Vídeo de los elefantes marinos en Punta Ninfas

Hace algún tiempo hablé, con algunas fotografías de por medio, sobre una maravillosa experiencia que me llevó a visitar una colonia de elefantes marinos en un rincón solitario y privilegiado de la Patagonia argentina llamado Punta Ninfas. La posibilidad de llegar aquel lugar y contemplar semejante despliegue de naturaleza marina en las costas australes del Atlántico me sedujo de tal manera que reconozco disfruté como un niño de aquellos momentos tan mágicos. Al respecto, y dado que me quedé con ganas de mostraros más cosas, he traído unas imágenes que grabé en vídeo y que, casualmente, creí  haber perdido y encontré buceando entre carpetas.

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A vuestra disposición queda entonces un vídeo en el que los elefantes marinos que apenas acababan de llegar a la playa de Punta Ninfas son los verdaderos protagonistas.  Leer artículo completo ➜

Visitando una colonia de elefantes marinos en Punta Ninfas

Aún recuerdo en un lugar de la Patagonia argentina llamado Punta Ninfas unas miradas que alternaban inocencia con ternura y, a su vez, con cierto temor hacia nosotros. En aquella playa solitaria separada de la estepa patagónica, hábitat de guanacos y ovejas, por un cortante acantilado, hacía escasos días que se había apostado una colonia de elefantes marinos junto a sus crías. Cuando llegamos hasta allí desde Puerto Madryn atravesando carreteras de ripio no nos esperábamos ver tantos miembros de una de las especies más interesantes que se agarran a los coletazos más australes del continente americano. Punta Ninfas, en Patagonia atlántica, es un auténtico santuario de la vida marina de la que apenas se escucha hablar.

Elefantes marinos en Punta Ninfas (Patagonia, Argentina)

Sentarme en la playa junto a los elefantes marinos e ir tratando de ganar su confianza para acercarme más a ellos fue uno de los mejores regalos que pude obtener en suelo patagónico. Leer artículo completo ➜

Bailando con las ballenas en el Estrecho de Magallanes

Cuando se escucha por primera vez el soplo de una ballena puede parecer un sonido tosco y rugoso fuera del mar, o quizás, la más hermosa y genuina de las melodías que uno puede alcanzar a apreciar en su vida. Y si son tres, cuatro o incluso seis soplos los que se producen en un mismo instante, rompiendo la quietud de un agua mecida por islas tan vírgenes como inhóspitas, nace una canción irrepetible, tan llena de fuerza que jamás se retirará del todo de tu mente. Subirme al buque inglés M/N Forrest y navegar durante tres días por las corrientes más inaccesibles y solitarias del estrecho de Magallanes me regaló la experiencia de observar, e incluso participar, en el baile de las ballenas jorobadas que se aposentan en estas aguas en busca del alimento que les de la vida. Seguir sus pasos en popa o en proba, a babor o a estribor, o incluso en una pequeña zodiak, me permitió descubrir ese milagro de la naturaleza que se remonta a millones de años.

Aleta caudal de una ballena jorobada

La Expedición Fitz Roy, que nace en las aguas chilenas del Estrecho de Magallanes, suma la labor de investigación de quienes protegen el recién nombrado Parque Marino Francisco Coloane y, a su vez, ofrecen una experiencia única a un grupo reducido de pasajeros que se convierten, sin saberlo, en otro granito de arena que ayuda a que las ballenas sigan mostrando sus aletas y sus soplos en un rincón del que hace veinte años se les presumía haber desaparecido. Leer artículo completo ➜

Mis días en Patagonia Atlántica

Allá donde el indio Tehuelche cazaba guanacos en el límite entre la llanura y la mar, donde sólo unos atrevidos pasajeros procedente de Gales arribaron buscando ser ellos mismos en la adversidad, donde las ballenas fondean para aparearse y los lobos o elefantes marinos comparten la playa con el simpático pingüino de Magallanes… reside el secreto de la Patagonia argentina en la que vienen a romper las olas del Océano Pacífico.

Pinguinos de Magallanes

Llegué a la localidad de Puerto Madryn queriendo averiguar este secreto y para ello y me inmiscuí en pueblos donde la hora del té es sagrada, en playas en las que pude compartir con el ruidoso silencio de la Naturaleza abrumadora, en pingüineras con los nidos a rebosar y en una península como la de Valdés vigilada en la lejanía por la penetrante mirada de orcas y ballenas. Leer artículo completo ➜

Ya estoy disfrutando de la Patagonia!

Os saludo desde Puerto Madryn, una población de la provincia argentina de Chubut, en Patagonia Atlántica. Me temo que hoy la conexión a internet no me da para demasiadas florituras y que subir una sola fotografía me supone una verdadera odisea, capaz de tumbar la señal wifi del hostel en el que estoy hospedado. Pero aún así, antes de detallaros en otra ocasión más propicia estos días puramente patagónicos, me gustaría dejaros unas palabras sobre los primeros pasos de camino al Fin del Mundo. ¿Y qué contaros de lo que estoy viviendo aquí? Nada más y nada menos que estoy sobrecogido por esa Naturaleza vibrante golpeando un terreno inhóspito pero con mucha riqueza faunística, por la sensación de estar aislado en una región en la que no existe la palabra cerca, por tomar un ritmo distinto en esta nueva fase del viaje que ya me está aportando grandes experiencias.

Me ha dado tiempo a quedarme sentado a solas junto a los elefantes marinos en un lugar asombroso llamado Punta Ninfas, a observar a miles de pingüinos esperar su momento para adentrarse en la mar, a ver huir de los truenos a una colonia de leones marinos patagónicos, a que los delfines persigan nuestra embarcación, a tomar un té en una casa típica de los colonos galeses, a observar la inmensidad y un horizonte que nunca termina. Leer artículo completo ➜