El tren de vapor de Yorkshire, un viaje en el tiempo

Si escuchas por primera vez el sonido de una locomotora de vapor cuando el tren está a punto de partir sabes que su melodía nunca se te va a quitar de la cabeza. Hoy día, en la época de los trenes bala japoneses, de los Intercity y el AVE, nos hemos alejado lógicamente de los viejos y estruendosos ferrocarriles a vapor en los que la sala de máquinas olía a carbón y donde la británica Agatha Christie se imaginaba asesinatos a diestro y siniestro. La literatura y, por supuesto, el cine, nos han ayudado a mantener vivo el recuerdo de lo que supuso una revolución en el transporte e incluso nos han situado estos trenes de siempre en contextos clásicos como el lejano oeste, el Orient Express y el corazón de esa Gran Bretaña de las novelas de suspense en cuyos mapas se desligan infinidad de rutas ferroviarias.

Tren de vapor de Whitby a Pickering (Yorkshire, Inglaterra)

Precisamente en Whitby, en la costa de Yorkshire (nordeste de Inglaterra), tuve la oportunidad (y la suerte) de cumplir un sueño que tenía desde niño subiéndome a un tren de vapor de los de antes para adentrarme a los páramos de North York Moors y retroceder en el tiempo a mitad del siglo XIX.  Leer artículo completo ➜

Interrail 2007: De Rumanía a Polonia en tren (Paseo Fotográfico)

Dos semanas perfectas. Esa es la conclusión con la que quiero catalogar el viaje del que regresé el 19 de agosto. El recorrido planteado se cumplió por entero y tuvimos la fortuna de ver y vivir ciudades, regiones y países realmente espectaculares.

Me imagino que la mayoría sabréis que el Interrail es un billete que permite viajar en tren por gran parte de los países europeos durante un tiempo igual o inferior a un mes. Yo ya había dado cuenta de esa experiencia en el verano de 2001 cuando con otros cinco amigos logramos el objetivo marcado, que no era otro que llegar a Cabo Norte (Noruega). Entre medias estuvimos en lugares como París, Gante, Brujas, Amsterdam, Copenhague, Oslo, Bergen, Trondheim, Bodo, Islas Lofoten y fiordos del Norte, Alta, Narvik, Estocolmo, Hamburgo, Berlín, Munich, Salzburgo, Innsbruck, Nyon, Niza, Cannes y Mónaco. Inexpertos y novatos dejamos el pabellón de Aluche bien alto. Pero esa fue otra historia…

Seis años después, con un mayor bagaje a nuestras espaldas, preparé un itinerario por algunos de los países del Este europeo que se encontraban en el lado comunista del telón de acero desde la finalización de la II Guerra Mundial (1945) hasta la caída del muro de Berlín en 1989. Julián, que ya me acompañó en otros viajes a Bélgica, Holanda y Finlandia, y Edu, que por fín estrenó «internacionalidad», se enfundaron las mochilas, sacos y esterillas para compartir conmigo esta nueva experiencia.

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Transiberiano 2005

Si hay un viaje que supuso un antes y un después a mi voraz ansia de conocer mundo, éste es el denominado Transiberiano que llevé a cabo junto a mis amigos del barrio en el verano de 2005. Y no sólo cambió mi ambición viajera sino que influyó en mi forma de mirar las cosas, de establecer objetivos y de saber marcar el camino a una temporada que no había sido fácil. Quizá por inesperado, por las fantásticas personas con las que lo hice, por el momento de mi vida en que me encontraba y por ser un recorrido tan excitante como llamativo, puedo decir que fue el viaje de mi vida. Superarlo supone una dificultad casi extrema, aunque por supuesto, no cesaré en mi empeño de sentirme igual de feliz, igual de vivo… Me abrió los ojos y desde entonces no los he vuelto a cerrar.

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Interrail 2001: Misión 71º 10´21´´

El Interrail no es sólo un billete que permite moverse en tren por Europa durante un tiempo determinado. Para mí, al igual que para mucha gente, es una forma de viajar e incluso una forma de ser. Y posiblemente sea uno de los mejores cimientos sobre los que debe construir todo aquel que se precie viajero libre e independiente. Bajo presupuesto, improvisación y aventura son conceptos que van indisolublemente unidos a este término. Qué mejor forma entonces de constituir la base idónea de futuros trotamundos. Y es que en un Interrail se aprende viajar…

Barco a DinamarcaBergen

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