Érase una vez en India la aldea de El Libro de la Selva

Érase una vez en India la aldea de los hombres, el lugar donde Mowgli regresara después de ser criado en la naturaleza por una manada de lobos y aprender a comunicarse con los animales. La historia de El Libro de la Selva está presente en los tupidos bosques del sur de Madhya Pradesh, con Kanha y Bandhavgarh, así como Pench, como máximos exponentes con los que contextualizar esta recopilación de cuentos que publicara en 1894 el británico Rudyard Kipling y después fuera llevada al cine por Disney en 1967. El temible Shere Kahn, el gran tigre de Bengala, y su descendencia siguen dejándose ver ocasionalmente en la espesura del que siempre fue su territorio. Y algunos pueblos que no han cambiado nada en siglos sobreviven a las puertas de la jungla. Como aquella aldea sin nombre que encontramos al borde de Kanha en la que el azar nos detuvo para contemplar cómo la vida sigue igual en una de las zonas rurales más auténticas y sorprendentes de toda India .

Aldea de Madhya Pradesh en India

Un pueblo anónimo disfrazado de blanco y azul salió a nuestro encuentro una tarde cualquiera. Y aquella podía ser la aldea de los hombres que imaginara Kipling porque tenía todos los ingredientes para ser su escenario.  Leer artículo completo ➜

Querido anecdotario viajero IV

El Diccionario de la lengua española que elabora la Real Academia define anécdota como “relato breve de un hecho curioso que se hace como ilustración, ejemplo o entretenimiento”. Esa es la idea precisamente de Querido anecdotario viajero, una sección dedicada a contar hechos curiosos o atípicos en relatos breves. Con el único objeto de servir de entretenimiento a los lectores y lectoras de este blog quienes venís en busca de historias relacionadas con los viajes.

Aldea Ngada en Flores (Indonesia)

Hoy viajaremos hasta Mozambique para pagar una mordida a unos policías borrachos, a una casa indonesia que olía a muerto (y resultaba que lo tenía), a la estepa mongola donde nuestros guías se lucieron con una mentira mayúscula, a Colombia donde tuve ocasión de probar hormigas y a una pedida de mano en una romántica ciudad europea.  Leer artículo completo ➜

Resumen de un 2018 de grandes viajes y sueños cumplidos

Es muy probable que ya os encontréis en ese momento de hartazgo ante los múltiples resúmenes del año y recuerdos de un mes a mes en el que han pasado demasiadas cosas. De hecho, soy consciente de que quizás este pasar balance y visualizar los mejores momentos viajeros de 2018 lo vaya a leer poco más que mis allegados más próximos. O ni siquiera. Pero pienso que para abrir una nueva etapa conviene cerrar la anterior. Y me resulta incluso terapéutico poder analizar de una manera más fría, con el testigo de un repiqueo de teclado, todo lo que ha supuesto un año que se cierra y, de ese modo, enfrentarme a los nuevos retos que están por venir. Por lo que, si sois de las personas que me van a acompañar en esta travesía temporal (son sólo doce meses), sentaros como si estuvierais en vuestra casa. De hecho este rincón viajero espero os resulte lo más acogedor y cálido posible. Pasad al fondo, que hay mucho sitio todavía. Y dejad hueco, no vaya a ser que seamos más de los que pensamos.

Feliz 2019 por El rincón de Sele

2018 ha sido un año en el que he podido cumplir muchos sueños. Como vaticiné el año anterior, han sido quizás menos viajes pero muy grandes viajes. Objetivos marcados a fuego en mi lista de propósitos y que pude llevar a cabo de la mejor manera posible. Como recorrer el Tíbet y admirar emocionado el Everest o el Palacio de Potala, descubrir Santo Tomé y Príncipe, destino del que apenas sabía nada y se ha convertido en un paraíso africano  al que agarrarme con todas mis fuerzas, observar en libertad al oso polar en el archipiélago de Svalbard o al felino más amenazado del planeta, el lince ibérico, en una búsqueda insaciable por Sierra Morena. Un 2018 en el que he podido cerrar cuentas pendientes retornando a Islandia para conducir por el norte que años antes me había cerrado el paso con un fortísimo temporal o conociendo mejor mi país en tierras cacereñas, manchegas, andaluzas, castellanas, catalanas o gallegas donde he podido realizar hermosos proyectos. Y, por supuesto, pasar un año completo con ese pequeñín llamado Unai que ha llenado la vida de su madre, así como mía, de eso a lo que llaman felicidad y que he conocido gracias a él.  Leer artículo completo ➜

