10 imprescindibles que ver en Marsella (Breve guía para una escapada)

La ciudad más antigua de Francia ha sido, es y será uno de los puertos clave para comprender las rutas marítimas en el Mediterráneo. Mucho antes incluso de que los romanos llamaran a éste Mare Nostrum la vieja Masalia griega se erigía como un importante núcleo comercial que no detendría su expansión. Hoy Marsella, sólo superada por París en cuanto a número de habitantes en tierras francesas, se sigue abriendo al mundo desde su vieux port a Notre-Dame de La Garde constituyéndose como una escapada urbana repleta de propuestas apetecibles para toda clase de perfiles viajeros. Y que, además, no da su espalda a un entorno natural sorprendente cargado de idílicas playas protegidas por afilados acantilados como sucede en el macizo (y Parque Nacional) de Les Calanques. Cobijarse en las fachadas provenzales del inimitable barrio de Le Panier, entender la cultura mediterránea en sus museos, probar buenos pescados en el puerto, trasladarse al medievo en la abadía de San Víctor, recorrer la ciudad en bicicleta, buscar el mejor atardecer sobre en la hierba del Palais du Pharo, navegar e ir de calas son algunas de las muchas cosas que se pueden hacer en Marsella, la capital de la región Provenza-Alpes-Costa Azul.

El Fuerte de Saint Jean y el nuevo MUCEM son dos imprescindibles que ver en Marsella

Si no conoces todavía la ciudad que enarbola el himno de Francia, te invito a que descubras lo mejor que ver en Marsella (o que hacer en ella) a través de una serie de pistas que pueden dar pie a una escapada más que recomendable (o incluso para una escala de crucero). Incluso si ya ha estado te aseguro, que si las sigues, no vas a poder evitar que Manresa te fascine tanto como a mí.  Leer artículo completo ➜

Aix-en-Provence, el lienzo de Cézanne en la Provenza

Se empeñaba el genio Paul Cézanne en asegurar que si bien un museo como el Louvre debía ser el libro en el que muchos pintores aprendían a leer, no parecía de recibo contentarse con retener las fórmulas de sus predecesores sino que era necesario salir de él para estudiar la hermosa naturaleza. Esa era la obsesión del posimpresionista que decidió dar un paso más para saltar antes que nadie al siglo XX y ser, sin saberlo, el padre de nuevos maestros. La naturaleza, la luz transformada en color y ésta en el medio idóneo para lograr la perspectiva de las obras. Pero su Louvre particular, su inspiración, estaría en la ciudad de la Provenza que le vería nacer. Allí donde el arte se respira en cada fachada, en cada callejón, abrazada por un entorno bucólico y verde con la montaña de Sainte-Victoire imponiéndose en la campiña. Sólo Aix-en-Provence podía ser lienzo y a la vez caballete de una de las grandes figuras del arte. Tenía, sin lugar a dudas, mucho de donde beber en esta ciudad encantadora situada apenas a unos minutos de Marsella y que representa como pocas la verdadera esencia provenzal.

Taller de Cézanne en Aix-en-Provence (Francia)

Hoy Aix-en-Provence es parada y fonda de todo viaje a la Provenza que se precie. Con un casco histórico encantador y cuidado, mercados callejeros, ese soplo de vida que provocan sus cafés y terrazas a rebosar encalles, plazas y jardines o algunos de los mejores museos de arte de toda Francia es, al igual que su peculiar catedral, una composición desenfadada de estilos que encajan perfectamente en las expectativas del espectador. No hace falta ser Cézanne para darse cuenta de lo mucho que hay que ver en Aix-en-Provence y su prodigioso entorno antes de proseguir la ruta y seguir empapándose de la luz en la que se inspiraron no pocos artistas.  Leer artículo completo ➜

El genio que convertía Niza en pompas de jabón

En el reciente viaje a la Costa Azul uno de nuestros destinos visitados fue la ciudad de Niza. Había estado una década antes pero apenas recordaba vagamente sus playas de piedra y los hoteles blancos del Promenade des anglais, el suculento y animado paseo marítimo. En esta ocasión nos dejamos llevar también por la Vieille ville, el casco viejo de la ciudad en el que el encanto acaricia cada plaza y cada calle. Navegar por los callejones de piedra con contraventanas pintadas de Mediterráneo es algo así como tomar un atajo a mundos de fantasía e imaginación. En uno de ellos un joven ataviado con gorra y camisa a cuadros divertía a los paseantes fabricando gigantescas pompas de jabón. Todos, absolutamente todos los que pasábamos junto a él, volvíamos a ser niños y a mirar las cosas con otro prisma, el de las burbujas que distorsionaban la realidad y dibujaban tiernas sonrisas.

