Así será el plan de ruta para el viaje a Santo Tomé y Príncipe

Ya quedan unas pocas plazas para completar el equipo de viajeros y viajeras junto al que marcharé a recorrer ese pequeño gran paraíso africano llamado Santo Tomé y Príncipe. Un viaje cuyo inicio está marcado del 4 al 12 julio de 2020 donde trataremos de llevar a cabo una aventura al considerado como uno de los países más desconocidos y sorprendentes del planeta. Entre la selva y el océano, de ritmos alegres y la vida desplegada en una larga sonrisa. De aves de vivos colores revoloteando entre los árboles, aroma al mejor cacao y ese cosquilleo de saberse en un lugar insólito y poco explorado.

Paisaje de Príncipe (Santo Tomé y Príncipe)

Pero, ¿qué haremos en Santo Tomé y Príncipe? ¿Cuál es el plan de ruta previsto para nuestra aventura en este conjunto de islas e islotes varados en el Golfo de Guinea?  Leer artículo completo ➜

El otro Gijón I (El románico y los senderos milenarios)

Gijón es mucho más que una ciudad de Asturias, la más poblada, bañada por las olas del mar Cantábrico. Su faceta urbana, de sobra conocida, nos lleva al encantador barrio de pescadores de Cimavilla, a pasear por playa de San Lorenzo y asombrarnos con el elogio del horizonte que proyectó Chillida, a entrar al Museo Jovellanos, a escuchar cánticos en el Molinón o a disfrutar de sus termas romanas como parte de un valiosísimo yacimiento arqueológico. A estudiar la inmensidad de la Laboral o a atreverse a surfear en cualquier época del año. Pero muchos visitantes desconocen que la villa es poco más del 10% de un concejo en el que es posible palpar la verdadera esencia asturiana. Un Gijón que, a espaldas de su entramado urbano, convierte al visitante en peregrino por senderos milenarios. Donde el románico se topa con una humildad arrebatadora para otorgar todo el protagonismo a radiantes y ondulados paisajes de valles y montañas cuyo color verde astur le aporta a las pomaradas el ingrediente necesario para crear la mejor sidra del mundo. Territorio de hórreos, paneras y merenderos al aire libre, de alardes medievales, túmulos prehistóricos y oscuros tejos junto a los pórticos de las iglesias. De carbayeras que sobrepasan su propio mito, cocinas donde a fuego lento borbotean fabadas sublimes y alojamientos rurales con encanto donde se convive con el silencio y el entorno natural más privilegiado.

Iglesia románica de San Miguel de Dueñas (Santurio-Bernueces, Gijón)

Ese es el Gijón adonde pretendo llevarte en esta ocasión a través de una serie de tres relatos. Y para los cuales te advierto no vamos a pisar ciudad. Propongo me acompañes allá donde confluyen el camino de Santiago de la costa y la Vía de la Plata romana para conocer esas otras muchas cosas que ver en Gijón, las cuales se alejan de enredos urbanitas para contemplar su faz más natural y, sorprendentemente, desconocidaLeer artículo completo ➜

Vente conmigo de viaje a Santo Tomé y Príncipe en julio de 2020

Te propongo venir conmigo al último paraíso africano, a recorrer un archipiélago en el que todo es selva virgen, donde coleccionan playas de anuncio y plantaciones de cacao y café. Un pedacito varado en las aguas del Golfo de Guinea donde quienes aman el noble arte de viajar se sienten bien recibidos, se sienten seguros. Te animo a emocionarte con los paisajes de Parque Jurásico, pero bajo el son de los tambores y la danza de un pueblo descendiente de esclavos que fala portugués y sonríe a las primeras de cambio. O con el vuelo de decenas de aves de colores y el caminar lento de una tortuga antes de enterrar sus huevos en la arena. Allá donde los troncos dilatados de los baobabs reciben el soplo de la brisa marina y las palmeras hacen reverencias al sol cada atardecer. Quizás se convierta en la sorpresa de tu vida como lo fue de la mía. Quizás te apetezca venirte conmigo de viaje a Santo Tomé y Príncipe.

