de hielo en hovercraft, nos empaparemos de la cultura buryat y nos adentraremos en la isla mágica de Olkhon. También acamparemos una noche en el corazón del lago (en pleno hielo) y nos subiremos en tren para realizar uno de los tramos más apasionantes del transiberiano. ¿Te apuntas?  Leer artículo completo ➜