Pompa de jabón en Niza

A este maestro anónimo, al creador de las pompas de jabón que aquel día convertía a Niza una ciudad si cabe más amable, van dedicadas estas fotografías con las que detener para siempre y compartir con los demás un momento que para mí fue especial. Leer artículo completo ➜

Guía práctica de un viaje en coche a la Provenza/Costa Azul

Banner del viaje a la Costa AzulFrancia es una caja de sorpresas que no posee fondo. No importa cuántos viajes haya podido hacer al país vecino que es cada vez mayor mi ansia por seguir conociendo sus rincones. Para este verano me decanté por una ruta en coche desde España a la Provenza, concretamente a la Costa Azul, y degustar así las mismas luces, cielos y olas que trataron de recrear numerosos artistas en los dos últimos siglos. La luminosidad que atrajo a Van Gogh, Chagall, Picasso, Renoir o Cezánne es la protagonista de la misma paleta con la que se elabora y disfruta un viaje provenzal en el cual también juegan los aromas. Es la lavanda, las mimosas y flores frescas las que expiran hacia el Mar Mediterráneo y visten los perfumes nacidos en la Riviera francesa que seducen a todo el mundo. Y así se dibujan en el mapa Cannes, Niza, Grasse, Antibes, Menton, Saint-Paul-de-Vence o la glamurosa Montecarlo que atrapó para siempre a Grace Kelly, la más hermosa de las musas que pudo dirigir en su vida el gran Alfred Hitchcock . Por medio, con carretera y manta elaborando un discurso medianamente improvisado, aparecieron Nimes, Arlés, la escondida Gourdon o la mágica Éze retando al vértigo desde su castillo de cuento de hadas.

Eze (Costa Azul)

Viajar a la Costa Azul en coche, la suculenta y siempre apetecible Côte d´Azur, conlleva elogiar al verano, el buen cine  y las rutas de volante y ventanilla, esos roadtrip con los que indagar más aún en la piel fina, suave y perfumada de una de las zonas más apetecibles de Francia. A continuación os detallo la hoja de ruta, los lugares a visitar más recomendables y algunos consejos en la que espero pueda ser una práctica guía de un viaje a la Provenza/Costa Azul. Leer artículo completo ➜

3 viajes muy mediterráneos a bordo del Costa neoRiviera

Recientemente tuve la ocasión de disfrutar con mi pareja de un crucero diferente, se puede decir que un crucero de los de a la antigua usanza con un concepto que nos gustó mucho saborear. Embarcando en Salerno (sur de Italia) fuimos remontando el Mar Mediterráneo utilizando puertos menores, haciendo escalas más largas y, sobre todo, rutas diferentes. A bordo de la nave Costa neoRiviera de la compañía Costa Cruceros pudimos vivir unos días magníficos en los que descansar, comer bien y hacer concretamente tres viajes que se salen mucho de lo típico, de lo más trillado. De los viñedos de Toscana a la glamourosa Riviera francesa pasando por la sorprendente región de Las Langas en el corazón del Piamonte. Gastronomía, pueblos fabulosos que no conocíamos y el gustazo de desayunar mirando al mar han formado parte de una experiencia muy mediterránea que tengo que reconocer he disfrutado muchísimo en buena compañía.

Faro de Saint-Tropez (Francia)

Si hace algún tiempo os contaba las sensaciones de viajar en crucero por primera vez, o la vez en que fui en barco a Malmö hasta el Festival de Eurovisión como corresponsal de Los 40, en esta ocasión hemos afinado probando y practicando una ruta marítima mucho más a medida de nuestros gustos con tres viajes diferentes en uno. Y es que hay un crucero por cada viajero con el que dejarse llevar por las olas sintiéndose lo más cómodo posible. Leer artículo completo ➜

Marsella y Avignon 2007: Un fin de semana en la Provenza francesa

Marsella y Avignon 2007 por ti.

Aún con las imágenes frescas del Interrail por los Países del Este me vi sin comerlo ni beberlo en en otra de las mías. Aunque en esta ocasión no fui yo el único culpable de llevar a cabo otro de mis típicos weekends viajeros que tan buenos momentos me están dando en este año 2007. Hay que pedir cuentas (positivamente hablando) a mis compañeros de trabajo, que tuvieron a bien regalarme un billete de ida y vuelta a Marsella (de Ryanair) por mi 27º cumpleaños (1 de agosto). Y es que son sabedores de primera mano de esa loca afición viajera que llevo en la sangre.

Teniendo una fecha establecida (del 7 al 9 de septiembre), y mi segura llegada al Aeropuerto Internacional de Marsella, tan sólo había que elaborar un plan para dichos días.
La visita de la ciudad marsellesa, capital provenzal y puerta histórica de la Costa Azul francesa, la tenía bastante clara. Pero faltaba un segundo lugar al que trasladarme. No debía quedar demasiado lejos de ésta, y si estuviese bien conectada con el Aeropuerto, mejor que mejor. Por ello pensé en una de las poblaciones más bonitas de Provenza como es Aix-en-Provence, aquella que vio nacer al impresionista Cézanne, que dibujó como nadie las siluetas de sus montes. Pero debido un problema de disponibilidad de alojamiento para estas fechas, tuve que desviar mi objetivo más al norte. Y no pudo ser más certero… Avignon, un lugar en el que la HISTORIA se escribe con mayúsculas. Así que después de tener el itinerario planificado tan sólo me hizo falta buscar sitio donde dormir…y esperar qué me deparaba el fin de semana.

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