12 cosas que ver y hacer en Bangkok (Guía para primerizos)

Bangkok, quizás la más canalla de las ciudades asiáticas, se trata de ese verso suelto que se te repite una y otra vez en tu cabeza como aquellas canciones pegadizas de los ochenta. Allí cuando consientes una primera vez puedes considerar que estás perdido, que la ciudad se vuelca en tu mesa de intenciones calle a calle, soi a soi y khlong a khlong. Te das cuenta que los distritos por los que pasaste conforman un universo en sí mismo, que la ciudad en la que vives sería más divertida si contara con el Chao Phraya para poder navegar por él y que eres incapaz de encontrar otro pad thai que sepa igual de intenso. Recuerdas, entonces, el día en que fuiste un novato en Bangkok y te quedaron mil cosas por ver y hacer. Incluso cuando renegaste de aquella escalera al Jardín de las Delicias de la que te habían hablado.

Detalle de una puerta de un templo budista en Chinatown Bangkok

Pero, por supuesto, antes de sentir tantos deseos por una ciudad semejante siempre tiene que haber una primera vez para visitar Bangkok y comprender que estás enganchado a ella. Para futuros viajeros a la caótica y electrizante capital de Tailandia he preparado una guía rápida para primerizos con consejos sobre qué ver y hacer en Bangkok en un viaje (o una escala) de aproximadamente cuatro o cinco días. Si os parece vamos a dar breve paso por aquellos lugares hipnóticos de la ciudad y aquellos momentos sin los que uno no puede regresar a casa bajo ningún concepto.  Leer artículo completo ➜

Lago Kuril, visita al Imperio del oso pardo en Rusia

Al sur de la Península de Kamchatka, en el extremo oriental de Rusia, el conocido como Lago Kuril inunda buena parte de una caldera volcánica. Una más de los muchos alegatos a la vulcanología que se han producido en la región a lo largo de la Historia. Y es que, en realidad, el lugar es resultado de múltiples erupciones explosivas que durante miles de años dieron forma unos paisajes singulares y salvajes, despojados cualquier tipo de asentamiento humanos a muchos kilómetros a la redonda. De hecho, se llega a este paraje no utilizando carreteras o pistas impracticables, como en otras zonas del indómito territorio ruso. Para alcanzar el Lago Kuril son necesarios los viejos helicópteros militares reconvertidos para otros usos a los que se suben hoy día naturalistas, fotógrafos y algunos viajeros en busca de experiencias únicas. Quien acude a este rincón de Kamchatka viene a presenciar y capturar uno de los grandes fenómenos de la naturaleza que se repite verano tras verano, la llegada de millones de salmones que finalizan aquí su largo viaje para desovar. O, más bien, lo hace tras su consecuencia. Es decir, la aparición de una cantidad ingente de osos que ponen fin a su hibernación y a su dieta para hincharse a comer su pescado favorito. Aquello, de repente, se convierte en el poderoso Imperio del oso pardo en Rusia, y con muchas papeletas entre los mayores del planeta. Y, por tanto, uno de los hitos más deseados por quienes ansiamos ver a estos grandes animales en su estado salvaje.

Oso pardo en el Lago Kuril (Kamchatka, Rusia)

Cuando planificamos la Expedición Kamchatka no pudimos ni quisimos obviar la posibilidad de ir a ver a los osos en acción, así como poder fotografiarlos en un número difícil de superar y a una distancia ridícula de nuestras cámaras. Nos subimos a un helicóptero Mi-8, como los que se usaban durante la Guerra Fría con el objeto de viajar al Lago Kuril. A partir de entonces cualquier expectativa, cualquier cosa que hubiésemos leído u oído al respecto, se quedó muy por debajo de una asombrosa realidad.  Leer artículo completo ➜

¡Submarino nuclear en la Bahía de Avacha! ¡Dejen paso!

