Un paseo por Nimes, la ciudad más romana de Francia

No sería en absoluto arriesgado asegurar que Nimes se trata de la ciudad más romana de Francia (seguida muy cerca de Arlés, eso sí). Mucha culpa tiene para ello que la antiguamente conocida como Nemausus mantenga tanto el anfiteatro como el templo en el mejor estado de conservación posible, así como numerosos restos con más de 2000 años de antigüedad. Pero Nimes va mucho más allá de su pasado romano, en realidad. La ciudad occitana dibuja en un entramado urbano pequeño, coqueto y manejable, la metáfora perfecta de la buena vida y costumbres de la cultura mediterránea. Entre recios e imponentes monumentos teje una red de callejuelas estrechas que se desahogan en gruesos bulevares y frondosos jardines garantes de un cada vez más valioso anonimato ciudadano. Aquí gusta el terraceo, ir de tapas y se vive con fervor la afición por la tauromaquia. Lo mismo da incluso Picasso que José Tomás. Se escucha hablar el castellano en calles y cafés con cierta soltura y el sonido de las guitarras viaja por los balcones en las largas noches de feria. Porque, en efecto, a esta ciudad le va la marcha.

Maison Carrée, uno de los lugares imprescindibles que ver en Nimes (Francia)

Puente de Occitania con una Provenza que le queda muy próxima, se condimenta con un poquito de Roma, otro poco de España, una buena pizca de Francia y mucho de la cultura del Mediterráneo. El resultado, un plato delicioso e ideal para saborear en una y mil escapadas al sudeste francés. El resto de los ingredientes vienen en forma de ideas a continuación, donde trataré de narrar como pueda, tras dos viajes diferentes a esta ciudad, diez lugares que ver en Nimes y que para mí son indiscutibles. Lo mejor para aprovechar un viaje a esa ciudad que tiene por escudo un cocodrilo encadenado a una palmera y que unta brandada de bacalao para el aperitivo.  Leer artículo completo ➜

Los pueblos más bonitos que ver en el Alentejo (Portugal)

Desconozco si es por cómo la luz es capaz de tintar sus extensos dominios, desde la dehesa hasta el océano, o por cómo el tiempo ha ennoblecido las calles desgastadas de paredes blancas, y en ocasiones también azules, dotándolas con la pátina del encanto. O quizás por la nostalgia que imprimen los rincones auténticos, casi paralizados en la misma hoja del calendario. Sus pueblos amurallados, sus castillos de frontera, los reflejos matutinos del río Guadiana y el Lago Alqueva, el dorado de playas desiertas, ese porco a la alentejana que sabe a gloria y el recuerdo a los que no están ya en estrambóticas capillas levantadas con sus propios huesos. Por eso, y mucho más, no me canso de regresar una y otra vez a la región del Alentejo que, para mí, representa mejor que ninguna la esencia misma de Portugal.

Calle de Monsaraz (Alentejo, Portugal)

El Alentejo y el turismo rural forman un magnífico equipo. Si bien su capital, Évora, es un auténtica belleza, son, en realidad, sus pueblos quienes gozan de un merecido protagonismo. Sobre ellos precisamente trata el artículo de hoy, de mostrar una selección (completamente subjetiva, como siempre) de los que para mí son los pueblos más bonitos que ver en el Alentejo, tanto de interior como de costa, y así fundamentar las claves para modelar un viaje apasionante de varios días por la región portuguesa.  Leer artículo completo ➜

Vente conmigo de viaje a Santo Tomé y Príncipe en diciembre de 2019

Te propongo venir conmigo al último paraíso africano, a recorrer un archipiélago en el que todo es selva virgen, donde coleccionan playas de anuncio y plantaciones de cacao y café. Un pedacito varado en las aguas del Golfo de Guinea donde quienes aman el noble arte de viajar se sienten bien recibidos, se sienten seguros. Te animo a emocionarte con los paisajes de Parque Jurásico, pero bajo el son de los tambores y la danza de un pueblo descendiente de esclavos que fala portugués y sonríe a las primeras de cambio. O con el vuelo de decenas de aves de colores y el caminar lento de una tortuga antes de enterrar sus huevos en la arena. Allá donde los troncos dilatados de los baobabs reciben el soplo de la brisa marina y las palmeras hacen reverencias al sol cada atardecer. Quizás se convierta en la sorpresa de tu vida como lo fue de la mía. Quizás te apetezca venirte conmigo de viaje a Santo Tomé y Príncipe.