Por una muy Feliz Navidad

Disculpad si llamo a vuestra puerta el mismo 24 de diciembre. Es sólo para desear que paséis una feliz Nochebuena y despertéis en una Navidad repleta de regalos y buenos momentos. Esto me trae a la mente los tiempos en que de pequeño iba puerta por puerta en mi barrio pidiendo el aguinaldo con una voz de pito para después comprar artículos de broma y convertirme en una especie de Joker en miniatura cada 28 de diciembre, día de los inocentes. Pero tranquilidad, que no vengo a pedir unas monedillas ni mucho menos a cantar el porrompompero. Sólo os molesto con el único objetivo de que a todas las personas que de vez en cuando os dejáis ver por este rincón viajero para leer lo último publicado, preparar algún viaje concreto o elegir destinos soñados, os pueda (podamos) decir que tengáis las mejores navidades de vuestras vidas. Y daros las gracias por estar ahí desde hace ya nada menos que doce años.

La familia de El rincón de Sele os desea Feliz Navidad (2018)

Nuestra pequeña familia de tres, con Unai empezando a saber lo que significa vivir la Navidad de una manera muy especial, saborea estos días con gran ilusión. Ya me advirtió mi madre: “Con hijos pequeños estas fiestas toman una dimensión completamente distinta. Disfrútalas porque las recordarás como las mejores”. Y en eso estamos, en aprovechar el momento y jugar a atesorar buenos recuerdos en la mejor compañía.  Leer artículo completo ➜

Gaasbeek y Beersel, flamantes castillos del Brabante Flamenco

Se oye mucho hablar de las ciudades de cuento de Flandes, de esas grandes plazas públicas donde el gótico flamea en cada fachada, de los canales y los puentes que los cruzan, de sus campanarios civiles, las tiendas de chocolate con sus atractivos escaparates y los encantadores beaterios donde refugiarse incluso del tiempo. Se narran historias de la Adoración del Cordero Místico en Gante, la Madonna de Miguel Ángel en Brujas salvada in extremis del expolio nazi y de cómo Amberes fue el caballete al que mejor partido sacó Rubens. De los mercadillos de Navidad, la imprenta de Plantino, las huellas de Carlos V y los famosos Tercios. Pero, ¿y los castillos de Flandes? Porque los tiene, y no son pocos precisamente. Son muchas las personas amantes de lo medieval y de historia de las grandes familias europeas, de reyes y reinas que no necesariamente portaban corona. Y es entonces cuando se topan de repente con maravillas solitarias y casi escondidas como Gaasbeek o Beersel, flamantes castillos situados en el Brabante Flamenco, en esa campiña verde trasladada a los cuadros grandes genios de la pintura como, por ejemplo, Brueghel el Viejo, para hacerla inmortal.

Castillo de Beersel en el Brabante Flamenco (Flandes, Bélgica)

Durante mi último viaje a Flandes, con Lovaina o Lier en la lista de prioridades, dediqué parte del recorrido a conocer dos hermosos castillos brabantinos muy diferentes entre sí. Gaasbeek y la elegancia de una residencia romántica en un entorno bucólico de bosques y estanques o Beersel, la estampa de una fortaleza que nunca modificó su función militar y cuyas ruinas permanecen ancladas en la Edad Media. Ambos distintos pero superlativos. Y a una distancia ridícula de Bruselas, en pleno corazón del inagotable Brabante Flamenco.  Leer artículo completo ➜

10 razones para viajar a Belice, un país entre selva y Caribe

Hace varios años tuve la oportunidad de visitar Belice en el marco de un largo viaje por América (De Buenos Aires a Nueva York) al que me marché con un solo billete de ida y tantas preguntas como ilusiones fundadas. Me quedé realmente prendado por lo mucho que tiene para ofrecer el pequeño país centroamericano de piel negra y habla inglesa donde la jungla se empeña al máximo en tocar las aguas cristalinas del mar Caribe. Pero Belice se siente cómodo en esta dualidad, en el fondo una gran ventaja, puesto que en cuestión de kilómetros (o minutos) uno puede estar visitando una antigua ciudad maya abrazada por la tupida vegetación tropical y ser observado por el esquivo jaguar para después estar buceando entre tiburones en la segunda barrera coralina más larga del mundo en longitud.