Pico Cao Grande (Santo Tomé y Príncipe)

Una única salida en julio de 2019 y muy pocas plazas para ponerle color a un viaje muy especial. Vamos a formar un equipo en el que son bienvenidas todas aquellas personas que disfruten de rincones del mundo poco transitados y que tengan ganas de caminar por el profundo bosque nublado, bañarse en aguas turquesas, ver desovar a inmensas tortugas marinas y gozar de paisajes de otro planeta mientras saborean una deliciosa taza de café. Y todo sin prescindir de la confortabilidad de un alojamiento acogedor y el sabor de la buena mesa con amalgama de frutas tropicales y pescado fresco. ¿Te apuntas?  Leer artículo completo ➜

12 imprescindibles que ver en un viaje a Jordania

Cuando era pequeño soñaba con ser algún día Indiana Jones. Aspiraba a convertirme en un reputado arqueólogo, vivir numerosas aventuras para descubrir objetos extraordinarios o tumbas importantes y, quien sabe si entrar en un templo oculto tras un desfiladero donde me aguardara el Santo Grial, pongamos que fuera en Petra. Por supuesto no llegué a ser arqueólogo y los hallazgos los sigo haciendo en mi propia casa, pero sí que cumplí uno de esos sueños. Tuve la suerte de viajar a Jordania en distintas ocasiones y caminar por el desfiladero de Petra buscando el Tesoro. También sentí la velocidad y la belleza en el desierto de Wadi Rum, floté en el Mar Muerto como manda la tradición (y la física), aluciné con los pececillos de colores en la claridad de las aguas del Golfo de Aqaba y me enseñaron, como a Moisés, la Tierra Prometida en la cima del Monte Nebo. Obviamente eso no significa ser Indiana Jones, pero tengo que decir que Jordania me ofreció la posibilidad de intentarlo y, sobre todo, de no dejar nunca de soñar.

El Deir o Monasterio de Petra (Jordania)

Jordania sigue siendo ese remanso de paz en Oriente Medio que incita a vivir aventuras únicas, a sentirse un niño de nuevo. Es uno de esos destinos donde siempre recomiendo guardarnos una primera vez. Precisamente para saber cuáles son esos imprescindibles que ver y hacer en Jordania, he preparado una selección y un itinerario que nunca fallan. ¿Me acompañáis, Indianas? Leer artículo completo ➜

En las entrañas del volcán Mutnovsky (Un rincón formidable de Kamchatka)

Nunca imaginé que mis ojos verían algo semejante. Y menos cuando horas antes había sufrido un bloqueo a las primeras de cambio que estuvo a punto de echarlo todo por tierra. Pero, aunque el dolor se había apoderado de mis piernas, las cuales no respondían como debían, me juré a mi mismo que no me iba a marchar sin subir a la cima del volcán más espectacular de Kamchatka. Recuerdo al equipo de la expedición formando una fila perfecta y verlos a todos ellos menguar su tamaño de manera paulatina, casi a cámara lenta, hasta que desaparecieron detrás del humo formado por las fumarolas. Les había pedido que marcharan, ya que haría lo posible por alcanzarles más tarde. Me quedé con Sasha, a quien nunca le podré agradecer su paciencia, hasta que los calambres fueron disminuyendo y volví a sentir los músculos en su sitio. Quedaba sendero por recorrer y había que continuar por una zona con nieve y hielo. Pero detrás de todo aquello, de lo que era una distancia mayúscula para mí, se hallaba la mejor recompensa que podía imaginar. Y es que lo que aguarda en la caldera del volcán Mutnovsky, en esos dos cráteres moldeados por puros colapsos, resulta tan increíble que parece un universo de ciencia-ficción.