Pico Cao Grande (Santo Tomé y Príncipe)

Una única salida en diciembre de 2019 y muy pocas plazas para ponerle color a un viaje muy especial. Vamos a formar un equipo en el que son bienvenidas todas aquellas personas que disfruten de rincones del mundo poco transitados y que tengan ganas de caminar por el profundo bosque nublado, bañarse en aguas turquesas, ver desovar a inmensas tortugas marinas y gozar de paisajes de otro planeta mientras saborean una deliciosa taza de café. Y todo sin prescindir de la confortabilidad de un alojamiento acogedor y el sabor de la buena mesa con amalgama de frutas tropicales y pescado fresco. ¿Te apuntas?  Leer artículo completo ➜

Tajo Internacional, el último refugio transfronterizo

De los más de mil kilómetros que recorre río Tajo antes de fenecer en Lisboa son los cincuenta que separan Alcántara y Cedillo los que sirven de barrera natural entre dos países como España y Portugal. Si uno mira los mapas, existe la sensación de que el suroeste de la provincia de Cáceres olisquea con su nariz afilada los bosques mediterráneos y dehesas portuguesas. En este tramo de frontera tan privilegiado el Tajo vive su recorrido más abrupto, solitario y salvaje también el más insólito. Bien lo saben las cigüeñas negras, los buitres, alimoches y águilas que encuentran un refugio seguro en los riscos de pizarra y el mejor altar en sus cielos luminosos y limpios que secundan el curso fluvial. Desde 2016 el proclamado Parque Natural Tajo Internacional es, además, Reserva de la biosfera por la UNESCO, pero es su carácter transfronterizo el bendito culpable de proporcionar al visitante un viaje apasionante y menos concurrido de lo que cabría imaginar. Quien acude a este destino indómito no lo hace sólo para acudir en busca de paisajes hilarantes, sino además para saborear una fusión extraordinaria de elementos y matices históricos, monumentales, culturales e incluso culinarios que merecen todo el reconocimiento.

Paisaje del Parque Natural Tajo Internacional, el primer parque transfronterizo de Europa

¿Por qué viajar al Parque Natural Tajo Internacional? ¿Qué tiene entre manos la ribera salvaje y rayana del río más largo de la Península Ibérica entre Extremadura y Portugal? Un viaje por completo improvisado me llevó a desvelar las claves del último refugio transfronterizo y sonreír ante la frontera líquida que no separa sino une a dos países hermanos.  Leer artículo completo ➜

10 razones para viajar a las islas Lofoten y Vesterålen en verano

Recorrer, de la manera que sea, las islas Lofoten junto a su vecino archipiélago de Vesterålen, en Laponia Noruega, pasa por ser una de las mejores propuestas para viajar durante el verano que se me ocurren. La compañía permanente de luminosidad gracias al sugerente y enigmático sol de medianoche se hace más llevadera aún si cabe cuando se están contemplando algunos de los paisajes de mayor belleza en el continente europeo. Entre picos que dibujan a capricho las montañas, laderas donde el verde resplandece y casi ciega tras meses cubiertas por la oscuridad y la nieve, un sinfín de playas solitarias y frías así como entrañables pueblos marineros dotados de cabañas rojas y amarillas junto a los secaderos de bacalao. Así se vive un viaje al otro lado del Círculo Polar Ártico en esa Noruega que incurre una y otra vez en el hecho de volverte completamente loco y hacerte incapaz de asumir lo que tienes frente a ti.

Islas Lofoten (Noruega)

¿Razones para viajar a las islas Lofoten en verano? ¿O a las Vesterålen? ¡Muchas! Desde poder hacer fabulosas rutas de senderismo a ser una época idónea para observar ballenas, navegar en kayak, hospedarse en una cabaña típica o cenar bajo la luz del sol de medianoche unos tacos de salmón mientras y una cerveza artesanal fresquita. Vamos, lo que viene siendo un planazo.  Leer artículo completo ➜

Almas de Benín y Togo en blanco y negro (Serie rostros y escenas humanas)

