La abadía de San Bavón, el cuartel español de Gante

Hay rincones que se escapan muy a menudo de las guías turísticas y en los que se debe indagar más de la cuenta para llegar hasta ellos. O, a veces, simplemente dejarse llevar por la casualidad. Estando en Gante con mi bicicleta para buscar las huellas de los españoles en Flandes tuve la fortuna de que me acompañara un gantés que hablaba perfecto castellano y que me daría muchas de las claves de la época de Carlos V y los famosos tercios en este territorio. Pero no se limitó a compartir información, sino que se trataba de uno de los pocos ciudadanos de Gante que tenían a su disposición las llaves de la vieja abadía de San Bavón, un monasterio en ruinas al otro lado del río que no era muy conocido entre los turistas. Y cuyos muros podían ser el hilo perfecto para vislumbrar el pasado de los españoles en Gante dentro de un espacio cargado de romanticismo y nostalgia del que se había conservado poco pero suficiente.

Detalle de la Abadía de San Bavón (Gante, Flandes)

Nos dirigimos hasta la calle Spanjardstraat (calle de los españoles) y de los muros ennegrecidos de una iglesia pudimos distinguir una puerta roja metálica que estaba cerrada. ¿Entramos? – me preguntó Eugeen, que así se llamaba el tipo. ¡Por supuesto! repliqué con la misma pasión de un Goonie infantiloide. Y tras dejar las bicicletas a buen recaudo comenzamos una visita del todo inesperada.  Leer artículo completo ➜

12 cosas que ver y hacer de viaje por Gante

Tengo grabada en la mente la primera vez que miré a los ojos a Gante. Acababa de venir de Brujas y me hallaba en el Puente de San Miguel (Sint-Michielsbrug) al poco de bajarme de un tranvía proveniente de la estación. En ese punto concreto puedo asegurar que comenzó mi idilio con Gante y el que a la postre sería una especie de amor platónico. Frente a mí se disponía de forma casi milagrosa un paisaje urbano lleno de monumentalidad y armonía. Y no sólo eso, disfrutaba de una de las postales más hermosas que jamás vería en Europa. A posteriori descubriría sus rincones más bellos como Graslei y Korenlei, los muelles principales de la ciudad, o el imponente castillo de los Condes de Flandes. Pero no tuve más remedio que provocar aposta que no fuera aquel mi único viaje a Gante y poder regresar a la ciudad flamenca, mi preferida en la región, cuantas veces fuera necesario. De ese modo, seguiría indagando por sus calles y canales, incluso utilizando la bicicleta para moverme. Con esta última van ya tres escapadas a Gante, todas muy diferentes entre sí.

Graslei en Gante (Flandes, Bélgica)

Para quienes no conozcan aún Gante o quieran retomar su idilio con la capital de Flandes Oriental que vio nacer a Carlos V, he dispuesto una serie de ideas y consejos rescatados de mi cuaderno de notas con los que aprovechar al máximo la estancia en la ciudad. Me gustaría mostraros a continuación 12 cosas que ver y hacer en Gante, la que para mi es la más incomparable de las ciudades flamencas.  Leer artículo completo ➜

Charleroi connection

Charleroi es una ciudad de la región belga de Valonia ubicada a tan sólo 46 kilómetros al sur de Bruselas. Por habitantes (205.000) ocupa el cuarto lugar sólo por detrás de la propia Bruselas y de las flamencas Gante y Amberes. Antiguamente era un pequeño pueblo llamado Charnoy, pero a finales del Siglo XVII, cuando pertenecía a los españoles, se construyó una fortaleza a la que se le puso el nombre de Charleroy, en honor a Carlos II, último Rey de la Dinastía de los Austrias, y por extensión pasó a ser conocido de esa manera.

Su actividad, eminentemente relacionada con la metalurgia, hace que esta ciudad tenga un carácter demasiado industrial. Si a eso le sumamos un casco histórico discreto, escasos atractivos turísticos y una oferta de ocio que se encuentra bajo mínimos, se podría decir sin tapujos que Charleroi no es un lugar demasiado interesante para visitar. Pero cuenta con un factor muy importante a su favor, que le confiere rango de un destino importante de cara a los viajeros de corto o largo recorrido, de fin de semana o de tiempo indefinido, que quieran moverse por el Benelux e incluso más allá de este área. Es un factor llamado Aeropuerto Bruselas Sur Charleroi, también conocido como Aeropuerto de Gosselies.

La particularidad de este pequeño Aeropuerto es que se ha convertido en el acogedor hogar de las Low Cost. Aerolíneas de bajo coste como Ryanair, Wizzair, Jet4you y otras más pequeñas han establecido aquí sus bases, provocando que Charleroi esté perfectamente comunicado con numerosas ciudades europeas. En España la compañía Ryanair tiene vuelos directos a Charleroi desde Madrid, Alicante, Valencia, Reus, Gerona, Zaragoza, Málaga o Valladolid.

Eso significa que seleccionando fechas con antelación es posible adquirir billetes de ida y vuelta por precios bajísimos, en ocasiones ridículos. Y eso es lo que hice yo, nada menos que en tres ocasiones en apenas tres meses, compré vuelos a Charleroi para cortas estancias de fin de semana por apenas 35 euros (i/v) cada uno, impuestos incluidos. Fue entonces cuando me puse a indagar y a preguntarme qué opciones tenía para moverme desde Charleroi. Las respuestas me llevaron a planificar tres rutas muy diferentes para cada uno de los períodos que tenía seleccionados. Leer artículo completo ➜

Interrail 2001: Misión 71º 10´21´´

El Interrail no es sólo un billete que permite moverse en tren por Europa durante un tiempo determinado. Para mí, al igual que para mucha gente, es una forma de viajar e incluso una forma de ser. Y posiblemente sea uno de los mejores cimientos sobre los que debe construir todo aquel que se precie viajero libre e independiente. Bajo presupuesto, improvisación y aventura son conceptos que van indisolublemente unidos a este término. Qué mejor forma entonces de constituir la base idónea de futuros trotamundos. Y es que en un Interrail se aprende viajar…

Barco a DinamarcaBergen

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