Conversaciones sobre Nueva York I

Nueva York es algo más que un destino. Digamos que es un viaje que repetimos una y otra vez incluso sin estar allí. Una jungla de asfalto y rascacielos que se agita a diario como la coctelera de un barman que nos muestra un sabor y un efecto diferente cada vez. No hay dos viajes iguales a Nueva York al igual que no hay un mismo Nueva York para quien lo mira directamente a los ojos. Apasiona mientras te sacude, te abraza mientras te estrangula, te sugiere mientras te atrapa sin remedio…. Lo que es seguro que no deja indiferente a nadie, todos terminamos mordiendo la Gran Manzana y quedándose dentro de nosotros un veneno para siempre. Ese veneno convertido en pasión neoyorkina hoy lo vamos a ver desde dos vertientes, la del viajero primerizo con los fogonazos frescos aún en la mente, en este caso yo, y la del viajero que además ha tenido la posibilidad de vivir en la ciudad que nunca duerme. Para ello he traído a un buen amigo, Carlos de Alba, que rememora su experiencia en un libro-guía titulado «Volver a Nueva York» editado por Anaya Touring, y en el que ofrece consejos útiles para dar y tomar a quien no le basta un sólo viaje a la que probablemente sea la capital de nuestro planeta.

Fotografía de Nueva York

A lo largo de dos partes recogeremos el fruto de varios días charlando largo y tendido en torno a la famosa ciudad estadounidense. Han sido muchas las conversaciones sobre Nueva York que hemos tenido ambos y deseamos compartir tanto con quien la adora como con quien la desteta, tanto con quienes no han ido jamás como para los que se vuelven locos por regresar una y otra vez. Leer artículo completo ➜

La carretera de los Cayos de Florida: Ruta oceánica made in USA

¿Os imagináis una carretera que se adentrara más de 200 kilómetros en un mar de aguas turquesas saltando de isla en isla? Ciertamente parece imposible pero hoy día incluso eso ya está inventado. Con el sello de la bandera de las barras y estrellas en el sur de la península de Florida uno puede recorrer un sinfín de islitas de ensueño cómodamente desde su automóvil. Un ensamblaje perfecto de asfalto y puentes ondulantes une a los atractivos cayos de Florida (De Cayo Largo a Cayo Hueso o Key West) creando una delirante ruta escénica que no tiene parangón ni en América ni en el mundo. La US1 Overseas Highway es una ruta made in USA a la que no le falta toda esa parafernalia hollywoodiense que rodea a los Roadtrip en este país al que tanto le gustan los imposibles.

La carretera de los Cayos de Florida

Este fue un viaje que comenzamos en Miami para terminarlo en un encantador atardecer en el muelle de Key West. Pero ya se sabe que muchas veces lo importante no es el destino sino hacer el camino. Eso mismo os muestro en un vídeo que grabamos en este viaje para que lo recorramos juntos. Abrochémonos los cinturones, que salimos… Leer artículo completo ➜

Mi particular homenaje (y parodia) a Rocky Balboa en Filadelfia

Hay escenas en el cine que por mucho tiempo que pase se nos quedan grabadas a fuego. Ciertas frases, diálogos o secuencias permanecen en la retina e incluso hacemos que formen parte de nuestra acción cotidiana. En este caso nos vamos a los años setenta para llegar a la película de boxeo más inmortal que pueda existir, Rocky. ¿Quién no recuerda la mítica escena de un joven Sylvester Stallone encarnando la figura de Rocky Balboa corriendo apasionadamente por las calles de Filadelfia y subiendo un último y sufrido tramo de escaleras hasta que estira los brazos en la meta como señal de victoria? Sus últimos pasos en esos escalones que parecen interminables son Historia viva del celuloide. Además todo ello acompasado por una banda sonora más mítica aún que todavía muchos tararean cuando salen a correr, aunque sea al parque de al lado de casa.  Con motivo de la visita a la ciudad de Filadelfia en el que fue el último tramo del viaje de Mochilero en América no pude dejar de visitar las escaleras que llevan al Museo de Arte, las conocidas como Rocky Steps, y rendir un homenaje no sólo a un boxeador de cine sino también a todos y cada uno de los que alguna vez han soñado con emular dicha escena. En mi caso, que de deportista sólo tengo mi afición al fútbol (a verlo, no a jugar), no pude hacer más que tirar de buen humor y montar la parodia más lamentable en las calles de Filadelfia.

Si no visualizas el vídeo directamente haz clic aquí para verlo en Vimeo

En estos días que muchos quieren pintar de gris no hay mejor receta que reirnos y, a ser posible, reirnos de nosotros mismos. Y si para arrancar una sonrisa uno tiene que hacer el ridículo en Filadelfia, y plasmarlo en vídeo, pues se hace sin ningún problema. Los Rocky Sele Steps son el tributo que vengo a bien hacer para arrancar una sonrisa con la interpretación de una escena por todos conocida. Leer artículo completo ➜