Blue Hole en Belice

¿Por qué viajar a Belice? Una cuestión donde las respuestas hablan por sí solas en este peculiar enclave entre Guatemala y la Riviera Maya donde lo difícil es decidir entre lo mucho que se puede hacer en este destino de sangre caliente que tiempo atrás enamoró a Jacques Cousteau.  Leer artículo completo ➜

12 cosas que ver y hacer en Lovaina, capital Cum laude del Brabante Flamenco

Dicen que si observas detenidamente la fachada gótica del ayuntamiento de Lovaina sientes que como si estuvieses frente a uno de esos libros que no puedes dejar de leer ni un minuto. Es, en realidad, similar a una caja de música repleta de detalles, de historias narradas a golpe de cincel e ingenio capaz de engancharte antes de que te des cuenta. Donde en torno a doscientas figuras y capiteles delicadamente esculpidos se encargan de contemplar los pasos o pedaladas de las personas que tienen a bien transitar la gran plaza del mercado. No pasa desapercibida en absoluto la joya más reconocible de una ciudad perfumada con el elixir de eterna juventud gracias al lozano público de alumnos que acuden atraídos por el prestigio de su antiquísima universidad. La misma en la que impartieron clase personajes ilustres tales como Erasmo de Rotterdam, Vesalius, Mercator o Lemaître, impulsor de la famosa teoría del Big Ben. En Lovaina nació en papel hace más de 500 años la isla “Utopía” de Tomás Moro. Una ciudad culta, fresca, vivaz y gloriosa, con aroma a buena cerveza, capaz de custodiar los secretos de los grandes pintores flamencos y a la que no le falta razón cuando se erige como poseedora de uno de los beaterios más hermosos, sino el que más, de toda la región de Flandes.

Grote Martk y ayuntamiento gótico de Lovaina por la noche (Flandes, Bélgica)

Lovaina está a tiro de piedra, o mejor dicho, de tren rápido desde Bruselas. Ni veinte minutos la separan de la capital belga. A cambio obsequia a quienes la visitan de un coqueto casco histórico, de buenas lecciones con las que galardonar ese bagaje de saberes y, en definitiva, con una deliciosa y sorprendente escapada a la capital del Brabante flamenco. Para conocer cómo sacarle el mejor partido a esta ciudad he recopilado unos cuantos consejos sobre qué ver y hacer en Lovaina en uno o dos días y, de ese modo, marcharse con las mejores sensaciones tras una visita considerada como altamente recomendable.  Leer artículo completo ➜

Postales de Hervás, uno de los pueblos más bellos de Extremadura…y de España

Cobijado en el valle del Ambroz, una de esas poesías donde los paisajes se recitan a sí mismos cada otoño, sobrevive al tiempo un lugar llamado Hervás. Sus casas de adobe y madera de castaño, con prominentes voladizos, riegan las callejuelas estrechas con una alargada sombra. Día a tras día el ruido de unos zapatos sobre la piedra y el chisporroteo de las chimeneas en este pueblo laberíntico de Cáceres recuerdan al mundo que está más vivo que nunca. Su barrio judío, uno de los más especiales de toda España, sigue contando los días que han pasado desde 1492 cuando muchos de sus vecinos tuvieron que elegir entre marcharse para proseguir con su fe o convertirse a una nueva religión y permanecer en el hogar. Las huellas de aquel tiempo permanecen e incluso hay quien, como Abigail, todavía hornea jalá, el pan del Shabat, o endulza el paso de los oriundos y visitantes con los mejores dulces sefardíes bajo la premisa de recetas ancestrales que aprendió de su abuela. Mientras tanto el río Ambroz no deja de correr para aportarle notas al pentagrama de la banda sonora original de una de las mejores películas que ver en Extremadura.

Calle de la Amistad Judeo-Cristiana en Hervás

Hervás es un deleite que conviene descubrir dejándose llevar. Un destino donde sobran las palabras porque sus calles y sus casas parlotean sin parar. Priman las imágenes y, por supuesto, las sensaciones únicas de uno de esos rincones donde no cabe más que perderse y desconectar de todo para conectar con uno mismo. ¿Te apetece ver unas postales de este hermoso pueblo cacereño? No dudes que si lo haces acudirás a la llamada de Hervás sin remilgos. ¡Allá tú! No me digas luego que no te advertí.  Leer artículo completo ➜

Lier, la ciudad de Flandes donde se celebró la boda de Juana la Loca y Felipe el Hermoso