Viajar a Benín y Togo es un sueño hecho realidad para los amantes de la fotografía. Y más aún para quienes profesen verdadera pasión por el retrato y, en definitiva, sacar a la luz escenas humanas cargadas de matices. Se capturan instantes para congelarlos en el tiempo, recordarlos, mimarlos y llevarlos con nosotros, pero también para que cada gesto, cada mirada y cada arruga en la piel se encargue de narrar su propia historia. Es justo reconocer que casi en cualquier calle, poblado o sendero de estos países de África Occidental situados en las costas del Golfo de Guinea se gozan de estampas dignas de fotografiar. La sonrisa contagiosa de un grupo de niños que dan patadas a un balón desinflado, esa campesina que camina con un cántaro de leche sobre su cabeza y portando a su bebé a la espalda, los entresijos de un ritual vudú, un rostro ajado por las escarificaciones y los tatuajes. Pedacitos de vida y cultura, de antropología pura. Y es que son más de cincuenta las etnias que comparten territorio en esta parte del mundo. Un ejemplo de la diversidad étnica, religiosa y cultural que abarca posibilidades extraordinarias para quienes que se deciden llegar hasta aquí.

Fotografía en blanco y negro de una ceremonia vudú en Benín

Os he contado muchas cosas sobre el último viaje a Togo y Benín. Tanto momentos inolvidables como recomendaciones a nivel práctico. No es mi intención, ni mucho menos, daros hoy la lata con datos o información densa. La cuestión es que de allí me traje algunos rostros y escenas humanas que me hace ilusión compartir. Pero no a todo color, que en África rebosa, sino en blanco y negro, dentro de una pequeña y modesta serie fotográfica en la que he estado trabajando estos días. ¿Os apetece verla?  Leer artículo completo ➜

Combarro, el pueblo marinero con más hórreos de Galicia

No soy objetivo ni con Galicia ni con mi pasión desenfrenada por las Rías Baixas a las que regreso, al menos, una vez al año desde la niñez. Ahora que he formado mi propia familia y me toca ejercer de pater cicerone por esos rincones cargados de encanto que abundan en la zona, existe un lugar por el que tengo absoluta predilección y que no puede faltar bajo ningún concepto dentro de la ruta que hagamos. Y ese es Combarro. La razón para rendirle una visita es manifiesta. Probablemente se trate del pueblo costero más bonito de Galicia. Imaginad, una aldea marinera con estrechas calles de granito que se suceden paralela y perpendicularmente a la ría de Pontevedra. Poseedor de varias decenas de hórreos, muchos de ellos tan próximos al agua que sus pilares llegan a verse inundados con la llegada de la marea alta. A través de los espigados cruceiros de piedra se van orientando los paseantes que acuden a este lugar donde no faltan las leyendas de meigas y que huele a crema de orujo, cáscara de mejillón, pulpo a feira y buen albariño.

Hórreos en Combarro (¿Qué ver y hacer en Combarro?)

Si bien hablamos de un pueblo pequeño, con un casco viejo compacto e ideal para visitar pie, unas horas dan bastante de sí. Y no por lo poco o mucho que ver en Combarro sino por todo lo que se puede sentir en un destino familiar, amable, acogedor y repleto de rincones de una fotogenia increíble.  Leer artículo completo ➜

Las huellas de Leonardo da Vinci y el Renacimiento en el Valle del Loira

Leonardo da Vinci pasó los tres últimos años de su vida alejado de Florencia o Roma. Fue Francia,  encarnada en la figura del rey Francisco I, recién subido al trono, el impulso que necesitaba, el tan ansiado reconocimiento a su genialidad. Muy pocos antes creyeron en él como lo hizo el monarca francés y gran rival del Emperador Carlos V. Una de sus primeras medidas fue atraer a la corte a Leonardo en una de las decisiones de mezenazgo con mayor trascendencia en la Historia del Arte. Acompañado de varios discípulos y ayudantes, tuvo en la mansión Clos-Lucé, junto al gran castillo de Amboise en pleno corazón del valle del Loira, el taller y la libertad con los que había soñado desde siempre. Bajo el prestigioso título de «primer pintor, primer ingeniero y primer arquitecto del rey» acarició un momento espléndido de ideas y, sobre todo, de confianza. Jamás regresaría a Italia. Aún así, la estancia bajo el incuestionable patronazgo real fue también su epitafio. La leyenda cuenta que el propio Francisco le sostuvo en sus brazos mientras abandonaba este mundo un 2 de mayo del año 1519.