Deseo compartir una anécdota un tanto surrealista acaecida hace apenas unas semanas durante la expedición que hicimos a la península de Kamchatka. Breve pero realmente curiosa, de las que no se presentan habitualmente en un viaje. Pero ya se sabe que en territorio ruso lo inusual se hace posible. Todo sucedió haciendo una ruta en barco por la Bahía de Avacha, el lugar escogido en el siglo XVIII por el explorador danés Vitus Bering para fundar una ciudad, Petropavlovsk, desde la cual salir a explorar tanto Alaska como las islas Aleutianas, las cuales ya se sabe formaron parte de la Rusia de los zares hasta que en 1867 la vendieron a los Estados Unidos en el que se considera uno de los negocios más desafortunados de la Historia. En cuanto se abandona la orilla de Petropavlovsk, la clásica ciudad soviética de bloques de hormigón carentes del más mínimo gusto, la cosa cambia y la naturaleza se abre paso por medio de acantilados de basalto, farallones de piedra emergiendo del agua, múltiples volcanes a la vista y la presencia de una cantidad de fauna tremenda. A escasos metros de la orilla se sucede el vuelo de los frailecillos, araos y cormoranes. Aparecen las focas, los leones marinos de Steller y, en ocasiones, incluso las ballenas y las orcas se dejan ver en uno de esos viajes en barco que merecen la pena llevarse a cabo.

Submarino nuclear ruso en la Bahía de Avacha (Kamchatka). De fondo el volcán Vilyuchinsky

Con el jet lag aún reflejado en nuestros rostros, teníamos por delante nuestro un día estupendo y soleado en Kamchatka, un abrir boca repleto de escenas naturales de gran belleza. Y veríamos un montón de animales. Lo que jamás hubiésemos esperado es lo que sobrevino casi al final de la travesía en la Bahía de Avacha. Algo que no se trataba precisamente de un frailecillo.  Leer artículo completo ➜

Carta desde un lugar llamado Kamchatka

Es de noche, hay niebla fuera y acabo de escuchar un ruido en el que prefiero no pensar demasiado porque es muy probable que se trate de un oso. Quizás el mismo que insistió una y otra vez esta tarde en pasar en nuestro campamento improvisado a orillas del río Bystraya. Con la luz de la la linterna frontal como aliada y medio sumergido en el saco de dormir, la tienda de campaña parece a estas horas un refugio inexpugnable de piel sintética. Ha sido mi casa en el lejano este ruso durante un par de semanas y, a estas alturas de la película, ni el pedregal sobre el que está apoyada en estos momentos parece importarme demasiado. Hace frío y me cuesta dormir. Y, por primera vez durante este viaje de aventura, me apetece escribir unas palabras. No sé si el sueño me permitirá culminar esta carta dirigida a ti desde un lugar llamado Kamchatka, pero me vienen un montón de sensaciones ahora mismo y creo que estas cosas salen mejor así, en caliente o, como se decía en la televisión de antaño, en vivo y en directo.

Oso en el río Bystraya de Kamchatka (Rusia)

En realidad no me creo, y eso que estamos en la fase final de la expedición, que me encuentre aquí. Que después de tantos años imaginado un viaje al insólito oriente de Rusia pueda decir que estoy viviendo algo único y maravilloso en compañía de un grupo de locos encantadores que sueñan muy alto cada noche. Y no me refiero a los ronquidos que empiezan a destaparse a estas horas, sino porque no resulta sencillo encontrar personas con tanta pasión, determinación e ilusión por desentrañar los vericuetos más singulares de nuestro planeta.  Leer artículo completo ➜

¡Arranca la Expedición Kamchatka!

Aún no puedo creerlo pero ya está aquí. Cuando estéis leyendo estas palabras habrá comenzado la tan ansiada Expedición Kamchatka. Un salto a la Siberia más extrema, lejana y salvaje. La Alaska rusa, del centenar de volcanes y las viejas historias de la Guerra Fría (algunas incluso aparecen en la última temporada de Stranger Things). Esa península convertida en uno de los últimos confines del planeta donde osos y lobos capitanean un auténtico documental de naturaleza y los cielos esperan el vuelo de las grandes águilas marinas de Steller. El sueño de toda una vida donde jugar con los globos terráqueos se basa en el mero hecho de imaginarse qué acontece en una porción determinada del mapa.