Volcán Mutnovsky (Kamchatka, Rusia)

El volcán Mutnovsky, uno de los treinta que aún permanecen con cierta actividad en la Península de Kamchatka, no tenía nada que ver con los que había podido ver hasta ahora. Fusionaba conceptos difícilmente asimilables, o inimaginables, de un solo vistazo. Fumarolas y brotes de agua hirviendo junto al hielo azulado de un glaciar. Tierra teñida de naranja y amarillo por el azufre a la que le sucedía, de repente, una laguna turquesa. Como de otro planeta… Leer artículo completo ➜

El rincón de Sele recibe el Premio a la trayectoria y valores viajeros (Premios IATI 2020)

Durante la noche del pasado 24 de enero tuvo lugar la segunda edición de los Premios IATI a la excelencia en la comunicación digital de viajes. Unos premios en los que, según la organización, se pretende “otorgar un reconocimiento explícito al trabajo de aquellos que crean contenido digital para el sector de los viajes desde sus blogs o redes sociales”. Este año El rincón de Sele repetía nominación a la categoría de Mejor blog profesional de viajes. Pero el galardón que subí a recoger no fue otro que el Premio a la trayectoria y valores viajeros. Un shock inesperado del que aún me estoy recuperando, ya que puedo decir que aquel momento se quedará conmigo para siempre entre los más emotivos de toda mi vida.

Sele y Roberto Leal en los Premios IATI 2020

Empezar 2020 con un honor semejante no puede hacerme sentir más feliz y entusiasmado por comprobar cómo algo que nació como un humilde depósito de experiencias, reflexiones y consejos viajeros tiene el reconocimiento de un jurado profesional, de otros compañeros de la blogosfera y, por supuesto, de los lectores y lectoras que estáis ahí desde hace ya mucho tiempo.  Leer artículo completo ➜

El instante viajero XXIII: Ahumadoras de pescado en Cotonou

Ahumando pescado en un mercado de Cotonou

Cotonou no está entre las mil ciudades más bellas de África. Ni entre las más armoniosas. Definiría más bien a la capital de Benín como un inagotable mercado al aire libre donde el trasiego de gentes se fusiona con el claxon de los coches. Una ciudad que da la espalda al mismo mar que durante siglos se tragó a muchos de sus hijos envueltos en cadenas y tristeza. Pero que mira al futuro con una sonrisa por tener la suerte de vivir en paz, que no es poco en los tiempos que corren y, sobre todo, en libertad. De Cotonou no cabe esperar monumentos, ni tan siquiera restos en pie de su pasado colonial que sí guardarían Ouidah y Porto Novo, esta última a un tiro de piedra de la frontera con Nigeria. Aunque sí un marco infinito de postales humanas teñidas de realidad. Como la de aquel lugar al que ahora mismo no sabría ir (salvo que el bueno de Euloge me llevara con él de nuevo) donde las mujeres ahumaban pescado desde primera hora de la mañana hasta la puesta de sol. Un laberinto destartalado de madera y a cubierto donde el humo incesante se convertía en un transeúnte molesto que a cualquier mortal irritaría los ojos en un solo segundo.  Leer artículo completo ➜

Viajar a Svalbard en un crucero polar

Es curioso comprobar cómo cuando vas navegando por alguno de los fiordos o canales de Svalbard y el barco empieza a sortear icebergs, la temperatura desciende de manera radical. Sientes que, de repente, has pasado directamente del estante de la fruta que hay en la nevera al cajón del congelador. El único sonido que eres capaz de percibir es el del crujido del hielo, un hielo tan azul que permanecen atrapados en el tiempo miles de pedacitos del cielo que lo ilumina más arriba, y que la única manera de librarse de su largo cautiverio será cuando éste se derrita para fusionarse con el mar. Al fondo los picos nevados de las montañas se la juegan entre imponentes y kilométricas lenguas glaciares que desembocan en el océano. Te percatas enseguida de unas huellas que se hunden en el permafrost. Y no tienes dudas. Por allí acaba de pasar nada menos que un oso polar.