Castillo de Chambord (Valle del Loira, Francia)

Han pasado ya cinco siglos de aquello. Y por esa razón, el valle del Loira, con ese universo inverosímil de castillos de cuento, recuerda el legado del gran Leonardo a la vez que conmemora el 500º aniversario del Renacimiento francés y el inicio de la construcción de le Château de Chambord, una utopía convertida en realidad. Si un viaje al Centro-Valle del Loira siempre está justificado, este año se antoja como excepcional para conocer por primera vez o incluso regresar, si es el caso, a esta región francesa. Leer artículo completo ➜

Los miradores más superlativos de la isla de Príncipe

Príncipe es mucho más que el segundo apellido insular de un pequeño país africano. Quien lleva a cabo un viaje a Santo Tomé y Príncipe lo sabe. En este lugar situado a 150 kilómetros al noreste de la isla grande de Santo Tomé, a la deriva en las aguas del Golfo de Guinea, emerge un idilio entre selvas vírgenes e impenetrables, un relieve montañoso modelado a capricho, playas salvajes de aguas turquesas y vetustas plantaciones de cacao de la época colonial. Príncipe representa la auténtica isla del tesoro, ese lugar de ensueño que supera las expectativas de tu propia imaginación. Y cualquiera de sus ángulos ofrece una vista a cada cual más sensacional.

Vistas de Príncipe desde el mirador de Sao Joaquim

Los visitantes que llegan a este remoto lugar suelen salir a la búsqueda de las vistas panorámicas de mayor espectacularidad desde las que contemplar y fotografiar la isla. Para ellos va dedicada esta selección de los mejores miradores con los que ver Príncipe a todo color.  Leer artículo completo ➜

Postales de una primavera en Islas Lofoten

Al otro lado del Círculo Polar Ártico, bañadas por el Mar de Noruega y tocadas con la varita de las noches infinitas del invierno, así como de un verano en el que nunca se apaga el sol, surgen las Islas Lofoten. Un archipiélago de picos nevados casi todo el año, fiordos horadando acantilados y secaderos de bacalao nutriéndose de viento y salitre. La región de Laponia en Noruega cuenta con el privilegio de poseer una adorable colección de estampas de naturaleza y tradición varadas en el oleje nórdico, logrando una fusión de paisajes deslumbrantes salpicados de minúsculas aldeas que apenas logran reunir unas pocas cabañas de madera que los pescadores pintaron de rojo o amarillo hace mucho tiempo.

Paisaje de Islas Lofoten (Noruega)

La intensa noche polar hace a Islas Lofoten enormemente atractivas durante el invierno, mientras que el sol de medianoche las convierte en un destino perfecto para visitar en verano. Pero es quizás la primavera uno de sus recursos más preciados, ya que buena parte de la misma permite una mezcla con lo mejor de ambos períodos. Auroras boreales y largas jornadas de sol, un clima más benévolo para recorrer en coche o hacer buenos trekkings y la apetitosa posibilidad de escapar de la temporada alta. Leer artículo completo ➜

¿Te vienes conmigo a Bután? ¡Nuevo viaje de autor a la vista!

¡Nuevo viaje de autor a la vista! De fondo, las elevadas montañas que conforman la cordillera del Himalaya sirviendo de muralla natural a uno de los últimos fortines de esa Asia aún recóndita. Su interior alberga un pequeño reino atrapado en el tiempo donde el budismo tibetano llegó por sus sinuosos senderos y la vida continúa su ritmo pausado entre creencias y tradiciones ancestrales. Hablamos de Bután, el país donde se mide la felicidad de sus habitantes en un índice mucho más lleno de humanidad que el PIB y en donde las leyendas han ubicado la tierra natal del Yeti, el abominable hombre de las nieves. Un lugar donde monasterios y templos cuelgan de forma milagrosa de gruesas paredes verticales, los ríos tienen género y el aislamiento durante milenios es motivo de orgullo de sus simpáticos habitantes, que no conocen aún el turismo de masas, puesto que su número de visitantes es escaso. Bután se trataría de uno de esos confines que justifican una gran aventura. Y ese descubrimiento del reino de la felicidad me gustaría hacerlo… contigo. ¿Con quién mejor?

Nido del Tigre (Viaje de autor a Bután con Sele)

Durante la segunda quincena de octubre de 2019 daremos un salto a las montañas más altas del planeta desde Katmandú. La capital nepalí, que también degustaremos con sapiencia, será nuestra lanzadera para hacer un viaje intenso a los profundos valles y gargantas de un país donde el tiro con arco es deporte nacional y que tiene entre sus maravillas el conocido como Nido del Tigre, uno de esos templos tan inverosímiles que arrebatan la respiración. ¿Te vienes conmigo a Bután el próximo otoño?  Leer artículo completo ➜