3 mayo 2011
Recién llegados del viaje a Sri Lanka (y Qatar)
Se fue el olor a incienso que perfumaba el gran Buda tumbado que nació de las rocas hace más de mil años. Se fue el aroma del té cultivado en las montañas que se abrazaban a las primeras nieblas de la mañana. Atrás quedaron las puertas abiertas y ese suave y sincero gesto en los labios tan lleno de bondad. También lo hicieron las ramas y troncos doblados por el paso inquebrantable de una manada de elefantes tan libres como…