Socotra, la isla del Ave Fénix, necesita resurgir de nuevo

Hace algún tiempo os mostramos los oscuros aconteceres de Yemen y de la guerra de la que nadie habla y os contamos cómo un país fabuloso estaba muriendo día a día sin que los focos televisivos si quiera recogieran esta barbarie. También de la manera de lograr que la ayuda pudiera llegar a las familias desde dentro gracias a la labor de la Solidarios sin fronteras. Hoy regresamos a Yemen, en concreto a una isla legendaria como Socotra, donde varias historias de la Antigüedad aseguraban que allí anidaba el Ave Fénix y cuyo aislamiento geográfico la convierte en una rareza en sí misma. Con una singularidad que podríamos poner cierto paralelismo en Islas Galápagos, con especies vegetales y animales que sólo residen allí, Socotra puede considerársela como uno de los destinos más extraños de nuestro planeta. Y que en cuestión de un año se ha visto dentro en una secuencia maldita a partir del bloqueo radical por el conflicto bélico que vive el país así como de la llegada de dos ciclones (muy raros en esta zona del mundo) en noviembre de 2015 que la devastaron por completo.

Imagen de Socotra en blanco y negro (Fotografía de Jordi Esteva)

Hoy mi amiga Eva Erill, responsable de Solidarios sin fronteras y una de las mejores conocedores de Socotra en nuestro país, nos cuenta cómo es la isla, lo que está sucediendo allí ahora mismo y cómo podemos ayudar gracias a un bonito proyecto solidario en forma de cajita. ¿Queréis saber de qué se trata y echar una mano? No os perdáis entonces esta historia…  Leer artículo completo ➜

Yemen, la guerra de la que nadie habla

En los últimos meses una guerra silenciada, que no silenciosa, está rompiendo Yemen. El conflicto liderado por Arabia Saudí en territorio yemení está llevando a los infiernos a uno de los países más pobres del Medio Oriente. La vieja Sana’a, de la que quienes la han visto aseguran es la ciudad más bella del mundo, ve menguar bomba a bomba sus edificios de adobe. Y lo que es peor, la vidas de la población local se ahogan en una injusticia de fuego y crueldad que se asoma por las puertas de sus casas, en los colegios y en los hospitales.

Imagen de un bombardeo sobre Yemen

Nunca he viajado a Yemen. Jamás he pisado las calles de Sana’a o de la ciudad amurallada de Shibam, ambas Patrimonio de la Humanidad ahora en peligro. Tampoco he conocido Socotra, aunque siempre he soñado con hacerlo. Por eso hoy no soy yo quien os va a habar de Yemen y la guerra que asfixia a su gente. Quiero dar la palabra a mi amiga Eva Erill, quien no sólo se limita a conocer, amar y llorar el sufrimiento de un país olvidado, sino también a poner su granito de arena por medio de un acto cargado de solidaridad que ella misma se va a encargar que conozcáis. 

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