El Skyline de Chicago de abajo a arriba y de arriba a abajo

Chicago lo tiene todo para ser definitivamente «mi ciudad» de los Estados Unidos. Está repleta de contrastes, vibrante pero sin pretensiones, posee todos los ritmos de la buena música que hace bailar a cada esquina, sus ofertas de cultura y ocio son inagotables y cuenta con una arquitectura deliciosa que cruza un largo puente entre los siglos XIX y XX. Pero lo más importante es que se adapta a la velocidad que tú quieras ponerle, a cada tipo de viajero que se deslice por sus largas avenidas. Y es que no es necesario ser muy urbanita para disfrutar Chicago y sentirla como propia a las pocas horas de aterrizar como fue nuestro caso. La seducción que esta ciudad nos produjo fue realmente inmediata y poderosa, tanto que no he querido dejar de mencionarla en el que será uno de los últimos reportajes antes de estar de vuelta en Madrid el 14 de septiembre. Me apetece mostraros algunas postales de una destacadísima silueta de rascacielos que hacen que cuando pasees tengas que estirar bien el cuello para tratar de llegar al final de todos ellos. El skyline de Chicago es uno de los más interesantes que uno puede disfrutar en Estados Unidos junto al de la isla neoyorkina de Manhattan. Y aunque suene raro para muchos, creo que incluso lo supera. Esa es parte de la gran sorpresa que produce Chicago a todos sus visitantes, a quienes no nos cuesta enamorarnos de los altos edificios que bordean el azulísimo Lago Michigan, su idílico espejo.

A continuación van, entonces, distintas panorámicas y ángulos de la larga secuencia de rascacielos de Chicago que asombran por algo más que su altura. Y una serie de consejos para saber dónde captar las mejores fotografías de la ciudad, tanto desde abajo como desde arriba. Leer artículo completo ➜

Mis 5 Rincones de Naturaleza del mundo

Cierro los ojos y me pongo a rebuscar en el baúl de los recuerdos aquellos lugares de Naturaleza Pura que he tenido la suerte de disfrutar a lo largo de los viajes realizados hasta el momento. Un millón de imágenes pasan por mi cabeza a toda velocidad, se mezclan las unas con las otras sin solución de continuidad, a fogonazos. De pronto creo aspirar un aire limpio y fresco y escucho de lejos cómo el agua golpea las rocas y un grupo de elefantes emiten un barrito estruendoso que rebota dentro de mis oídos. Me pierdo en las sensaciones que esta Tierra maravillosa me ha proporcionado. No existe la ciudad, ni las prisas y todo sigue su curso natural. Las imágenes que antes veía de forma fugaz ahora las tengo delante de forma nítida. Pertenecen a los cinco lugares Naturales que más me han entusiasmado en mi vida.

Cinco tesoros de la Naturaleza que estaban ahí mucho antes que nosotros, los cuales permanecen vírgenes pero que a su vez esperan que el Hombre no les ponga la mano encima. Todo parte de una lista que es y será imperfecta aunque tenga más vidas que un gato, porque son tantas las maravillas natuales que ni la inmortalidad valdría como garantía para presenciarlas todas. Pero allá va un intento de recopilar las mías. Leer artículo completo ➜

No todo lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas

Nunca sale el Sol en Las Vegas. La noche y el neón son su cielo, envolviendo todo lo que queda bajo sus pies en una alfombra de alquitrán que ve apurar un cigarrillo tras otro. Se hace llamar Sin City o Ciudad del Pecado, quizás porque cuando se traspasa el límite del cartel que dice Welcome to Fabulous Las Vegas para llegar a The Strip no tienen cabida ni la moral, ni la culpa ni tus propios límites. En ese momento deja de existir la persona que eres realmente y salen a la luz muchos de los instintos más profundos, algunos de los cuales desconoces. La ciudad de Las Vegas, incrustada como si nada en el árido Desierto de Nevada, es ese resorte que quiebra las esferas de los relojes y alienta el Universo de las Pasiones que vive en nosotros. Los lazos se deshacen y los grilletes de la convencionalidad más anodina se convierten en cenizas. Resurge un nuevo personaje, un nuevo ser con decisión dispuesto a dejarse arder por las llamas que iluminan la habitación del hotel, que falsean las apariencias y que hacen rodar una ruleta infinita.

Nadie parece recordar que Las Vegas nació como la ensoñación de gángsters, mafiosos y personajes de la peor calaña, que supieron ver el negocio de sus vidas en los años 30. En pleno Siglo XXI todo el mundo es bienvenido a la capital del juego y el entretenimiento. Hoy me he levantado con ganas romper ese tópico de que todo lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas y anotar en este blog reflexiones varias de una ciudad que me dio mucho más de lo que jamás pude imaginar. Leer artículo completo ➜

Relato de un viaje al Oeste de USA: Mi primer sueño americano

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ME TEMO QUE TENGO UN PLAN

Después de conseguir unos días en la empresa para poderlos juntar en la Semana en que el 1 y 2 de mayo eran festivos en Madrid, empecé a buscar vuelos e internet y a sondear numerosas alternativas posibles para llevar a cabo un viaje de los buenos. En principio, la aventura estaba planteada para hacerla en solitario, y me atraían varias opciones, pero después de una charla con un buen amigo y de leer un artículo de revista viajera me incliné por la opción del Oeste de los Estados Unidos. Encontré un vuelo de precio más o menos asequible para Los Ángeles (con Lufthansa) y tomé la decisión de hacer mi primera visita a USA. Quería un viaje donde poder comprobar de primera mano «el sueño americano» y si los tópicos hollywoodienses eran ciertos o más bien una milonga. Fue entonces cuando llamé a mi amiguísima Rebeca, partícipe en sendas rutas a Dinamarca, una a Londres y otra a Cerdeña, exitosas todas ellas, y le pregunté si se apuntaba al plan de un Roadtrip por la Costa Oeste. Fue el «Sí, quiero» más rápido y sencillo de la Historia. Los billetes fueron comprados esa misma tarde. La maquinaria se había puesto en marcha y faltaba algo menos de mes y medio para preparar algo gordo.

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