Viaje al Sur de África en 4×4 (Final): El largo regreso a casa

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20 de agosto: SOBRESALTOS EN EL ÍNDICO

Después de la tormenta siempre llega la calma, o al menos eso pensamos cuando abrimos la puerta de la habitación para ver cómo estaba el cielo por la mañana. Las advertencias de Giorgio en torno al posible estado de la mar habían sido contundentes, así que después de recoger nuestras cosas y pagar nos fuimos a buscarle al pueblo. Fue desayunando en una terracita pequeña cuando él nos encontró a nosotros y nos dijo que el mar estaba furioso ese día y que no era lo más conveniente tomar una lancha. No supimos que decir en ese momento. Aunque más pensativos nos quedamos cuando nos dio el dato de que los ferries habían cancelado su salida desde Maputo porque no era del todo seguro llevar a cabo la ruta a Inhaca. Si un barco relativamente grande, de férrea estructura, no zarpaba, qué podíamos hacer nosotros en una pequeña lancha que ya en el viaje de ida nos había hecho volar repetidamente. En principio le dijimos que esperáramos una o dos horas y decidiríamos qué hacer. Y es que realmente ese era el día en que teníamos que volver a Maputo como fuera, pero teníamos miedo de arriesgarnos y hacer esos 40 km. que separan a ésta de la Isla Inhaca.

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Viaje al Sur de África en 4×4 (12): Maputo e Isla Inhaca

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18 de agosto: MAPUTO, EL MALECÓN AFRICANO

Ante todo tengo que decir que los núcleos urbanos del África negra que son relativamente grandes no me gustan demasiado. Es raro que una ciudad represente la imagen física y real de un país y de sus gentes. Generalmente, salvo excepciones, las ciudades africanas son un gran collage de lo peor de la sociedad. Allí se reúnen la contaminación, la delincuencia urbana, la inseguridad ciudadana, la corruptela policial, el caos circulatorio y la suciedad en un conglomerado de edificios de dudoso gusto estético. Es por ello que sigo quedándome con los vastos paisajes ya sea de la sabana o de un bosque, o con los pequeños poblados. Desde hace mucho tiempo en la ciudad a las almas se les han puesto vendas en los ojos y se las ha hecho sobrevivir en una jungla de hormigón y asfalto mucho más dura que aquella en que moran y reinan las bestias. Sobre Maputo había leído muchas cosas antes que decían que era «esa excepción que confirma la regla» en las anodinas y ruidosas ciudades africanas, que era diferente, que era más África que muchos otros lugares del Sur. Y ciertamente no sabría que contestar porque la capital mozambiqueña no me fue indiferente ni para lo bueno, ni para lo malo. Simplemente tenía que coger la riendas y cabalgar en esa ciudad llamada Maputo que en un minuto puede maravillarte y en el siguiente hacer que desees marcharte con la música a otra parte. Quizás eso es lo más atrayente de ella, su tremenda dualidad.

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Viaje al Sur de África en 4×4 (11): El Reino de Swazilandia

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17 de agosto: SWAZILANDIA, UN VIAJE AL REINO DE LA DESESPERANZA

Una llamada a la puerta de nuestra habitación del Ermelo Inn supuso el punto y final a nuestro merecido y necesitado descanso. Era el recepcionista que avisaba que nos debíamos ir antes de que viniera su jefe. Es lo que tiene ingeniárselas para conseguir una habitación más barata. Así que después de darnos una ducha, recogimos nuestros bártulos y los llevamos al coche. Debían ser las siete y cuarto de la mañana y el día se había levantado frío, con niebla y las calles mojadas a causa de la ligera lluvia caída durante las últimas horas.

Entre Ermelo y la frontera sudafricana con Swazilandia (Oshoek) teníamos en torno a 130 kilómetros en la carretera N-17, aproximadamente una hora en la que nos sorprendió la bruma cubriendo paisajes de gran vegetación, plantaciones europeas que no corresponden al imaginario que se tiene de África. Los molinillos de viento apuntalados en viejas granjas de madera y rodeados de vastas extensiones de pinares fueron el decorado de aquel primer tramo al que le sucederían otros muchos. Porque aquel lunes nuestro objetivo era llegar a dormir a la capital de Mozambique, Maputo, después de hacer un intenso recorrido que atravesara el pequeño y desconocido país de Swazilandia, que es como una mota de polvo en medio del continente africano.

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