Mochilero en América: El viaje

Érase un viaje en marcha, éranse las huellas de unas botas en el vasto continente americano. El día 20 de febrero de 2012 nace la que probablemente sea la mayor aventura de mi vida. Su comienzo en Buenos Aires, Argentina. Su final, ni yo mismo lo sé… Sólo quiero vivir la experiencia, moverme con mi mochila por el continente americano, aprender de la gente, rodearme de Naturaleza, saborear el aroma que recorre las selvas, los glaciares, las montañas y las playas, ser seducido por la magia de pueblos y bosques, picos altos y cóndores pintando el cielo. Tenía una cuenta pendiente con Sudamérica y quiero devolvérsela indagando en algunos míticos rincones y divagando sobre el sentido de este viaje cuyos derroteros desconozco completamente. Y, por supuesto, también deseo compartir la experiencia con todo el que quiera seguirme en este camino. Éste será, más que nunca, mi cuaderno de bitácora, con narraciones «en caliente», con las sensaciones a flor de piel, con pequeñas victorias y alegrías, aunque también con sinsabores y posibles contratiempos.  Al fin y al cabo el viaje es una metáfora de la vida en la que hay caminos más rectos y otros más serpenteantes.

Portada Mochilero en América

Sea como fuere para esta aventura necesito vuestra compañía, os necesito a todos. Paso a paso iremos descubriendo lugares maravillosos y poniendo luz y taquígrafos a una vivencia completa. América me está llamando y allá voy… Leer artículo completo ➜

Y el primer destino del Gran viaje será… Argentina

Ya tengo el billete de avión en mis manos, algo que no he podido decir hasta hace unas pocas horas. Por fín existe una fecha y un punto de entrada para darle forma a este sueño que está cada vez más cerca de hacerse realidad. Será el lunes 20 de febrero cuando dé el salto al Océano Atlántico para recaer en la vibrante ciudad de Buenos Aires (el 21 por la mañana). La capital de Argentina y yo tenemos una cuenta pendiente prácticamente desde que nací y son muchas las razones que me llevaron a decidir que fuera éste mi punto de partida y no otro. Con toda justicia la primera base en este viaje estará situada al oeste del Río de la Plata y será allí donde daré los primeros pasos en una aventura por Sudamérica que se presume larga y, sobre todo, apasionante. Tengo algunas ideas, ciertas conjeturas me asolan incluso al dormir… pero será el viaje el que hable por sí solo para dejar que cada instante se vaya incorporando paulatinamente a los planes, razonamientos u otros sueños inconfesables.

Un largo viaje requiere constantemente planificar y desplanificar. Es decir, por un lado conocer detalles y atar cabos, mientras que por otro dejar fluir a la improvisación y ser guiado por el propio instinto. La conjunción de ambas pude ser clave para que la aventura tome su forma. Y Buenos Aires puede ser la ciudad perfecta para saber muy bien que hacer y después dejarse llevar por una buena conversación y un delicioso mate que arruine todos los planes. Leer artículo completo ➜

Me largo a Sudamérica sin billete de vuelta

Queridos amig@s de este humilde rincón viajero,

No os imagináis cuánto tiempo llevaba esperando escribir lo que ahora os disponéis a leer. Éste es un post soñado en tantas y tantas ocasiones, que me parece mentira que hoy por fín vea la luz. En realidad estoy hablando de uno de los mayores sueños de mi vida, pero que necesitaba moldearse muy poco a poco, a lo largo de muchos años, hasta que finalmente fuera adquiriendo su forma real y surgiera el momento oportuno para iniciarlo. Hace un par de meses publiqué un escrito metafórico titulado Radiografía de un segundo que, sin saberlo (o no), iba a resultar algo profético. En él decía que debíamos ser nosotros mismos quienes gobernásemos nuestro tiempo, nuestra vida, que debíamos hacer todo lo posible por cumplir nuestros sueños y evitar ser arrastrados por una corriente de la que después es casi imposible escapar. A partir de entonces una importante parcela de mi vida dio un vuelco y surgió la oportunidad de ser yo quien tomara las riendas de mis ilusiones. El contexto había cambiado, era el momento de hacer lo que estaba esperando. Y así, después de mucho barruntar y echarme atrás una y más veces por fín lo he decidido, me propongo a dar el salto al Atlántico y viajar a Sudamérica sin billete de vuelta.

No tengo los billetes de avión en mis manos pero sí un propósito, marcharme a finales de febrero o como tarde primeros del mes de marzo. Hay muchas cosas perfiladas, muchos lugares y experiencias que quiero saborear, pero jugaré con la baza que más me gusta en este tipo de aventuras, la improvisación y ser consciente de que esta vez no hace falta correr. Esta última muy complicada hasta ahora en la que el tiempo ha sido siempre juez y parte. Leer artículo completo ➜