Cueva de hielo de Kamchatka

Kamchatka, espérame, ya casi estoy allí contigo. Contigo y con un grupo de aventureros y aventureras que han decidido formar parte de un viaje de autor que llevamos años esperando convertir en realidad.  Leer artículo completo ➜

Por las tierras rojas de Dongchuan, la paleta perdida de Dios

Érase un lugar de tintes tan remotos que podríamos decir sin equivocarnos que forma parte de esa China profunda y desconocida que no aparece tan siquiera en las guías de viaje. Al sur del país, dentro de la provincia multiétnica de Yunnan y en un límite casi invisible con Sichuan, se encuadra un curioso y onírico paisaje rural definido por campos de cultivo y diminutas aldeas al que muchos se refieren con el nombre metafórico de «la paleta perdida de Dios», puesto que allí andan esparcidos los colores del arco iris en colinas, laderas y bancales. En las denominadas Tierras Rojas de Dongchuan, con un suelo agreste de componentes ferruginosos, conviven juntas, pero no revueltas, las predominantes tonalidades rojizas con otras verdes, naranjas o amarillas. Todo ello en un marco de silencio, bancos de niebla y el paso a cámara lenta de un carro tirado por bueyes en un escenario que se maneja en otros tiempos.

Tierras rojas de Donchuan (Yunnan, China)

Durante varios días me dejé llevar por la inercia de mi cámara de fotos y mis primeras lecciones de chino mandarín para disfrutar sin prisa pero sin pausa de las Tierras Rojas de Dongchuan, uno de los paisajes más inverosímiles a los que he asistido en toda mi vida.  Leer artículo completo ➜

¿Cómo conseguir el permiso o visado para viajar a Bután?

Tras siglos de aislamiento, Bután abrió las puertas de su reino en el corazón de los Himalayas allá por los años ochenta. Desde entonces los visitantes han ido llegando de forma pausada, aunque más cada año, para conocer in situ las particularidades de un país repleto de atractivos fascinantes que se marcó como objetivo crecer de forma sostenible manteniendo su personalidad, sus tradiciones y su cultura. A diferencia de otras naciones asiáticas, no resulta posible viajar por libre a Bután, salvo que seas de India, Bangladesh o Maldivas. El resto de mortales necesitamos un visado autorizado por el gobierno butanés. Y para conseguirlo se exige seguir unas normas o cumplir unos requisitos determinados que llevan, por ejemplo, a tener que hacer el viaje organizado con guía, hoteles, transportes, etcétera…  que se costea mediante una tasa fija diaria que ronda los 200/250 dólares en función de la época del año en que se tenga previsto entrar.

Puerta de un templo budista tibetano

Por tanto, la respuesta a la pregunta de si se puede viajar a Bután por cuenta propia y de forma totalmente independiente es NO. Pero, si tienes como objetivo pasar unos días en el país del Nido del Tigre, el mismo que mide la felicidad nacional bruta de sus habitantes y cree a pies juntillas en las historias del Yeti, te recomiendo que continúes leyendo porque voy a tratar de contarte cómo entrar a Bután de la manera más sencilla posible.  Leer artículo completo ➜

Curiosidades y rarezas de un país llamado Bután

Bután resulta un destino paradójico desde el mismo momento en que existe un buen número de personas que verían difícil, o más bien improbable, situarlo en el mapa. Se trata, sin lugar a dudas, de uno de esos destinos escasamente visitados cuya suma de singularidades se convierte precisamente en virtud. Desde el mismo momento en que anunciamos las fechas e itinerario del viaje a Bután que haremos en octubre de 2019 (y para el que aún hay plazas) no he podido dejar de leer y empaparme sobre este insólito territorio arropado por la cordillera del Himalaya, con Tíbet y el nordeste de India sosteniendo con sus manos una de esas naciones-milagro que sobreviven casi por casualidad. O, quién sabe, si por la férrea actitud de empeñarse en seguir conservando una retahíla de particularidades, para muchos consideradas rarezas y por otros un claro ejemplo de lucidez, en una época histórica en la que buena parte del planeta parece haber perdido definitivamente el rumbo.

Figuras de Buda en el interior de un templo budista tibetano (Portada: Curiosidades sobre Bután)

Para conocer entre todos un poco mejor a Bután, he reunido algunas de esas curiosidades y certezas de un país que podríamos considerar atípico, aunque los términos apropiados (y ya entenderás por qué) nos deberían llevar a declararlo como fascinante e irrepetible.  Leer artículo completo ➜

¿Te vienes conmigo a Bután? ¡Nuevo viaje de autor a la vista!