Morsas en Svalbard (Crucero polar)

Viajar a Svalbard en crucero polar, en un auténtico barco de expedición, es hacerlo a uno de los últimos confines del Ártico más puro. Significa ponerte en la piel por uno momento de los grandes exploradores polares, pero siendo tus ojos los que miran y se conmueven ante un horizonte helado e inconmensurable.  Leer artículo completo ➜

La aldea troglodita de Meymand, pequeña Capadocia iraní

El viaje a Irán estaba siendo una sorpresa tras otra. Preparando nuestra partida desde Yazd hasta Kerman supimos de la existencia de un punto intermedio en pleno desierto al que muchos se referían como la pequeña Capadocia iraní. Su nombre era Meymand (también aparece escrito como Maymand) y contaban que era un lugar rocoso que llevaba siendo habitado desde hacía nada menos que 12.000 años. Se trataba de una de las conocidas aldeas trogloditas en las que las casas estaban en cuevas que agujereaban la montaña como si fuese un queso suizo. Y lo mejor de todo es que hoy en día, además de estar reconocida su peculiaridad histórica, sigue siendo hogar de algo más de 150 personas que han conservado una serie de tradiciones diferentes al resto de Irán e incluso su lenguaje posee palabras del persa utilizadas en tiempos de Ciro el Grande que creían haberse perdido.

Meymand, la Capadocia iraní

En absoluto quisimos perdérnoslo por lo que, a pesar de tenernos que desviar un buen trecho de la ruta, nos acercamos a conocer in situ la aldea troglodita de Meymand y entrar así a algunas de las dependencias excavadas en la roca para tomar un buen té y charlar con algún lugareño. Leer artículo completo ➜

12 lugares increíbles que ver en China (ideas para un gran viaje)

Con el tamaño que posee el país más grande del lejano oriente, semejante en cuanto a superficie a todo el continente europeo, hablar de doce lugares increíbles que ver en China se convierte en una pretensión un tanto extraña e incluso difícil de expresar o comprender. Porque sin duda tiene muchos más. De hecho, ésteNo  se encuentra repleta de rincones verdaderamente maravillosos. A tan sólo un paso de alcanzar a Italia como país con mayor presencia de sitios inscritos en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO (Segundo con nada menos que 54 en 2020) y, sobre todo, teniendo en cuenta del convencimiento de muchos de que lo mejor aún no ha visto a luz. Esta nación milenaria, cuyo crecimiento constante arroja unos números imbatibles, atesora escenarios históricos excepcionales, de un inmenso valor, así como algunos de los paisajes más inclasificables del mundo. Y todo ello mientras grandes megalópolis siguen buscando tocar el cielo con rascacielos y construcciones que se adelantan al futuro.

Torre de Xi'an (Qué ver en China)

Hoy me gustaría viajar a China con quien desee acompañarme por esta selección de lugares, o más bien de ideas, que puedan inspirar posibles rutas por el país asiático. Muy enfocado para quienes tienen pensado hincar el diente a este gigantesco territorio asiático y no sepan bien por donde empezar.  Leer artículo completo ➜

10 cosas que ver y hacer en San Sebastián

En mi vida tengo muchos pecados de los que me toca hacer penitencia y, si tienen arreglo, trato de resarcirme de ellos dándoles la vuelta. Confieso, amigos, que tardé más de treinta años de mi vida en conocer San Sebastián. Y reconozco me sentía culpable por ello, así que busqué remediar semejante error dedicándole una escapada a esa Euskadi que adoro para poder visitar la gran Donostia de la que todo el mundo me aseguraba era una de las ciudades más bellas de Europa. Allí me di cuenta que los consejos no podían ser más acertados. Viajar a San Sebastián me enseñó que no puede haber ciudad con mayor elegancia, un emplazamiento más irresistible y un significado tan apropiado de la definición “calidad de vida”. Y que nunca es tarde si la dicha es buena.

Panorámica de San Sebastián desde el Monte Igueldo

Para quienes no conozcan la ciudad y quieran eximirse de semejante desliz me gustaría compartir una serie de ideas para una escapada con sabor donostiarra. Me gustaría mostraros 10 cosas que ver y hacer en San Sebastián para aprovechar lo mejor posible una visita difícil de olvidar.  Leer artículo completo ➜