Resulta cuanto menos curioso que momentos y lugares precisos que marcaron la Historia para siempre, pasen a menudo desapercibidos, e incluso sean olvidados. Una decisión estratégica pero arriesgada de un auténtico juego de tronos entre familias de la realeza, el encuentro apasionado de una pareja de jóvenes herederos de dos importantes territorios que debía contraer matrimonio a la fuerza y del que brotaría un imperio nunca visto. Un amor por consumar, celos enfermizos e intrigas a escondidas de una corte de la que no se puede confiar porque nada ni nadie son lo que parece. Recuerdan a los ingredientes de una gran película o serie basada en hechos reales. Pero sucedió, vaya si lo hizo. Los protagonistas fueron Juana de Castilla, más conocida como Juana la Loca, y el Duque de Borgoña, Felipe el Hermoso. La fecha, el 20 de octubre de 1496. Y el lugar, Lier, una diminuta y tranquila ciudad medieval al norte Flandes, como la insólita e inesperada elegida para celebrar una boda que, de una forma u otra, cambiaría el mundo conocido hasta entonces. Parece exagerado, pero no lo es, os lo aseguro.

Lier (Flandes)

Más de cinco siglos después de aquel magno evento al que acudieron miles de personas, en Lier (y sólo en Lier), se siguen recordando las nupcias de Juana y Felipe, cuyo destino les llevaría a plantar la semilla de un poderosa dinastía. Y, por esa razón, tuve a bien viajar a Lier y descubrir las huellas de aquel enlace y de una constatada y duradera presencia española, buscar respuestas a numerosas preguntas. También, ya de paso, disfrutar de una de las ciudades flamencas más hermosas e injustamente desconocidas a pesar de su innegable importancia.  Leer artículo completo ➜

Así es el plan de ruta para el viaje a Santo Tomé y Príncipe

Ya va quedando menos para preparar el equipaje y marcharnos a ese pequeño gran paraíso africano llamado Santo Tomé y Príncipe. Siguen quedando algunas plazas (pocas) para el viaje que dará inicio el 23 de febrero de 2019 pero ya se está configurando el equipo que conformará esta aventura a uno de los países más desconocidos y sorprendentes del planeta. Un viaje entre la selva y el océano, de ritmos alegres y la vida desplegada en una larga sonrisa. De aves de vivos colores revoloteando entre los árboles, aroma al mejor cacao y ese cosquilleo de saberse en un lugar insólito y poco explorado.

Paisaje de Príncipe (Santo Tomé y Príncipe)

Pero, ¿qué haremos en Santo Tomé y Príncipe? ¿Cuál es el plan de ruta previsto para nuestra aventura en este conjunto de islas e islotes varados en el Golfo de Guinea?  Leer artículo completo ➜

Ruta por el Valle del Alagón en Cáceres

Desde que nace el río Alagón en la salmantina Frades de la Sierra hasta que se fusiona con el Tajo en Alcántara (Cáceres) sus aguas fluyen a través de meandros imposibles, secundan el vuelo de rapaces y aves carroñeras, surcan por igual arboledas y viñedos, a la vez que traspasan puentes de piedra con la memoria de los siglos. También le entrega su nombre a una notable comarca cacereña. El Valle del Alagón es territorio de vegas y un verdor que no escatima en tonalidades. Universo de encinares y olivos, de artesanos de hoy siguiendo las premisas de los maestros de antaño. Posee prominentes castillos, ciudades monumentales y tradiciones que se escapan a cualquier registro documental. Con Coria a la cabeza se erige como una de las escapadas más interesantes que se pueden vivir en Extremadura. Sin trampa ni cartón, con aroma a migas, caldereta y perrunillas de postre. El dulzor del otoño tiñendo la ribera de amarillos y ocres, sigue aguardando la espesura de las neblinas que se empeñan en acompañar cada amanecer.

Atardecer en el Valle del Alagón desde el mirador de la catedral de Coria (Cáceres, Extremadura)

Hoy te propongo una ruta por esta comarca, en coche, moto, bicicleta o incluso barco, tocando los mejores rincones y escenarios que ver en el Valle del Alagón. A continuación va una sucesión de ideas para plantearse una escapada centrada en el valor cultural, histórico e incluso natural que acompaña a uno de los afluentes que más hacen engordar al Tajo poco antes de cruzar la frontera.  Leer artículo completo ➜