¡Nuevo viaje de autor a la vista! De fondo, las elevadas montañas que conforman la cordillera del Himalaya sirviendo de muralla natural a uno de los últimos fortines de esa Asia aún recóndita. Su interior alberga un pequeño reino atrapado en el tiempo donde el budismo tibetano llegó por sus sinuosos senderos y la vida continúa su ritmo pausado entre creencias y tradiciones ancestrales. Hablamos de Bután, el país donde se mide la felicidad de sus habitantes en un índice mucho más lleno de humanidad que el PIB y en donde las leyendas han ubicado la tierra natal del Yeti, el abominable hombre de las nieves. Un lugar donde monasterios y templos cuelgan de forma milagrosa de gruesas paredes verticales, los ríos tienen género y el aislamiento durante milenios es motivo de orgullo de sus simpáticos habitantes, que no conocen aún el turismo de masas, puesto que su número de visitantes es escaso. Bután se trataría de uno de esos confines que justifican una gran aventura. Y ese descubrimiento del reino de la felicidad me gustaría hacerlo… contigo. ¿Con quién mejor?

Nido del Tigre (Viaje de autor a Bután con Sele)

Durante la segunda quincena de octubre de 2019 daremos un salto a las montañas más altas del planeta desde Katmandú. La capital nepalí, que también degustaremos con sapiencia, será nuestra lanzadera para hacer un viaje intenso a los profundos valles y gargantas de un país donde el tiro con arco es deporte nacional y que tiene entre sus maravillas el conocido como Nido del Tigre, uno de esos templos tan inverosímiles que arrebatan la respiración. ¿Te vienes conmigo a Bután el próximo otoño?  Leer artículo completo ➜

Así son los paisajes que nos esperan en la Expedición Kamchatka

Ya va quedando menos para la Expedición Kamchatka. En menos de cuatro meses, concretamente el próximo 9 de agosto de 2019, arranca uno de esos viajes que prometen dejarnos sin palabras. Nos espera el extremo oriental de Siberia, un último confín en tierras rusas donde los auténticos reyes, o mejor dicho zares, son sus majestades los volcanes. Y es que pocos lugares del mundo concentran tal densidad de conos volcánicos, con nada menos que treinta considerados activos. Si a eso le sumamos su aislamiento y la vida salvaje que se despliega en esta península (con decenas de miles de osos) que tiene que ver más con Alaska de lo que cualquiera hubiéramos imaginado, es imposible no sentir la emoción ante todos los grandes momentos que están por suceder. Dos semanas trepidantes para descubrir uno de los rincones más remotos e indómitos de nuestro planeta. Para esos indecisos e indecisas que aún están dándole vueltas a ser miembros de esta expedición única me gustaría compartir un vídeo de Alexander Pavlov con imágenes grabadas con drone en Kamchatka que resulten, cuanto menos, convincentes.

Si ves el vídeo, aunque sea una sola vez, realmente queda muy poco por decir. Hay trenes que pasan una vez en la vida y yo ya me he subido a uno con destino… KAMCHATKA. Pero queda sitio para que tú también te subas… Leer artículo completo ➜

Algunas curiosidades sobre la Península de Kamchatka

Hace algunos días anuncié las fechas e itinerario de la Expedición Kamchatka que tendrá lugar el próximo mes de agosto de 2019 (ya no quedan plazas). Y ha sido sorprendente el interés que ha despertado, tanto que la mitad de las plazas volaron en la primera semana. El viaje lo merece, sin duda. Hablamos de una de esas experiencias de una vez en la vida, de sumergirse en uno de los territorios más indómitos del planeta, de paisajes espectaculares poblados por volcanes y un montón de especies animales. El sobrenombre de «la Alaska rusa» se le queda pequeño puesto que apenas recibe visitantes extranjeros cada año y, en vez de confortables highways válidas para cualquier tipo de coche o motocicleta, exige transitar por senderos pedregosos bien a pie, en helicóptero o en vehículos 6×6 de los tiempos de la Guerra fría.

Volcán en Kamchatka

Para empezar a conocer mejor Kamchatka he reunido unas cuantas curiosidades sobre el territorio. Aunque, en realidad, esta remota península situada en extremo más oriental de Rusia es de una singularidad tal que no cabrían aquí todas sus peculiaridades. Si bien trataré de ser breve y trasladar las más interesantes a continuación.  Leer artículo completo ➜